La más odiosa de las musas [Meghan]

Página 1 de 2. 1, 2  Siguiente

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

La más odiosa de las musas [Meghan]

Mensaje por Miles Selvaggi el Sáb 17 Ago - 19:36

Apenas faltaban un par de días para que comenzaran las clases. Desde todo lo que había pasado en la horrorosa presentación de varitas Miles había dejado de ir a trabajar con su padre y había dejado sus rutinas, las que llevaba imitando todo el verano. Ahora tan solo esperaba perezosamente a que el tiempo trascurriera y se terminara por agotar antes de las clases, pues sin nada que estudiar, trabajos que hacer o cualquier tontada así, su tiempo se hacía eterno. Necesitaba actividades extraescolares para no tener la necesidad de darse a la mala vida, y ahora, sobre todo ahora, era imposible para él armar más escándalos sin terminar muriendo a manos de su padre. Se había tomado demasiado personalmente que no se comportara como él quería en la fiesta inaugural y ahora le tocaba sufrir las consecuencias.

Aquello lo estaba matando del asco.. no podía hacer nada en la facultad. No podía salir a embriagarse por motivos más que obvios, al fin y al cabo cualquier borrachera podría resultar jodidamente perjudicial para su ideal de buen comportamiento y pues... sin poder hacer nada de eso llevaba más de una semana pasándose el día en la habitación de Draken, porro arriba, porro abajo y hablando de gilipolleces. Ya hasta de eso se aburría, de verlo jugar a las cocinitas con los calderos y de todo. Estaba aburrido de la vida entera.

Es por eso que ese día había salido a dar una vuelta por la facultad con la vacua esperanza de ver a gente o quizás a alguien conocido pero distinto. Alguien como... Kitty, no la veía tampoco desde la fiesta ¿como habría terminado para ella? Mejor que para él, seguro.
Pero no se cruzó con nadie, menuda mierda de día, terminó por meterse en la biblioteca, un libro, un rato de silencio y seguro se le olvidaba que su vida iba como una mierda profunda.

Pero allí sí que vio a alguien interesante. Aquella maldita tipa perfecta. La belleza echa mujer. Meghan Yesenes. La más odiosa de las ninfas, la más hermosa de las mujeres. Su total y completa perdición como hombre humano, como puro vicio.
Tomó un libro aleatorio de la estantería que miraba cuando la descubrió sentada en una de las largas mesas centrales. Suponía que, o bien huía del calor y por eso estaba ahí, o bien le gustaba leer tanto como a él. Quizás simplemente era que tenía que recuperar alguna materia, con toda aquella actitud estúpida y mal encaminada le hacía perder horas de estudios y no iba bien en sus materias, vete a saber.

Lo que si sabía era que ahí y ahora era el momento más adecuado para dejar de aburrirse. Él tenía la urgentísima necesidad de tenerla cerca, un deseo carnal que iba más allá de todo lo comprensible y quizás tolerable, y eso sumado a su aburrimiento no le dejaba más lugar a dudas, con el libro en la mano se sentó con gesto desganado en la misma mesa que ella. Se odiaban mutuamente, si, pero eso no era motivo para no... molestarla un poco, fingir indiferencia. Maravillarse, a la vez.

“Principios básicos de las transformaciones elementales.”

Ahí se dio cuenta de que había tomado un libro, no solo aburridísimo, si no que además era algo así como de primer curso, de la escuela... a punto estuvo de suspirar pero ya no había modo de volver atrás sin parecer idiota, y la había notado mirarlo, aunque no sabía de que modo.

-Estoy esperando tu libro. Es el que venía buscando y no hay más volúmenes. No tardes en terminarlo – dijo como si tal cosa mientras abría aquel por cualquier página e iba mirando algunas cosas que en realidad no le interesaban ni la mitad de lo que le interesaba aquella mujer prohibida.
avatar
Nu Delta Pi
Mensajes :
268

Miles Selvaggi
Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: La más odiosa de las musas [Meghan]

Mensaje por Meghan Yesenes el Dom 18 Ago - 6:17

Había decidido por ir a la biblioteca con la clara intención de dejar de escuchar a las ruidosas vecinas de habitación que tenía. Si, que tener un dormitorio para ella misma era mejor que compartirlo, pero tener que soportar aún así los gritos de las estúpidas de turno que tenía a los lados de su propia habitación, hastiaban de vez en cuando la poca paciencia que tenía la chica para según y qué situaciones.

Y huyendo de eso, habiendo montado previamente en una esquina de la habitación lo que era su rincón para pintar (caballete, unos cuantos lienzos, telas, bastidores, hojas especiales, oleos, barras de oleo, acuarelas, pigmentos, y diferentes tipos de pinturas y materiales), cogió el libro nuevo que se hubo comprado un par de días atrás, el cual iba a leerse por completo, mientras de ser necesario tomaría algún apunte, para cuando tuviese totalmente claro como debía de trabajar algunos pigmentos de aquella técnica nueva que quería probar a usar, volver al cuarto a ponerlo en practica. Pero de momento, ahí estaba, en la biblioteca, leyendo a conciencia el libro mientras en un pequeño pedazo de papel iba haciendo algún que otro dibujo suelto, jugando con el portaminas que tenía en la mano entre los dedos, pasándolo de uno a otro, cuando era necesario tomando nota.

Estando ensimismada en aquello, apenas llamó su atención el escuchar como una de las sillas contiguas a la suya era movida, y giró el rostro para mirar. Joder, ¿ese tipo que no hacía más que meterse con ella? Suspiró y negó con la cabeza apenas un momento, en el momento de ir a volver a lo suyo, queriendo echar una ojeada al libro que él traía, pero apenas pudiendo leer algo de transformaciones, se encogió de hombros y siguió a lo suyo.
Al menos lo que pudo.

Puso morros en una mueca de “molestia” cuando el italiano le dijo aquello, y giró el rostro a mirarle fijamente a los ojos, clavando sus ojos claros heredados de parte de los Yesenes, en los ojos azulados del rubio. - ¿Ah si? Nunca habría dicho que te interesase saber cuántas pasadas para moler los colores se necesitan, cuánto aceite se debe emplear, así como el tipo de aceite a utilizar; los cuales se toman según las características
individuales de cada pigmento...
- Dicho aquello, apenas leído haría un rato, apenas cuando empezó a leer le libro, siendo esta parte de la introducción, alzó el libro para que viera de que se trataba aquél libro que le chico afirmó necesitar “EL LIBRO DEL ÓLEO Guía completa para pintores: Cómo crear tus propias pinturas.”.

Le sonrió de forma burlona mientras volvía a dejar el libro como antes, en la pagina por la que iba, y le miró de reojo. - No sabía tampoco que te fuera de primera necesidad robarme un libro mio, rubito.[/b]
avatar
Delta Iota Ypsilon
Mensajes :
47

Meghan Yesenes
Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: La más odiosa de las musas [Meghan]

Mensaje por Miles Selvaggi el Dom 18 Ago - 9:09

No había esperado, en ningún momento, que alguien fuera a leer a la biblioteca algo que perfectamente podía estar leyendo en su casa, mucho menos esperaba que estuviera leyendo tonterías de dibujos. ¿Quien estudiaba aquel tipo de cosas? Menuda tontería, si no servía para nada excepto para perder el tiempo... joder.
Lo había dejado como un completo gilipollas así que para evitar que además de eso leyera de que era el libro que él mismo había tomado de las estanterías lo dejó abierto sobre la mesa en una página aleatoria, así no podría saber. Suponía.

-Pensaba que no era tuyo el libro, sino que lo habías encontrado aquí – dijo fingiendo que realmente si tenía interés en ese tipo de cosas. Mientras no tuviera que hablar del tema o fingir saber cosas estaba bien, pues tampoco le importaba lo que ella pensaba de él, no más allá de lo puramente físico. Le respondió a su sonrisa burlona con una encantadora, fingiendo, con todas sus fuerzas, que no le molestaba haber sido humillado de aquella manera. Maldita ella y maldito todo – en realidad buscaba ese libro para una amiga, está en el club de arte y me pidió que le llevara el libro cuando viniera aquí, si llego a saber que es tuyo, no hubiera intentado robártelo, no tengo necesidad de ello.

Puso los ojos en blanco por un segundo, exasperado en cierto modo de que ella hubiera siquiera pensado o dado a entender algo como aquello. Como si él tuviera necesidades que no pudiera cubrir, si, y que más.

