Mi otro yo

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Mi otro yo

Mensaje por Adrien Morgan el Lun 28 Sep - 23:01

Había escapado con Julisa y Adrianne por muy poco, ahora estaban en la reserva navajo a donde ella pertenecía, pero claro que Adrien tuvo que desaparecer de ahí antes de que los miembros de la tribu o lo que fuera se dieran cuenta que no era una simple niñita la que había llegado con Julisa. Tenía que conseguir un refugio, tenía que encontrar la forma de ocultarse mientras todo se calmaba en el mundo, a su alrededor. Tenía la maleta consigo cuando volvió a un callejón de Nueva York, esta vez cerca de su casa, estaría ahí vigilando por si Wilhelmina se aparecía, pero no podía hacerlo con el cuerpo de una niña.

Había sido fácil la segunda transformación, ni siquiera había tenido que matar al hombre. Un desmayus bastó para atraerlo hacia el callejón y luego con un hechizo hacerle un corte en la palma de la mano. Tenía la suficiente sangre para varias transformaciones, las guardo en frascos especiales y utilizó una, ahora volviéndose un hombre mayor. Llevaba su maleta de viaje consigo, así que le fue fácil cambiarse y todo lo demás. Le borró la memoria al hombre y lo dejó desmayado a unas cuadras de donde vivía.

Se quedó en la esquina con su maleta simulando esperar un taxi o algo así. Tuvo la necesidad de llevarse un cigarrillo a los labios aun y cuando él ni siquiera sabía fumar. Esa maldita maldición no daba pie a dudas en los actos de otros, tuvo que encenderlo y aun que tocio un poco por el humo al principio, su cuerpo parecía tener una especie de memoria para hacer las cosas automáticamente.

Estaba maldiciendo por el desagradable olor cuando vio que alguien se acercaba, era Wilhelmina y se veía angustiada. Seguramente no iba a reconocerlo.

No hay nadie en esa casa, unos policías vinieron y nadie respondió, no creo que vayan a hacerte caso niña. ¿Puedo ayudarte? Pareces alterada. ¿Todo salió bien? - Esa ultima frase había sido un gancho para que supiera que era él, esperaba que se diera cuenta.

asi se ve
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Re: Mi otro yo

Mensaje por Wilhelmina Schweinsteiger el Lun 28 Sep - 23:24

Aunque las cosas no habían salido precisamente mal, no podía evitar sentirse terriblemente paranoica, y seguramente se le notaba en la cara, en especial al sentirse en terreno seguro, en Nueva York, en donde a veces se permitía ser un poco más ella misma. Tenía la dirección, y hacia allá se dirigía, para asegurarse de que Adrien estuviera bien, en especial por el acto de la maldición del escudo y todo eso. Jamás se habría imaginado que Adrien llegara a tanto, ayudando a Jesse de esa manera, y le seguía pareciendo muy extraño, pero no por eso le agradecía menos. Aún no había podido comunicarse con Jesse pero ya pronto lo haría, y le pediría explicaciones. Ni siquiera sabía cómo Adrien lo había convencido de hacer eso.

Llegó hasta la puerta de aquella casa que Adrien había catalogado como segura y estuvo a punto de tocar como persona decente cuando un tipejo se le acercó a decirle que no había nadie en esa casa. Wilhelmina estuvo a dos de contestarle que se metiera en sus asuntos, hasta que escuchó la última pregunta. Entrecerró los ojos y lo miró fijo, como si buscara algún indicio de que se trataba de Adrien, como cuando te transformabas en un animal y el animal se quedaba con algo tuyo, con una seña.

Aquella maldición era terriblemente efectiva, por eso siempre terminaba maravillándose de las cosas que se podían lograr con esa magia. No encontraba nada que lo delatara, absolutamente nada, ni un gesto, ni una postura. Le repasó el rostro con la mirada con tanta atención que parecía demente. Al final solamente frunció el ceño y asintió.

-Todo bien. ¿Podemos hablar en algún lado?

No sabía si era seguro entrar a esa casa o no, así que se lo dejó a él. Bajó la mirada hacia el cigarrillo que el nuevo Adrien sostenía. Se le antojó muchísimo fumar pero ya no podía hacerlo, por los bebés. Frunció los labios.

