¡Las Perséidas!

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Re: ¡Las Perséidas!

Mensaje por Zlatan Fleming el Lun 9 Sep - 13:26

Se había sentido jodidamente bien. Pocas cosas disfrutaba Zlatan en el mundo como poner en su lugar a un boca floja. No era la primera vez que rompía la nariz de alguien con la cabeza, a ese paso se iba a convertir en su método favorito. Sonrió con satisfacción al escuchar sus gritos de dolor, a ver si así aprendía con quien era mejor que se guardara sus palabras. Volteó a ver a Madison todavía sonriente cuando le preguntó si había perdido la razón.-Tú mejor que nadie sabe que la perdí desde hace mucho.-Le respondió mirándola más intensamente de la cuenta cuando lo alejaba de Kaleph aunque con esos gritos hubiera sido inhumano seguirle pegando por más que se lo mereciera.

Estaba sorprendido por lo que ella decía. Porque no lo estaba tachando de animal, ni le estaba diciendo que era un bárbaro. Lo reprendía pero a la vez le daba la razón, no le estaba gritando que era un salvaje injustificado. Trató de no mostrar esa sorpresa en la mirada y de no soltar una respuesta de ebrio que de pronto se volvía a sentir enamorado como que lo único que le molestaba era que ella no estuviera con él. Pero esas eran solo ganas de joderse a él mismo, porque en ese momento estaba más que bien con Julisa, ni siquiera había punto de comparación con la manera en que lo trataba,

-¿Qué te parece si mejor hago algo para que lo olvide? Puedes decir que el idiota se partió al cara con el filo de la azotea.-Con la varita en la mano y una mirada con mucha determinación, apuntó hacia Kaleph--Obliviate.-Luego miró hacia Madison, todavía sin saber si el hechizo había funcionado o no. Su intención era que Kaleph solo recordara hasta donde él había aparecido, para justificar que le hubiera mandado el patronus a Julisa. Y luego nada, un tropezón por idiota.

Se le quedó mirando a la semiveela así, sin saber qué decirle para justificarse a él mismo. De pronto le había caído un poco de peso darse cuenta de que Kaleph tenía razón en muchas cosas, pero eso era algo que al judío no le concernía.


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Re: ¡Las Perséidas!

Mensaje por Kaleph Zimmerman el Lun 9 Sep - 16:50

Aún incluso abrumado por el dolor sintió una retorcida satisfacción. Ese salvaje acababa de darle la razón en todo lo que había dicho. ¿Pasar por la vida embistiendo? Check. ¿Dejando cicatrices donde toca? Check. ¿Sutil Metáfora medio hipster casi profética cumplida? Check. Sin embargo no hizo el menor gesto para exteriorizar ese penoso regocijo. A decir verdad, se sentía intimidado de sobras como para abrir la boca de nuevo.

Cuando Madison se encaró con Zlatan su aprecio por ella creció y creció... Hasta que estalló como una burbuja. La miró tan atónito, tan perplejo que durante unos segundos se olvidó incluso del dolor. 

"Ahora él sabe que eso te molesta"

Perdona, ¿Cómo? 

No daba crédito a lo que acababa de oír. ¿Madison equiparaba la "angustia emocional" de Zlatan con el dolor de su nariz rota? Porque claro, había sido Kaleph el que había llegado a un lugar privado sin invitación. Kaleph había hecho oídos sordos a las peticiones de que se marchase. Y Kaleph le había destrozado la nariz de un cabezazo en respuesta a palabras. No a insultos o amenazas, a meras palabras. Y ahora encima el violento Kaleph sabía, además de todo eso, "que eso te molesta". Pobre, pobre Zlatan. 

Pero hasta aquí. Se acabó, y esta vez sería por fin para siempre. Les miró, detestando a ambos profundamente. Se iba a marchar de allí a su cuarto, no a sanarse con un Episkey si no a enfriarse con un glacius. Cuando estuviese lo bastante sereno como para desaparecerse, iría al Bishop a documentar la agresión con testimonio médico. De ahí a los aurores, a poner la denuncia.

No iba a poner una queja en la rectoría, esto era asalto con agresión entre adultos. Era un delito, ya no eran niños y Kaleph no se iba a contentar con una reprimenda o... No, ni de casualidad, a Zlatan le iba a costar como mínimo su beca y la expulsión de la universidad. Y una hermosa orden de alejamiento. Si se la concedían planeaba ser la sombra de Julisa. Sería una magnifica venganza porque las órdenes de alejamiento mágicas no son papel mojado como las muggles, qué va.