-Si no te importa de todas formas voy a quedarme aquí leyendo – dijo casual, como si ella no se hubiera estado burlando de él – ya le buscaré el libro más tarde, por otra parte... o mejor ¿sabes en que parte está la sección dedicada a ese tipo de material? Porque nunca he tenido que buscarla y se me hace que podría estar una hora entera dando vueltas por ahí sin encontrar nada.

¿Que mejor que perderse entre las altísimas estanterías de la biblioteca? Deambular juntos un rato. Aquella chica no era “la chica” no se merecía serlo. No con aquella estúpida actitud. Pero si podía “pillarla” a solas y desprevenida, sin mil personas más mirando todos y cada uno de sus movimientos, estaba segurísimo de que no tardaría en llegarle más adentro, de todas las maneras e interpretaciones posibles, no había mujer que lo torturara más con su mera presencia que ella y acababa de decidir que eso era algo que terminaría en unos minutos, con un poco de suerte.
avatar
Nu Delta Pi
Mensajes :
268

Miles Selvaggi
Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: La más odiosa de las musas [Meghan]

Mensaje por Meghan Yesenes el Lun 19 Ago - 9:42

Se rió un poco cuando escuchó como el italiano se “excusaba” detrás de aquello, alegando que pensaba que el libro no era suyo sino de la biblioteca.

Vio el modo en el que el chico le sonreía, y cambió su sonrisa a una adorable, agradable y sobre todo bonita, enseñando sus blanquisimos dientes, y cuando terminó con aquél gesto, volvió su atención al libro, con intenciones de continuar con aquello, poniendo el pergamino un momento sobre el libro, dejando el dibujo que empezó a un lado, para apuntar ciertas cosas importantes y necesarias para después.

Suspiró un poquito y desvió la mirada apenas del libro a los ojos de él, sintiendo como le había vuelto a interrumpir, queriendo tirarle el portaminas a la cara por pesado. ¿Que ya ni en la biblioteca iba a poder leer siquiera? Aquello ya era el colmo, joe.
Lo que más le escamó fue que ni siquiera tenía idea de si el chico hablaba en serio con lo de que el libro, ese específicamente, lo necesitaba una amiga. No tenía idea alguna de que en la biblioteca de la universidad hubiera libros de arte de ese tipo concreto, pero bueno, todo era posible, al fin y al cabo ella tenía su enorme colección de libros de arte en su habitación y otros tantos en su casa, nunca había necesitado coger libros de ese tipo en la biblioteca, ergo no podía saber si los había o no.

Cundo tuvo ya por una vez más, la clara intención de seguir con lo suyo, el tipo volvió al ataque, y esta resopló y medio soltó un gruñido – típico Yesenes como diría su tío – para quedarse mirándole fijamente a los ojos.

- Apenas he cogido de la biblioteca un par de libros de arte en todo el tiempo que he estado aquí. - Le dijo, y habría tenido claras intenciones de quedarse ahí callada, pero lo pensó mejor. Quizás si le indicaba dónde estaban, después el chaval le dejaría seguir a lo suyo, ¿no? Si, mejor tratar de quedarse al menos por media hora sin nadie molestándola.
- Pero supongo que estarán todos en la misma zona. - Terminó por anunciar a la par que se incorporaba, dejaba su mochila sobre la silla que había estado ocupando, y dejó el libro tal cual, con el papel y portaminas encima.

Meghan le hizo un gesto con la cabeza para que le siguiese, y fue directa a la sección en donde estaban los libros de arte, adentrándose, por desgracia estaban por el fondo debido a la simple razón de que obviamente, las asignaturas que se enseñaban en la universidad eran primordiales a los libros que eran de los clubes o de simples aficiones como algunos tendrían.
avatar
Delta Iota Ypsilon
Mensajes :
47

Meghan Yesenes
Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: La más odiosa de las musas [Meghan]

Mensaje por Miles Selvaggi el Vie 23 Ago - 9:23

Al parecer su escusa había servido, aunque ella parecía un tanto molesta por su insistencia. Menuda chica, y después le decían a él que era un malhumorado... pero daba igual, las muchachas con personalidad fuerte eran sus favoritas, no iba a mentir si dijera que aquel malestar solo le incitaba a insistir en su compañía.

-Yo nunca he buscado libros de arte, así que ya me llevas ventaja, espero que me ayudes.

Dijo aquello con una sonrisa encantadora, esperaba poder contrarrestar ese malhumor con algo de buen rollo amistoso, era lo mejor que le podía ofrecer, dado que en realidad ni amigos eran, y con ella, con la chica más hermosa de todo BK, no le costaba fingir simpatía ni tenerla, podría estar horas en silencio mirándola, pero igual tras aquello encontraba una orden de alejamiento en su cuarto y pues no, prefería jugarsela con algo de acción antes que mirarla desde lejos y desearla en silencio.

Al verla ponerse en pie sus ojos la recorrieron, su cintura, sus pechos, su rostro hastiado como si estuviera a punto de morir de aburrimiento y su cabello. No tardó en ponerse en pie, no quería perderse ni un segundo de aquel cuerpo. Mientras caminaba tras ella le miraba el trasero con algo de descaro y para cuando la chica se detuvo y pareció ponerse a mirar las estanterías la volvió a devorar con la mirada, regañándose a si mismo. Así no lograría nada, se giró y se puso a mirar también fingiendo interés, un interés totalmente incierto.

-¿Ves alguno parecido a ese que tu tienes? – preguntó con tono aburrido, fingiendo que aún buscaba pero en realidad solo se limitaba a leer nombres aburridos de cosas aburridas y similares – en realidad si no lo encuentro tampoco pasa nada. Que lo busque ella.

Se giró hacía la muchacha. El espacio entre las estanterías era escaso, apenas cabrían los dos juntos si buscaban espalda contra espalda, y tal y como estaba Miles, podría impedirle a Meghan marcharse, al menos por el momento.

-Querría agradecerte que me ayudes a buscar ¿puedo hacer algo por ti? Por cierto, soy Miles – esbozó de nuevo su sonrisa encantadora, la que fingía ser la de un chico ideal o algo similar – creo que aún no nos habíamos presentado.

Alargó la mano, esperando un saludo, una presentación, pero con la intención de que, una vez le diera la mano tirar de ella. Sentía un deseo irrefrenable de tocarla, abrazarla, oler su cabello y besar aquellos carnosos y perfectos labios. No la iba a forzar, claro que no, pero si que podía forzar un roce algo más allá de un simple apretón de mano ¿verdad?
avatar
Nu Delta Pi
Mensajes :
268

Miles Selvaggi
Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: La más odiosa de las musas [Meghan]

Mensaje por Meghan Yesenes el Dom 25 Ago - 6:14

Medio sonrió un poquito cuando el chico que no había estado dejándola en paz en todo el ratito que se habían encontrado, comentó aquello de que al menos ella llevaba ventaja. Era obvio, aquél tipo podría tener pinta de se un buen tipo – que no lo fuera o si, o cualquier cosa, era ya otro asunto - , pero estaba claro que después de lo sucedido antes de que ambos se levantasen de la mesa, a Meghan le había quedado la sensación, el pensamiento de que era un poco estúpido y sobre todo, para nada entendido en arte. Como para que el chico se hubiera dedicado a buscar libros de arte... al menos con aquello fue sincero, y evitó que la peliazul soltase una carcajada burlona hacia él.

Y de forma tranquila, distraída en cuanto a no saber que el otro no dejaba de mirarla, de comérsela con los ojos, fue caminando hacia el sitio concreto, parándose una vez llegaron a la zona de los libros de arte y entrando por el estrecho hueco que había en las estanterías.
Para cuando la chica Yesenes se fue a girar, se dio cuenta de reojo como este la miraba. La chica no era tonta, y aquella mirada ya se la tenía conocida.

Suspiró un poco y empezó a leer los títulos, viendo como el que en ese momento era su “amigo del momento” al parecer también trataba de hacer lo mismo.
Negó con la cabeza cuando el chico preguntó y puso morros. Si se ponía a buscar algo para si misma lo haría mas concienzudamente, con más ahínco, pero buscar algo para alguien que ni conocía en realidad no le daba ningún tipo de motivación, por lo que se aburrió enseguida y se giró con total intención de irse de allí. Pero le escuchó hablar, y ella se encogió de hombros.

