Las buenas nuevas - Jesse-

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Las buenas nuevas - Jesse-

Mensaje por Wilhelmina Schweinsteiger el Miér 2 Sep - 22:01

Después de salir del hospital, Mina le había mandado un mensaje a Jesse que decía “tenemos que hablar ASAP”. Lo citó en la azotea del New Museum, un edificio que siempre le había gustado, desde el primer momento en que lo había visto, cuando aún vivía en Nueva York. El cielo se veía nublado pero no parecía que fuera a llover, y tampoco hacía frío, aunque sí se había cambiado de ropa.

Lo esperó paciente, aunque estaba muy nerviosa. En realidad no sabía qué iba a ser del futuro pero ya había tomado la decisión de correr ese riesgo, de que no importaba. Había visto sus corazoncitos latir, ¿quién podría resistirse a eso?. Llevaba consigo la esfera que Kael le había dado y jugueteaba con ella entre sus manos mientras miraba aquella parte de Nueva York desde ahí.

Tenía mucho miedo de decirle a Jesse. ¿Y si le cuestionaba quién era el padre? En esos momentos se arrepentía de haberle contado lo de Marcellus porque temía que ahora tuviera dudas. Y con justa razón, pero lo temía de verdad. ¿Y si no quería tener nada que ver? ¿Y si dejaba de quererla? Sostuvo la esfera entre sus manos y se aferró a ella, incapaz de vislumbrar un futuro que no involucrara a Jesse.

Y de cualquier forma, una vez superados esos obstáculos, vendrían otros. No podía decir que eran hijos de Jesse bajo ninguna circunstancia y el embarazo empezaría a notarse muy pronto. No podía ponerse en riesgo ni poner en riesgo a los bebés tampoco. No podía hacer nada, se sentía impotente, atada de manos.

Sacó su celular y miró la pantalla. Mandó otro mensaje que decía “¿por qué tardas tanto?” aunque en realidad apenas llevaba esperando cinco minutos de más, nada realmente grave.  

___

Ropita de las noticias

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Re: Las buenas nuevas - Jesse-

Mensaje por Jesse Crawford el Miér 2 Sep - 23:06

Bien dicen que la calma precede a las putas tormentas del infierno, y es condenadamente cierto. A las puertas de lo que probablemente era uno de los movimientos más arriesgados e importantes de toda la revolución, las últimas semanas habían estado bastante tranquilas (dentro de lo que cabe). Las participaciones se habían estado limitando a marchas pacíficas y mítines en puntos estratégicos de distintas zonas del país. De momento, tenía que mantenerme con un perfil bajo mientras el núcleo del poder político conservador se mantenía distraído con sus problemas con el gobierno muggle.

No estaba completamente inactivo, pero de momento era buena idea pasar semi-desapercibido mientras los otros seguían liderando nuestra resistencia. Angus se encontraba centralizando las fuerzas estudiantiles desde Chicago, mientras que Joe hacía lo propio en Nueva York y Ferdynand en nuestra querida Miami. Los imbéciles seguían viéndonos como una masa de estudiantes inofensivos… lo cual no iba a durar demasiado.

Pero ajeno a todo esto, estaban otros asuntos que ocupaban gran parte de mi mente y de mi ser en general, y con “otros asuntos” me refiero específicamente a mi relación con Mini. Luego de nuestro tormentoso primer encuentro y a pesar de que ambos sabíamos que lo nuestro no tenía mucho futuro (no porque no quisiéramos tenerlo sino porque literalmente no había forma de que existiera), nos encontrábamos en un lapsus de auto engaño en el que parecía como si acabáramos de conocernos hace apenas tres meses. Nos frecuentábamos a escondidas solo para follar y romancear como unos putos adolescentes en pleno enamoramiento.

Justamente me encontraba a punto de mandarle un mensaje desde el móvil para encontrarnos de nuevo en algún lado cuando fue ella la que tuvo la iniciativa. Quería verme en lo alto del New Museum, uno de sus edificios favoritos hasta donde recordaba. No dudé ni dos segundos en ir hasta mi piso en Key West, vestirme con pantalones y camisa negra, y emprender la aparición no sin antes asegurarme de que el anillo mágico que me había regalado se encontrara bien sujeto a la cadena que llevaba colgada al cuello.

