Lo Mejor de lo Peor

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Lo Mejor de lo Peor

Mensaje por Marcellus J. Lovecraft el Lun 7 Sep - 1:16

La locación era literalmente un bunker, externamente tenía la fachada de una cabaña, así de simple, internamente era una zona segura. Este lugar había sido utilizado por su padre durante la guerra contra Lord Voldemort, si bien América no se vio tan sometida como Europa, la persecución y el peligro había sido real, por lo que esa base se había construido por motivos de seguridad. Hoy Marcellus era quien había tomado control de ella, ofreciéndola a la causa de la revolución, sus escritos bajo el nombre de Altair estaban en ese lugar, así como otras cosas, mantener su presencia encubierta era necesario, Jesse estaba consciente de eso.
 
Le había dado un traslador para esa locación en específico, si alguna vez necesitaba dárselo a alguien más el sabría cómo hacer otro. Marcellus se habían encargado de hacer ese lugar lo más seguro posible, con los hechizos pertinentes para no atraer muggles y ocultarlo de la vista de aquellos magos que no supieran su localización.
 
El lugar en sí estaba en un punto entre la zona boscosa a las afueras de Durham en Carolina del Norte. En aquella época del año la zona era menos visitada porque se acercaba el otoño y la época de lluvia hacía difícil el acceso a pie, cosa que para ellos como magos no era un problema.
 
Ese día estaba escribiendo un nuevo artículo, necesitaba hablar con Jesse de algunos datos que le habían llegado, originalmente se reunían ahí cuando necesitaban asegurarse que el nivel de Oclumancia de Jesse seguía siendo óptimo.
 
"…Ya que todos los que llaman a este evento una apertura de comercio, desconocen la funcionalidad de las leyes comerciales y el libre comercio, mismo que se está ahogando en esta nueva propuesta económica…" murmuró mientras escribía, "…Sería como insinuar que la privatización de los servicios de agua y drenaje sería por el bien del país…"
 
Se detuvo al escribir, el ejemplo hacía sentido en su cabeza, pero había una gran comunidad que se negaban a conocer cómo funcionaba el Gobierno Muggle, donde ese tipo de ejemplos hacían más sentido, se dejó caer contra la mesa, fu frente contra el pergamino, no lograba concentrarse.
 
Hacía unos días Mina le había dicho que estaba embarazada, era una situación a la que no supo más que responder con una felicitación y una creciente preocupación, ella estaba en la línea de fuego constantemente, ya fuera por el lado de los Venerable o los Radicales, ¿habría una buena forma de ayudarla en este momento? No tenía idea. 

"¿Por qué no puedo poner algo así como 'Les están robando, dejen de hacerse idiotas y por cierto, nos van a matar a todos', sería tan fácil…" giró los ojos, ser sutil a veces era muy desesperante.
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Re: Lo Mejor de lo Peor

Mensaje por Jesse Crawford el Miér 9 Sep - 0:04

La creciente actividad de los nuestros en conjunto con el aumento de elementos en activo que habíamos estado teniendo durante los últimos dos meses, y la necesidad de aparentar ante los medios y la ley ser un simple estudiante que de vez en cuando se manifestaba pacíficamente; me habían hecho desear en más de una ocasión buscar la forma de crear un hechizo que me permitiera multiplicar mi propia persona en otros dos o tres Jesses para ser capaz de cubrir satisfactoriamente todas las actividades que se me venían encima todos los días. Evidentemente, crear algo de tal magnitud no podía hacerlo ni dios padre, así que no me quedaba más que tratar de cubrir todo lo que me fuera posible y delegar cada vez más responsabilidades a los ansiosos chicos que teníamos colaborando.

Ese día en particular, era tiempo de ir encontrarme con Marcellus Lovecraft en una bodega solitaria, muy lejos del núcleo de la revolución y que el ahora Nu Delta Pi había facilitado a nuestra organización como uno de los varios lugares seguros que teníamos para reunirnos sin correr demasiados riesgos. Mucho antes de usar el traslador facilitado por el propio Marcellus, recordé que de hecho, no me había topado cara a cara con él desde que Mini me hubiera confesado la tontería que habían hecho a mis espaldas. ¿Tranquilo? Claro que lo estaba, ¿Pacífico? Bueno, ya veremos. Es como lo que dicen acerca de los bebés: “Solo hasta que le veas la cara sabrás qué nombre le quieres poner”. Más o menos así la cosa.

Al fin me trasladé al lugar indicado luego de terminar con un par de pendientes. Aparentemente, Marcellus quería tocar algunos temas de relevancia, mientras que yo deseaba reforzar de nuevo mis habilidades de oclumancia que se habían ido fortaleciendo con el paso de los meses. No sabía si actualmente era capaz de bloquear por completo la intrusión de, por ejemplo, un legeremago de nivel medio, pero estaba seguro de que solo se trataba de un poco más de práctica porque bueno, no es como el quodpot que puedes ir y subirte a una escoba cuando se te de la gana.