-Y apaga esa cosa.

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Re: Mi otro yo

Mensaje por Adrien Morgan el Mar 29 Sep - 21:11

Afortunadamente Mina no era una tonta, él lo sabía, por más que quisiera dar a la idea de que era una superflua cualquiera él sabía que principalmente no había llegado a ser una Epsilon por nada, algo de ingenio tenía que tener la muchacha. Con el tiempo y con la convivencia desde que hizo ese juramento con ella la había ido conociendo un poco más a fondo y ahora podía decir que seguramente iba a imaginarse que un extraño cualquiera no se le acercaría diciendo esas cosas nada más porque si.

Se le quedó viendo fijamente aun que con una mirada que no era la suya, nada de él le pertenecía en esos momentos. Se paso la lengua por los labios y luego le dio una última calada al cigarrillo, tocio un poco y lo dejó caer al suelo pisándolo inmediatamente con la punta del zapato, luego levantó las manos indicando que no tenía más ese cigarrillo, como ella se lo había pedido.

Vamos, acompañarme. Hay un lugar a unas calles de aquí… - Tomó la maleta con una mano y le hizo una seña para que lo siguiera. Se dirigían a un bar muggle que estaba en el sótano de una tienda de deportes. Los muggles iban ahí por las noches los viernes para ver partidos de futbol americano y beber cervezas, como no era precisamente un día feriado para ellos y tampoco era fin de semana, posiblemente había uno o dos muggles comiendo hamburguesas de las que ahí vendían.

El hombre en el que ahora Adrien se había convertido ni siquiera volteo a mirarla cuando comenzó a caminar, confiaba en que lo siguiera y ya. No esperaba que nadie estuviera siguiéndolos ni mucho menos, pero era precavido, siempre observando por sobre su hombro, en las esquinas, entre la oscuridad. Ya hacia algo de frio en Nueva York.

Entro al lugar y de inmediato tomó una de las mesas del fondo, para entonces seguramente Wilhelmina ya iba más cerca de él.

Quiero una Hamburguesa con BBQ y una cerveza oscura. ¿Tu quieres algo? Muero de hambre. - Porque Julisa no lo había alimentado y porque seguramente ella tampoco había comido nada por la angustia y los nervios. Esperó a que se fuera le hombre y luego sacó disimuladamente su varita para hacer un muffiato y evitar que los escuchara cualquier muggle o lo que fuera.

¿Qué sucedió? ¿Lo creyeron?
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Re: Mi otro yo

Mensaje por Wilhelmina Schweinsteiger el Mar 29 Sep - 21:44

Se dio tiempo para tomar aire y tratar de acostumbrarse a esa locura. Al menos había cambiado su figura de niña a la de un tipo que no era horrendo, y eso era ganancia. La imagen de la niña muerta era aterradora de cierto modo. Caminó siguiéndolo a paso tranquilo, no como si fuera una loca. Se sentía cada vez más tranquila, como si verlo con vida, aunque no fuera su rostro normal, le diera un poco de calma. Al menos estaba vivo y eso significaba que nadie había intentado matar a Jesse.

Entró al lugar dos minutos después de él. Se sentó en la mesa que ya había elegido y se permitió respirar profundo antes de pedirle al mesero “lo mismo, pero con limonada en vez de cerveza”. No tenía hambre pero llevaba demasiadas horas sin comer y no estaba bien que dejara pasar el tiempo así, sin llevarse alimento a la boca.

-Si no se lo hubieran creído no estaría aquí.

O podría ser una trampa, claro estaba. Afortunadamente no lo era. De cualquier forma si Adrien tenía dudas siempre había manera de que comprobara que decía la verdad, así que daba lo mismo.

-McJicahm no, al principio. Hubo una especie de juicio y Auberon me leyó la mente, pero no encontró nada. Por eso era tan importante que Marcellus nunca dijera nada sobre sus enseñanzas de oclumancia. Hasta donde a Wardwell respecta, mi mente era un libro abierto. Después de que te fuiste lancé la maldición, porque como era de esperarse, también revisaron mi varita. Al final no hubo ninguna prueba contra mi y tú estás oficialmente muerto. O bueno, no oficialmente. Ahora toca decidir qué harán contigo, si anunciarán ya que perdiste la vida o qué.