Me aparecí en el lugar acordado y la vi mirando hacia la ciudad, con su esbelta figura cubierta por una atuendo del mismo tono que yo había elegido (duh) con la diferencia de que el suyo mostraba justo la cantidad de piel suficiente para provocarme media erección nada más de verla. Una aparición no era del todo silenciosa, por lo que seguramente ya me había escuchado llegar.


-Pensé que revolcarnos a la intemperie no era una de tus cosas favoritas,  menos aun encima de tu preciado museo. ¿Qué pasa? ¿Ya te estoy aburriendo?- Me acerqué a ella, sonriente, y rodee su cintura con ambos brazos, inclinándome para besarle y mordisquearle juguetonamente el cuello mientras mis brazos la levantaban del suelo.
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Re: Las buenas nuevas - Jesse-

Mensaje por Wilhelmina Schweinsteiger el Jue 3 Sep - 16:39

Se giró en cuanto lo escuchó llegar. Apenas verlo ahí, lejos de cualquiera, dibujó una sonrisa. Su relación ante la gente siempre era cansina y tirante, siempre parecía querer atacarlo y molestarlo, pero a solas no había forma de ser más dócil con él de lo que de por sí siempre había sido.

-Siempre me aburres.

Le dijo justo antes de soltar una risa de loca por las cosquillas en su cuello. Se deshizo de su agarre para rodearlo por el cuello con la mano con la que no sostenía la esfera y lo besó de forma muy sentida, sin ataques, sin locuras. Era un beso sincero y nada más. Lo quería demasiado, no sabía si él se alcanzaba si quiera a imaginar cuánto. Y todo ese asunto la tenía muy nerviosa.

- Ya en serio ¿En qué vida crees que revolcarme contigo donde sea no es ya por default una de mis cosas favoritas? ¿Eres tonto o qué?.

Tan era una de sus cosas favoritas que los resultados eran, en ese mismo momento, más que obvios. Bajó la mirada. Quería decirle demasiadas cosas, hablar de todo, con tal de desviar un poco el tema principal que los había llevado ahí. Quería hablar de revolución, de hechizos, del futuro. Quería hablar de apresurarlo todo antes de que fuera demasiado tarde.

-Tengo que mostrarte algo importante Jesse.

A pesar de que acababa de besarlo, otra vez sentía la boca seca. Jugueteó con la esfera entre sus manos y luego lanzó un hondo suspiro antes de mirarlo a los ojos. Cada que hacía eso sentía que se deshacía por dentro. No esperó más e hizo lo que Kael Lovecraft le había enseñado para que saliera la proyección que mostraba las luces doradas, azules y rojas, las dos luces rojas más pequeñitas latiendo rápido dentro de las figuritas azules.

-Son dos bebés y son nuestros.

Ahogó lo que casi parecía un sollozo. Lo miró aprehensiva. Tenía mucho miedo por todo.

-Sé que no es el mejor momento, sé que esto podría joderlo todo, que tenemos que pensar en qué vamos a hacer pero…

No terminó la frase, pero esencialmente era “ya tomé una decisión, y espero que me apoyes”

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Re: Las buenas nuevas - Jesse-

Mensaje por Jesse Crawford el Jue 3 Sep - 22:22

Se deshizo rápido de mis idioteces para rodearme por el cuello, atraer mi rostro hacia el suyo y darme uno de esos besos tan característicos que me daba siempre que la tonta se ponía sentimental. En ese momento supe que teníamos que hablar de algo, y aun sin saber de qué, mi corazón adquirió un ritmo irregular lo que me hizo sentir una especie de angustia en el pecho, como cuando eras niño y sabías que el domingo estaba a punto de terminar.

-Bueno, entonces creo que nos podemos divertir mucho aquí arriba, incluso si se nos suelta una tormenta neoyorquina. ¿Lo hemos hecho bajo lluvia tóxica? Me parece que no…- Me permití bromear un poco, sonreír y buscar en su mirada la pista que me diera alguna idea de lo que estaba por pasar. Busqué sus labios una vez más, apenas para rozarlos suavemente con los míos, un par de segundos antes de que ella misma anunciara lo que mi pecho ya me había advertido.

-¿Qué cosa? ¿ropa interior nueva?- Sonreí, completamente nervioso, y le sostuve con dificultad la mirada mientras ella clavaba sus ojos sobre los míos con la expectación más grande que había visto jamás, lo cual de verdad no tenía ni idea de cómo interpretar. Tenía algo entre manos con lo que jugueteaba, hasta que repentinamente una proyección reveló la imagen que cambiaría mi vida para siempre.