Aterricé afuera de lo que aparentaba ser una cabaña a ojos del mundo. Resultaba imposible aparecerse dentro del bunker por medios mágicos, pero solo unos cuantos, los que estábamos plenamente identificados, podíamos ingresar por la entrada como si fuera nuestra puta casa. Ahí me encontré a Marcellus Lovecraft, muy entretenido escribiendo alguna de sus cosas de política.

 -¿Esta vez trajiste bocadillos? No pienso pasar tres horas aquí contigo sin una almendra que llevarme a la barriga- Caminé hasta donde se encontraba Lovecraft, y justo cuando me encontré frente a él, endurecí repentinamente el gesto para propinarle un severo cabezazo justo en el puente de la nariz, con tal fuerza que sentí como si la frente se me hubiese partido también en dos.


-Lo siento colega. Pero admítelo, te lo mereces. Ahora, ¿De qué querías hablar?-Le ofrecí la mano para que se levantase, como si allí no hubiera ocurrido una puta mierda.
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Re: Lo Mejor de lo Peor

Mensaje por Marcellus J. Lovecraft el Vie 11 Sep - 9:10

Aun estaba pensando en lo que escribiría cuando llego Jesse, se quitó los lentes de lectura que había estado usando, hacía mucho tiempo que no los usaba y le estaba molestando tener que recurrir a ellos de nuevo, pero desde el incidente donde él y Mina terminaron varados en una isla en el pacifico y el se había partido el cráneo de por medio, a pesar de que la herida había sido completamente enmendad su vista se cansaba después de un largo periodo de tiempo trabajando. Él lo atribuía al golpe, después de todo este lo había dejado sin visión por un buen rato, pero la opinión experta de Kael decía que básicamente es estrés, deja de pretender que no te pasa Jair.

Se puso de pie haciendo un ademan hacia una dirección del bunker donde efectivamente había comida porque los dioses sabían que no podía pasar el resto del día con Jesse sin tener un break de vez en cuando, está bien que Marcellus estaba loco y a pesar de que indudablemente Jesse estaba más cuerdo que él, sería demasiado estúpido tentar la paciencia de ambos.

Después  vino el golpe.

Una explosión en luz blanca seguida por un agudo dolor y el sabor metálico de sangre en su garganta. Cayó de espaldas, llevándose una mano al rostro y efectivamente, tenía la nariz rota, perfecto.

"Y buen día a ti también," le dijo desde el suelo mientras se sentaba, "OK, va, si me lo merezco."

Lo tomo de la mano, aceptando su ayuda para ponerse de pie, echando la cabeza hacia atrás mientras sacaba la varita para conjurar un Episkey, siseando cuando este tuvo su efecto. Se miró la camisa ahora manchada con algo de sangre y no iba a mencionar que era nueva porque sería muy cínico de su parte, pero lo pensó… eh pudo haber sido peor.

"Ocupo saber qué es lo que quieres remarcar en la siguiente edición," le comentó como si no le hubiera dando un cabezazo hacia menos de cinco minutos, limpiándose el rostro con un pañuelo, "Y reforzar tu Oclumancia."

Sobre la mesa había borradores de tres editoriales bajo el seudónimo de Altair que aun no había publicado así como los bocetos de varios de los panfletos que habían estado circulando por la comunidad mágica en América. Sonny le había estado ayudando en conseguir sobre todo fotos de los diferentes blancos gubernamentales de los que hablaban sus editoriales, pero el contenido eran cosas que por lo general solo discutía con Jesse o Mina.

Por otro lado, la Oclumancia…

"¿Alguien además de mi ha intentado usar magia para leer tu mente?" había cierto nivel de urgencia en su pregunta, necesitaba saber que tanto trabajo tenían por delante, porque si bien los radicales se mantenían en un perfil de identidad anónima, no era secreto que la mira estaba en Jesse.
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Re: Lo Mejor de lo Peor

Mensaje por Jesse Crawford el Dom 13 Sep - 23:56

Aceptó la mano que le ofrecía y se levantó sin hacer menores aspavientos (más le valía) y esperé a que se arreglara la nariz con la varita aun cuando sentía que también merecía sangrar y sangrar durante el tiempo que así lo indicara a puta naturaleza. Al final logró volver a estar medio decente y me señaló los papeles que tenía dispersos en la mesa mientras me preguntaba aquello de la mente.

-¿Eh? Oh… no, bueno, en realidad no puedo estar seguro. Hace un par de semanas tuve una especie de jaqueca horrible que se presentó un instante antes de una sensación como de… frío en la nuca. Era bastante similar a lo que se siente cuando tú has entrado a mi cabeza, pero mucho más sutil, ¿sabes?. La verdad es que creo que lo hice bastante bien porque una vez que logré rechazarlo no volví a sentir nada durante el resto de la noche. Oh… creo que debemos puntualizar un poco más esto.-

Levanté una foto que seguramente era de Sonny, en donde se veía a Alexander Russell, un alto funcionario del Ministerio especializado en la infraestructura de las comunidades mágicas, intercambiando un sospechoso paquete con uno de los criminales de cuello blanco más buscados de toda la costa este. La cosa curiosa del asunto es que el criminal en cuestión no tenía una mierda qué ver con el mundo mágico, era un simple muggle lo suficientemente listo como para defraudar a miles de personas.