Esta vez si, iba a librarse d...

Giró la cabeza justo a tiempo para ver incrédulo cómo Zlatan le lanzaba el obliviate. Y luego, oscuridad y nada más.

Abrió los ojos y se quedó abrumado por el dolor. ¿Qué demonios había pasado? ¿Por qué le dolía tanto la cara? Se tocó la nariz y con un siseo de dolor comprobó que se movía floja. Y que le provocaba un dolor atroz el menor contacto.

A duras penas se puso en pie y miró a Madison y a Zlatan. Recordaba... recordaba a duras penas la llegada de Zlatan y mandar un patronus... y luego... y luego...

Sacó su varita y se apuntó a si mismo. A duras penas conjuró un episkey que sirvió para sanarle la nariz rota y calmar un poco el dolor. Zlatan cerca y él sentía dolor. Hasta un niño de cinco años podría unir los puntos.

Le apuntó con la varita, adolorido pero en guardia. No parecía exactamente al borde del entusiasmo viéndole ahí.

-Déjame adivinar. Este primate me ha golpeado tan fuerte que he perdido el conocimiento-.
 
Detalle que se le escaparía a Zlatan: el homo sapiens pertenece al orden de los primates, así que técnicamente no le estaba insultando. Técnicamente.
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Re: ¡Las Perséidas!

Mensaje por Madison Merteuil el Vie 13 Sep - 1:47

¿Por qué se preocupaba tanto por él? Tenía que enterrarlo de una vez, debía hacerse un favor a ella misma aunque simplemente no pudiese evitarlo. No podía ignorar que tal hecho podría jugarle muy en contra a Zlatan porque Kaleph no era cualquier tonto que se dejaría agredir sin tomar cartas en el asunto después. Ella lo sabía, o lo suponía y por eso cada gota de sangre del judío que caía casi podía oírla como un fuerte resonar en su cabeza que le anunciaba el inicio de algo muy malo. Pero al parecer, eso era algo que el medio croata no tenía en cuenta y tampoco se molestaba por pensar mas allá de la satisfacción de haberle roto el tabique al que estaba hincado en el suelo. – No es tan fácil, no lo creerá – musito a penas cuando ya estaba lanzándole a Zimmerman aquel hechizo. Por un momento no dijo nada y solo le sostuvo la mirada como si esperara que le dijese algo más.

Lastima debía sentir hacia sí misma. Aun esperaba, aun deseaba que él pudiera decirle algo, pero no. Ni una miserable palabra salía de su boca. Si, era por Julisa. Maddie lo entendió, él seguramente estaba tan bien con ella que no iba arriesgar nada de lo bueno que vivía por si quiera intentar apostar por algo que no tuvo ni tiene pies y cabeza. “somos lo que fue, fuimos lo que ya no es” pensó entre una suave sonrisa que esbozo en el instante que desvió su mirada porque oyó la voz del chico de los rizos – Eres demasiado impulsivo, ¿qué voy hacer contigo? – aquello salió como un susurro casi inexistente. Como si lo hubiese querido solo pensar, pero que traicionada por su cuerpo había pronunciado. Lo bueno es que seguramente ni lo habría escuchado y así era mejor para todos.

Madison se puso más nerviosa que antes aun viendo que Kaleph mismo se corregía el daño en la nariz, pero era por la pregunta que solo y por mas que se mordiera el labio no conseguía encontrar una salida coherente, pero se arriesgo. Tomo la mano del chico y lo alejo un par de metros de Fleming – Pues aunque no lo creas no fue así. Yo más que nadie desearía que él te hubiera roto la nariz para así poder librarnos de su presencia de una buena vez en todo el campus haciendo que lo expulsen. Lo siento Kaleph, pero todo es mi culpa – lo dijo en un tono de arrepentimiento total, como si en serio lo lamentara. – Antes tu le dijiste varias cosas y luego él se las descobro conmigo, así que le lance unas frascos que terminaron cayéndote a ti porque el estúpido los esquivo y al parecer son muy resistentes porque no se rompieron – dijo sacando de sus bolsillos aquellos dos frascos de los que hablaba. Agradecía tenerlos con ella en ese momento, aunque no sabía si iba a creerle.

Madd era buena mintiendo, lo había hecho toda su vida e incluso se mentía a si misma más de lo que pudiera recordar, por ello confiaba en que su seguridad al estar contando aquello funcionase. Esos frascos eran los mismos que varios días atrás, Zlatan le había conseguido en la enfermería. Estaban aun sellados, ella ni se había atrevido abrirlos y por eso sus noches seguían siendo muy difíciles de pasar – Estaba nerviosa así que solo atine hacer que lo olvidaras. Por favor, no vayas hacerme un escándalo delante de ese pobre diablo. No es mi intención que se burle de mi por meterme en este problema – le dijo bajo, como para que quedara entre los dos y además pudiera ver así que en serio no quería que Zlatan se burlara de ella por su “torpeza” o le escuchara "disculparse". Quizás eso era lo más extraño que había hecho por alguien en su vida, pero ya estaba hecho.

Pudo haber sido su oportunidad para quitarse el peso emocional que significaba aquel pobre diablo para ella. Alejarlo de su flamante novia y un montón de cosas más, pero sencillamente no pudo. Ahora solo restaba ver si funcionaba porque quizás tanta tontería que soltó en inventarse esa historia solo haría que ella quedase mal. ¿Madison Meteruil tratando de excusar a un miserable como ese? Era de película – Prometo que indemnizare de alguna forma. No suelo hacerlo pero hoy me has ayudado mucho a desahogarme un poco – eso no era mentira. La verdad dentro todo es que hablar con él le había reconfortado algo, aun si no encontró las respuestas que necesitaba, pero por lo menos ya había podido sacar el asunto de que carecía de pasiones. Si su compañero de fraternidad se tragaba eso solo quedaba que el tonto de Zlatan no lo arruinara después.
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Re: ¡Las Perséidas!

Mensaje por Zlatan Fleming el Mar 17 Sep - 18:51

Zlatan miró a Madison cuando le decía que no sería tan fácil. Lo sabía y las probabilidades de que el hechizo saliera justo como él deseaba eran escasas, pero no perdía nada con intentar resolver las cosas a su modo. Sí escuchó su susurro que le provocó una sonrisa estúpida, tan estúpida que él también se sintió mal con él mismo. Le dieron ganas de tomarla por la cintura, oler su cabello y besarle la mejilla fingiendo que todas las barreras que había entre ellos no eran nada. La miró por apenas un segundo sin saber si tenía que decir algo o hacer justo lo que dictaban sus impulsos. Moría por poder quererla como había soñado hacerlo durante casi dos años, por que ella se lo permitiera. Abrió la boca pero no pudo decir nada, gracias al cielo, porque Kaleph volvió en si. A Zlatan se le habían hecho los segundos más eternos de toda su vida.
 
Cuando sacó esa obvia conclusión precipitada, el chico dibujó una sonrisa socarrona pero esperó a que Madison contestara porque en ese momento todo dependía de ella. Trató de no poner cara de mucha sorpresa al escuchar su versión, era rebuscada pero su facultad de semiveela lo hacía todo más fácil. Se la imaginaba perfectamente aventándole frascos. A Zlatan se le ocurrían mil mentiras más con las que llenar los huecos que Madison pudiera dejar pero eso era por su habilidad de rata, nada más. Confiaba en que su palabra era suficiente, era el único testigo y él secundaría la historia pasara lo que pasara, porque sabía lo que estaba en juego.
 
Habría besado a Madison por toda su actuación. Otra vez tuvo ganas estúpidas de tener algún gesto cariñoso con ella que por supuesto se tenía que aguantar enfrente de Kaleph y pensándolo en frío, enfrente de quien fuera, seguramente para siempre.
 
-Siempre he pensado que te hace falta una buena reconstrucción de nariz pero desafortunadamente no me queda de otra más que aguantarme, ¿verdad?-Alzó las manos en gesto típico de quien se declara inocente y se hizo un par de pasos hacia atrás.
 
Mirando hacia el lugar por donde había llegado porque entonces aparecería Julisa y debían irse de ahí lo más rápido posible. De hecho, Zlatan ya estaba pensando en mejor interceptarla en las escaleras porque aunque un deseo infantil hubiera querido presenciar el encuentro entre una y otra en un principio, ahora no quería eso.
 
- Si no tienes más teorías de la conspiración, Kaleph…los voy a dejar para que romanceen, se devuelvan los mutuos favores y resarzan errores -Trató de no mirar a Madison más de la cuenta, pero ahora le iba a ser más difícil fingir que ella ya no le importaba.
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Re: ¡Las Perséidas!

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