Ya era hora.

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Ya era hora.

Mensaje por Alexander Bloodworth el Jue 18 Sep - 1:16

Muchas cosas se han dicho del joven Bloodworth, buenas y malas, y podrían decirse muchas cosas pero lo que nunca se diría era que no cumplía sus promesas. Tal vez no las hacía justo en el momento, tal vez se tardaba su tiempo para cumplir pero siempre terminaba cumpliendo y no por que la joven Madison fuera de la fraternidad más pobre de todas y que estuviera a punto de desaparecer o que supiera claramente que ella le hablaba siempre más por su estatus que por algo más, eran razones insuficientes para que el joven no cumpliera su palabra de llevarla a una cita. 
No estaba al corriente con la vida amorosa de la joven, tal vez ya tenía pareja, tal vez ese joven se molestaría por llevar a Madison a una cena pero, bueno, después de tantas reglas rotas y de malestares amorosos no había nada que Alex no haría. 

Lo más difícil de todo aquello sería llevar a la chica hasta el restaurante. Seguro se pondría como loca al verlo y le lanzaría un tacón como la última vez, sonrió ante aquel recuerdo mientras se dirigía a la destartalada casa de los Delta. Se detuvo a medio camino, bajó de su auto y se recargó en él mientras observaba a la chica que había estado buscando yendo directo hacia él, al menos por la banqueta donde él se detuvo. Le sonrió de medio lado con diversión y carraspeó acomodándose la camisa a la par que metía una mano en su bolsillo. 
Aquella era una chica difícil, definitivamente lo era y eso le daba un toque de ironía a aquella situación. Meterla en el auto y llevarla sin que hiciera todo un escándalo sería un verdadero suplicio y esperaba no tener que llegar a los extremos con tal de llevarla. 

-Señorita Merteuil... Es un placer verla nuevamente -desde que se había enterado de la boda de Ion, Alex había intentado detenerla, más por su bien que por otra cosa, pero al saber que ella no había hecho gran cosa y había aceptado simplemente la imposición fue un golpe muy bajo para el chico que decidió no volver a preocuparse por nada más que por sí mismo y disfrutar de los placeres de la vida sin detenerse a pensar. -No vayas a golpearme, por favor... Aún no me recupero de la última vez -comentó con diversión y le mostró el auto. -Sé que seguro dirás que no pero eso haría todo más complicado porque al final será un si...-comentó con toda naturalidad como si fuera la cosa más obvia del mundo y abrió la puerta del copiloto. 

-¿Estás lista para aquella cita que una vez quedamos? Como dije... No vale que te resistas porque quieras o no me acompañarás y sería más vergonzoso que todo el mundo te viera hacer una escena ¿No crees? -pensó, fugazmente, que tal vez aquellas palabras no eran ideales para que aceptara pero así como ella decía todo lo que se le venía a la cabeza tal vez al usar la misma táctica la convencería.

-Además... Me lo debes por el golpe que me diste, por que creo que me duele un poco la cabeza y sería muy malo eso -dijo poniendo una mano en la cabeza como si le doliera y sin dejar de sonreír con diversión de medio lado. -Tranquila, sólo será una cena... Tu novio no tiene por qué enterarse y hacernos un berrinche.
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Re: Ya era hora.

Mensaje por Madison Merteuil el Sáb 20 Sep - 3:08

Se había pasado el día comprando algunas cosas para el mejoramiento del ambiente interno de la fraternidad, ya que por el externo era complicado hacer algo sin un permiso de por medio, pero ya estaba pensando en buscarlo. Pronto terminaría la carrera y no quería irse sin ver que no había hecho nada por ese lugar, al menos en lo poco que ella podía contribuir. Llamémoslo como queramos pero le había cogido cierta simpatía al lugar y no le parecía justo que quisieran cerrarla. Ni por la cabeza se le pasaba hasta entonces que Alex tuviera el repentino interés en querer cumplir con la cita pendiente de hace mil años que tenían, por eso la desconcertó el verlo cuando charlaba con sus compañeros en la entrada de su fraternidad.