-Sé que sabes quién es Russell, pero mira a este sujeto. Se llama Xao Santana… y es uno de los genios estafadores más buscados por el FBI. ¿Qué diablos tiene que ver el jefe de Infraestructura de Comunidades Mágicas con esta clase de alimañas? No se necesita ser adivino para saber que ahí hay algo bastante trucho.- Le di la foto y tomé ahora el escrito en el que seguramente había estado muy entretenido Marcellus antes de mi llegada. Hablaba de los planes del núcleo del terro qué básicamente llevaría a la ruina a muchas empresas pequeñas. Lo levanté mientras asentía con la cabeza y le echaba un vistazo en a lo demás.


-En realidad me siento bastante seguro, pero de cualquier forma nunca está demás reforzarme. Además nunca se sabe cuándo te vas a topar con un legeremago que sea el triple de bueno de lo que tú eres, ¿cierto Marche?- Le palmee la espalda mientras seguía revisando documentos y fotografías. ¿Honestamente? Temía que nuestra pequeña sesión de mentes se convirtiera en algo más que eso sabiendo lo que… bueno, lo que ya sabía.
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Re: Lo Mejor de lo Peor

Mensaje por Marcellus J. Lovecraft el Lun 14 Sep - 0:48

Estaba haciendo las anotaciones pertinentes en cuanto empezó a hablar de Russell y Santana, que definitivamente era un acto sospechoso y por lo mismo le dio especial atención. Desde hacía un tiempo habían tenido la sospecha que los actos que estaban realizando algunos elementos corruptos del ministerio estaban siendo reforzados por la cooperación de otros elementos, no había sido hasta que vieron a uno de los sospechosos hacer negocios en el mundo muggle que incluyeron a las personas no-mágicas en la ecuación, desde que el secreto mágico había sido restituido no se había viso actividad muggle significativa, pero olvidar el hecho que hacia menos de dos años habían muggles que habían conducido experimentos ilícitos en magos no era algo que simplemente podían olvidar.
 
"¿De qué le sirve?" preguntó en voz alta, alejándose un poco de la mesa mientras veía las fotografías, "A menos que quiera vender el secreto mágico restablecido junto con todo lo demás claro está, un descuido o dos podrían hacer que las redes flu sufrieran daños y las berreras para repeler muggles cayeran…"
 
Y todos sabían que los galeones tenían un valor de $8 dólares cada uno, transacciones entre galeones podrían dar a simples muggles más dinero de que esperaban. Marcellus sacó la vartia, descansando la punta sobre la palma de la mano contraria con la que la estaba sosteniendo, girándose para ver a Jesse de frente.
 
"Los ataques sutiles los puedes librar con éxito porque no ocupan tanta fuerza, moverse sutilmente en la mente de un mago requiere concentración, es un esfuerzo bastante grande para el que conjura, pero el blanco no recibe daño realmente, fuera de esa jaqueca…"
 
Se lamió los labios, recordando aquella vez que Laise no había asistido a clase por motivos de salud, él se había enterado hacía poco de la existencia del sótano así como la participación de Mina y Adrien en este, había sido una sesión solamente entre Auberon y él.
 
Auberon decidió mostrarle lo que era verdaderamente ser atacado por un Legeremago, quizá estaba aburrido, quizá sospechaba algo, sea cual fuera la razón por más de tres horas Marcellus sintió que iba a morir en manos de ese hombre, el miedo de saber que si dejaba que destruyera su mente todo lo que sabía sería una sentencia no solo para él sino para otros fue lo que lo mantuvo firme, pero no fue fácil, al final había perdido el conocimiento varias veces y Auberon lo despidió con un simple Buen trabajo, Lovecraft.
 
"Cierto… un Legeremago de mayor nivel puede atacarte," si bien él sobresalía en la materia, aún era joven, "Alguien como Wardwell."
 
Levantó la vista, mirándolo con un semblante serio, "Y créeme… él no será sutil cuando lo haga… y… de antemano te pido disculpas..."
 
Sin preámbulo conjuro un Legeremens sin siquiera pronunciar las palabras, puesto que había estado practicando cada vez más el no tener que decir los conjuros para llevarlos a cabo, eso le daba una ventaja sobre el contrario. Pero ahora no se trataba de él, sino de que tanto podía presionar a Jesse para mostrarle que lo que sabía no era suficiente y de ahí reforzarlo hasta que lo fuera.
 
Hizo lo mismo que Auberon le hizo a él, forzarse en su mente como un rayo, con suficiente fuerza para destruir una estructura si no estaba completa. Se vio sobre el campo minado que era la estructura mental de Jesse y accionó todas las bombas a su alrededor, buscando debilitar ese terreno para salir de del primer plano, sacarle la verdad que otros buscarían en su mente.
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Re: Lo Mejor de lo Peor

Mensaje por Jesse Crawford el Mar 15 Sep - 20:43

Pensar en un mago altamente reconocido dentro del grupo élite de nuestra sociedad mágica americana haciendo negocios con un muggle, por muy genio que este fuera, ciertamente no cuadraba lo suficiente como para tener una idea en concreto de lo que podían estar haciendo. Lo cierto es que, estando en la situación en la que estábamos, en realidad podía ser cualquier puta cosa. Asentí con la cabeza mientras Marcellus mencionaba aquella teoría no del todo descabellada.