-¿Qu… oh Dios.-

Fue como si, durante dos segundos, me hubiera convertido en un retrasado mental que no sabe lo que coño es una proyección mágica de dos corazones latiendo, hasta que fue mi propio corazón el que, de un vuelco, me hizo entender por completo de lo que se trataba, de lo que estaba justo delante de mis ojos. Me quedé pasmado, mientras Mini me miraba con esos enormes y brillantes ojos verdes tratando de explicar atropelladamente no sé qué demonios. Honestamente, no la estaba escuchando.

-CÁLLATE, MUJER, ¿NO VES QUE VOY A SER PAPÁ?- Abrí las palmas en torno a la proyección y solté una especie de carcajada reprimida mientras mis ojos desorbitados contemplaban la puta belleza de todo en general. Atravesé la proyección para abrazar a Mini hasta estrujarla sin el más mínimo cuidado, para luego soltarla pensando estúpidamente que podía hacerle daño a mis hijos cuando no eran más que un par de chícharos sin forma. La tomé de los hombros y volvía reír, desencajado y sin saber qué hacer con toda esa conmoción que me hacía vibrar hasta humedecerme los putos ojos sin siquiera darme cuenta. Iba a ser el papá de dos niños, de mis dos putos niños.

-Tenemos qué hacer todo bien, ¿entiendes? Tenemos que ir a la maldita capilla esta misma tarde. No me importa una mierda que no tengas vestido ni que nos quieran cobrar las putas perlas de la virgen solo por ser la jodida Nueva York. Dios… ¿Alguien lo sabe? Tiene que saberlo Harley, va a enloquecer. Hey, ¿todo está bien? ¿Tú estás bien?, tienes que empezar a tomar vitaminas cariño, y a comer mejor… estás muy delgada- Hablaba demasiado rápido y las ideas iban y venían sin control alguno hasta mi cabeza.  Me había olvidado de todo, de la revolución, de los delta, de nuestros planes. Me había convertido en el hombre más irresponsable del mundo, y al mismo tiempo, en el más jodidamente feliz que podía existir en el planeta.
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Re: Las buenas nuevas - Jesse-

Mensaje por Wilhelmina Schweinsteiger el Vie 4 Sep - 21:14

La reacción de Jesse no se la esperaba en lo absoluto. No porque no lo creyera un tipo fantástico –después de todo, estaba enamorada de él- sino porque a casi nadie le caía bien un embarazo no planeado, menos si llegaba con dobles intenciones de aniquilar. Su risa fue contagiosa y la hizo sonreír a ella también, con sinceridad, de una forma en la que no había sonreído desde hacía tiempo. Lo dejó que la cargara como una muñeca, sin quejarse, sin poner resistencia, estrechándolo contra ella. Y lo miró con más amor del que lo había hecho nunca cuando vio sus ojos acuosos, y se dio cuenta de que todos sus temores habían sido completamente injustificados. Y tener la certeza de ello la hizo muy feliz.

-¿Capilla? De qué hablas, soy atea.

Se burló aunque luego soltó una risa porque él ni siquiera la escuchaba e iba hablando demasiado rápido, como un loco. Se sentía como en un sueño, un sueño del que no quería despertar, en el que no había más preocupaciones que la de hacerse cargo de los dos chícharos sin forma que estaban acampando en su vientre. Sin revolución, sin mentiras, sin secta, sin nada.

-Lo sabe Lucian, le pedí que me acompañara al médico porque ya sabes que los odio. Solo que…no sé, pensé que solo era estrés, que necesitaba vitaminas y ya. Mira, no te preocupes, Kael Lovecraft me está atendiendo, ok? El director de Bridget Bishop en persona. Y dice que estamos bien, que todo está bien.

No guardó la proyección, dejó que se quedara ahí flotando con ellos, al menos un ratito más. Abrazó a Jesse y lo llenó de besos cortos y animados por toda la cara. Se sentía demasiado feliz y eso era peligroso, porque cuando se diera cuenta de que las cosas no eran tan simples, entonces la caída iba a ser más dura que de costumbre.

-No le he dicho a Harley, pero se lo diré pronto, ¿sí? Mañana mismo. Y me voy a cuidar muy bien, ok? No tienes que preocuparte por nada. Soy más fuerte que nunca ahora, ¿lo entiendes?