El cuchicheo no se hizo esperar a lo que curvo los labios en clara desaprobación. Su intención era ignorarle desde el inicio pero su mirada insistente y su pose de galán de revista la obligo a salirse del grupillo para acercarse a él. ▬¿Hablar como si fueras el dueño del mundo y de todos los que vivimos en el, suele resultarte?▬ bufo apenas tras oírle tan dispuesto a cumplir lo que decía. Era muy atrevido pero debía admitir que de alguna manera eso era un aliciente para no rechazar la invitación que ya le debía desde hace bastante, pero que jamás se podía concretar por las abruptas desapariciones del rubio o acontecimientos más fuertes que pasaban alrededor.

Por eso se lo pensó, más que nada porque se supone tendría que estarse desligando de ese tipo de amistades, así que aprovecho que los chicos de antes se metieron a la fraternidad para volver a ver al Nu y posar una mano sobre su auto. Que le recordara el tema del golpe solo traía ese mal momento y sensación de sofocación a su garganta tras ser arrojada al agua. ▬Sabes bien que te tenias merecido ese golpe, no planees chantajearme con eso▬ susurro incrédula para no llamar la atención de los demás. Lo último que deseaba era otro mal rumor sobre ella, que ya tenía muchos esa semana. Así que se le quedo mirando con seriedad, como si le advirtiera callarse.

No duro mucho porque a los segundos se sonrió de medio lado mientras le picaba las costillas con esa confianza excesiva que muchas veces se tomaba con las personas, sobre todo los chicos, y que quizá a él le dejaría cierto desconcierto sobre en que momento hablaba en serio. ▬Además Zlatan no hace berrinches o al menos nunca le he dado motivos para que los tenga▬ alzo una ceja mientras su sonrisa se hacia un poco más divertida como si tuviera algo que ocultar sobre eso, aunque era una manía típica suya dejar entrever cosas que quizá no eran tal cual insinuaba. Era parte de su naturaleza.

▬Hace tanto que no salgo, que triste es mi vida. Es como si de pronto creyeran que tengo algo contagioso, ¿Hola? Solo tengo novio. Ni que fuera el diablo▬ se hizo la afligida solo por dramática en lo que soltaba un suspiro poco alentador. Pero lo cierto era que su vida social había decaído bastante por ese hecho y de la lluvia de citas que le caían semanalmente ya no quedaba rastro. Estaba comenzando a extrañar eso, sobre todo porque no recibía nada de atención de quien se supone debía tenerla, al contrario, puro disgusto. ▬Así que, ¿el caballero me abrirá la puerta?▬ estaba aceptando aparentemente de buena gana.

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Re: Ya era hora.

Mensaje por Alexander Bloodworth el Sáb 20 Sep - 21:19

Estaba consiente de los cuchicheos que comenzaron cuando se estacionó fuera de la fraternidad más pobre de la academia. No era algo "digno" de un Nu el hacer rondas por aquella zona o "caridad" pero Alex no era como los demás y desde que había regresado se dispuso a hacer lo que le viniera en gana sin importarle lo que pudieran decir de él. Claro que debía tener cuidado de no hacer algo que perjudicara a su madre y su apellido.
No pudo evitar sonreír de medio lado al escuchar su primera pregunta y se encogió de hombros como si en verdad no supiera de qué estaba halando. 
-¿Acaso está funcionando? -preguntó fingiendo inocencia para luego fingir sorpresa e indignación. Se puso una mano en el pecho a la par que abría los ojos y la boca sin poder creer lo que decía. Recordaba muy bien aquel día cuando la joven casi muere ahogada por su culpa, claro que aceptaba que había sido cosa suya, pero nunca lo aceptaría frente a ella... Al menos no una segunda vez. 

-Calumnias... Yo no hice nada para que me golpearas y casi muriera desagrado o por una consecuencia grave por ese golpe. Así que si, si puedo chantajearte- se encogió de hombros como si esa respuesta fuera obvia y que no le quedaba de otra. Pensó en volver a decirle que no tenía opción más que asistir con él, pero antes de que lo hiciera ella se acercó y le picó las costillas. En un momento parecía estar molesta y hablando en serio y al segundo siguiente estaba bromeando y picándolo. 