-Eso, o solo somos unos prejuiciosos y los buenos hombres solo estaban intercambiando estampillas-  bromeé un poco sin llegar a sonreír, mientras seguía revisando los escritos y las fotografías. Me percate de que Marcellus tenía la varita entre las manos, pero por algún motivo, no se me pasó por la cabeza un solo instante que el ahora Nu Delta tenía algo preparado. Aun sin observarlo directamente, le escuché atentamente mientras explicaba cómo es que funcionaban la clase de ataques de los que aparentemente había sido objeto recientemente.  

-Bueno, entonces tengo suerte de que nuestros enemigos sean medio pelmazos y no traten de invadir nuestras cabezas como profesionales- Lamentablemente, no lo eran, y ambos lo sabíamos de sobra. La legeremancia no era una habilidad que cualquiera pudiera obtener con simple estudio y  dedicación, y la prueba de ello era que tan solo en el cuerpo de aurores, solo un sujeto en concreto lo habían intentado conmigo mientras se investigaba mi participación en los movimientos de corte radical, sin éxito alguno: Edmund Spencel, un aurordetectiveloquesea que había insistido con bastante fuerza hasta que no tuvo más remedio que dejarme en paz. La diferencia con los aurores era que nuestros enemigos tenían algo mucho más poderoso y efectivo que… “estudio y dedicación”.

Cuando el nombre de Wardwell salió de los labios de Marcellus, mis ojos por fin dejaron moverse entre las cosas de la mesa para al fin mirar directamente a mi interlocutor. Mi conocimiento acerca de Auberon Wardwell era bastante limitado, pero mis sesiones con Lovecraft me habían permitido saber que no era el simple ricachón arrogante que todos pensaban.

-¿Entonces no solo es rico y guapo como celebridad de Hollywood (y un venerable, poca cosa), sino que además es legeremago. La puta… qué… ¿disculpas de qué?-


No me lo vi venir, pero cuando supe de que se trataba ya era probablemente demasiado tarde. Un dolos punzante en el costado derecho de mi cabeza, junto con aquello horrible sensación de mercurio corriendo por la médula se hizo presente en menos de medio segundo. Presioné la mandíbula, y me vi forzado a re crear mi campo minado tan rápido como me fue posible, teniendo como consecuencia una escena pobre en detalles y con enormes secciones completamente en blanco.

-Debiste… joder… ni siquiera…- Por increíble que parezca, ni siquiera parecía ser capaz de concentrarme en formular frases completas. Toda mi fuerza estaba tratando de hacer que la fuerza mental de Marcellus interpretada en una imagen de sí mismo se detuviera, que las minas dejaran de hacer todo ese barullo en mi cabeza. No podía, el dolor simplemente era lo bastante fuerte como para dejarme completamente indefenso. En un último esfuerzo, traté de empujar a Marcellus hacia afuera, pero antes de lograrlo, antes de lograr expulsarlo de mi mente, todo al rededor se desmoronó. El campo minado, mi propia imagen, la imagen de Marcellus, toda la estructura que había creído inexpugnable, de pronto se fue al demonio. Mi cerebro se convirtió en una avenida para la mente de Marcellus que logró entrar a placer, y me encontré viéndome a mí mismo conduciendo un Mercedes a toda velocidad, con Bill Snyder a mi lado.

-Conduces como nena, Crawford. ¿Quieres por favor demostrarle a esos miserables Delta que no eres un maricón? – Farfullaba Billy, mientras el auto a nuestro lado corría a nuestra misma velocidad, pero con varios Delta riendo y gritándonos un sinfín de insultos.

-Joder cállate de una buena vez. Ni siquiera sé por qué cojones te hago caso-

Nos habían retado por ser novatos de la Universidad, así de simple. Mis ojos se mantenían al frente, viendo el camino, mientras mis manos se aferraban al volante como si la vida dependiera de ello. La velocidad del coche iba incrementándose conforme pasaban los segundos, y los gritos de los delta parecían irse opacando poco a poco. No así los de Snyder, que cada vez eran más insoportables hasta el punto de desear abrir la puerta y lanzarlo a los brazos de la carretera.

Nos acercábamos peligrosamente a una curva. A esa velocidad, en la noche, era complicado distinguir más allá de diez metros. Los autos prácticamente volaban, y cualquier movimiento en falso podía significar algo terrible. Sentí la mano de Bill aferrarse a mi brazo, y entonces miré su rostro. Tenía la cara pálida, con los ojos desorbitados y enrojecidos a causa de la droga que habíamos consumido. Estaba vuelto loco, justo como yo lo estaba.