Se mordió los labios y ahogó una risa. Con los pulgares le limpió los ojos en un movimiento casi agresivo. No iba a hacer hincapié en ese gesto que de todos modos la había conmovido muchísimo. Lo besó en la mejilla y lo abrazó durante largos segundos.

-¿Quieres que la guarde ya?

Se refería a la imagen, aunque la verdad se hipnotizaba con ella y habría querido verla por siempre, todo lo que pudiera. Tomó la mano de Jesse con la que tenía libre, que no sostenía la esfera y lo miró a los ojos otra vez, aunque ya no había miedo en su mirada.

-¿Eres feliz conmigo?

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Re: Las buenas nuevas - Jesse-

Mensaje por Jesse Crawford el Lun 7 Sep - 23:30

-No me importa tu ateísmo, nos casaremos hoy y se acabó-  Ni siquiera me había dado cuenta de que Mini estaba bromeando, me mantuve de lleno en mi lapsus histérico porque no tenía otra forma de procesar la información. Algunas veces me había imaginado cómo es que me iba a llegar a sentir tras recibir una noticia de tal magnitud, pero ninguno de mis planos imaginarios se acercaba siquiera un poco a la explosión de emociones que tenía en ese momento. Dos pequeños crecían dentro de la mujer a la que más amaba, dos Crawford hechos y derechos que tardarían en llegar como ocho meses o algo así. Demasiado tiempo…

-Ok ok, dile que me mande la factura. O no, que no me la… Se supone que los doctores deben guardar silencio por alguna idiotez profesional, ¿no? ¿O tengo que ir yo en persona para asegurarme de ello?- No soy un idiota, dentro de mi pecho también estaba presente el profundo temor que sentía el tan solo pensar en las complicaciones que significaban el traer hijos al mundo en nuestras condiciones, en lo imposible que se convertía la posibilidad de verlos crecer o incluso de nacer, en el peor de los casos.  Pero saberlo no significaba mostrarle esa cara de mis emociones a Mini, porque sabía perfectamente que ella también sentía mucho miedo, y lo menos que ella se merecía era que la única persona en la que confiaba de verdad la llenara aun más de temores.

Me permití abstraerme en ese mundo perfecto, disfrutar de ella y de los dos pequeños que crecían dentro suyo, disfrutar y ser feliz con la pequeña y lejana idea de ser juntos una familia. ¿Y qué cojones si quería soñar con ello? Por muy idiota o egoísta que fuera, prefería vivirlo de ese modo. Ya arreglaríamos el resto del universo sobre la marcha.

-Más te vale. De cualquier forma, no creas que te voy a despegar el ojo; voy a cerciorarme de que alimentes bien a esos renacuajos, porque ahora técnicamente tienes qué comer para tres.Solo... procura no dejarnos en bancarrota, ¿quieres?- La atraje hacia mí para abrazarla llenarle de besos la cara y tal como ella lo había dicho, sentirme más fuerte que nunca. Yo también deseaba ver aquella imagen por un rato más, pero estiré la mano y yo mismo atraje la esfera para hacer desaparecer la imagen, porque aquello de casarnos lo había dicho de verdad en serio.

-Jodidamente feliz, tanto que ya no puedo esperar más. Toma mi mano- Le tomé la mano antes de que ella tuviera oportunidad de hacerme caso, y nos aparecimos en un callejón cerca de Barclay Street, lejos de ojos muggles. La sostuve del brazo y jalé de ella hasta salir del callejón y mezclarnos con la gente que transitaba sin siquiera prestarnos la más mínima atención. Caminamos un par de minutos hasta llegar a la Iglesia de San Pedro, un edificio de estilo neoclásico rodeado de edificios mucho más altos que el mismo. A decir verdad, yo tampoco era muy devoto ni mucho menos, pero les juro que necesitaba hacer esto.

-Mini, hablaba en serio. Quiero que te cases conmigo ahora mismo; sin testigos, sin padrinos ni invitados, solo tú, yo y el maldito padre. ¿No querrás que esos niños nazcan fuera del matrimonio o si?- Ni siquiera podíamos decir que eran míos, y resolver ese problema era algo de lo que tendríamos que hablar en algún punto. Pero por ahora, nada de eso me importaba una mierda. De verdad, ni un poco.
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Re: Las buenas nuevas - Jesse-

Mensaje por Wilhelmina Schweinsteiger el Miér 9 Sep - 21:58

No dejaba de reírse por la forma de actuar de Jesse, que estaba en una especie de euforia que no le había visto antes y que no dejaba de parecerle encantadora en un sentido que no se había esperado. Se carcajeó como loca con lo que le decía del sanador Lovecraft y de las facturas y guardar silencio.