Estaba bien, ella no iba a seguir buscando.

Entonces al parecer el chico quería entretenerla un poco. Se había girado y estaba mirándola. Le vio sonreír, lo cierto era que tenía una bonita sonrisa, y escuchó sus palabras, su forma de presentarse, y se quedó mirando la mano del chico por un momento, quedándose pensando que ese tipo de saludo no le era muy familiar, muy común, no a ella, y terminó por tenderle la mano ella también para estrecharla, imitando el estilo de sonrisa, una suave, delicada y bonita sonrisa que enseñaba entre sus carnosos labios, muy ligeramente lo que estos ocultaban, un par de blanquísimas filas de dientes, perfectamente alineados, sin ninguna imperfección.

- Meghan Yesenes.- No solía decir su nombre completo, pero su tío ya le advirtió en un par de ocasiones que si sentía la necesidad, si tenía el instinto de decir su apellido, lo hiciera; quizás si quien le “molestaba” - o acosaba, también lo tomó así el tío de Meghan – tenía noción de dónde venía aquél apellido, se relajase un poco y le dejarían en paz.
Sino, siempre le quedaría arreglárselas a su manera.
avatar
Delta Iota Ypsilon
Mensajes :
47

Meghan Yesenes
Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: La más odiosa de las musas [Meghan]

Mensaje por Miles Selvaggi el Dom 25 Ago - 13:45

Cuando notó como ella parecía dispuesta a irse pensó a toda prisa, otra escusa para seguir en su compañía, otro motivo por el cual no dejarla irse... en realidad no quería acelerarse, no quería llegar a asustarla porque era como todo lo que él no quería tener en su vida. Una hija de cualquiera, una muchacha sin ambición ni futuro (posiblemente); y es que sí, él ya sabía de sobra quien era, como se llamaba, cual era su familia, apellido y árbol genealógico. No se fijaba en tipas como ella todos los días. No había mujer más bella en toda la universidad, y eso a sus ojos no escapaba.
Había preguntado a algunos amigos y conocido su nombre, y alguien como él no tenía dificultades para descubrir las ramas familiares de los demás.

No dudó, ni en coger su mano ni en presionarla un poco de más cuando ella se la tendió. Tiró hacia él, lo justo como para que ahora los separasen solo un par de pasos. “Vas a sonar como un loco acosador” pero acalló sus pensamientos.

-Si, ya sé como te llamas, Yesenes – dijo en uno tono suave, bajo. Lo último que quería era llamar la atención de la bibliotecaria – eres de Bristol y tu padre, Hafiz Yesenes, es el hijo heredero de la familia, pero en realidad vive a lo muggle con una cualquiera en esa ciudad donde naciste. No pienses que aquí no corren rumores sobre todo el mundo, y tu no pasas desapercibida para mí. Al fin y al cabo, bueno, a pesar de la poca ambición que demuestras tener eres de las personas más... llamativas, de la universidad.

Si, un acosador en toda regla, eso es lo que su mente gritaba que iba a parecer tras aquello. Y bueno, puestos a parecer acosadores, porque no ir un paso más allá. Lejos quedaba de su intención violarla ni mucho menos, pero sí que la tomó por el mentón ahora que la tenía cerca y le obligó a quedarsele mirando a los ojos.

-¿Ibas a escudarte tras tu apellido? Bueno, si estamos en esas yo soy Miles Selvaggi, si lees algo de prensa también conocerás mi apellido, mi padre está teniendo problemas sociales actualmente. Pero no les creas, no todos los italianos somos propensos a hacer cosas deshonrosas y en contra de la voluntad de los demás.

Dijo aquello solo para ver su reacción, por aún no le soltaba la mano que ella había aceptado darle para presentarse y a la vez le sostenía la cara para que no pudiera alejarse, quizás incluso con algo más de fuerza de la necesaria, pero, de un modo u otro, quería tener aquel contacto físico, y si lo hacía con fuerza podría evitar que ella lo deshiciera.
avatar
Nu Delta Pi
Mensajes :
268

Miles Selvaggi
Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: La más odiosa de las musas [Meghan]

Mensaje por Meghan Yesenes el Dom 25 Ago - 17:37

Frunció un poco el ceño en el momento en que sintió como el chico apretaba algo de más la mano, aquél apretón de manos que en un principio iba a ser un gesto cordial, un saludo. Y además, sumando a aquello el gesto, tirón, que hizo a la chica trastabillase un poco y se adelantase un par de pasos para quedar a muy poca distancia de él, enervó un poco a la chica, sintiendo como se le erizaba el vello de la nuca por rabia, una mala sensación.

Y entonces escuchó lo que dijo, que supiera quien era bueno, no le importaba... pero que supiese quien era su padre, aquellos datos... y sobre todo que llamase a su madre “una cualquiera”, hicieron que las ganas de que la peliazul le diese un buen golpe en el estómago o algo más abajo al italiano. - No jodas. – Farfulló y se quedó mirándole fijamente a los ojos, tal y como parecía el otro querer, teniéndola sujeta, haciendo que el gesto de la chica se volviese algo más furioso.

- ¿A caso te crees que por que tengas ese apellido puedes insultar a mi madre? - Soltó una risilla sarcástica. - Está claro que te has criado en una mierda de familia, que únicamente eres alguien... ¿importante? Por que tu padre, tu abuelo o quien mierda fuese, hizo algo que hizo que ese apelliducho que tienes  fuese importante. - Hizo una pequeña pausa y se quedó mirándole fijamente a los ojos de nuevo, apretando la mandíbula.

- Por que tengas una cara bonita y un apellido conocido no quiere decir que seas nadie, no eres mejor que yo, hija de un hombre que en su día fue heredero de la fortuna Yesenes pero que decidió vivir una vida muggle con la mujer a la que amaba.

Dicho aquello, apenas un suave gesto que pudo parecer ser que se mordía la mejilla por dentro, se volvió en un escupitajo en la cara del italiano. Se zafó de sus manos, de la que sostenía su mentón y de la que agarraba su mano, y empezó a caminar sobre sus pasos en dirección hacia la mesa.
avatar
Delta Iota Ypsilon
Mensajes :
47

Meghan Yesenes
Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: La más odiosa de las musas [Meghan]

Mensaje por Miles Selvaggi el Lun 26 Ago - 10:46

Miles no era tonto, sabía que aquella chica se iba a sentir molesta con su actitud y sus palabras, cualquiera lo haría. En realidad él intentaba saber más de ella, de su actitud, su forma de pensar. No le iban las mujeres sin personalidad, esas pusilánimes que ni defenderse sabían le aburrían, no,no buscaba en Meghan a una mujer para toda la vida, obviamente, pero si no hubiera respondido a aquello le habría quedado claro que ni se merecía su atención por un ratito.

Sonrió como si realmente sus palabras le sonaran a un halago que a cualquier otra cosa. No, desde luego aquella chica si que le daba curiosidad, más de la que ella misma pudiera llegar a imaginarse, sobre todo después de aquellas palabras tan despectivas de su parte.

-Pareces una gatita creyéndose una pantera... – susurro casi para él mismo, en un tono bajo, antes de que ella terminara de hablar, y oye, al menos había admitido que tenía una cara bonita, muchas mujeres enfadadas ni tan siquiera admitirían eso. Ignoró todo lo que ella decía, típicas escusas de gente sin ambición, el amor ¿de que valía el amor? Miles no creía en eso, él nunca se había enamorado y le valía bien poco esa expresión. Dejar de lado el mundo mágico para comenzar una vida muggle y humilde era una una deshonra para cualquiera. Ese hombre que la había criado no tenía ni los más básicos principios morales que se le debían enseñar a una buena hija o hijo. De ahí aquella actitud de ella.

Tras que se quedara callada si que llegó algo muy molesto, notar como le escupía, como aquel líquido caliente le caía por la mejilla, de pronto se sintió enojado. En parte -una muy pequeña- aquello que ella había hecho le pareció divertido, llamativo. Si solo quería llamar su atención lo había logrado, pero en una medida mucho mayor se había enfadado y ahora ya no podía dejarla ir, era demasiado orgulloso como para permitir que la chica se marchara así, sin más, tras humillarlo de esa forma.