-Pero por supuesto, preciosa- respondió y pronto fue a abrirle la puerta del copiloto de su auto mientras sonreía con descaro y picardía. Una parte de él sabía que ella no podía negarse a él, sólo habían existido dos chicas que se negaron a salir con él, pero después del tercer intento aceptaron, así que cuando el joven Bloodworth quería algo solía tenerlo. 
-Adelante, Mademoiselle - le dijo sonriendo esperando a que subiera al auto para cerrar la puerta y después irse a su lado y encender el auto. Por suerte había hecho la reservación en el restaurante con tiempo, le debía esa cita desde hacía mucho y no iba a llevarla a cualquier lugarcito que no valiera la pena. Se puso en marcha bajando la ventanilla de su lado y sin dejar de sonreír. -Debo decir que me sorprende un poco que aceptaras... ¿No te gustaría hacer algo que hiciera a tu novio hacer un berrinche?- preguntó mirándola un instante y guiñándole un ojo con diversión para después volver la vista al frente.
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Re: Ya era hora.

Mensaje por Madison Merteuil el Dom 21 Sep - 4:09

▬Casi casi me siento como una princesa de cuento, lastima que me queden mejor otros papeles▬ bromeo por una milésima de segundo en lo que se despedía de sus compañeros haciéndoles una seña a lo lejos como si fuera a contar todo lo que hablase con él, cosa incierta pero no tenía que cumplir todo lo que prometía, ¿oh si?. Madison recordaba muy bien aquel episodio de la alberca por más que había tratado de olvidarlo. Su miedo a ahogarse no era del todo irracional pero era un asunto que no comentaba con nadie hasta la actualidad y quizá por eso aquel día no le conto tampoco al Nu la verdadera razón por la que había reaccionado de esa manera. Ni en aquel entonces ni ahora el se podía siquiera imaginar el grado de perturbación que revivió en ella.

Fuera de eso si se arrepentía de haber llegado al punto de lastimarle pero ya le había ofrecido disculpas en su momento, así como el también lo había hecho con ella muy para su sorpresa. Por eso luego que se subiera al auto se quedo quieta como si se hubiera congelado, mirando hacia la luna que acaba de cerrar casi por completo de su lado, muy contrario a la de el que estaba abierta. En ella podía ver su reflejo y supuso que estaría cantando victoria porque había logrado lo que quería desde un inicio; que aceptara la cita.

Su sonrisa amplia lo decía todo. Era como ver a un crio contento porque le cumplieron el capricho. Lo que si no espero oír fue lo que vino al instante y por lo cual lo observo con interés. Curiosa de que es lo que habría podido tratar de insinuarle con aquella pregunta. Permaneció así unos segundos, solo contemplando la idea y porque no decirlo, su expresión desde aquella posición. ▬¿En que estas pensando?▬ había captado toda su atención, era obvio. La morena estaba más que interesada en escucharle.

Respecto al lugar donde la podría estar llevando no le preocupaba. Sabiendo quien era probablemente estaría a punto de acudir a un restaurante de buen ver, de esos que tanto le gustaban porque no había que ser adivino para saber que a esa mujer le fascinaba el lujo y la buena vida. Sin embargo también era consciente que esas cosas no la llenaban de la manera que estaba necesitando y por el contrario le aburrían y llegaba hartar. Lo peor es que no podía expresarlo sin que el que la oyese se riera al creer que estaría bromeando.

▬Y es obvio que me encantaría pero también hay que pensar en que podría suceder si por mi gracia me diera cuenta de todo lo contrario, ¿acaso tienes un plan que me meta en problemas, Bloodworth?▬ sonrió al fin en medio de la expectativa en lo que se recostándose bien en el asiento para estar lo mas cómoda posible mientras analizaba el asunto aun observándolo. Intuía que quizá hubiera sido mejor no preguntar al respecto porque no sabía con que disparate le saldría, pero le atraía el riesgo tanto o más que a las polillas la luz. Aun así jugaba con aquel guardapelo que tenía en una cadena alrededor del cuello y que solo tocaba en raras ocasiones aunque siempre lo traía encima, dentro o expuesto.
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Re: Ya era hora.

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