-No seas tarado, claro que tiene que ….¡eso qué! Además ni que pudiera saber que eres el padre solo con verlos en mi panza, no seas tonto.

Y ahí estaba lo terrible del asunto, que de verdad no podía salir al mundo y gritar que estaba embarazada, que nada le importaba y que Jesse era su novio, su pareja, padre de los bebés que iban a nacer. No mientras no ganaran esa batalla, no mientras decirlo significara un potencial peligro. Pero no quería hablar de eso, no quería que ese momento terminara, no quería que las cosas dejaran de ser perfectas en ese pequeño instante.

-Cállate, no quiero hablar de comer por tres. Sí me voy a cuidar. ¿Me vas a querer cuando crezca y me ponga como una bola? No me vas a dejar, verdad ¿Jesse?

No lo pudo evitar, el tono en el que lo decía era con bastante inseguridad. De pronto sintió un nudo en la garganta de imaginar que dejara de gustarle, que se empezara a follar a cualquiera –de nuevo –por no soportar estar con ella. Pero tenía que creer en él, confiar en sus besos, en la manera en que la miraba en ese momento, y en cómo había tomado su mano para hacer una aparición y la llevaba a cualquier parte. Lo siguió sin decir palabra, ni quejarse, embelesada, hasta que vio a dónde llegaban.

Suponía que como no podían casarse en el Ministerio de Magia como mandaba la ley, entonces tenían que recurrir a eso. Y estaba bien, le gustaba que fuera –para ella- simbólico, casi simplemente poético. Nada más.

-Ok pero tendremos que lanzarle unos cuantos confundus al “padre” . ¿Padre de quién o qué?. Jesse, ni siquiera puedo entrar en shorts a la iglesia ¿o sí? ¿Y si hay mucha gente allá adentro? ¿cuál es tu plan?

Se remojó los labios y miró el edificio. De pronto se puso demasiado nerviosa, aunque no fuera creyente, lo cuál le pareció un sinsentido, pero no pudo evitarlo. Apretó su mano y antes de que Jesse hiciera cualquier cosa, se paró frente a él y le tomó la cara con ambas manos. Era la segunda vez que intentaban eso.

-Nada lo arruinará esta vez, ¿verdad? Nada ni nadie. Vas a ser solo mío. ¿Me lo prometes?

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Re: Las buenas nuevas - Jesse-

Mensaje por Jesse Crawford el Jue 10 Sep - 22:48

-Me refería al simple hecho de que pueda andar por ahí soltando que Wilhelmina Schweinsteiger está embarazada, tonta. Pero bueno tienes razón, un sanador debe guardarse los putos secretos y tal- Si yo hubiera estado consciente en esos tiempos del peligro en el que nos había puesto Marcellus Lovecraft con su bocota no una, sino dos veces, posiblemente le habría prohibido rotundamente a Mini tener relación alguna con ningún puto Lovecraft en la faz de la tierra (no sin antes matar a Marcellus con mis propias manos). Pero bueno, supongo que no saber nada del tema era mucho mejor, por el bien de todos.

-¿Está loca? Vas a ser la mujer embarazada más hermosa que exista en todo el planeta. Y mejor prepárate, porque estoy completamente seguro de que no me vas a poder despegar de allá abajo… ¿Hasta cuándo puedo seguirte follando sin poner en riesgo nada? ¿Se pone en riesgo algo? Qué puto ignorante soy- Seguía hablando, mientras la llevaba de la mano por las escalinatas que llevaban hasta el recinto, y no pude evitar soltar una carcajada cuando soltaba aquello del padre. A veces olvidaba por completo lo relativa que era la relación de Mini con el mundo muggle.

-Si tendremos, así se le llama al “ministro” que nos va a casar, y si puedes… y no puede haber mucha gente porque es un jueves a las cuatro malditas de la tarde. El plan es entrar y casarnos tal y como lo estamos haciendo- 

Giré para verla y le sonreí. Necesitaba hacer que no se preocupara de nada, que recibiera de mi toda la confianza que se pudiera obtener de alguien a pesar de que yo mismo estaba muerto de miedo por muchas cosas. Cuando soltó su última pregunta, nos detuvimos justo en la entrada del edificio y le tomé el rostro mientras la miraba a los ojos.

-Cariño, solo tuyo y para siempre. Vas a ser otra vez mi esposa y esos dos críos van a ser tan jodidamente guapos que nadie lo va a creer. ¡Míranos! se sacaron la lotería los pequeños bastardos- La besé durante un largo rato, hasta que solo la premura me hizo soltarla y volver a tomarle la mano para llevarla hasta el fondo del interior de la iglesia. Ahí se encontraba el sacerdote, orando o alguna mierda.

-Padre. Necesitamos casarnos, y queremos hacerlo justo ahora. ¿Puede?-

El hombre, de uno sesenta o setenta años, nos miró completamente confundido, mirándonos de pies a cabeza y tartamudeando un poco antes de si quiera empezar su frase. –Hijo, no sé si es la primera vez que entras a una iglesia pero no es así como funciona. Tienen que pasar por ciertos trámites, además...- Mientras hablaba, mi mano se deslizó hasta el bolsillo donde guardaba la varita para conjurar un confundus que dejara al viejo medio idiota.

-Pero padre, ya hemos hecho todos los trámites, ¿No lo recuerda? Nos citó justo aquí a esta hora. No me diga que nos va a negar el derecho…


-¿Eh? ...¡Oh, por supuesto que no!- Dijo el padre, completamente idiotizado y con la mirada vagamente perdida hacia cualquier parte. Negó con la cabeza y caminó hacia el altar, para luego girar hacia nosotros y soltar un -¿Pero qué están esperando entonces? No tengo todo el día- Miré a Mini, y le sonreí de manera extendida. Nos acercamos justo hasta el altar, y la ceremonia privada comenzó.
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Re: Las buenas nuevas - Jesse-

Mensaje por Wilhelmina Schweinsteiger el Dom 13 Sep - 23:59

Soltó una carcajada sin poderlo evitar por escucharle decir que era un jueves a las cuatro malditas de la tarde, porque de hecho ya estaba anocheciendo. Su sonrisa fue lo único que necesitaba para saber que tenía que confiar y que lo que decía era cierto. El roce de sus manos contra la piel de sus mejillas, su mirada. Le creía por completo. Las cosas ya no eran iguales a cuando habían hecho aquella locura antes, ya habían cambiado muchísimo, y ahora había mucho más compromisos de por medio, más amor, también, y algunas otras cosas. Se rió también por aquello de los guapos que iban a ser los bebés. Lo besó sin pausas, lentamente, mientras acariciaba su cabello y se repetía a ella misma que por fin iba a funcionar.

Se dejó guiar por él y miró fijamente al padre. Notó que Jesse lo hechizaba, aunque ya se imaginaba que iba a hacer algo así, porque de otro modo no habría funcionado, las cosas no eran así de sencillas en el mundo muggle, jamás lo eran. Dejó que jesse se encargara de todas las mentiras mientras ella se entretenía admirando arquitectura y vitrales, como si jamás hubiera estado dentro de una iglesia, aunque sí había estado. Pero le encantaban, encontraba que eran algo místicas, algo lúgubres, particularmente bonitas.

Cuando sintió la mano de Jesse salió de su ensimismamiento. Para ella, una ceremonia religiosa no habría significado nada en otro contexto, pero en ese instante, lo era absolutamente todo. Podía no ser un papel del Ministerio de Magia, pero era todo para ella en ese instante. Le apretó la mano a Jesse mientras escuchaba sermones de los que no podía abstraerse, mientras se recitaban oraciones y lecciones, mientras eran bendecidos y demás. Si con eso estaba unida a Jesse por las leyes de quién sabía quién, entonces aceptaba las leyes de quien fuera.

Ni siquiera se le antojó largo el protocolo, y cuando por fin terminó, parecía más contenta que nunca. Besó a Jesse, recibió todas las bendiciones habidas y por haber –o eso le pareció- y cuando salió de la iglesia se sentía distinta.

En los escalones del lugar, abrazó a su ahora esposo –de nuevo- y le llenó la cara de besos.

-Te amo, Jesse. Te amo y siempre voy a hacerlo, no importa qué. No importa el tiempo que nos quede juntos, ni lo que tengamos que enfrentar a partir de ahora. Soy más fuerte por ti. Y te voy a amar hasta el último día de mi vida. Te lo juro.

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