-Mátalos, mata a esos hijos de puta- Dijo Snyder, y como si sus palabras hubieran sido literales, mis manos movieron el volante para chocar el costado del auto con el de los chicos que corrían a nuestro lado, justo cuando dábamos aquella curva. Escuchamos un estruendo y pisé el freno con violencia, con el corazón completamente desbocado. Giré la vista y entonces mis ojos se encontraron con el coche de los Delta envuelto en llamas a treinta metros debajo de nosotros, destrozado entre las rocas. Sin pensarlo dos veces, arranqué el auto como alma que llevaba el diablo…

-Ni una palabra Crawford… esto nos lo llevamos a la tumba- Dijo Bill, y cojones que no pude estar más de acuerdo con el tipo.

De alguna manera, logré expulsar a Marcellus de mi cabeza, cayendo de espaldas hacia arás con el sudor empapando frente, cuello y pecho. Aquel recuerdo era una de esas cosas que había enterrado en lo más profundo de mi cabeza, que había intentado olvidar… o al menos esconderlo de mí mismo durante el tiempo posible. Marcellus lo acababa de sacar en tan solo unos segundos solo con desearlo.


-Eres un cabrón. Por qué… por qué no eliges algo como Mini y yo follando… o algo así. Eres un reverendo hijo de puta…
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Re: Lo Mejor de lo Peor

Mensaje por Marcellus J. Lovecraft el Miér 16 Sep - 0:32

Sostuvo la varita con fuerza, obligándose a mantener la firmeza en su postura así como su concentración, abriéndose paso entre la estructura hasta llegar a ese recuerdo. La carretera en aquella noche, el sonido de los coches corriendo a máxima velocidad, para Jesse solo estaba el camino y la presencia de Snyder. Marcellus tuvo que reprimir el disgusto que sentía por el presidente Alpha, este no era su recuerdo después de todo.
 
En un momento la carrera se convirtió en un asesinato y Marcellus observó el vehículo en llamas, casi podía sentir el calor de las llamas a pesar de ser un recuerdo, todo porque Jesse lo guardaba en su memoria, un secreto que había arrebatado de su mente sin hacer gran esfuerzo.
 
Regresó a la realidad, ni siquiera se había moviendo mientras Jesse había caído al suelo visiblemente afectado. Marcellus desvió la mirada, analizando lo que acababa de ver sin entender algo y quizá se estaba proyectando al hacer la pregunta, pero necesitaba saber la respuesta.
 
"¿Por qué lo hiciste?" le preguntó al verlo en el suelo, su tono neutral, no había acusación en su voz o en su mirada sino genuina duda, "¿Por qué los mataste?"
 
¡Hazlo de nuevo, HAZLO DE NUEVO MARCELLUS! – La voz de Harley hizo eco en su mente y la escucharía de nuevo sin dudarlo, como lo hizo aquella vez, pero no entendía por qué.
 
"Detenme Jesse, trata de tenerme, es tu mente y debes tener la fuerza suficiente para controlar mis movimientos en ella. El campo minado, los recuerdos falsos, las escenas manipuladas… tu propia mente puede atacarme… si es que tienes la fuerza suficiente para evitar que yo lo haga con más fuerza."
 
Parpadeó unas cuantas veces, como si estuviera saliendo de un trance, caminando alrededor de Jesse, hincándose a la altura de su cabeza para colocar la punta de su varita contra su sien.
 
"No necesito verte follar con Mina," le dijo en ese mismo tono que había estado usando desde el principio, "Eso no me lo quieres ocultar, no tiene caso que lo busque… son esas cosas que no quieres que vea, algunas como esta, que ni tú mismo quieres recordar, las que realmente me interesan… aquellas que van a usar contra ti... porque una vez tu mente se ha desmoronado, sacarte la verdad no será esfuerzo alguno…"
 
Aumentó la presión de la varita contra su sien, rechinando los dientes, "…y prefiero ser yo quien lo haga, si eso te hace lo suficientemente fuerte para evitar que alguien más lo intente." 

Se forzó en su mente usando un Legeremens de nuevo, desgarrando entre recuerdos recientes y pensamientos fugaces, buscando aquellos que estaba más allá de lo obvio.
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Re: Lo Mejor de lo Peor

Mensaje por Jesse Crawford el Sáb 19 Sep - 19:46

Mi pecho subía y bajaba mientras i cuerpo trataba de regular la respiración y el ritmo cardiaco. Estaba confundido y sí, bastante molesto de que acabara de pasar aquello que creía nunca iba a volver a pasar, pero no era más que una prueba de que aun era demasiado vulnerable contra ataques sorpresivos y de tal magnitud. Necesitaba enfocarme mucho más si no quería vulnerar la seguridad de todos y cada uno de los que estaban depositando su confianza en mí.

-¿Qué?... eh, veamos…  la droga el alcohol los gritos de Billy en mi oído la mala influencia de las películas de los ochentas. No lo sé viejo, simplemente lo hice porque soy un malnacido. ¿Qué quieres que te diga- Aun sentado (o tirado), pasé el brazo desnudo por la frente para secar un poco de todo ese sudor que había brotado de la nada. Por extraño que les parezca, aquel recuerdo había estado tan enterrado en mi cabeza que ni siquiera lo había tomado en cuenta como mi primer asesinato. Hasta ahora.