-¿A donde te crees que vas? – dijo cogiéndola del brazo, ahora si, sin medir la fuerza que sus dedos ejercían en la desnuda piel de su antebrazo. Sin cuidado alguno la tiró contra la estantería y se interpuso en su camino, no iba a irse tan fácilmente tras aquel desaire – si tienes pensado largarte así sin más, estás bastante equivocada, preciosa. No después de esto – ahora si, había aguantado aquello en su cara por un momento pero se pasó la capa por la mejilla, quitando cualquier resto de sus babas (no, no es que le diera un asco supremo notarlas, pero no podía permitir que hiciera aquello y se quedara tan tranquila). Tras limpiarse no solo se quedó agarrándola con una mano como hasta ese momento, puso todo su cuerpo de barrera y se la quedó mirando con bastante mala cara – si tienes ganas de hacerme enfadar mejor hazlo bien. Me ponen las mujeres luchadoras ¿sabes? – sonrió, de medio lado, como si realmente estuviera disfrutando de aquello cuando en realidad no era así, no quería tocarla de ese modo, quería notar su piel contra la propia, y... no, mejor no pensar en eso ahora – dime, Meghan ¿ahora me vas a patear para que te deje marcharte? Si no lo haces no pienso soltarte. Tienes un gran físico, aunque todo lo demás falle.

Dicho aquello le acarició el mentón con suavidad, apenas con la punta de los dedos, no tenía nada que ver aquel agarre agresivo con el cariño que le imponía a las caricias ¿cuantas tardes se habría pasado mirándola desde lejos? Casi tenía ganas de suspirar de placer solo por tenerla tan cerca. Pero era tan jodidamente indomable, al parecer...

avatar
Nu Delta Pi
Mensajes :
268

Miles Selvaggi
Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: La más odiosa de las musas [Meghan]

Mensaje por Meghan Yesenes el Lun 26 Ago - 12:55

Soltó una sonrisilla un tanto irónica cuando el chico le dijo aquello de que era una gatita pretendiendo ser una pantera. Aquél tipo en realidad era tonto, por mucho que pudiese creer saber de ella, en realidad no tenía idea alguna, y estaba buscándole las cosquillas a Meghan.

Dispuesta a irse tras regalarle aquél escupitajo, se adealntó unos pasos de donde habían estado un instante antes buscando un libro que en realidad el otro ni quería y menos aún necesitaba, pero no duró mucho, y le tocó pararse, no por placer ni por nada parecido, sino por que el otro salvaje le agarró del brazo, y no de forma delicada, y tiró de ella haciendo que golpease con la espalda la enorme estantería de libros que habían estado ojeando apenas unos momentos antes.

Chasqueó la lengua y se removió, golpeando su pecho contra el del contrario en el momento en que ella pretendió marcharse y él pegó su cuerpo al de ella para evitar que la peliazul se marchase.

Vio como el chico se limpiaba – ya había tardado – y sonrió de forma ladeada en el momento en que le escuchó hablar, negando suavemente con la cabeza. Realmente aquél tipo tenía más ego y era más creído de lo que podría llegar a parecer.
Entonces notó como el otro se pegaba algo más a ella, evitando ya casi que tuviese un área de movimiento, muy reducido, y frunció la nariz, después el ceño, y se quedó mirándole fijamente, dejándole hablar. Que soltase todo lo que quisiera, ella no tenía pensado quedarse ahí como una tonta, ¿o a caso Selvaggi se creía que por ser una mujer, iba a ponerse a gritonear y lloriquear por que le tenía así?

Escuchar a aquél bocazas decir que le gustaban las mujeres luchadoras apenas le dieron ganas de quedarse mirándole sin hacer nada, a ver que se suponía haría, y esta entonces sonrió de forma tierna. - Que agradable de oír.


Obviamente sus palabras no eran más que ironía. Ella, por mucho que él dijese, tenía bastante claro que no era puro físico, tenía cabeza, y además había aprendido cosas con el tiempo. - No voy a darte el gustazo de patearte, seguro que solo haría con eso que se te parase. - Le guiñó un ojo aún notando la mano del chico sobre su mentón, apenas adelantó un poco la cabeza, aprovechando también a apoyar la mejilla en la mano grande de él.

Después de aquél pequeño teatrillo si se le podía llamar así, se separó y se quedó mirándole a los ojos de forma fija, sin ningún sentimiento en la mirada.

- Suéltame, o de veras tendré que enseñarte la parte Yesenes que es mas bien apenas conocida por un par de personas... - Susurró muy cerca del rostro de él, en un tono bajo, pero lo suficientemente alto para que él fuera el único que escuchase sus palabras.
avatar
Delta Iota Ypsilon
Mensajes :
47

Meghan Yesenes
Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: La más odiosa de las musas [Meghan]

Mensaje por Miles Selvaggi el Lun 26 Ago - 13:45

Su expresión era jodidamente perfecta, incluso con el ceño fruncido. Aquella mirada de odio le estaba poniendo, si, por alguna extraña razón que lo mirase así lo calentaba como nada. Quizás era que realmente aquella chica le calentaría siempre, en cualquier estado, por un momento pensó que incluso vestida cual esquimal sin enseñar casi ni los ojos, le resultaría atractiva, era demasiado perfecta y aquello lo molestaba. Muchísimo.

Verla tan cerca, rozar su cara, estaba poniéndose enfermo ¿que se suponía que estaba haciendo? En ese momento su cabeza gritaba que aquella tipa se merecía el peor de los tratos, por contestona, por el escupijato, por todo. Pero la otra parte de él mismo le decía lo contrario, ni siquiera quería en realidad hacerle nada, nada físico, nada que pudiera estropear ni por un segundo aquella acumulación de perfección, aquel cuerpo, aquellos labios, esos ojos... estaba claro, si la golpeaba él mismo se odiaría por joder la visión de aquella mujer que le había robado el sentido, pero a la vez había que admitir que no podía verla así, riéndose de él, y quedarse impasible, no era su estilo.

-No voy a soltarte ni aunque me jures que destilas veneno por la piel - susurró en su oído ahora que ella había aproximado su rostro al de él, y el unió aún más aquella proximidad, aprovechando para, al respirar, notar el aroma de su cabello, por Merlín, tenía que contenerse... pero ¿para qué? De ella no quería más que aquello ¿no? La expondría en su habitación para admirarla todo el día, la dejaría como musa permanenta, su musa odiada por no ser para él. La robaría y haría suya si pudiera robarle también la consciencia. Pero aquella chica no era como otras, no parecía fácil de manejar ni fácil de llevar por los caminos que él ansiaba.

Y por eso mismo al separar el rostro de donde lo tenía, tan cerca de su oído, no se alejó mucho, más bien golpeó sus labios con impotencia, no podía hacer más que robarle un beso, un roce de sus labios, ya suponía que tras aquello no todo sería tan fácil como podría serlo con depende de quien, pero daba igual, una patada en los cojones merecería la pena tras aquel beso robado, por más superficial que este hubiera sido.

-¿Que no ves que esta era mi intención desde el principio? Soy un hombre sincero, no había libro que buscar... solo un beso que robar – ahora era el momento de ver, de verdad, que tipo de mujer era ¿de esas que huía porque le habían besado sin permiso?, ¿de aquellas que se calentaban por ser forzadas? O quizás le daría tan poca importancia a aquel roce que tendría las narices de seguir respondiéndole como si nada...
avatar
Nu Delta Pi
Mensajes :
268

Miles Selvaggi
Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: La más odiosa de las musas [Meghan]

Mensaje por Meghan Yesenes el Lun 26 Ago - 14:26

Suspiró pesadamente y frunció el ceño una vez más, habiendo escuchado como aquél majadero realmente no tenía al parecer intención alguna de soltarle. Realmente, ¿qué pretendía aquél tipo? Ella no era una niñita que se iba a dejar violar ni nada parecido si era lo que el otro tenía en mente. Obviamente no se iba a dejar, no era tan tonta, ni estaba tan loca ni nada parecido.

Le miraba de reojo, esperando que se separase de donde había susurrado las palabras, y cuando el italiano hizo justo aquello, para nada Meghan se habría esperado el beso. Si, ya le había quedado claro que el tipo estaba condenadamente demente. No estaba bien de la cabeza...
Se quedó con gesto de sorpresa en el rostro, pero entonces no pudo evitar soltar una risotada al escuchar lo que el otro le dijo y se quedó mirándole con una mueca en el rostro, entre confundida y divertida.

- ¿En serio, Selvaggi, tanto drama por eso?

Volvió a reírse un poco y apoyó una de las manos sobre el pecho del chico, haciendo un gesto en el que le apartaba de si misma, tras haber conseguido colar la mano entre ambos cuerpos, ya que el otro aún no se había separado.

- Habrías sido mas sincero si te hubieses acercado a mi y directamente me hubieras pedido un beso. - Dijo claramente, corrigiendo las palabras del chico rubio. - Y también habría sido mas acertado que insultar a mi padre y a mi madre.

Suspiró y negó con la cabeza, terminando por separar más el cuerpo del chico del contrario, notando el calor que manaba de su piel, y se apartó unos pasos, los justos para no quedar prisionera entre el cuerpo de él y la estantería; no era una sensación agradable esa de sentirse prisionera, o más que eso, aprisionada.

- No seas tan creído. Si de verdad alguna tía ha caído ante ti por hacerle algo así, realmente son unas estúpidas. - Le sonrió de forma tierna, como si acabase de darle una felicitación por algo, y se acomodó un poco el pelo con las manos.

- Ahora voy a seguir con lo que estaba, así que no me molestes más, a no ser, que no creo, sea algo importante o que me interese. De primera necesidad, vamos.
Quedó un momentito mirándole a los ojos, y después se giró para darle la espalda, con intención de dejar aquél hueco en el que habían estado.
avatar
Delta Iota Ypsilon
Mensajes :
47

Meghan Yesenes
Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: La más odiosa de las musas [Meghan]

Mensaje por Miles Selvaggi el Lun 26 Ago - 17:05

La sorpresa tenía un pase, pero la risotada le hizo fruncir el ceño y por supuesto soltar un poco el agarre. Se le salía de los esquemas, ni era tan puta como para ponerse con algo así, ni era tan gilipollas como para darle importancia a un beso estúpido y casi que ni beso había sido.
Relajó un poco el gesto con su comentario, sobre todo porque, bueno, si ella no estaba de demasiado mal humor quizás era porque no le había desagradado del todo ¿no?

Se había quedado un tanto paralizado, porque no pensó, ni por un minuto, que un roce de labios fuera a tener un efecto así en él, no tenía sentido que le afectara tanto ¿cuantísimos besos había llegado a dar ya? Nunca le habían siquiera importado y ahora le tenía tan atontado apenas un roce de labios que en realidad no tuvo tiempo a reaccionar antes de verla girarse y emprender el camino de vuelta.

La vio, de espaldas, y suspiró. Pensó en dejarla ir, al menos lo pensó por un segundo. Segundo en el cual no fue capaz de pensar nada más “si se va ahora no vas a tener de nuevo una escusa para encararla”; y dio un par de pasos antes de llamarla.

-Yesenes – dijo usando su apellido, al parecer ella se sentía más a gusto así – si te hubiera dicho la verdad, no habrías aceptado ese beso, no mientas... – usó palabras muy selectas, como si no hubiera tenido más opción que hacerlo, en cierto modo quería dejarle claro que él no habría podido pasar de largo sin ese beso. Quería decirle, como le diría a cualquier otra, que ansiaba besarla, pero no le salían las palabras, aquella chica había pisoteado en dos minutos su orgullo y ahora le costaba recomponerlo – no te marches aún. Igual si me dejas empezar de nuevo la conversación me salto la parte en la que expreso mi opinión y tu te saltas la parte en la que te sientes insultada por mi falta de cuidado al hablar.

Se pasó la mano por la cara, sintiendo que todo lo que decía eran puras tonterías, un último intento de agarrarse al salvavidas antes de ahogarse viendo como aquel trasero perfecto se marchaba de aquel lugar casi privado que habían encontrado al fondo de la biblioteca.
avatar
Nu Delta Pi
Mensajes :
268

Miles Selvaggi
Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: La más odiosa de las musas [Meghan]

Mensaje por Meghan Yesenes el Lun 26 Ago - 17:25

En el momento en que escuchó como el chico le llamaba se paró y giró un poco el rostro, de medio lado, para mirarle apenas de ese modo, de reojillo, de soslayo, ya que en un principio, el chico, no parecía querer decir nada importante.

Le escuchó y se giró un poco volviendo a reírse, esta vez entre divertida y burlona. Aquél chico desde luego era un tonto, un gran tonto más bien. - Quien sabe. - Se encogió de hombros en un gesto algo coqueto y se terminó de girar para quedarse mirándole fijamente, solo que sin haberse movido del sitio. Si quería el tipo más proximidad, sería él quien tendría que acercarse a ella esta vez.
- Ya no se puede saber si habría dicho que si a un beso.

Dejó toda su poca atención en esos momentos, en él cuando le pidió que no se fuera. De verdad, se había topado con gente rara en su vida, pero aquél se llevaba la palma. Al parecer decía en serio aquello de empezar de nuevo la conversación, dejando de lado las opiniones del uno, los insultos del otro,... Eh, todo ahí era negativo para ella... a excepción del escupitajo, claro. - Parece que si acepto esa... condición, serías tú el único que acabaría ganando. – Comentó aquello de forma tranquila.

Ella no tenía real interés en hacer nada más que lo que le había sido interrumpido, pero el italiano parecía querer pasar un rato con ella... de verdad, había empezado mal, muy mal; teniendo en cuenta las millones de cosas que podría haber hecho.

Y antes de ir a decir nada más, vio el gesto del chico, pareciendo ser un gesto desesperado. Meghan suspiró y negó un poco con la cabeza, chasqueando la lengua y poniendo morritos en un gesto, mirando primero alrededor y después fijando la mirada en el chico, esperando a que este le mirase, y cuando lo hizo, se quedó mirándole fijamente a los ojos, clavando sus ojos claros en los de él. - No hay quien te entienda, Selvaggi. Creo que simplemente no tienes remedio.

Le hizo un gesto que le indicaba de que si quería, que le siguiese. Y entonces ella misma empezó a caminar para ir en dirección a la mesa que había estado ocupando, a su sitio más concretamente, y se acomodó, mirando por el rabillo del ojo como el chico le seguía. Era un poco divertido... parecía en esos precisos instantes, algo así como un perrito.

Cogió el libro y tras abrirlo por donde quedó marcado con el pedazo de papel, con el portaminas en la mano, giró el rostro a mirarle. - ¿Qué sabes de los Yesenes? - La verdad es que tenía curiosidad por saber como veía la gente a su “familia”. Si, exactamente esa familia que ni ella conocía de primera mano pero que sabía, gracias a su tío, al único Yesenes a parte de su padre que conocía, de que existían y cómo eran.
Y por lo que el rubio había dicho, debía de saber cosas sobre la familia de la peliazul; qué mejor que intentar saber algo más.
avatar
Delta Iota Ypsilon
Mensajes :
47

Meghan Yesenes
Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: La más odiosa de las musas [Meghan]

Mensaje por Miles Selvaggi el Lun 26 Ago - 18:11

Aquella tontería, aquel “quien sabe” lo hizo sentirse como el tipo más idiota sobre el planeta ¿acaso había tenido alguna posibilidad de estar con ella de un modo más cercano alguna vez? Daba por hecho que justo esa chica jamás querría nada con él, como bien le pasaba a Julisa, eran mujeres de otro mundo, chicas que eran conocidas en la universidad enteras por inconformistas, muchachas que no iban con cualquiera ¿no?¿Para que preguntar siquiera? Había pensado él, pues ahí estaba la respuesta, la había cagado a base de bien... maldita sea su orgullo y su supuesta inteligencia en esos momentos.

-¿Yo el único? – preguntó tratando de salir de su ensimismamiento, no había modo de que no fuera así, el simple hecho de que se hubiera parado ya le hacía salir ganando. Y no es que ahora de pronto no se valorase. No. Ella también tenía suerte de estar frente a él, de que la estuviera mirando...pero ahí el gilipollas enchochado era él, así que no había modo humano de negar que el que iba a salir ganando, sobre todo, no era otro si no él mismo – supongo que si, pero tampoco hay nada malo para ti. Puedes olvidar lo que oíste, supongo que te hará sentir mejor.

Se encogió de hombros como si no le diera importancia, un poco tarde para no quedar como un desesperado, suponía, pero lo iba a intentar. Además, verla así, poniendo morritos y gestos en general, no ayudaban en la labor de que él estuviera más sereno. Para nada.

-Supongo que no – dijo medio sonriendo con fingida inocencia cuando ella dijo aquello de que no tenía remedio, ni le interesaba tenerlo por el momento. Y por supuesto la siguió, no había modo humano de no hacer aquello, él simplemente pudo ir viéndole el trasero por todo el camino y bueno... decir que aquello era algo de su interés quizás hasta era decir poco teniendo en cuenta las ganas tremendas que tenía de tenerla cerca.

Por supuesto la pregunta que le hizo una vez estuvieron sentados le pilló bastante por sorpresa. Había pensado que ella querría hablar de algo más distraído, cualquier cosa que no conllevara tanta polémica entre ellos. Si había aceptado su compañía al menos no tendría intención real de pelear, menos aún ahora que lo había vuelto a sacar a la zona llena de gente -aunque estuviera un tanto vacía por las fechas-.

-Me lo pones difícil, no sé si tengo que ser franco o amable – dijo de la manera más sincera posible, pues en realidad la familia de la chica si que era conocida por él, pero no es muy buenos términos – digamos que son una familia bastante influyente de la parte norte africana. El actual patriarca tiene negocios por muchas partes del mundo aunque creo que aún no se mete en temas políticos occidentales, en América apenas tiene contactos pero en la parte del este de Europa es muy conocido – dijo como si estuviera hablando de algunos de los datos aprendidos durante sus años de estudio, no lo había memorizado así tal cual, pero en el trabajo con su padre era común oír cosas así, de modo que sabía bien como expresar determinadas cosas, diciéndolo todo pero sin dar datos concretos – los negocios, según se oye, no son todos igual de legales. Actualmente al parecer hay un problema de sucesión de poderes y se está planteando dejarle en herencia todo a su hija mayor, la que sería tu tía, aunque no soy capaz de recordar su nombre. Todo esto porque al parecer su otro hijo, otro de tus tíos, no está muy de acuerdo con su forma de llevar las cosas y está poniendo problemas siempre... -se quedó pensativo, como si supiera que tenía que decir más. Apenas hablaba en susurros para no llamar la atención de todos los demás – ah, también, unido a ese apellido, está una gran casa de cría de hipogrifos. Son muy famosos por todo el mundo, supongo que es un buen dato a revelar. Y... si no me equivoco hace poco salió en sociedad el anuncio de que el que debería de ser el heredero se había casado ¿no? O quizás era la chica... la que lo va a heredar todo.. no sé, ya con esos temas me lio, no me interesan tanto los asuntos del corazón como los puramente políticos.

Se quedó callado tras todo ese rato que había estado hablando casi sin parar, como si estuviera siendo examinado por la muchacha de algo sumamente importante. No se había metido en temas más escabrosos que había oído por su padre, que si era conocido de la familia, porque no sabía cuanto aprecio podría llegar a tenerles, así que simplemente lo dejó estar con todo aquello.

-¿Y bien, aprobé el examen?
avatar
Nu Delta Pi
Mensajes :
268

Miles Selvaggi
Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: La más odiosa de las musas [Meghan]

Mensaje por Meghan Yesenes el Lun 26 Ago - 18:38

Se quedó sentada, en absoluto silencio, escuchando atentamente las palabras del italiano, que iba respondiendo poco a poco a la pregunta que ella misma le había hecho. Era una pregunta extensa, muy libre, con muchas posibilidades de respuesta, pero al parecer el chico no pensaba entrar en muchos detalles. Suspiró un poco y negó con la cabeza cuando el chico terminó de hablar, después escuchando su pregunta de su había aprobado y se rió un poco.

- Por lo que sé quien tiene ahora el poder de la casa de cría es mi otro tío... - Le miró de reojo y se encogió de hombros. - La verdad es que me gustaría ir a verlo, tiene que ser muy llamativo, pero mi padre no me deja. - Suspiró con resignación, puso los ojos en blanco, y volvió a encogerse de hombros, como queriéndole quitar importancia al asunto.

Volvió su atención al libro, a los bocetos que había bordeando los apuntes que había estado sacando, las notas, del libro, y tras morderse un momento el labio inferior, volvió a hablar.
- Supondré que eso que dices de que se anunció que uno de mis tíos se casó, será con el único que tengo contacto... es con el único que mi padre se ha llegado a hablar después de que se fuese... y bueno, podría decirse que para mi, mi tío es un buen amigo. - Sonrió y se rió después, negando con la cabeza y ahora mirando al italiano.

- Podría decirse que... apenas se nada de la procedencia de mi apellido, de mi familia. - Entrecerró un poco los ojos. - ¿Quizás por eso no tengo ambición, como tú dices?

No sabía realmente la razón por la que se puso a hablar de eso, a contarle aquellas cosas, quizás era por el simple hecho de que él sabía más de su familia que ella misma, o por que ya que se había ofrecido Selvaggi a hacerle compañía, aprovecharía aquello a su favor.
- Adnan es quien me cuenta todo, quien me ha contado todo lo que sé. En lo que mi... abuelo está metido, lo que ha estado metido. Sé sus métodos y sus “trabajos”, pero la verdad, me gustaría saber de primera mano qué es lo que hay allí, en ese palacete del que mi padre escapó para poder ser feliz.

De pronto frunció el ceño para mirar al chico aún más fijamente. - Mi tía la mayor es una zorra y una lameculos, y la otra que supongo aproximadamente tendrá mi edad, su padre la casó con uno de  sus tíos, de mi tía quiero decir... vamos, que a mi me intenta hacer eso, que por lo que se el tipo es bien feo, gordo y con un bigotillo que sirve como escobilla, y le hago un bombarda después de meterle la varita por el culo. – Se quedó en silencio para apenas susurrar lo siguiente. [/b]- Ni sé como la estúpida no se escapó como mi padre.[/b]

Se quedó un momento en silencio y tragó saliva, suspirando después, terminando por negar, riéndose un poco. - Olvídalo.

Y prestando atención a la hoja, tachó uno de los bocetillos de los costados, unos dibujos de unos ojos en diferentes expresiones, para tratar de centrarse y dejar de dibujar, en el libro, la lectura, y los apuntes.

- Supongo que si quieres hablar de algo, puedes hacerlo.
avatar
Delta Iota Ypsilon
Mensajes :
47

Meghan Yesenes
Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: La más odiosa de las musas [Meghan]

Mensaje por Miles Selvaggi el Mar 27 Ago - 6:56

Asintió un poquito cuando el dato de la casa de cría de los hipogrifos, él sabía que Yesenes apenas trabajaba, era obvio que no iba a estar cuidando animales. Pero fue un dato que pensó irrelevante. A lo que si puso más atención fue a lo otro que dijo ¿quería ver aquel lugar? Al parecer no iba porque su padre no se lo  permitía... bien, anotación mental. Si ella quería ir allí, allí iría, quisiera su padre o no. Sabía que era mucho más fácil llegar a las mujeres una vez sabías sus gustos y sus deseos. Suponía que todas las mujeres eran iguales en ese sentido y quizás con suerte ella también lo sería.

Pero no dijo nada al respecto, la observaba ensimismado, como se mordía el labio, manejaba el lápiz. Como hablaba distraída de aquello que parecía llenarla de curiosidad, su familia desconocida. Aquel tema le comenzaba a gustar a él también, estaba preciosa con aquella sonrisa en los labios. Bien, la había besado de una manera estúpida y al parecer a ella hasta le había dado igual que comenzaran de malos modos, siempre y cuando le hablara de su familia... pues se informaría, buscaría cada pequeño detalle que a ella pudiera interesarle y se lo regalaría, solo para ver aquella sonrisa que esbozó al hablar de su tío.

-No todo el mundo tiene que pensar igual, Meghan – dijo tras reírse de la tontería del bombarda, si fuera tan fácil hacer ese tipo de cosas, el mundo sería un peligro a cada segundo que viviera en él - realmente lo que tu abuelo hace no está siquiera en los límites de lo humanamente aceptable, pero cada uno hace lo que puede por el bien del futuro de su familia. Quizás no quiera ver a tu tía casada con un don nadie, prefiere dejarle para su futuro un marido con dinero y posición por su bien – negó rápidamente con la cabeza ante su expresión – no trato de justificarlo, pero es posible. Mi hermano está casado con una mujer a la que, ni de lejos, quiere, pero ambos van a vivir una vida cómoda y bien situada gracias a ese compromiso. No puedes verlo todo como blanco o negro, hay mil matices y tendrías que pensar que quizás tu abuelo no es tal y como te lo han pintado, quizás solo se preocupe de sus hijos y su herencia.

No quería que le odiara por darle la razón a su abuelo o intentar justificarlo, pero quizás ella no había pensado que todos ponían a ese hombre de peor persona de lo que realmente podría ser.

-Puedes hablar conmigo de ellos, digo... si tienes curiosidad sobre alguna cosa de tu familia puedo ayudarte a saber. Mi padre tiene contactos por todas partes, contactos que yo por trabajo conozco, así que puedo averiguarte cualquier cosa sobre ellos – ahí de nuevo sonando como un loco desesperado, se removió en la silla y se quedó mirando sus apuntes – ¿vas a quedarte aquí leyendo y estudiando toda la tarde? No quisiera molestarte de más de la cuenta, pero...siento curiosidad por tus dibujos, me gusta lo que veo en ese papel ¿sería posible ver algo más elaborado?
avatar
Nu Delta Pi
Mensajes :
268

Miles Selvaggi
Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: La más odiosa de las musas [Meghan]

Mensaje por Meghan Yesenes el Mar 27 Ago - 8:11

Miró al chico de reojo en el momento en que este empezó a lo que parecía, defender al que era su abuelo. A pesar de que en un principio el mismo Miles dijese que el patriarca Yesenes hacía cosas que no estaban siquiera en el límite de lo humanamente aceptable, lo que continuó fue como darle un vuelco a aquello.
Y lo que continuó a sus palabras, le hizo fruncir el ceño. Aquello que comentó sobre ver casado a alguien con un “don nadie” claramente le sonó a que indirectamente acababa de decir que su padre se había casado con una don nadie, ergo, llamó a su madre don nadie, incluso quizás a la que ahora era la mujer de su tío, y se notó la molestia en el gesto de la chica.

Abrió la boca con intención de ir a hablar, decirle algo, contestarle, pero ni tiempo le dio, ya que el chico negó y siguió hablando. Pero cuando este terminó, la chica no dudó en responderle aunque fuera ya pasado un poco del tema que en un principio le molestó.

- ¿Sabes que eso ha sonado totalmente a que mi padre se fue con una cualquiera? Aunque sea muggle no está en una familia pobre, ambos tienen trabajo, y mi madre no es precisamente alguien con un puesto bajo “para ser del mundo muggle”. - Dijo aquello último para recalcar que, por mucho que él y otra gente pensase ciertas cosas, como que era pobretona, hija de una don nadie o cualquier cosa que la infravalorase, a ella y a su familia, no era así.

Suspiró un poco y negó con la cabeza, mirándole de reojo.
- Si mi abuelo realmente se preocupase de su familia miraría por ella, y no simplemente por el poder, su rango y esas mierdas. - Bufó. - No tiene por que decidir quien se va a casar con quien o quien va a dejar de hacerlo. - Miró al chico con mala cara de nuevo. - Mi tío me contó que a él y a su hermano también les intentó casar, pero Adnan escogió por su propio pie. Y mira por donde, su mujer es hija de uno de los hombres coreanos del mundo mágico más importantes junto a su mujer. - Sonrió socarronamente. - Y ahí está el imbécil de mi abuelo ahora intentando debatir si darle a él la herencia o al otro...

Suspiró pesadamente sabiendo de sobra que en ese campo dudaba que fueran a llegar a ningún acuerdo, que probablemente aquello terminase en disputa. Y entonces simplemente asintió a lo que él dijo, a la oferta de que si quería saber algo de su familia, podía pedirle a él que se lo contase.

Y con ese suave asentimiento simplemente dejó pasar el tema.

Tras un pequeño momento de silencio escuchó al otro hablar de nuevo, y ella se encogió de hombros. - En realidad vine aquí a hacer esto por que no tenía nada más que hacer. Me apetecía probar a hacer las pinturas por mi propio pie, pero se me quitaron las ganas. - Suspiró y cerró el libro de golpe, dejando la hoja a un lado, al menos hasta que escuchó como el otro parecía querer ver más de sus dibujos.

- No son buenos. - Dijo enseguida. - Solo... dibujo por que me gusta. Desde pequeña lo hago, y bueno, en más de una ocasión me ha servido para... desahogarme. Y no se ni por que te estoy contando esto. - Queja hecha, le dio un golpe en el brazo, poniendo morros mientras tenía el ceño algo fruncido.
avatar
Delta Iota Ypsilon
Mensajes :
47

Meghan Yesenes
Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: La más odiosa de las musas [Meghan]

Mensaje por Miles Selvaggi el Mar 27 Ago - 10:32

Aquel tema había dado de que hablar, pero no quería discutir con ella, no tenían la misma perspectiva de todo aquello y como ella misma había dicho, posiblemente por su falta de contacto familiar, ella no entendería muchas cosas de las que ahí pasaban, si todo fuera tan fácil como dejar de lado la familia y vivir por su cuenta como había hecho el padre de ella, muchas buenas estirpes mágicas se habría disueltos ya, había que tener un mínimo de honor y orgullo familiar.
Por supuesto se abstuvo de decir nada, ya había comprobado que ella respondería a absolutamente todo lo que él dijera y no tenía ganas de discutir más.

Fue por eso mismo que se ocasión aquel silencio que podría pasar por un momento incómodo. Él no quería molestarla ni un poquito más, ella parecía con pocas ganas de hablar... y como Miles tampoco tenía intención de irse sin haber profundizado un poco más en aquel primer acercamiento se decidió por aquel otro tema, algo más estándar para evitar conflictos. No es que le interesara mucho el arte, le parecía estúpido intentar dedicarse a eso de manera seria, pero oye, la chica decía que solo era un hobby y eso no estaba tan mal.

-Siento haber interrumpido tu inspiración. Te prometo no volver a sentarme frente a ti en la biblioteca nunca más – no podía prometer no acercarse a ella, sería una tortura, pero intentaría con todas sus ganas no hacerlo en aquel lugar, no era cuestión de acosarla demasiado mientras se daba a obligaciones importantes, al fin y al cabo – y me da igual que no sean buenos, aunque no deberías de infravalorarte, jamás. Quizás tengas una obra de arte entre tus cosas y yo la descubra...¿me venderás algún trabajo tuyo si de verdad me gusta? – preguntó sincero. Él tenía aquella especie de orgullo y amor propio que le obligaba a pensar que cualquier persona que se infravaloraba era una persona estúpida y que no sabía apreciarse a sí misma, pero bueno, con ella tomaría la paciencia de intentar enseñarle a quererse, pensaba obligarla a aguantar su compañía por mucho tiempo – vamos... bueno, guíame, más bien. Aún no he llegado al punto de acoso en el que me aprendo la localización de tu dormitorio ni nada – dijo riéndose, bromeando, porque ella seguro ya había notado que era un poquito acosador.

Pero se puso en pie esperando que ella le siguiera, no estaría tan entusiasmado por ir allí si no fuera porque se le ocurrió que igual tenía algún autorretrato o alguna cosa así, algún cuadro donde estuviera ella ¿llegaría al punto de acoso en el que se ofrecería a pagar a cambio de poder admirarla a todas horas? Si. Sin ninguna duda.
avatar
Nu Delta Pi
Mensajes :
268

Miles Selvaggi
Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: La más odiosa de las musas [Meghan]

Mensaje por Meghan Yesenes el Miér 28 Ago - 7:25

Suspiró un poco mientras negaba, recostándose un poco en aquella silla que estaba ocupando, no del todo incómoda pero ya mejor que otras, y giró el rostro un poco a mirar al chico.
Parpadeó de forma pausada un momento y medio ladeó la cabeza, sonriendo un poco de lado. - Bueno, al menos se que si en algún momento me apetece venir a estudiar aquí no tendré que aguantarte, ¿no?

Se pasó la mano por el pelo, atusandolo un poco y por puro aburrimiento, por hacer algo con las manos habiendo dejado de dibujar, empezó a hacerse una trenza de espiga que continuó mientras escuchaba hablar al chico, girando apenas un momento la mirada hacia él, frunciendo el ceño, arrugando un poco la nariz.
- ¿Y tú por qué ibas a querer un dibujo o cuadro mío? Suenas más acosador ahora que antes. - Se rió. - ¿O quizás sea por caridad? - Ladeó un poco la cabeza y sonrió de medio lado, anudándose el final de la trenza ya acabada con una gomilla que tenía siempre en la muñeca. - Ya te he dicho que no soy pobre como par que tengas que venirme con limosnillas, Selvaggi. – Que le quedase claro, que no necesitaba el dinero de nadie. ¿O a caso se creía aquél tonto que aquellos libros sobre pintura y todos los materiales necesarios eran gratis? Para nada, en realidad eran muy caros, pensase lo que él pensara.

Y lo vio ponerse en pie tras insistir nuevamente en que quería ir a su dormitorio para ver los cuadros. Ya, claro... bueno, no diría que no a enseñar sus dibujos, siempre era agradable escuchar algo bonito de algo que uno mismo creaba, ¿no?

Suspiró y negó con la cabeza mientras guardaba las cosas en su bandolera y negó un poquito. - Eres de lo peor, rubito.

Empezaron a  andar un poco, saliendo de la biblioteca, y ahora ahí que ya no estaba la encargada de cuidar el sitio mirándoles con mala cara por estar hablando, la peliazul volvió a hablar. - No creas que si después pretendes ir a acosarme a mi habitación lo vas a tener fácil.... más bien tendrás que pasar más de una prueba para poder cruzar esa puerta. - Sonrió y le miró con los ojos entrecerrados, caminando el uno medio al lado del otro.

Finalmente entre silencios algo incómodos y comentarios algo aleatorios y demás, llegaron a la habitación, la chica abrió la puerta y pasó primero, después dejando que el otro entrase, sin decirle siquiera que cerrase la puerta detrás de él.

- En fin.. este es mi cuarto. - Se quedó parada, mirándole. - Y por ahí están mis pinturas. Puedes echarles un ojo tranquilamente, pero no rompas, dañes minimamente o dobles ninguno o te enterarás. - Comentó aquello señalando un hueco – que era casi prácticamente media habitación -  en el que estaba totalmente atestado de lienzos, telas, bastidores y todo tipo de utensilios de pintura, sin excluir los cientos de dibujos a lápiz que había pegados por la pared entre otros con técnicas varias, y también un gran baúl sin tapa lleno de dibujos en hojas.

Suspiró y dejó las cosas sobre el escritorio, y fue directamente a la cama a sentarse, desperezándose, terminando por dejarse caer de lado en la cama. - Al parecer esas gallinas ya se callaron...- Dijo haciendo referencia a las “vecinas molestas” que le tocaba soportar en la habitación.

-----

Cama :3 Escritorio y cositas Zona pintura 1 Zona pintura 2 Baño (mas o menos)
avatar
Delta Iota Ypsilon
Mensajes :
47

Meghan Yesenes
Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: La más odiosa de las musas [Meghan]

Mensaje por Miles Selvaggi el Miér 28 Ago - 9:45

-No sé porque tienes que estar siempre tan a la defensiva – dijo Miles con una sonrisa de oreja a oreja cuando lo llamó acosador por intentar comprarle un cuadro, peor aún, cuando le acusó de hacerlo por caridad. Él no hacía prácticamente nada por caridad si es que no le obligaban, ayudar a los pobres y los que no tienen suficiente dándole todo sin que hagan nada solo ayuda a que se acostumbren a recibir sin dar a cambio un buen servicio. No, la caridad no era lo suyo – solo avisaba, si algo me gusta doy todo de mi hasta conseguirlo... pensé que si pasaba eso con algo que viera en tu cuarto estaría bien que supieras que no me importaría pagar por ello. Pero si te vas a ofender te dejo con tus cuadros y tus cosas. Solo observaré.

Entornó los ojos fingiendo molestia, en realidad esa actitud no le incomodaba para nada, más bien al contrario, le encantaba verla así, parecía un animal acorralado a punto de atacar y siempre pensaba lo peor de él. Bueno, iba con motivos, si que la estaba acosando un poco. Pero por suerte accedió a acompañarle, salieron y volvió a reírse por su advertencia.

-No sé que piensas de mi, pero creo que nada bueno. No voy a ir a violarte mientras duermes, prefiero que esas cosas sean consensuadas, se vuelve algo mucho más divertido.

Por supuesto esa forma de decirlo podía dar a entender más de una cosa, pero allá ella si quería entenderlo o no, esperaba que sí. Pero no intentó volver al tema mientras llegaban a la habitación porque realmente no quería volver a meter la pata, saber de su dormitorio ya era premio suficiente por ahora. Más tarde conocer su cama.

Cuando entró se quedó mirando a todas partes, inspeccionando la habitación, queriendo saber mucho más de ella, pero no tardó en volver la atención a la zona de sus cuadros y dibujos, donde le señalaba y asintió enérgico.

-Si, si, no voy a romper nada, y si te estropeo algo por manazas puedes vengarte como más te apetezca -dijo distraído, sin mirarla por una vez, porque se puso a inspeccionar los dibujos colgados de la pared, uno a uno. Después fue a sus lienzos y los estuvo mirando un rato también. Definitivamente era del tipo de persona que fingía modestia, no podía pensar, de verdad, que todo aquello era malo, o “del montón” o como lo hubiera dicho antes, que ya no recordaba – ¿todo esto lo has hecho por hacer? Digo... tienes muchísimas cosas... – por supuesto había ignorado el comentario sobre sus vecinas, que más daba, aquella chica era muy talentosa y al parecer ocultaba aquello a todos fingiendo modestia – Me gustaría adornar mi habitación con algo de aquí – dijo sin mirarla, solo viendo todo con mucho cuidado – pero prometí simplemente observar así que... bueno, voy a evitar el comentario sobre lo bien que lo haces, no me gusta alentar a aquellos que buscar halagos fingiendo modestia.

Era demasiado sincero y habló sin pensar que igual aquello tampoco le sentaba muy bien a ella, pero así era Miles. A veces se le iba la lengua ahí donde no debería y ni siquiera se daba cuenta.
avatar
Nu Delta Pi
Mensajes :
268

Miles Selvaggi
Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: La más odiosa de las musas [Meghan]

Mensaje por Meghan Yesenes el Miér 28 Ago - 10:32

Tirada en la cama se quedó mirando como el chico se dedicaba a mirar sus dibujos, cuadros, papeles pegados en la pared, y tras quejarse, o mas bien alegrarse de que la habitación no estuviera llena de ruido, suspiró y cerró los ojos, bajando por un momento la guardia. Total, el chico ya comentó que no iba a violarle ni nada parecido por mucho que pudiese llegar a dudarlo por su previo comportamiento en la biblioteca.

Suspiró cuando escuchó como le preguntaba si todo lo había hecho ella, y a la par que abría los ojos se incorporaba con cuidado para quedarse sentada en la cama. - Si. Es fácil, y como en realidad no tengo nada mejor que hacer con los dibujos pues... me dedico a amontonarlos. - Se rió un poco. - Por suerte no están aquí todos los que he estado haciendo durante la carrera, algunos están en casa... sino creo que habría terminado sepultada entre cuadros, telas y pinturas. - Se rió de nuevo, esta vez de forma más notoria y terminó por callarse.

Se quedó mirando al chico, viendo como se tomaba su tiempo en mirar los dibujos, y cuando el chico comentó sobre que le gustaría tener uno de sus cuadros en su cuarto, se incorporó, acercó a él, su susurró prácticamente contra su oído con el único propósito de molestarle un poco. - No creas que diciendo eso vas a llevarme a la cama, rubito.

Se separó y se quedó mirándole, medio cruzándose de brazos, teniendo la cadera algo sacada en la posición en la que adquirió. - Si buscase halagos no iría a pedírtelos a ti. - Alzó una ceja y cuando el otro se giró a mirarle, quitó aquél gesto. - Simplemente... me gustan muy pocos de mis dibujos, por eso no creo ser alguien que pueda destacar en esto. Mi madre me dice que me infravaloro, ya ves. - Puso los ojos en blanco y se encogió de hombros, después negando con la cabeza, todo en un conjunto al ir demasiado de seguido, y se acercó al montón de lienzos ordenados en fila que tenía en una esquina, los de mayor tamaño, para ponerse a mirar.

- La verdad... creo que hasta te agradecería que te llevases alguno si de verdad lo quieres y no lo dices por echar un polvo. Así tendría más hueco en la habitación... - Hizo una pequeña pausa. - Aunque no tardaría en llenarlo... supongo que quizás podría vender alguno a alguien del vecindario... seguro mamá podría encasquetar alguno de nuevo... - