Lo que importa de verdad

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Re: Lo que importa de verdad

Mensaje por Jesse Crawford el Sáb 8 Ago - 22:18

Se sentía demasiado bien la ligereza de su cuerpo encima del mío, y mientras permanecíamos de ese modo, parcialmente inmóviles y tratando de recuperar la respiración, mis manos recorrían su espalda, sus brazos y su culo mientras ella hacía lo propio con los labios, deleitándome con la textura de su piel que me llenaba de deseo aun cuando la euforia se había apagado momentáneamente. Me dejé hacer cuando tomó mi mano y no pude evitar hacer un gesto de dolor al sentir su lengua pasando por encima de la herida al rojo vivo.

-¿Si? ¿En qué parte? Oh, cuando me hiciste esto. Bueno, debo decirte que esta vez te has pasado un poco de la raya. Probablemente me las tenga que cobrar pronto.

No me iba a cobrar nada más que los meses que había pasado sin el calor de su cuerpo. Mini se levantó y yo me quedé tendido sobre la cama, mirando hacia el techo en una especie de estupor de la cual no quería salir por el momento. Volvió con su varita en mano y supuse que haría lo que se supone que debía hacer con mi maldita herida, y eso fue exactamente lo que hizo hasta dejarla casi como nueva.

Le eché un vistazo al trabajo que había hecho con mi mano y luego me incorporé mientras ella se recargaba en la cama y volvía con esos gestos de niña caprichosa aun con las manchas de sangre en algunas partes de su cara y cuerpo, provocándome constantemente con esas miradas, aunque ya sin la animalidad que había mostrado al principio. Me arrastre sobre la cama hasta ponerme justo delante de ella.

-Hey. Puede que las cosas no pinten bien ahora mismo, y lo más seguro es que no pinten bien para nosotros nunca más. Pero no es algo que te deba preocupar ahora mismo, porque estoy aquí contigo. Y te juro que me las voy a arreglar para no dejarte durante tanto tiempo, nunca más- Mini no era ninguna niña, era una de las cabezas de toda la revolución, y no necesitaba que le mintiera ni que le prometiera que todo iba a estar bien, porque ambos sabíamos desde el principio que nos sería así. Lo que nos quedaba era disfrutar lo mejor que pudiéramos de los pequeños momentos, de ese momento en específico. Lo demás, la revolución, los venerables, los muggles, todo eso se podían ir bien a la mierda.

-Solo soy capaz de amarte a ti. ¿A quién más- Le dije con total decisión; me acerqué a ella y recorrí su cabello para besar delicadamente los labios, pero dándole un pequeño mordisco justo al final. Busqué mirarla a los ojos, sonriéndole con descaro mientras mi mano acariciaba su hombro, caricia que poco a poco fue bajando hasta escabullirse a su sexo, en el que introduje lentamente un par de dedos. No tenía intenciones de traer la tormenta a nuestras cabezas no después de haberlas tenido encima durante seis meses sin ella cerca.


-Ahora tú dime que soy el único al que amas. Sabré si mientes- le sentencié, moviendo lentamente los dedos dentro de su coño y sintiendo que mi sexo se endurecía en cuestión de segundos.
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Re: Lo que importa de verdad

Mensaje por Wilhelmina Schweinsteiger el Sáb 8 Ago - 23:31

Al menos Jesse no intentaba hacerle falsas promesas de ningún tipo. No le decía cosas como “estaremos bien” y eso, aunque sonara extraño, la reconfortaba. Quería saber que estaban haciendo lo correcto y ya estaba, quería saber que encontrarían lo que buscaban y que en el proceso se harían felices el uno al otro, a su manera. No quería “estar bien”, quería estar completa, que era algo muy distinto.
 
Sonrió en medio de ese beso, justo antes de sentir los dientes de Jesse enterrarse en su labio inferior. Le sonrió y cerró los ojos al sentir su mano sobre su hombro, después por el resto de su piel. Se estremeció y abrió involuntariamente sus piernas al sentir sus dedos.
 
-¿Ah sí? ¿Vas a leer mi mente para saber si miento? Lo siento, está protegida.
 
Le guiñó un ojo y lo tomó por la muñeca, como si quisiera que dejara de tocarla, aunque en realidad no era así, era su eterno juego de contrarios. Se tomó su tiempo para responder. En lugar de hacerlo hizo que sacara sus dedos de entre sus piernas y se los llevó a la boca para chupárselos mientras lo miraba directamente a los ojos. Después se inclinó para besarlo, con los labios cerrados.
 
-Eres el único.
 
Le sonrió y se apoyó en sus rodillas para besarlo, para poder abrazarlo y pegar su cuerpo al de él. El beso fue largo, intenso, lo suficientemente profundo como para provocarle escalofríos, mientras recorría con los dedos su cuello, su cabello más crecido que la vez anterior que se habían visto. Y también tenía una incipiente barba ahora, que le hacía cosquillas pero no le molestaba.
 
-¿Por qué eres tan jodidamente perfecto? Todo tú, todo lo que eres. Te detesto, en serio.

Claro, su ideal de perfección parecía no ser el más sano del mundo, ni un estándar común, pero eso era lo de menos, para ella lo era y ya, por más trágico que resultara todo a su lado siempre.

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Re: Lo que importa de verdad

Mensaje por Jesse Crawford el Dom 9 Ago - 0:16

Los gestos que se dibujaban en su rostro al sentir mis dedos dentro eran suficientes para meterme de nuevo en la pelea luego de haber terminado. Era demasiado fácil darse cuenta que nunca nada iba a ser suficiente, que no importaba cuántas veces hubiera estado con ella de esa forma, siempre había algo en su mirada que me despertaba algo que parecía completamente nuevo. Sé que parecen solo palabras, y estoy consciente de lo difícil que a veces puede ser creer tal tipo de descripciones a esa escala de magnitud; pero les juro por cualquier dios existente que de verdad no había un solo día que no pensara en ello y en lo poco común que me parecía todo lo que se relacionaba con Wilhelmina.

-Cariño, no necesito entrar en tu cabeza, ni pociones de la verdad. Me basta con entrar en tu coño y moverme lo suficientemente bien como para sacarte todo- Le sonreí, y me mantuve expectante cuando llevo mis dedos hasta sus labios para comenzar a lamerlos. Me quedé ahí como idiota, observando con todo el deleite del mundo la forma en la que lamía y se apoderaba de los mismos dedos que habían estado en su interior.

-Dios. Te voy a tener que arrancar la cabeza para que hagas eso todos los días, vaya a donde vaya- Bromeé con ella, apenas un poco antes de acercarme y besarla, lamer sus labios, rodear su espalda desnuda con ambas manos y estrechar su cuerpo contra el mío para fundirnos en un beso mucho más profundo y sentido. Allá afuera, las cosas parecían ser una completa locura; todo un maldito torbellino de situaciones que en ese instante me parecían completamente lejanas. Era como si solo con Mini pudiera ser capaz de sentirme una persona completamente distinta, como si solo ella tuviera el poder de hacerme sentir todo menos un monstruo, y en otras ocasiones, todo lo contrario, porque solo ella me conocía de verdad, ella sabía realmente qué clase de jodido psicópata destruido era Jesse Crawford.


Me moví un poco hacia atrás y la tomé de las caderas para atraer su cuerpo y lograr que su espalda diera con la superficie de la cama. Acomodé mi cuerpo entre sus piernas y la penetré de nuevo, esta vez con un movimiento mucho más suave, iniciando un ritmo pausado y uniforme mientras mis manos se apoyaban en la cabecera de la cama para tener un mejor impulso. Con la mano libre, pasé las yemas de mis dedos por sus labios, bajé hasta su cuello y luego hasta sus tetas, tocando y presionando para recreación de mis ojos que no paraban de recorrerla completamente hambrientos una y otra vez.
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Re: Lo que importa de verdad

Mensaje por Wilhelmina Schweinsteiger el Dom 9 Ago - 1:06

Lo miró con malicia cuando le dijo eso, que solo bastaba con entrar en ella y moverse lo suficientemente bien para que ella le dijera la verdad. Le sonrió de vuelta y estuvo a punto de decirle algo como “ya lo veremos” pero en vez de eso apretó los labios, mantuvo la sonrisa y decidió que lo retaría solamente en silencio, sin que él lo supiera en realidad.
 
A ella le pasaba casi igual que a él. Sentía que solamente entre sus brazos podía olvidar, por tan solo un momento, todo el torbellino en el que se habían metido. No se arrepentía de absolutamente nada, pero a veces lo único que quería era fundirse con Jesse, hacer las cosas simples, huir de ese mundo para siempre, a un lugar en donde solo importaran sus besos, en donde solo con respirar el mismo aire que él bastara. Quizá eso curara sus heridas, quizá huir a un lugar en donde nadie los conociera fuera más que suficiente para dejar de ser las terribles personas que en realidad eran. Los que gozaban de torturarse a ellos mismos, de destruirse mientras al mismo tiempo se amaban hasta la locura. Quizá habría espacio para un cariño más tierno, más sensible, dos cosas que ninguno de los dos había conocido nunca en brazos del otro.
 
Con la espalda de nuevo contra el colchón, separó las piernas para hacerle espacio una vez más. De nuevo estaba enredada en él. Sus piernas lo rodearon por completo y se dejó hacer. No fue dominante, pero sí demandante por la forma en que lo retenía en su interior. Dejó, por una vez, que el ritmo fuera suyo y ella se concentró en recorrer su brazo, lo que alcanzaba de su torso, lo que alcanzaba de su boca.
 
Lo miraba con adoración absoluta, sintiéndose de pronto como esa niña que había sido en Salem y que no podía creer su suerte cuando lo tenía hundiéndose en sus muslos. De nuevo volvía a pensar que ella no lo merecía a él, que él era demasiado para ella por momentos. Y solo él tenía el poder de hacerla sentir tan vulnerable, tan insegura y al mismo tiempo tan feliz.
 
-Fóllame. Fóllame. Fóllame más fuerte.

Le exigió entre jadeos, estaba casi deseando que doliera, como si necesitara un castigo, porque sabía que había hecho algo mal, que lo había traicionado. Quería sentirlo hasta no poder más. Su respiración se volvió más agitada, carente de ritmo, entre más adentro lo sentía, más volvía a perderse entre todo eso.

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Re: Lo que importa de verdad

Mensaje por Jesse Crawford el Dom 9 Ago - 1:55

La manera en la que su cuerpo reaccionaba a mis embistes me hacía querer entrar en ella de manera más profunda, más contundente. Aumenté la fuerza en el impulso de mis caderas de manera casi inconsciente, en un acto alimentado más por el puro instinto que por una verdadera intención de llevar todo más rápido. La miré a los ojos, concentrándome en el brillo de su mirada, recordándome a mí mismo a la fuerza que no había motivo alguno de temer a la muerte mientras siguiera existiendo la posibilidad de estar con ella un segundo más, grabando en mi mente la certeza de que todo valía la pena.

De la nada, Mini comenzó a mirarme de una manera un poco más complicada de interpretar, muy diferente a los ojos desafiantes con los que me había enfrentado desde un principio y más bien mucho más inocentes, como si frente a mis ojos estuviera de nuevo aquella chica inexperta que había tomado por primera vez entre mis brazos en los jardines de Salem. Aquella sensación tuvo un efecto completamente avasallador hasta el punto de sentirme completamente vulnerable ante ella, incluso más que de costumbre.

Y mientras me miraba de ese modo, pidió de pronto que la follara, que lo hiciera más fuerte. Me aferré a sus hombros y mi cuerpo obedeció al pie de la letra sus exigencias, embistiéndola con una intensidad mucho más marcada. Mis oídos se llenaron de sus jadeos, de sus gemidos, del sonido que se emanaba del choque entre nuestra carne y del mismo temblor que provocaban nuestros movimientos sobre la cama. Que me pidiera follármela de esa manera tuvo un efecto en todos los sentidos, y repentinamente salí de ella sin previo aviso. La tortura de detener aquel ritmo frenético obedecía a la necesidad de obtener todo de ella, de hacerla mía de todas las formas y maneras que habían estado girando en mi cabeza por meses.

Mis brazos la obligaron a darse la vuelta hasta tenerla de rodillas, dándome la espalda, exigiéndole que me ofreciera la perfección de su culo. Me deslicé sobre la cama hasta bajarme de ella, y la tomé de las caderas para atraerla hacia mí. No la penetré de inmediato, dejé que mis ojos se llenaran de las perfectas formas que formaban sus caderas en esa posición, me permití tocarla con las palmas bien abiertas hasta que la fuerza de mis dedos dejara surcos carmesí sobre su delicada piel.

-¿Quieres que te folle ya? ¿Qué tal si me tardo tan solo un poco?-

Tomé mi sexo y lo moví alrededor de su coño, jugueteando en esa zona, moviéndolo en círculos e introduciendo apenas una parte primero, y luego la totalidad con un ritmo tortuosamente lento. Mi fijación por la forma de su culo no era ningún secreto para ella; Mini sabía perfectamente lo mucho que me provocaba y que me había provocado prácticamente desde que había adquirido las dimensiones suficientes para ser admirado, y en ese instante no tenía un solo reparo en disfrutar de él, de torturarme y torturarla de ese modo.


Sin poder prolongar más aquel ritmo, mis caderas se empezaron a mover con una mayor intención. Mis manos no paraban de tocarla, de enterrar los dedos sobre su carne, de abarcar todo lo que me fuera posible y de aferrarme a sus caderas para aumentar aún más la profundidad con la que me la follaba. Sonreí, ávido de todas las sensaciones, de esas olas eléctricas que empezaban a correr por mi espalda y mis piernas, estaba completamente loco por ella, por su cuerpo y por la increíble manera que tenía de hacerme perder el control. 

Estaba tan mal de la cabeza que, una vez más, detuve mi ritmo y me despegué de ella, pero exigiéndole con mis brazos que no se moviera, que se mantuviera exactamente en esa misma posición. Me arrodillé justo detrás de ella hasta que su culo quedó al alcance de mis ojos, disfrutando de esa perspectiva, de la humedad de su coño tan cerca de mis labios, de la forma de su cuerpo. Acerqué mi rostro y lamí su coño, pasando mi lengua por encima de él y sobrepasando sus límites, haciéndolo mío y disfrutando de esa placer que incluso en ese punto se volvía más egoísta, más mío que suyo. Vaya que todo valía la pena...
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Re: Lo que importa de verdad

Mensaje por Wilhelmina Schweinsteiger el Mar 11 Ago - 16:53

Siguió con la mirada enfocada en Jesse, pero tuvo que apretar los dientes por inercia al sentir los embistes casi violentos con los que entraba en ella. Pero estaba bien, era justo lo que necesitaba, esas dosis a medio camino entre el placer y el dolor, sentir que su carne ardía, que no podía soportar más. Sus gemidos se habían convertido más en intentos por llevar aire suficiente a sus pulmones, inhalaciones ahogadas, quedas e inofensivas, al menos hasta que cambiaron de posición.
 
Hizo caso de todo lo que silenciosamente le pedía. Le dio la espalda e incluso empujó deliberadamente su cuerpo hacia él, ofreciéndose sin ninguna vergüenza, incluso inclinando más la cabeza, sabiendo perfectamente qué era lo que Jesse buscaba. Aguantó la respiración y con ello, también un gemido que al final terminó siendo casi un ronroneo al sentir toda esa deliciosa tortura, ese jugueteo entre sus sexos que la hacía enloquecer, hasta que lo sintió dentro de nuevo.
 
Le parecía que era exquisitamente trágico todo lo que pasaba entre ellos. Todos los engaños, las mentiras, las exigencias, que al final solamente contribuían a que terminaran en ese momento exacto, en ese enlace perfecto que hacía que olvidaran cualquier desdicha, cualquier daño que se hubieran hecho el uno al otro. Aquella posición la hacía sentir mucho más, la hacía cerrar los ojos y obligarse a controlarse para no gritar. En vez de ser sumisa comenzó a moverse hacia él, a crear de nuevo movimientos sinuosos con su cadera, no se sentía vulnerable en esa posición, de alguna manera la hacía sentir más poderosa, como si estuviera consciente del poder que tenía sobre Jesse aunque él pareciera ser quien manejaba la situación.
 
Se mordió los labios al sentir que de nuevo se acercaba a un poderoso orgasmo, que había nacido como una espiral inquieta desde sus piernas y se desenvolvía juguetón en la boca de su estómago, y que terminaba explotando en su sexo, inclemente y completamente suyo. Casi quiso matarlo al sentirlo salir de ella otra vez, como un demente.
 
-Me tienes harta…
 
Le dijo aunque después se arrepintió de sus palabras, y de todos modos no las había dicho muy en serio. Apenas miró por encima de su hombro en el momento exacto para verlo arrodillarse y su cuerpo tembló de expectativa. Aquello era parecido a la vez en que lo habían hecho por primera vez, pero en esa ocasión había calma, paciencia, la de quién conoce ya muy bien el cuerpo del otro y no tiene prisas en saborear lo que busca. Aquello era demasiado para ella, siempre lo había sido. Jesse siempre había tenido esa decisión, de hacer lo que se le daba la gana, de tomar lo que quería, como quería, de no preguntar, y eso era lo que Mina siempre había amado de él, que siempre sabía cómo enloquecerla, cómo ponerla nerviosa, y nunca se detenía hasta obtener lo que quería.
 
Al final esas eran las cosas por las que valía la pena vivir, por eso se mantenía firme todos los días, por él y por poder disfrutar de él cada segundo sintiéndose reyes del mundo, aunque fuera por unos instantes. Terminó corriéndose de nuevo entre suspiros entrecortados y gemidos. Fue tan fuerte que ni siquiera pudo seguirse sosteniendo bien sobre sus rodillas, pues todas sus piernas temblaban débiles, pero no cambió de posición, apoyó sus codos sobre la cama y tomó aire, se sentía al borde del desmayo, pero en el buen sentido. Pero intentó no quedarse en ese estupor durante mucho tiempo, necesitaba regresarle al menos un poco a Jesse de lo que le había dado.
 
-¿No traes contigo ese anillo que te regalé?
 
Ese anillo que había comprado en White Scarf para él y que, si se ponía en el dedo correcto, aumentaba cinco veces tu sentido del tacto, todo lo que la piel sentía se magnificaba. Y nunca le habían dado un uso puramente sexual, pero en realidad se lo había comprado para eso.

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Re: Lo que importa de verdad

Mensaje por Jesse Crawford el Mar 11 Ago - 21:27

Era un puto adicto a toda esa deliciosa tortura, no había otra jodida explicación. Acariciar su sexo con el mío sin concretar nada, aferrar mis dedos a la carne de su culo y golpearlo hasta enrojecerlo, observar detenidamente, como una especie de demente, la interacción de mi sexo con su precioso coño; dejar de penetrarla en el punto más demencial de mis embistes solo para buscar comerme su culo entero. Ni siquiera estaba seguro de cómo es que era capaz de tener la cabeza para todo aquello cuando mi verdadera necesidad era hacerla mía hasta vaciarme dentro de ella.

Seguí lamiéndola desde esa posición, disfrutando de esa fijación en particular que tenía con su culo y que me recordaba, de hecho, a la primera vez que había podido estar con ella. Comprobar la manera en la que echaba su cuerpo hacia atrás buscando el roce de mi lengua y escuchar sus gemidos ahogados por la superficie de la cama era lo único que necesitaba para continuar. No paso demasiado tiempo para que Mini se corriera de nuevo en mis labios, y mientras ella disfrutaba de su propio placer físico, yo me enaltecía con mi propio orgasmo mental. Me levanté del suelo y permanecí observando cómo, aun en aquella posición, mi chica seguía gimiendo y deshaciéndose. No pude evitar tomar mi sexo y comenzar a tocarme por mi propia cuenta mientras disfrutaba del espectáculo que tenía antes mis ojos.

Y justo en el instante en el que tenía intenciones de penetrarla de nuevo, justo cuando mi mente ya maquilaba la forma y la manera, fue ella quien sugirió algo que, de hecho, había estado esperando desde hace mucho tiempo. Le sonreí con autosuficiencia, y me dirigí hasta donde había quedado mi chaqueta negra. El bolsillo en donde guardaba los cigarrillos también contenía aquel anillo que había portado con una idea muy en claro. Aun así, dejaría quien fuera ella la que eligiera el modo de usarlo y simplemente me lo coloqué en el dedo anular, acercándome de nuevo a ella lentamente y sintiendo desde ya que de pronto el calor nocturno que se sentía dentro de la habitación adquiría una intensidad mucho más sofocante.


-Si piensas golpearme, ten cuidado. No sabemos cuánto potencia las cosas esta joyita- Le advertí juguetonamente, aunque en realidad no dudaba que Mini fuera capaz de cualquier cosa con tal de probar nuestros propios límites y los de mi cordura, de paso. Me acerqué a ella y le levanté el rostro para besarla. Acaricié sus labios, primero despacio, y luego jugueteé con su lengua un poco mientras mis papilas gustativas despertaban en un vertiginoso golpe de que llevaron todas las sensaciones hasta la médula. En ese instante me puse nervioso al no tener ni puta idea de lo que iba a resultar de aquello.
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Re: Lo que importa de verdad

Mensaje por Wilhelmina Schweinsteiger el Mar 11 Ago - 22:33

Lo siguió con la mirada mientras iba a buscar el anillo en cuestión. Le sonrió a sus palabras y negó con la cabeza. Tenía otras prioridades en mente antes que lastimarlo con eso puesto. Se relamió los labios pensando en las posibilidades.
 
-No pensaba golpearte, pero gracias por darme ideas. Ahora promete que seguirás mis órdenes al pie de la letra.
 
Lo besó con suavidad, no lo tocó mientras duraba ese beso y se dedicó solamente a jugar con su lengua y a saborear sus labios. Era interesantísimo como generalmente daban por sentado las posibilidades de la piel y lo genial que era poder sentir algo en las palmas de la manos, en los muslos, en la piel que rodeaba la cadera. Se mordió el labio inferior pero no como parte de su tic constante, sino como un gesto premeditado. Se tomó su tiempo y sus uñas recorrieron suavemente los brazos de Jesse como primer movimiento. Después comenzó a repartir suaves besos por su cuello, que terminaron en un leve mordisco en el lado derecho, nada para dejar marcas.
 
Le indicó con un gesto de la cabeza que se acostara en la cama, con el objetivo de poder sentarse encima de él, juntar sus pechos contra su torso y removerse encima de él pero sin dejar que la penetrara, justo antes de volver a besar suavemente sus labios y comenzar un inevitable camino descendente, hasta llegar a su sexo, que comenzó a saborear en una lenta tortura, repasándolo con la lengua primero, impregnándose la lengua con su sabor, despertando su hambre.

Quizá algunas no encontraran tan entretenido aquello, pero Mina lo disfrutaba terriblemente, especialmente en ese momento en el que apenas y alcanzaba a imaginar las posibilidades de lo que Jesse estaba sintiendo. Su lengua lo recorrió un par de veces por completo, rodeándolo, saboreándolo, tomándose su tiempo, hasta que lo cubrió y chupó con dedicación, cubriéndolo con sus labios, sin prisas.