-Claro, es fácil decirlo. ¿Por qué diablos no hiciste esto desde el principio?, ahora me siento ligeramente idiota por haber creído que estaba preparado. No tenía ni puta idea- Y no es que tuviera todo el tiempo del mundo. Ahora más que nunca, las miradas estaban demasiado puestas en mi como para permitirme seguir siendo una puta coladera de pensamientos. Fruncí el ceño cuando Marcellus comenzó a caminar alrededor mío hasta hincarse y colocar la punta de mi varita sobre mi sien. No me gustaba en lo absoluto que se tomara esa clase de licencias, que me apuntara de esa forma como si me tuviera en la puta palma de la mano. Supongo que tenía que aguantarme sí o sí.

-Hombre, creo que te estás pasando de…- Antes de cualquier otra cosa, Marcellus intentó entrar de nuevo en mi mente, de una forma igual o quizás más brusca que la vez anterior. Esta vez, mi cabeza ya estaba lista para recibirlo, y nos encontramos de nuevo en aquel campo de batalla minado, con todos esos sonidos de explosiones, disparos y gritos de guerra que sonaban muy cercanos pero no tenían una fuente visible. “Tu propia mente puede atacarme” había dicho, lo que significaba que había estado pensando erróneamente que defender mis recuerdos significaba literalmente actuar a la defensiva.

 
-Me parece que esta vez te va a costar un poco más de trabajo, Marche- mi yo mental le habló a la imagen creada del propio Marcellus, que se encontraba en el lado opuesto del campo. Un par de segundos después, de las trincheras comenzaron a salir decenas de perros de pelaje completamente negro, todos ellos mostrándole los dientes, gruñendo y ladrando hasta que decidí que todos ellos atacaran a la representación mental de Marcellus al unísono, muchos de ellos activando las minas que se encontraban esparcidas por doquier, actuando como kamikazes, pero muchos otros en camino directo hacia Lovecraft. Un dolor mortal que atribuí a la recreación de aquel ataque se asomó desde la parte frontal de mi cabeza, pero  ya no había marcha atrás.
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Re: Lo Mejor de lo Peor

Mensaje por Marcellus J. Lovecraft el Lun 21 Sep - 13:23

A pesar de todo y por mas trabajo que le costar admitirlo en voz alta, Jesse le agradaba, no podía decir que en circunstancias diferentes se hubiera hecho de una amistad con él fácilmente pero por lo menos no hubiera tenido antipatía, las circunstancias que los habían llevado hasta ese momento habían cambiado su opinión sobre él hasta llegar a esa conclusión y eso hacia las cosas más difíciles… el que alguien te importara siempre hacia todo mas difícil, pero precisamente porque había llegado a este punto es que necesitaba mantenerse centrado.

"Je… vaya," se había proyectado al preguntarle porque había cometido ese asesinato, quería entender porque el había reaccionado como lo hizo cuando mató al vecino de Harley y sobre todo porque no se arrepentía de haberlo hecho, pero las circunstancias eran completamente diferentes, no iba a encontrar su respuesta en otras personas.

Hizo un gesto complicado, entre verse frustrado y apenado al mismo tiempo, "Porque no estabas listo y no quería hacer algo que fuera a dañarte en lugar de ayudarte," apretó los dientes, recordando su propio entrenamiento y la forma en que su padre estaba más que dispuesto sacrificar su  privacidad mental si eso lo obligaba a hacer más esfuerzo por estar preparado, "Pero ahora lo estas."

Y aunque no lo estuviera, el tiempo estaba en su contra, Marcellus sabía que no contaba con el lujo de llevar el proceso despacio, tendría que hacer de la reacción de Jesse algo automático. La mente del Delta no era como la de Mina, quien usaba técnicas más sutiles en su oclumancia, Jesse era agresivo en su pensamiento, hacia que su ofensiva fuera su defensa y Marcellus tenía una idea de cómo trabajar con ello, aunque tuviera que ponerse más en la línea de fuego de lo que quisiera, situaciones extremas requerían acciones extremas.

Justo cuando estaba por decir que se estaba pasando, adjunto a alguien insulto, le sonrió interrumpiéndolo para adentrarse en su mente, era más fácil darle motivos para atacarlo, que no se contuviera. Marcellus definitivamente estaba cruzando los limites silenciosos que previamente se habían establecido porque era necesario.

Una vez de vuelta en ese campo minado, su proyección mental cerro las manos en puño, buscando entre las explosiones y los sonidos de guerra, localizando un punto débil para rasgar la estructura, justo cuando Jesse le dirigió aquel ataque, la horda de perros se fue en su contra y Marcellus se recordó a si mismo que esto no era real, que podía resistir más que en el mundo físico, pero mas allá de eso…

"Tu dirás," extendió los brazos de y dejó que esas criaturas se le echaran encima, el momento se tornó en una imagen de sangre y sus gritos se perdieron entre el barullo del campo de guerra.

En el mundo físico estaba sudando, sintiendo una punzada entre los ojos y apretó la quijada para forzarse a mantenerse dentro de la mente de Jessea pesar del ataque… la única persona que había dejado que lo atacara al punto de matarlo en un plano mental había sido a Laise y estaba renuente a dejar que pasara lo mismo con Jesse, pero a la vez sabía que no tenía otras opciones. Si Jesse iba a ser agresivo en su defensa para con cualquier intruso, tenía que empezar con él.