Werther la había defendido tan encarecidamente, que Mina se sentía demasiado mal moralmente, y se le notaba. Había dicho cosas como “creo que no hay necesidad, todo está muy claro” cuando Auberon había dicho que había una manera muy sencilla de averiguar la verdad.

-Sospecho que preparan una gran mentira acerca de tu muerte. Oye, ¿estás bien? ¿sucedió algo como el sectusempra? ¿volvieron a atacarlo?

Se refería a Jesse, obviamente. Se sentía extraña con ese Adrien-no-Adrien y se le notaba en que no lo podía mirar fijamente. Era raro hablar con tanta complicidad con alguien a quien, en apariencia, no conocía de nada.

-¿Qué haremos ahora? Además de comer hamburguesas.

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Re: Mi otro yo

Mensaje por Adrien Morgan el Mar 29 Sep - 22:00

El hombre había traído muy rápido las bebidas así que Adrien tuvo que guardar silencio  y esperar a que los dejaran solos nuevamente para escuchar la respuesta de Wilhelmina. La notaba alterada aun y no era por menos, no sabía que había tenido que hacer para que le creyeran, para que la dejaran ir así como así, aun que tenía una pequeña idea de las cosas que Auberon y su padre principalmente hubieran pedido.

Le dio un trago a la cerveza, odiaba el sabor de la misma, él no bebía así que el liquido en su lengua le supo amargo y asqueroso. Se lo pasó aun así, no tenía idea que clase de hombre era al que le había robado la vida por unos segundos, aun que tenía una idea.  Afortunadamente el hombre no despertaría hasta en la mañana y sin reconocer nada de él mismo los muggles se encargarían de él.  Tenía planes, pero uno de los principales era salir de Nueva York lo antes posible, esa noche solo esperaba a Wilhelmina y luego se estaría moviendo. Planes, uno tras otro, se formaban en su cabeza.

Claro que no, algunos decían que Asbeel era familiar suyo, no lo sé, nunca pude ver su rostro. Seguro ese viejo te tendrá bajo vigilancia.   Si las cosas pasan como creo que pasarán, estará en  la mira de Auberon por la idea de robarse el poder, trata de hacerte su aliada, mostrarle que alguien está con él aun que no sea así, vigílalo tú también de regreso. – Conocía a los venerabrables por el tiempo que había estado en la secta y por que al ser quién era, había sido desde toda su vida muy cercano a esas familias mágicas. Sabía por ejemplo que Edward era un buitre, siempre estaba buscando el mejor postor, pero era cobarde como para actuar por el mismo.

Nadie sabe que maldiciones se, jamás practiqué con nadie más que contigo en ese lugar así que tampoco pueden imaginarse que sigo vivo.   Sea lo que sea que hagan ya no importa.  Estaré en varios cuerpos mientras el tiempo pasa y se olvidan un poco de lo sucedido. Hay que tener un perfil bajo el mayor tiempo posible. -  Él guardó silencio cuando Wilhelmina preguntó por el sectusempra por que habían traído también sus hamburguesas, él le dio una gran mordida a la suya como si en verdad no hubiera comido en siglos, disfrutando cada bocado.

No hubo nada.  Él está a salvo. Retiraré el hechizo cuando sea necesario. -  No sabía cómo hacerlo la verdad a menos que fuera poniéndolo nuevamente sobre otra persona. Se rió por lo de comer hamburguesas, aun que no era un gesto de Adrien por si mismo, de hecho era una sonrisa que no le pertenecía en lo absoluto.

Voy a acabarme esta hamburguesa, luego viajaré a Los Angeles, no estoy seguro. Algún lugar muggle y me quedaré un tiempo.  Tengo a mis propias personas para proteger, afortunadamente todo mi dinero está a nombre de ellas, podremos vivir bien durante algún tiempo en lo que arreglamos todo para el viaje a Reino Unido. – Era obvio que Adrien no se refería a Marcellus con esas personas, jamás le había dicho a Wilhelmina de su hija y mucho menos de Julisa.
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Re: Mi otro yo

Mensaje por Wilhelmina Schweinsteiger el Mar 29 Sep - 22:15

Ella, en cambio, habría matado por una cerveza por lo menos, o por un trago de whisky que le quemara la garganta y la relajara un poco, pero no podía hacerlo. Ella tampoco le había dicho a Adrien que estaba embarazada –y dudaba que Marcellus se lo hubiera dicho, o quién sabía- pero si no lo había hecho era porque no quería que creyera que no podría sacar adelante las cosas por estarse preocupando por dos bebés en su panza.

Asintió a lo que decía sobre McJicahm, en efecto, había sido el más entusiasmado al momento de culparla o de tacharla de mentirosa. Asintió a todo lo demás que le decía. Ella no los conocía tan bien como él. Solo a su hermano y a su hermano ya había aprendido cómo tenerlo contento, y por el momento eso era suficiente. No tenía que tenerlos a todos comiendo de la palma de su mano, solo a los adecuados, por el momento. Respecto a lo del escudo, Mina de verdad estaba agradecida y además, como últimamente estaba particularmente sensible, se desbordaban sus emociones.

-Muchas gracias, no sé cómo agradecértelo.

Sonaba ridículo, pero era cierto. Le estaba muy agradecida por lo que había hecho y que hubiera usado ese hechizo sobre él, para mantenerlo a salvo, era algo que ni ella misma había pensado. Casi le da un apretón en la mano pero al final dejó el movimiento a medias y la retrajo como si le diera miedo tocar a un extraño. La sensación seguía siendo rara.

-Está bien, si necesitas ayuda con cualquier otra cosa, dímelo. Tengo que pensar en cuál será mi excusa para viajar. Una visita a mi tío no le haría gracia a nadie, mucho menos a mi papá.

Así de extraño como sonaba, habían sido enemigos en tiempos de Voldemort y los posteriores intentos de levantamiento de otros señores oscuros, así que no se llevaban nada bien. Respiró profundo y miró la hamburguesa frente a ella; ni siquiera tenía hambre, pero de todos modos se obligó a comer.

-Está bien. ¿Marcellus ya lo sabe? Es decir, ¿ya te comunicaste con él?. No quiero cometer ninguna tontería.

De decirle algo en el dado caso que también tuviera que fingir con él e incluso bajo la posibilidad de que entrara a su mente, en cuyo caso sería la primera vez que le mintiera de ese modo oficialmente, pero casi prefería que Adrien se lo dijera para no tener que pasar por eso.

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Re: Mi otro yo

Mensaje por Adrien Morgan el Mar 29 Sep - 22:29

En un principio él también había dudado en eso del escudo. Había sido algo rápido que incluso sorprendió al mismo Jesse, era su manera de corroborar que tan fiel era a la causa. Si confiaba en que él le pusiera un hechizo sin saber exactamente que representaba y si iba a ser lo suficientemente valiente como para sangrar por la causa (aun que en realidad había sido Adrien quién había sangrado). Le dio otra gran mordida a la hamburguesa sintiéndose asqueado por segundos. No estaba acostumbrado tampoco a esa clase de comida, hasta parecía que había elegido justamente a su némesis para transformarse, tendría que conseguir sangre de algún otro con menos manías preferiblemente.

Se limpio el rostro con una servilleta aun que el gesto fue forzado. Maldito troglodita en el que se había transformado. Bebió la cerveza y suspiró profundamente rodeando los ojos. Había notado perfectamente el acto de Wilhelmina con la mano a medio hacer e incluso el cambio en su voz de agradecimiento y todo.

No lo hagas, no me agradezcas nada. Tú me curaste de igual manera, nada sucedió. Tenía que asegurarme de que él era el indicado, de que si iba a traicionar a todo el mundo estuviéramos en las manos adecuadas y mira. Funcionó. Debes decirle que sin embargo no sea tan confiado con cualquiera, conmigo al menos había un juramento inquebrantable.

Con respecto a lo demás no lo necesitaba por el momento al menos. Sus bienes estaban seguros, Julisa y Adrianne también. Estaba un poco en el aire el asunto de Marcellus, en realidad no había tenido mucha oportunidad de pensar en nadie, si no fuera porque había necesitado ir por ropa y no podía entrar así como así a su casa (una protección mágica), ni siquiera se lo habría dicho a Julisa. Mientras menos personas supieran la verdad era mejor, por el momento.

¿No tienes algún otro familiar? ¿Alguna otra excusa que no sea precisamente ir a ver a tu tío? Puedes decir que vas por alguna especialidad en esa universidad. Escuché que enseñan artes oscuras, no como en Bassett Knapp. Encuentra una excusa, no debe saber nadie que vas a ver a tu tío no seas idiota, eso levantaría sospechas de inmediato.

Si, era agresivo con ella pero siempre había sido así. Se detuvo un poco a pensar sobre el asunto de Marcellus, no sabía cómo, pero lo haría.

No tengo mi celular, no puedo ir a su casa sin ser invitado y no puedo ir a la universidad. Me gustaría ser yo quién se lo dijera pero ni siquiera sabe que estoy ayudándote con todo esto. Dame unos días e intentaré contactarlo. Por el momento nadie puede saberlo ¿Estás conmigo en esto? Nadie.
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Re: Mi otro yo

Mensaje por Wilhelmina Schweinsteiger el Mar 29 Sep - 22:54

Miraba con curiosidad los gestos toscos del tipo, su manera de moverse. Intentaba poner el cuerpo verdadero de Adrien en esa situación pero no cuadraba para nada. De verdad era una maldición increíble, porque no había ni un rastro de quien Adrien había sido.

-Jesse no confía en casi nadie, todos los Delta están bajo juramento inquebrantable. No sé si Zieliñski hizo lo mismo con los radicales, aunque esa parte sí la dudo. Da igual, creo que después de lo que pasó en el desfile, se sabrá bien quién es quién, quién está de lleno y quién no. Este era el primer paso importante, y salió bien.

En realidad ella había sido mucho más confiada que Jesse, por ejemplo, con Marcellus. Y claro, con fatídicos resultados, aunque prefería ya no pensar en eso. A partir de ese momento ella también se movería con mucho más cuidado. No se molestó por su tono espantoso de “no seas idiota” y etc, pero sí le dio un golpe fuerte en la mano por encima de la mesa, eso le costaba menos que los apretones semi cariñosos.

-¿Algún otro familiar? No. Los Schweinsteiger están casi todos en Azkaban. Los Immëndorff levantarían todos sospechas. No sé, no es viable. No sé, ya pensaré en algo.

Hizo un gesto con la mano. Ni siquiera le había dicho a Jesse que parte del plan de los contrahechizos involucraba ese viaje, ni nada. Al parecer estaban guardándose demasiadas cosas últimamente, en lo que a ella y a Adrien respectaba, y mucha culpa era de la Secta y el juramento inquebrantable.

-Lo que sí es que tendremos que hacerlo cuanto antes. No te lo he dicho pero estoy embarazada y en algún momento no podré usar trasladores ni mucho menos.

Lo miró a los ojos en ese momento y por primera vez, sintió una punzada de culpabilidad ante él por lo que había pasado con Marcellus. No desvió la mirada de todos modos.

-Y sí, estoy contigo en esto. No le diré nada hasta que tú no me avises que puedo pero por favor, no lo hagas sufrir demasiado, trata de hacerlo cuanto antes. ¿Puedes prometerme eso?

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Re: Mi otro yo

Mensaje por Adrien Morgan el Mar 29 Sep - 23:40

Saber lo de Jesse y los Delta lo tranquilizó, no lo creía idiota aun que algunos lo subestimaran. Era un buen líder y por eso le había dado su apoyo, el era quién daría la cara ante el mundo, que para esas horas ya era más que conocido que Jesse Crawford estaba al pie del movimiento estudiantil. Ya le contaría a Wilhelmina lo que había visto en el diario antes de llegar con ella. Mientras ella hablaba el comía de su hamburguesa, al final la dejó a medias e hizo un plato hacia un lado. Estaba satisfecho.

Atraparon a varios, lo vi en el periódico antes de llegar aquí, no se han dado nombres.- Abrio su maleta con cuidado, tenía un encantamiento para agrandar el espacio así que tenía casi todas sus cosas ahí afortunadamente. Metió la mano discretamente y sacó el papel del periódico mágico. Lo dejó frente a Wilhelmina, había algunos rostros, algunos nombres pero nadie principalmente especial.