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Re: Lo que importa de verdad

Mensaje por Jesse Crawford el Miér 12 Ago - 0:12

-Voy a hacer cada cosa que salga de tus labios, te lo juro por mi vida-


Los efectos del anillo eran mucho más potentes de lo que me hubiera imaginado en realidad, y pude comprobarlo con aquel primer beso que me provoco un irremediable cosquilleo en las mejillas y que se extendió hasta la base de la nuca y la columna vertebral. Podía sentir cada milímetro de sus labios, de su lengua jugueteando con la mía. Dejamos de besarnos por un momento, pero yo me quedé con los ojos cerrados unos segundos más, rememorando cada detalle del cómo se había sentido lo que ahora probablemente era el mejor beso de toda mi puta vida.

Abrí los ojos para encontrarme a Mini mordiéndose el labio inferior, gesto que podía diferenciar perfectamente cuando se trataba de su eterno tic o de una provocación enteramente abierta. Me dejé hacer y extendí los brazos cuando sentí sus dedos recorrerlos en todo lo largo. ME sentía como drogado,  era como si estuviera dentro de uno de esos documentales en los que se pueden ver tomas fijas, aumentadas y exageradas de gestos de lo más comunes. Podía percibir sus uñas surcando mi piel, la carne de sus labios posándose sobre mi piel desnuda y extendiendo desde esos puntos una especie de calor que me hizo apretar los dientes y retraer los músculos de torso. Me di cuenta de las intenciones que tenía y supe que estaba a punto de venir lo mejor.

No tardé ni tres segundos en extenderme sobre la cama cual largo era, notablemente nervioso, pero con la firme convicción de comprobar qué tan mal me podía poner la boca de Mini si ya de por sí era capaz de enloquecerme por completo sin anillos ni otras cosas. Subió su cuerpo encima del mío y noté primero el peso de sus tetas sobre mi pecho. Era capaz de sentir la dureza de sus pezones presionando y rozando mi piel, más que suficiente para desear tomarlos y lamerlos hasta el delirio. Pero seguí sin moverme, dejando que fuera ella quien actuara, removiéndome de ansiedad al notar la textura húmeda de su sexo rozando el mío, sin dejar que pudiera deslizarme hacia dentro, torturándome tal y como yo lo había hecho con ella, pero haciendo que todo fuera mucho más poderoso.

-Fóllame ya… Mini no puedo más, me estás volviendo loco. Fóllame- Podría asegurar que literalmente estaba perdiendo la cordura. Las ganas que tenía de sentir su coño cubriendo mi sexo solo pudieron ser apaciguadas con la promesa de sus labios. Comenzó el camino descendente y ya no podía evitar gemir quedamente, incluso cuando aún no llegaba al destino definitivo. La primer lamida provocó que mis caderas se levantaran de la cama en un movimiento tenso y nervioso, reaccionando por puro impulso a la sensación de su lengua que acariciaba mi sexo. Mis manos se aferraron a la cama como nunca antes lo había hecho, y el comienzo de aquella tarea me pareció la tortura más larga y deliciosa con la que me había cruzado jamás. Fueron segundos eternos en los que Mini se tomó su tiempo, jugueteando con su lengua, rodeándome y lamiendo hasta que, por fin, sus labios cubrieron mi sexo y me hicieron soltar un gemido mucho más largo y sentido.


Era una maldita locura. Mi respiración se agito en un segundo, de pronto sentí que todo el jodido mundo se venía abajo, que ya no importaba nada más que la humedad y el calor de su boca. Me atreví a mirar hacia abajo y logré ver la forma en la que sus labios subían y bajaban por toda la extensión de mi sexo, cubriéndolo y chupándolo. No había tiempo para pensar en nada, no había forma de intentar retrasar nada, de avisar una mierda, no había espacio en mi cabeza más que todas esas sensaciones que se arremolinaban en la punta de mi sexo, que se extendían por todo su cuerpo y que se expandían mucho más allá. Mis caderas seguían moviéndose sin un ritmo definido, simplemente dictado por el placer provocado por la boca de Mini que seguía apoderándose de mí, que se haciéndome suyo. No podía más, seguramente era el tiempo más corto que hubiera pasado comiéndome de esa forma, pero no me importaba. Un vistazo más al movimiento de sus labios chupándomelo, a su mirada mortal y su cabello cayendo de costado, y fue suficiente para deshacerme en su boca, para correrme como nunca antes lo había hecho sin decir palabra alguna, simplemente gimiendo y retorciéndome de placer en una explosión que estuvo a nada de hacerme perder literalmente el conocimiento. Mi interior explotó en mil fragmentos y lo único que alcancé a hacer fue a quitarme el anillo en un movimiento completamente desesperado, deshaciéndome de aquel artefacto antes de que terminara muriéndome en ese mismo instante.
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Re: Lo que importa de verdad

Mensaje por Wilhelmina Schweinsteiger el Miér 12 Ago - 1:20

Cada sonido que salió de sus labios, cada gesto, le fueron realmente muy preciados. Quizá se estuviera apoyando de la magia pero, ¿qué sentido tenía ser magos si no podían aprovechar ciertas cosas? Se relamió los labios después de terminar. Por lo regular, si tenía que ser honesta, no le gustaba que terminara en su boca pero por aquella ocasión había hecho la excepción, porque era meritorio.
 
Lo miró, completamente en otro mundo y se levantó rápido para hacer lo que debía. Primero recogió el anillo para ponerlo en un lugar seguro y después, rápidamente, conjuró un par de incarceros controlados para atar las manos de Jesse a los postes en la cabecera de la cama.
 
-No te muevas.
 
Quizá pensaría que iban a seguir con eso y en cierta forma sí. Se tomó su tiempo para meditar bien lo que iba a hacer y por qué lo hacía y mientras tanto volvió a ponerse el sostén, como si fuera vital para ella no sentirse tan vulnerable de alguna manera. Volvió a subirse a la cama, concretamente volvió a sentarse sobre él.
 
-No sabes cómo me encanta verte así.
 
Claro que era una provocación, conociéndolo, si ya se había recuperado del todo de aquella locura anterior, estaría ya odiándola un poco por haberlo inmovilizado. Se inclinó sobre él para besar su pecho, aprovechar la cercanía un momento más. Se recostó un poco para asegurarse de que su respiración ya estuviera acompasada de nuevo. Tuvo que besarlo una vez más, y lo hizo con mucho sentimiento, quería transmitirle que lo amaba, muchísimo en verdad.
 
-Tengo algo que decirte…

Le dijo en cuanto rompió el beso y se irguió para sentarse derecha, no sin antes asegurarse de que las cuerdas estuvieran lo suficientemente apretadas, por inercia sus muslos estaban presionando de más los costados de Jesse.

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Re: Lo que importa de verdad

Mensaje por Jesse Crawford el Miér 12 Ago - 21:33

Con el anillo fuera de mi dedo, pude escapar de aquella especie de choque cósmico que bien podría haberme matado su hubiera durado un poco más (suena a exageración, pero es en serio), y solo me quedó extenderme sobre la cama mientras los resabios de aquel orgasmo descomunal aun viajaban a través de mi cuerpo. Tuve que tomarme mi tiempo para quedarme completamente inmóvil, con el pecho subiendo y bajando a un ritmo impreciso, el sudor corriendo por casi todo mi cuerpo y las reacciones espasmódicas e involuntarias de una serie de músculos a lo largo de mi cuerpo que seguramente no sabían qué otra cosa hacer para recuperarse. De pronto, me acababa de convertir en todo un creyente del cielo y el infierno.

-Mini… dios… qué estás…- Apenas si era capaz de articular palabra. De hecho, apenas si me había percatado de que Mini había ido a por su varita para atarme las manos a los posteas de la cama, si solo me di cuenta de ello al ser incapaz de llevarme una mano a la frente para secarme un poco de sudor. Le escuché ordenar que no me moviera (como si pudiera hacer otra puta cosa) y simplemente miré hacia abajo para verla colocarse el sostén y montarse encima. Le sonreí, con un notable cansancio (más psicológico que físico) en mi rostro, pero con la chispa suficiente para que pudiera ver lo encantado que estaba con ella encima. Eso sí, si pensaba en follarme, tendría que esperar al menos cinco minutos…

-¿En serio? Qué chistoso. Hay mucha gente que me quiere ver con las manos atadas, y la única que puede hacerlo eres tú. ¿No te causa cierta sensación de poder?-

Le volví a sonreír, y removí mis caderas solo para sentir el todavía húmedo coño rozar la parte baja de mi vientre. Recibí sus besos en el pecho, con mucho más calma que con el anillo, pero todavía más consciente de ellos, de la dedicación que le ponía a cada uno de ellos, de la intensidad con la que me miraba, acercaba su rostro y me ofrecía sus labios con devoción absoluta. Si no hubiera escuchado aquella última frase, diría que todo hubiera sido condenadamente perfecto.


-¿Qué? ¿Estás… embarazada o así?- Poco a poco recuperaba el ritmo regular de mi respiración. Aún así, solté aquella pequeña broma como una especie de colchón para lo que estaba a punto de venir. Porqué sí, sabía que lo que tenía Mini entre labios no era precisamente una buena noticia, y fue hasta ese punto cuando supe que atarme las manos no había sido precisamente un gesto juguetón.
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Re: Lo que importa de verdad

Mensaje por Wilhelmina Schweinsteiger el Miér 12 Ago - 23:29

Cerró los ojos un momento al sentirlo moverse bajo ella. Hubiera querido simplemente seguir el juego, no decir nada, olvidarlo todo y dejar que las cosas siguieran su curso, encontrar otra manera de desquitar lo que sentía, pero era en ese momento o nunca. Cuando le preguntó si estaba embarazada, soltó una risa y negó con la cabeza. Claro que no lo estaba, no al menos en ese momento preciso. Se remojó los labios y lo miró nerviosa.
 
-Sí estuve con alguien.
 
Respiró profundo después de decir eso. No iba a ser literal en decirle “me follé a alguien” porque era obvio. Si se lo estaba diciendo era porque no se habían tratado de simples besos y ya. En el fondo sabía que quizá Jesse también había estado con alguien más durante su exilio, quizá con varias, pero lo de ella era diferente. Había sido uno solo, y había sido con toda la intención, había habido sentimientos de por medio, y eso era lo jodido.
 
-Pero en serio necesito que sepas que eres el único, que te amo, que nunca más volveré a hacer una tontería como esa, no debí hacerlo. Necesito que me perdones, y que me ayudes…te necesito Jesse, te amo más que nunca, necesito que lo entiendas.
 
Puso las manos sobre su pecho y negó con la cabeza repetidas veces. Era sincera. Lo amaba demasiado y por eso estaba sincerándose de ese modo, por eso le estaba diciendo la verdad, debía saberlo y debía saber también lo mucho que le lastimaba todo lo que pasaba, que ya sabía que Marcellus no valía la pena, que todo había sido jodidamente falso.

-Necesito que me perdones, por favor. Caí en la idiotez de pensar que hacerlo me iba a dar respuestas sobre algo, pero no fue así, no fue así en lo absoluto.

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Re: Lo que importa de verdad

Mensaje por Jesse Crawford el Jue 13 Ago - 0:12

Luego de la broma, no pude evitar ponerme serio y mirarla con una fría expectativa a los ojos, incluso antes de escuchar lo que tenía qué decir. Y en efecto, adivinar lo que podía haber pasado en mi ausencia no significaba que el dolor era menor, ni que la furia que comencé a sentir en mis adentros no fuera apabullante. Bastante fácil de adivinar en base a especulaciones, pero horriblemente difícil de tragar con la certeza entre las manos, punzando con todo su veneno en el pecho. Mi mujer había estado con alguien y, créanlo o no, con todo y lo fácil que le resultaba a Mini coquetearle a cualquier pobre diablo que le mostrara el más mínimo interés, me parecía que ya tenía el nombre del sujeto en cuestión asomándose en mi cabeza.

-¿Qué carajo estás diciendo…?- Me di cuenta repentinamente de la situación en la que me encontraba. Completamente desnudo, atado a una cama como un maldito animal. Mi primera reacción no fue gritarle, ni forcejear como desesperado, ni nada de aquella bestialidad que me caracterizaba; y no lo hacía por puro puto orgullo, por mostrarle que al menos en eso, esa noche, estaba muy equivocada, por hacerle ver que no era tan puto predecible como ella creía, por hacerle ver que su estúpida precaución no era útil más que para humillarme todavía más. No hice más que desviar la mirada hacia cualquier parte, mientras mis puños endurecidos se mostraban como la única señal del odio que ardía dentro.

Pero para mi propia sorpresa, toda la ira duró bastante poco, apenas unos segundos. Lo que siguió después fue un enorme sentimiento de decepción que escaló hasta mi garganta y me enmudeció durante varios segundos, mientras ella trataba de poner una balanza lo que había hecho y lo mucho que decía amarme. Claro, yo no era inocente de ninguna forma, pero mis propias culpas pasaban a segundo plano cuando era ella la que me había hecho sufrir mil cosas, la que me había obligado a tomar la vida de otra persona a cambio de su perdón.

-Quítate de encima y desátame, maldita sea.- Seguía sin mirarla a los ojos porque sabía perfectamente que verla solo lograría debilitarme. Negué con la cabeza mientras pedía mi perdón, mientras se recargaba sobre su pecho. En esos instantes, tenerla tan cerca me parecía lo más tóxico que podía existir en la tierra. Comencé a imaginarla con él, exactamente en la misma posición, encima de su cuerpo, moviéndose sinuosamente tal y como lo había hecho conmigo, tragándose su sexo, haciéndolo suyo como lo hacía conmigo. Esta no era la clase de tortura con la que a nadie le gustaría lidiar jamás.

-Fue Marcellus, ¿Cierto? ¿Cuándo diablos fue eso? Y por favor… dime que te protegiste, por favor dime que usaste un puto condón o si me tengo que preocupar por ladillas Lovecraftianas- Preguntar aquello parecía cualquier cosa, un simple detalle menor entre toda la marea de preguntas que se tenían qué hacer. Pero para mí sí que era importante conocer ambas respuestas, necesitaba saber qué tan premeditado había sido su encuentro y qué tanta importancia me había dado incluso en un momento como aquel. Porque yo había sido todo lo que quieran, y me podría haber acostado con las que quieran… pero jamás me hubiera perdonado llevar alguna putada sucia a la cama de mi esposa.

-Tú… ¿sientes algo por él? ¿Lo amas? No me vengas con mierdas, ni con mentiras ni con respuestas a medias. Quiero saber la jodida verdad y con las palabras completas, quiero saber si sientes o sentiste algo por ese perdedor-


La segunda tanda era la de las preguntas de verdad.
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Re: Lo que importa de verdad

Mensaje por Wilhelmina Schweinsteiger el Jue 13 Ago - 2:02

Negó repetidas veces con la cabeza cuando le dijo que se quitara de encima y lo desatara. Por supuesto que no iba a hacerlo, por supuesto que quería asegurarse de que escuchara todo lo que tenía por decirle, todas las disculpas que tuviera que darle, todas las razones. Pero luego asintió, cuando él adivinó perfectamente de qué se trataba. No iba a hacer la tontería de llorar, ni de decirle que se arrepentía como una desgraciada, así no eran las cosas. Aquello le estaba doliendo mucho pero era necesario.
 
-Sí fue él. Tiene…no sé, un mes. Jesse, por favor…
 
Se aguantó las ganas de decirle “no digas tonterías” porque sonaría como una persona horrible, aunque en ese momento estaba segurísima de que lo era. Se mordió los labios y bajó la mirada.
 
-No lo planeamos, no fue así. En verdad no fue algo que estuviéramos buscando, ni que hiciéramos premeditadamente. Jesse. Escúchame. Me siento jodidamente culpable.
 
Apretó la piel de su abdomen sin darse cuenta, enterrándole las uñas en el proceso. Se dio cuenta de que las palabras le salían más atropelladas de lo que debían, pero que era solamente porque su mirada de decepción le dolía mucho más que su posible ira. Respecto a Marcellus, estaba dolida, decepcionada y enojada consigo misma por haber sido tan tonta.
 
-No Jesse. Me equivoqué con él. Me equivoqué por completo y soy una estúpida. Sentí algo por él,  pensé que tenía que sacármelo de adentro porque en verdad lo sentía. ¿Me entiendes? Me comporté como una idiota, y lo siento mucho. Pero él no es lo que yo pensaba, no lo es. Jesse, tienes que creerme.
 
Quitó las manos de la piel de Jesse y volvió a bajar la mirada, aunque se mantenía erguida sobre él, en una especie de doble mensaje.

-¿No lo sentiste? ¿Lo mucho que te amo? ¿No lo sientes ahora mismo? Lo que tenemos es único, Jesse, es distinto a todo lo demás. Tú lo sabes perfectamente. Eres mío y yo soy tuya. Y eso es algo que no vas a poder cambiar aunque quieras, ya te lo he dicho antes.

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Re: Lo que importa de verdad

Mensaje por Jesse Crawford el Jue 13 Ago - 22:28

Lo más desesperante de la situación era no poder moverme, tenerla encima como si lo que me estaba confesando no fuera más que una simple travesura con la que te puedes enojar un poco y nada más. Aun así, me mantuve tranquilo (dentro de lo que era capaz de soporta) y seguí sin verla directamente hasta que respondió a medias las primeras dos preguntas. El primer dato me indicaba que era tan reciente que seguramente aun se podría sentir la esencia del jodido Marcellus si uno ponía la atención suficiente (no, pero saben de qué cojones hablo). El segundo era mucho peor…

-¿Culpable? ¿El cabrón se te corre dentro sin nada puesto y un mes después dejas que lo haga yo? ¿Qué clase de jodida guarra eres, Wilhelmina? Yo nunca te hice esto… nunca…-

No podía evitar tener esa repulsión como primera sensación ante la simple idea. Apreté los dientes, y esta vez sí que traté de aflojar el incarcero sin éxito alguno, y removerme debajo de ella no precisamente para buscar placer alguno. Sentía que necesitaba respirar, que tenía que alejarme al menos dos segundos, lo que fuera que me diera un poco de espacio.

Me volví a quedar quiero para esperar la otra respuesta, aquella que tenía mucho más importancia que cualquier otra. Una cosa era conocer y reconocer la debilidad que Mini tenía hacia la devoción que mostraban otros sujetos, pero otra muy distinta era saber o suponer que existían sentimientos de por medio. Pero hasta preguntar era inútil, porque es bien sabido que cuando las mujeres engañan es porque algo dentro de ella severamente agudo enardece incluso más que sus simples ganas de follar.

-Entonces sentiste (o sientes) algo por él… y la mejor manera que tuviste para lidiar con ello fue simplemente viéndome la cara de idiota. ¿Es qué no te das cuenta? ¿No ves que tus putas disculpas no me sirven una mierda? ¿Tienes idea de la situación en la que me acabas de poner? Ese sujeto nos enseñó oclumancia… guarda secretos de ambos y, por si no fuera poco, es una de las voces más reconocidas de toda nuestra puta revolución. ¿Estás consciente de que voy a tener qué matarlo?-

Hubo un momento en el que la idea de hacer que fuera ella quien lo matara se iluminó en mi cabeza. Sería justo, ella se había cobrado la vida de una chica inocente a través de mis manos por el simple capricho de sentirse retribuida de alguna manera, luego de hacerme la vida imposible y obligarme a disculparme y hacer otras mil cosas durante meses. Lo turbio en todo ello, y precisamente lo que le estaba reprochando, era que asesinar a Marcellus significaba poner en el borde del abismo todo por lo que habíamos peleado.


-Al menos alcánzame un maldito cigarrillo…¿quieres?-
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Re: Lo que importa de verdad

Mensaje por Wilhelmina Schweinsteiger el Vie 14 Ago - 0:02

Escucharlo hablar así le provocaba ganas de gritarle, de decirle que no le constaba que no hubiera hecho algo así, de recordarle que el primero en desatar ese infierno entre ellos, había sido él, que él tenía la culpa y nadie más, cuando ella había planeado una vida perfecta a su lado.
 
-No lo puedes matar, no ahora al menos, es imposible. Si rastrean quien lo mató y llegan a nosotros, todo se iría abajo. Así que tranquilízate.
 
Además Mina necesitaba a Adrien y Adrien jamás colaboraría si acaso había una mínima sospecha. Pero eso no se lo podía decir. Mencionar que necesitaba a Adrien y las razones, habría supuesto romper su juramento inquebrantable y morir. Miró a Jesse fijamente durante un rato, sin aparentes intenciones de pasarle el cigarrillo. Notó que él no la quería mirar a ella pero al final le dio igual. Lo tomó fuertemente por la barbilla para que no pusiera resistencia, hizo aún más fuerza con sus muslos y lo obligó a besarla.
 
-Voy a desatarte.
 
Se le quitó de encima por fin y se paseó por la habitación para encontrar la varita de Jesse primero y tomarla, para que él no tuviera alcance a ella. Después se puso las bragas, lo desató como prometió y se sentó en la misma silla en la que él se hubiera sentado primero, en la misma posición, con las piernas abiertas hacia el respaldo y los brazos recargados en el mismo, con las dos varitas en la mano.
 
-No puedo deshacer lo que hice, no tengo un giratiempos. Pero sí puedo borrarlo de mi mente. ¿Te ayudaría eso? Para mi será como si nunca hubiera pasado nada, como si ni siquiera lo conociera lo suficiente. De hecho, necesito hacerlo, Jesse, lo haré digas lo que digas, pero que lo sepas es lo correcto, por cualquier cosa.
 
Bajó la mirada un par de segundos. Había sido una decisión difícil, pero ya estaba tomada. No podía asesinarlo y no podía delatarlo así que el único castigo que se le ocurría era borrarlo de su vida. Luego volvió a ver a Jesse, siguiendo cada uno de sus movimientos.

-Te amo. Y quizá mis disculpas no te sirvan una mierda. Pero te amo. Y necesito que me perdones. Por favor. Mírame y dime si no me crees. 

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Re: Lo que importa de verdad

Mensaje por Jesse Crawford el Vie 14 Ago - 0:42

-Cierra la boca, lo sé más que bien. Ese es el punto, me has puesto en una posición demasiado complicada y ahora no sé si matarlo a él o mejor matarte a ti- No pensaba en matarla de verdad, pero mi cabeza no paraba de pensar en lo traicionado que me sentía y en lo jodidamente asqueroso que me parecía imaginar a Lovecraft bombeando el coño de mi mujer.

Al ver que simplemente no se quitaba ni me desataba ni me pasaba el puto cigarrillo, giré la cabeza para mirarla y tratar de insistirle una vez más, esta vez con más decisión hasta que se diera cuenta de una puta vez que nada de lo que estaba sucediendo era un juego, entonces sentí repentinamente sus labios sobre los míos y no pude más que cerrar los ojos y tratar de evitar que me invadiera del todo. Por primera vez en mi maldita vida estaba tratando de eludir un beso suyo, y no se confundan, la amaba como a nadie y mis deseos por ella no habían mermado ni un poco, pero lo que la chica estaba haciendo conmigo poco a poco rebasaba todos los límites que cualquiera podía soportar.

Se quitó de encima, me desató tal y como se lo había casi rogado y caminó lejos de mí. La seguí con la mirada, tratando de no caer en sus provocaciones, de no ser el payaso que ella creía que era, porque sabía perfectamente que se paseaba desnuda para tratar de atraer mis ojos a su cuerpo, sabía que sentarse de ese modo sobre la silla no era algo que hiciera inconscientemente, que dentro de su retorcida cabeza lo único que quería era continuar con su imbécil juego de poder. Porque de pronto, eso fue lo que me pareció de lo que se trataba todo lo que giraba en torno a Wilhelmina: un estúpido juego por ver quién ejercía más poder sobre quién.

-¿Y qué te hace pensar que eso me va a ayudar a mi? Puede que tú lo olvides y así limpies tu jodida consciencia, pero eso no significa que yo vaya a olvidarlo. Y no… te juro que no lo quiero olvidar, pretendo grabarlo en mi puta cabeza hasta el fin de mis días, y siempre sabré que no importa cuánto digas que me amas y cuántas veces jures que solo puedes estar conmigo, porque siempre va a existir la posibilidad de que abras las piernas para algún otro hijo de puta, alguien que te haga “sentir curiosidad”, o que te haga sentir cualquier otra estupidez que pienses que es importante. ¿Me amas? Entonces deja de tratar esto como si hubieras vaciado mi cuenta de ahorros o perdido mi camiseta favorita.-

Me levanté de la cama y me acerqué hacia mi ropa para ponerme los calzoncillos, coger la cajetilla de cigarros de mi chaqueta y enciende runo de ellos, dándole la espalda y dándome una pequeña pausa para pensar mejor las cosas, para encontrar una razón verdadera del por qué continuar con la mentira de nuestra relación.


-Lo vas a olvidar. No recordar nada de ello va a causar que pase exactamente lo mismo. ¿Y adivina qué? Te vas a acostar otra vez con él porque no tienes la madurez suficiente para llevar una relación de verdad. No entiendo como… ni por qué, pero vas a encontrar la forma de hacerme esto de nuevo, de enamorarte, de sentir algo, o lo que sea que toque de turno. Lo sabes.-
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Re: Lo que importa de verdad

Mensaje por Wilhelmina Schweinsteiger el Lun 17 Ago - 22:46

Lo escuchó estoica, y sabía que en el fondo tenía la razón. Una parte de ella se sentía también triunfante, por qué no decirlo, porque sentía que a pensar Jesse empezaba a comprender lo que ella había sentido apenas un par de años antes, cuando había sido él quien la había traicionado a ella con quién sabía cuántas cuando ella no hacía más que amarlo como una idiota. Pero no se lo dijo, no quería sonar como si todo eso hubiera sido venganza, porque las cosas no habían sido así tampoco en lo absoluto.
 
-No es así…
 
Fue lo único que atinó a decirle respecto a sus argumentos aunque siendo honesta, le dio un poco de miedo que en verdad eso que decía Jesse eso pudiera ocurrir. Aunque a ese punto pensaba que su enamoramiento con Marcellus había sido más complejo que eso, y que terminara acostándose con él había involucrado otros factores, como la ineludible presencia de Marcel. Y no era con él con quien habían empezado las cosas. No era tan simple ya.
 
-Dime qué quieres que haga, Jesse. Tú podrás haber matado a una perra que no servía para nada. Yo estoy dando mi propia vida por ti. Mi vida, literalmente. Si eso no es suficiente para demostrarte lo mucho que te amo, entonces no sé qué lo es.
 
Y no podía entender cómo era que él no lo captaba. El mismo Marcellus se había encargado de dejarle claro a Jesse quién era ella, lo que hacía y lo que arriesgaba. Y claro que estaba consciente de que se había equivocado, pero también estaba muy consciente de que su posición no era cualquier cosa ahí. Y como era de esperarse, empezó a perder la paciencia con el asunto.
 
-No sé cómo más pedirte que me perdones. Al menos tuve el valor de ser honesta contigo, algo que a ti te costó mucho trabajo mientras estábamos casados. Y he arriesgado mucho más por ti de lo que podrías entender, al parecer. Así que si no quieres perdonarme entonces no lo hagas, y vete al diablo.

Se levantó de la silla y buscó su ropa. En parte sí estaba exasperada, aunque seguía molesta con ella misma, y en parte también era solo una actuación, porque no quería pensar que la dejaría ir sin más.

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Re: Lo que importa de verdad

Mensaje por Jesse Crawford el Mar 18 Ago - 0:01

No lograba entender cómo es que en algún punto de mi vida había dejado de arreglar todos mis problemas a punta de patadas, y digo que no lo entendía porque justo en esos instantes, las ganas de moler a golpes a alguien no eran tan gigantescas como yo mismo me hubiera imaginado.

-¿Qué no es así? ¿Entonces cómo cojones es? Si tu relación con ese (no tan) imbécil es taaan compleja, ¿cómo es que lograste arreglarlo en tan poco tiempo. Mejor aún, ¿Cómo es que tus dudas se disiparon nada más por el simple hecho de follártelo? Perdona que no esté de acuerdo contigo, pero a mi modo de verlo, no has resuelto una mierda-

La forma en la que le empecé a hablar ya no tenía mucho que ver con el tono vociferante que había utilizado en un principio. No sabía si era el cigarrillo, o el hecho de ya no estar amarrado como un animal, o simplemente la resignación de no poder hacer nada para remediar lo que Wilhelmina me había lanzado directo a la cara. Fuera como fuera, sentí que tenía un mayor control sobre la situación, sobre mis palabras y sobre la manera en la que haría las cosas a partir de ese momento. Y así fue, hasta que…

-¿Qué?... ¿Me estás chant… ¿Estás consciente de la posición en la que te encuentras?- Solté el humo de mis pulmones en conjunto con un sonido de exasperación y una mueca que era más o menos parecida a una sonrisa incrédula. Por supuesto, estaba dando la vida por la causa que yo había comenzado y ahora utilizaba ese argumento para tener una base inquebrantable con la cual cubrir sus putadas. Me llevé una mano a la cabeza, volviéndole a dar la espada y caminando hacia ninguna parte.

-Jamás te pedí que me ayudaras con nada, ni que dieras la vida por mí. Si lo que me estás tratando de decir es que el precio de tu ayuda es hacerme de la vista gorda cada que quieras acostarte con Marcellus… o con quien quiera que toque en turno, entonces solo tienes que decírmelo y está hecho, porque te juro que estoy dispuesto a pagarlo las veces que sea necesario, aunque tenga ganas de matarme cada que lo hagas.-

Mi problema ya no era solamente el simple hecho de haber compartido a mi mujer con otro sujeto, ahora también era por la manera en la que Wilhelmina estaba tratando las cosas, por minimizarlo todo hasta el punto de confesármelo mientras me mantenía sujetado en una puta cama, por restarle importancia y creer que un par de disculpas bastaban para salirse con la suya; por saber que era tan imbécil como para bajar la cabeza y perdonarla luego de tener la certeza de que, en efecto, lo que ella estaba dando por mí era mucho más valioso que cualquier otra cosa en el mundo.


-¿Sabes qué? Tienes razón. Todo lo que has hecho por mí, todo lo que has hecho por todos nosotros es mucho más grande que todas estas estupideces de las que me estoy quejando- Me senté en el borde de la cama y me agaché para apagar el cigarrillo sobre la duela de la habitación. Tuve una muy puñetera sensación de agotamiento, de derrota. Me encontré con una puta pared mucho más grande de lo que podía sortear y no me quedaba más remedio que tragármelo todo. –Por mi puedes hacer lo que mejor te plazca, Wilhelmina, pero quiero que sepas que de aquí en adelante, las cosas no van a poder ser iguales, no al menos en lo que respecta a nosotros.-
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Re: Lo que importa de verdad

Mensaje por Wilhelmina Schweinsteiger el Mar 18 Ago - 23:41

-Nunca dije eso, no digas tonterías.
 
Le espetó mientras volvía a subirse los shorts y abrochárselos. No daba crédito a lo que le estaba diciendo. Simplemente había sido honesta. Y peor, como si él no se hubiera acostado con otras, como si ella fuera una idiota que no supiera con que clase de hombre estaba. Luego se puso la blusa justo cuando Jesse decía aquella sentencia.
 
-¿No van a poder ser iguales? ¿En qué sentido? Dime por favor cuáles son tus nuevas condiciones.
 
Notó que estaba usando un tono demasiado irónico, que incluso dijo eso mientras se miraba al espejo del tocador horrible que había ahí y se acomodaba el cabello, como si de verdad no le importara. Lo miró a través del mismo, con esa actitud derrotada, con esas ganas de mandarlo todo al diablo pero sin atreverse a hacerlo por lo que ella misma había dicho. Se sintió pésimo. Respiró profundo y se acercó a él, sentándose a su lado en la cama.
 
-Jesse, mírame. Te amo, eres todo para mi. Los dos hemos cometido errores, y los míos han sido recientes y estúpidos. Pero te amo. Y en esta vida somos tú y yo, nada más. Y así será siempre. Te pido perdón de nuevo. Sé que hice mal. Pero no hay nada en el mundo que quiera más que a ti. Absolutamente nada. Si no quieres estar conmigo…
 
Hizo una pausa, pasó saliva. Parecía que quería llorar pero no pensaba hacerlo.

-…está bien, lo acepto. Pero aún si me dejas quiero que sepas que eres todo para mi. No quiero retenerte a mi lado con amenazas y chantajes. Ya no. Te amo, y dejarte hacer lo que consideres mejor es la muestra más grande que puedo hacerte en este momento de que eso es una realidad. Te amo, demasiado.

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Re: Lo que importa de verdad

Mensaje por Jesse Crawford el Miér 19 Ago - 0:53

-No tengo idea, joder. Deja de fastidiar…- Le espeté con cierto cansancio, luego de que cuestionara cuál se suponían que iban a ser los “nuevos términos” de nuestra relación. La realidad absoluta era que ni siquiera en esos momentos era capaz de concebir mi relación con ella de otra manera que fuera distinta a lo que habíamos estado haciendo durante toda nuestra puta vida, y eso era simplemente porque no existía un punto de referencia, no había forma ni manera de que las cosas entre nosotros cambiaran por la sencilla razón de que estábamos hechos en el mismo molde.

Mini pidió que la mirara y eso fue exactamente lo que hice. La miré profundamente mientras hablaba, fijándome directamente en sus ojos, tratando de encontrar cuál era la razón del por qué continuaba ella con todo esto, del por qué amaba tanto todo este puto caos, esta ida y vuelta de tormentas en que se había convertido algo tan limpio como lo que había comenzado entre nosotros hace años. ¿Por qué Wilhelmina me amaba? Durante unos segundos, traté de encontrar la respuesta, de responderme a mí mismo sin dejar que fuera la autocomplacencia la que acudiera a hacerlo. Años enteros de dolor, de furia, de gritos, de pasión desbordada… de un montón de cosas que eran todo menos normales; de un vínculo viciado y enfermo entre dos personas que a ojos de alguien más no podrían pasar por otra cosa que no fuera por jodidos monstruos. No había respuesta, no existía nada más que vacio fuera de aquel núcleo en llamas al que gustosos y alegres habíamos estado llamando ‘amor’.

-No hay mundo ni realidad que no me pueda imaginar contigo fuera de mi vida. No hay manera de que pueda alejarme de ti, ni de que pueda cambiar lo que me haces sentir cada que me miras. Me gusta imaginar que eres la mujer a quien elegí, pero cada día pienso con mayor certeza que no había elección alguna, que de verdad la única opción viable que tenía para poder existir en este jodido mundo era contigo a mi lado. Estamos mal… estamos jodidamente mal, y probablemente esa es la razón por la cual ni tú ni yo merecemos vivir demasiado.-

Tomé su mejilla y la acaricié. El engaño, Marcellus, las otras mujeres, el país, la revolución, nada tenía importancia y al mismo tiempo parecía ser todo, porque todo eso eran cosas y situaciones que no habían logrado más que hacernos más fuertes. No importaba cuánto tiempo pasara, cuántas personas vinieran y cuántas veces no estuviéramos lacerando el alma uno al otro, al final seguíamos estando en el mismo lugar, los dos frente a frente y con el puto corazón en la mano. Me parecía increíblemente hermosa, y mientras más segundos pasaban más tenía la certeza de que ella era mi único motivo para respirar. Ni siquiera importaba si me decía mentiras o si hablaba con la verdad, no importaba absolutamente una mierda.

-¿Y sabes qué? Que les den… que le den a la puta vida y a todo dios. Me importa una mierda que no merezcamos la vida y que nuestro interior esté tan podrido. Te amo, Mini. Cásate conmigo.


Atraje su rostro hacia el mío y la besé. Seguía dolido, jodidamente lastimado y con el orgullo tirado en el suelo tras saber que Mini le había abierto las piernas al sujeto más cursi y ridículo que todo el legado Lovecraft habría podido legar en toda su historia. Pero que me jodan si no estaba seguro de que el buen Marcellus, lo único que había logrado, era hacerla correr de vuelta hasta mis brazos.
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Re: Lo que importa de verdad

Mensaje por Wilhelmina Schweinsteiger el Lun 24 Ago - 22:16

Cuando la miró a los ojos de esa forma, reafirmó que era capaz de todo por él. Y escucharlo hablar le provocó un estremecimiento violento, porque sabía que todo lo que decía era una verdad rotunda, que podían estar hasta el cuello de cosas jodidas y de muchos horrores, pero que Jesse no le mentía, que habían pasado por demasiado para llegar a ese punto perfecto, pero que ya no había retorno desde ahí.
 
Lo amaba demasiado, casi le dolía quererlo de esa manera y sentía que si no la perdonaba, que si no lo tenía cerca para siempre, podía morirse, derrumbarse en medio segundo. Amaba todo de él, su decisión, su mirada implacable, la forma de su boca y los gestos que hacía cuando hablaba, lo fuerte que era, la persona en la que se había convertido en el paso de esos meses.
 
Siempre había pensado que no iba a casarse de nuevo, con nadie ni por nada, que aquello del matrimonio era una estupidez que había cometido sin pensar y que realmente no tenía mucho sentido, pero ahí, cuando Jesse se lo dijo, Mina le sonrió como en automático. Sonaba a locura, sonaba a que era un gran error tropezar con la misma piedra pero no le importaba. Lo besó de vuelta, abrazándolo casi con un gesto infantil, demasiado vehemente y demasiado espontáneo. Juntó sus labios con los de él y lo besó efusiva, muriendo de felicidad. Estaban juntos otra vez, serían invencibles para siempre, al menos el tiempo que duraran en el mundo.
 
-Te amo, te amo. Eres lo único que me importa. No volveré a fallarte, te lo juro. Haré bien las cosas esta vez, y tú también ¿cierto? Eres todo para mi, sin ti me muero. No me importa nada más que tú.
 
Le dijo pegada a su cuerpo, como si no pudiera dejar de abrazarlo. Claro que iban a hacer eso a escondidas de todo mundo, literalmente, pero le daba lo mismo. No quería fiestas, ni quería testigos, quería que él supiera que estaba dispuesta a todo, a limpiar lo que tenían, a empezar de nuevo, aunque el tiempo fuera poco, o aunque fuera mucho, daba lo mismo.
 
-Confía en mi, yo confiaré en ti. Vamos a pasar por esto y vamos a terminar bien. Siempre has sido mío y yo siempre seré tuya. Y sí, quiero casarme contigo.

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Re: Lo que importa de verdad

Mensaje por Kael L. Lovecraft el Lun 31 Ago - 12:27

Tema Cerrado

La experiencia correspondiente será publicada en el tema de
Entrega de Experiencia y Galeones

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