Hubo un momento, un segundo de indecisión y Marcellus lo aprovechó para salir de entre la hora de perros, haciendo su imagen mental desaparecer de aquel punto de la trinchera para aparecer detrás de Jesse, aun con la apariencia que había sido resultado del ataque de aquellas criaturas y aumento la presión de su ataque.

"¿Quieres que te dé el sermón de cómo debes disciplinar tu mente?" le dijo a pesar de estar bañado en sangre, esto no es real, esto no es real se repitió a sí mismo, necesitaba recordar eso, "Este es tu mundo Jesse, literalmente… pero yo soy capaz de hacerlo pedazos, ¿crees que vas a detenerme?"

Oh y realmente quería que lo hiciera y precisamente por eso no lo dejaría ganar fácilmente.
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Re: Lo Mejor de lo Peor

Mensaje por Jesse Crawford el Mar 29 Sep - 22:09

Tengo que decir que el ataque con “perros de guerra” no tenía demasiado trasfondo, es decir, no es que me recordaran a alguna puta mascota bienquerida del pasado ni mucho menos. Había recreado a esos animales porque de alguna manera estaba bastante seguro de que eso era mucho más puto fácil que cualquier otra cosa (soldados, artillería, tanques, aviones… un montón de cosas imaginarias que mi cabeza no era capaz de recrear así de la nada). Y aun siendo simples perros genéricos y exactamente iguales el uno del otro, un terrible dolor se asomó dentro de mi cabeza, como si me hubiesen enterrado un puto lápiz en el cerebro.

Fue ese momento en concreto en el que perdí completamente de vista a Marcellus (o a su imagen mental, aunque aun no estaba del todo seguro de cómo diablos es que funcionaba). Todos los perros se habían quedado en el lugar en donde se supone que había estado, completamente inmóviles ante la falta del objetivo que en un principio les había sido asignado. No podría haber sentido su presencia detrás de mí porque literalmente no era eso lo que sucedía, pero al darme la vuelta me encontré con un Marcellus completamente ensangrentado. Tuve una especie de shock al verlo así, porque no es como si quisiera verlo despedazado por perros de presa ni nada similar, pero algo dijo que me regresó al lugar donde se supone que debía estar.

“Este es tu mundo, Jesse… literalmente”

Y bien, seguro han visto todas esas películas en los que la gente está soñando y saben que están soñando (o dentro de su mente) y cuando realmente tienen la certeza de que es “su mundo”, empiezan a imaginar literalmente cualquier cosa y adquieren el mágico poder de materializar lo que se les da la puta gana dentro de su cabeza. Esa fue la revelación que tuve yo, y quise creer de verdad que las cosas funcionaban de ese modo. Pero joder, esto es la vida real, y las cosas no son tan puto simples en la vida real.

Detrás de mi yo mental, un esqueleto completo de tiranosaurio rex (con un tamaño exagerado en comparación de lo que se supone que debe ser) se levantó cuan alto podía ser, rugiendo en medio de aquel llano que repentinamente había quedado en completo silencio. Lo había creado yo… con mi puta imaginación y toda esa mierda. Quería que se tragara entero al Marcellus mental para expulsarlo desde mi culo cerebral… pero justo cuando el esqueleto enorme se inclinaba abriendo toda su mandíbula, el dolor penetrante apareció de nuevo, y junto con él, el T-Rex desapareció de la nada. Mi yo mental (y yo, seguramente) cayó de rodillas con las manos en la cabeza, entonces Marcellus tuvo de nuevo toda mi mente convertida en una puta autopista.

Éramos Mini y yo en nuestro apartamento de Nueva York. Elisabeth Shrutte se encontraba amarrada y amordazada en el piso, con los ojos bloqueados por un paño negro. Había vigilado a Elisabeth durante días y noches, únicamente para conocer sus rutinas, a dónde iba por las noches, en qué lugar trabajaba, dónde vivía, a quién frecuentaba.  La había secuestrado y llevado hasta ese apartamento porque era en ese lugar donde iba a dar su último aliento… y todo porque había sido la primer mujer con quien había engañado a Mini durante nuestro matrimonio.

-No puedo lanzar un avada, no estoy seguro de cómo hacerlo y la verdad no pienso hacer el ridículo fallando. Así que… supongo que el plan es hacerlo a la vieja escuela-

Lo miraba desde otra perspectiva, pero todo era tan vívido que me era imposible no pensar que de verdad estaba ahí, frente a aquellos dos desquiciados que estaban a punto de quitarle la vida a una chica. Traté de mirar los ojos de ese Jesse más joven, tratando de ver en él algo que pudiera reconocer de un pasado más lejano todavía. Ahí estaba… era el mismo imbécil de siempre, solo que con un puto cuchillo entre las manos como si se tratara de cualquier juguete. Mis ojos giraron hacia Mini, como si pudiese ver a mi yo mental.