Esto se va a convertir en una cacería de brujas aun que seguramente no van a tardar en desmentir todo. Ya quiero saber cómo van a decir que yo he muerto, supongo que fue culpa de los atentados o qué se yo. Sé que al menos mi padre no permitiría que me levantaran con magia (afortunadamente) y estoy plenamente seguro que Auberon tampoco va a desperdiciar su magia en mí, no más al menos.

Claro que Wilhelmina seguía sin saber lo que le había ocurrido en el sótano, posiblemente jamás se lo diría. El se quedó meditando tras darle otro trago a la cerveza. Tenían que encontrar la manera de que Wilhelmina fuera con él para hablar con ese hombre. Tenían que conseguir esa fuente de poder pero principalmente tenían que concentrarse en los hechizos.

Se le quedó mirando con un rostro desconcertado cuando le dijo que estaba embarazada. No lo imaginaba y por supuesto que lo veía como un impedimento para sus planes. - No, imposible. No podemos simplemente ir, necesitamos seguir estudiando los hechizos. ¿Hay alguna otra persona del sótano en quién confíes? Sería más fácil con otra persona que conozca los hechizos, que nos ayude. Necesitamos terminar las contra maldiciones.

Se quedó pensando unos momentos y observó a Wilhelmina, no sabía cuánto tiempo de embarazo tenía pero seguro le quedaba un mes o menos quizá antes de que alguien lo notara y definitivamente no pudiera entrar en el sótano. Él no podía entrar solo… a menos de que él….

Tengo dos opciones para ti. Ninguna te va a gustar. - Le dijo con calma esperando para ver su reacción - La primera es que, podría tomar tu vida. Tu vida perfecta de Epsilón. Tu vida perfecta en el sótano, aun que sería peligroso estar cerca de Auberon, yo no se oclumancia y sería fácil que me descubriera. Sin embargo si lo hacemos tu y tus hijos estarían seguros, al menos hasta que nazcan.

Se quedó callado unos segundos y luego continuo – La otra opción es que encontremos a otro más que pueda ayudarnos, que tenga pase libre en el sótano y que me pueda transformar en esa persona para estudiar los hechizos. Podrías convencer a tu hermano, ¿El te apoya siempre, no es cierto? - No sabía, estaba solamente soltando ideas al aire, él no tenía idea de cómo era la familia de Wilhelmina pero siempre le había parecido que su hermano había intercedido por ella. De él si definitivamente nadie dudaba en la secta, era un miembro se podría decir respetable, si se transformaba en él nadie iba a cuestionar lo que hiciera dentro del lugar.

No le respondió lo de Marcellus aun que tuvo ganas de pedirle, por el bien de su pacto que no lo metiera. Ella no tenía derecho a pedirle nada por él, absolutamente nada. Le dedicó una mirada severa pero eso fue todo. Tenían cosas más importantes que solucionar en esos momentos. Lo que si no le dijo definitivamente fue lo de Julisa, era su secreto mayor guardado.
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Re: Mi otro yo

Mensaje por Wilhelmina Schweinsteiger el Miér 30 Sep - 20:52

Para esas alturas, Mina ya se imaginaba que algo le había pasado a Adrien con respecto a Wardwell, era cada vez más obvio. Pero no lo iba a presionar con preguntas. Si él quería contarle algo, ya lo haría y si no, se quedaría en la incógnita para siempre. Vio el periódico frente a ella, con el corazón latiéndole desbocado. Reconoció a Jacob Wong, por ser hermano de Lawrence. Se remojó los labios con ansiedad. Se suponía que Anne Den Adel estaba ayudándolos, seguramente no lo iban a torturar por información ni nada por el estilo.

-No sé, quizá terminen diciendo que te dio una incurable viruela de dragón. Serían muy idiotas de echarle la culpa a los atentados o a los radicales, serían desmentidos en el acto y actualmente la confianza de la gente pende de un hilo muy frágil. Pero al final tu padre es el que va a decidir lo que se dirá a todos.

Luego vino lo de los hechizos, lo del embarazo, lo del viaje. Mina lo miró con algo parecido al enojo. ¿Qué pensaba? ¿qué estar embarazada la convertía en una impedida mental o algo así?.

-No confío en nadie. En Montag, quizá, pero Montag ahora mismo tiene problemas con Aterberry y no le conviene hacer movimientos bruscos…¿cuáles son tus opciones?

Por supuesto que arqueó la cejas con la primera, porque lo veía poco factible. No era opción. Le parecía buena gente de su parte que quisiera mantenerla a ella y a los bebés seguros, pero no creía que esa fuera la manera. Además era muy peligroso para todos si Auberon seguía vigilando su mente y se encontraba con todo. Se mordió el labio y negó terminantemente con la cabeza. Y luego vino la otra opción.

Tuvo que soltar una carcajada cuando salió lo de Werther. Una carcajada dolorosa porque sabía perfectamente quién era su hermano, y lo que pensaba de todo ese asunto, y lo que pensaría de ella si acaso supiera la verdad.

-Mi hermano jamás nos ayudaría. Está loco, y adora lo que hace con los Venerables. De verdad, Adrien, está enamorado de su papel. Y su cariño incondicional y ultra fraternal por mi fue solamente desde que dejé a Jesse y comencé a hacerle caso. Somos buenos mintiendo, pero nada más.

Respiró profundo y acercó hacia ella la hamburguesa que Adrien había dejado. Porque sí, de repente le daba demasiada hambre, aunque ya se hubiera acabado la suya. Había ignorado su mirada severa respecto a lo de Marcellus, le daba igual lo que pensara al respecto.

-Mira, mi embarazo no va a ser un problema. Voy a decir que son de cualquiera. Hasta podría decir que son tuyos, total, ya estás muerto. Voy a seguir teniendo los mismos privilegios hasta que todo explote, y eso incluirá entrar a estudiar. Pero si tanto te preocupa, siempre puedo lanzarle una Imperius a Fitzgerald, o a Snyder…jr. Yo no voy a salirme de esto solo por los bebés, al contrario.

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Re: Mi otro yo

Mensaje por Adrien Morgan el Miér 30 Sep - 23:23

Posiblemente si culparan a una enfermedad o algún trágico accidente, conocía bien a su padre y seguramente buscarían mover el sentimentalismo de la gente para su propia conveniencia. Tal vez una enfermedad que les ayudara a promover los nuevos hospitales que estaban creando, no tenía idea de lo que pudiera pasar por la cabeza de Joseph Morgan cuando le dijeran que su hijo había muerto. Se quedó con las ganas de preguntárselo a Wilhelmina pero no lo hizo.

La vio comer la hamburguesa que había dejado y sin pensarlo mucho le hizo una seña al hombre para que les trajera otra hamburguesa y de paso otra cerveza. Algo dentro de él lo hacía sentirse mal, culpable. Pensar en que tal ves Adrianne no hubiese sido tan frágil si él hubiera cuidado de Julisa, en realidad por eso es que se preocupaba por Wilhelmina, porque él sabía lo que era tener una hija delicada de salud. Preocuparse por si dejaba de respirar por las noches o que cualquier enfermedad podía ser mortal para ella. No era fácil.

No es una mala idea – Le dijo de pronto seriamente. - Tendrías la protección de mis padres y no tendrías que mentir en nada más. Incluso podrían explicar el por que decidiste matar a Asbeel. Todo tendría sentido. Si en algún momento llegan a pedirte alguna prueba o algo….

Se quedó callado unos momentos, fue justo cuando llevaron la cerveza y la hamburguesa. Luego movió el tarro dándole unas vueltas. Solo esperando a que ella tomara la hamburguesa o algo.

Tengo una hija, es a ella a quién estoy protegiendo, su madre es Julisa Chee y nadie puede saber que están conmigo. No voy a darte los detalles pero, si llegan a pedirte alguna prueba o algo. Podemos utilizar la que le hice hace tiempo o tomar algo de ella para que aparezca con mi sangre. No será fácil pero al menos tendrías una coartada.

Bebió de su cerveza. Estaba siendo completamente honesto con ella. No iba a decirle donde se encontraban Julisa y Adrianne, por supuesto que no. Pero ahora conocía uno de sus mas grandes secretos, uno que en realidad le importaba.

Yo estaré con ella, tendremos que encontrar una forma de comunicarnos. Con este hechizo puedo asumir la apariencia de cualquiera, aun que si me gustaría poder entrar al sótano, ver los hechizos y todo eso. Sería más fácil si alguien de confianza pudiese darme su apariencia. – Pero las cosas no eran tan fáciles como parecían.
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