-Detenlo… qué cojones hacen. Detenlo, maldita sea…-

Mini sonreía. ¿Qué clase de puto monstruo podía sonreír en un momento como ese?, Mis ojos miraron como platos cómo mi otro yo se inclinaba para simplemente deslizar el cuchillo en la garganta de Elisabeth, con una delicadeza tan pasmosa como si aquella piel no fuera más que la superficie de un maldito pastel. La sangre salió a borbotones de su garganta, pero de un modo muy diferente al que yo recordaba, esta vez salpicando, inundando todo, convirtiendo la alfombra en un estanque rojo que se hacía cada vez más profundo, más escandaloso. Traté de gritar, pero no podía escuchar mi voz, ni mirar hacia otro lado que no fuera el cuello de Elisabeth regando litros de sangre.

No sé cómo ni en qué puto momento, pero regresé a la realidad con un dolor punzante en los nudillos. Sin darme cuenta, acababa de golpear a Marcellus justo en la boca, lo que había provocado una herida en mis nudillos a causa del choque contra su dentadura. Mi mano viajó hasta mi rostro y me di cuenta que mi nariz sangraba profusamente.

-¿Esto… es normal?
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Re: Lo Mejor de lo Peor

Mensaje por Marcellus J. Lovecraft el Miér 30 Sep - 21:28

A Marcellus le había tomado mucho trabajo llegar al nivel de Legeremancia y Oclumancia que tenía. Su padre era la clase de persona que en lugar de esperar que le dijera la verdad se la sacaba leyéndole la mente, lo que lo había obligado a construir defensas desde temprana edad, seguir sus estudios con sus parientes había sido una cosa, pero estar día a día bajo la tutela de Auberon Wardwell había sido una experiencia para la que apenas había estado preparado. Eso lo había llevado hasta el punto donde estaba, un punto donde podía sentirse seguro de que su mente estaba preparada, no era infalible, pero tenía el nivel suficiente para asegurarse que otros no fueran blanco fácil, ese era su objetivo con Jesse.
 
Sintió una terrible punzada entre los ojos, pero seguro Jesse estaba sintiéndose peor, lo comprobó cuando su siguiente ataque, que había sido un intento impresionante tenía que admitirlo, se derrumbó entre la presión que estaba ejerciendo, dándole pase libre a su mente de nuevo. Marcellus buscó uno de esos recuerdos enterrados y lo sacó a flote de inmediato. Lo que vio lo dejó casi en shock, si bien había visto una escena parecida en la mente de Mina, esta parecía tener una ligera distorsión y no era apropósito, esta era la forma en que Jesse recordaba las cosas.
 
"No puedo detenerlo," estaba de pie junto a él, sus ojos clavados en la escena, se cubrió la boca con una mano, sintiéndose perturbado, "Dioses…"
 
Quizá fue la distracción que le causó ese recuerdo lo que no le permitió prevenir que Jesse iba a romper la conexión mental con un jodido golpe físico, sea cual fuera el caso, el puño de Jesse conectó directo con la mandíbula de Marcellus, golpeando severamente sus dientes en el proceso. Marcellus se fue hacia atrás lanzando una serie de insultos en italiano mientras se alejaba de Jesse.
 
"¡Ma che stronzo che sei!" dijo a regañadientes, escupiendo sangre al suelo antes de limpiarse la boca con la manga de la camisa, irguiéndose al escuchar a Jesse de nuevo, suspirando al verlo con esa hemorragia, "Figlio di troia…"
 
Se puso de pie, una mano aun sobre su boca y fue hasta donde estaban sus cosas, sacando un par de frascos de esta y un pañuelo, fue con Jesse y se hincó junto a él, "Hecha la cabeza hacia atrás," le dijo en un tono neutro, "Si, es normal… si estás intentado darle a alguien una cefalea como yo lo estaba haciendo contigo, claro..."
 
Se sonrió irónicamente, al menos se había disculpado de antemano, cosa que probablemente a este punto a Jesse le valía tres cuartos de un comino, pero que más podía decir. En lugar de disculparse le entregó el pañuelo y uno de los frascos, "Es para el dolor de cabeza, dos tragos bastarán por ahora... dale unos minutos para hacer efecto."
 
Movió la cabeza para escupir en el piso otro tanto de sangre antes de volver a centrar su atención en Jesse y usar un hechizo externo que le ayudaría a calmar el dolor de cabeza, era una energía que daba la impresión de una brisa fresca.
 
"Ambos recuerdan esa escena de forma distinta," le dijo después de un momento de silencio, manteniendo su encantamiento, "Tu culpa la ha modificado," estaba seguro que la forma en que esa joven se desangró fue ampliada por la mente de Jesse, así como la sonrisa de Mina. Cuando lo vio en su mente ella no estaba sonriendo, no se sentía mal de lo que había orillado a Jesse a hacer, sus celos la habían consumido, pero no se recordaba a si misma de esa manera.
 
"Te lo mereces, ¿sabes?" no pudo evitar decirlo, "Matarla no era la solución y estás perfectamente consciente de ello."
 
Suspiró largo y tendido de nuevo, muchas cosas habían cambiado desde entonces, el mismo Jesse siendo la principal, ahora buscaba una mejor causa, eso nunca enmendaría esas muertes sin sentido, pero al menos le daba un mejor sentido a su existencia.
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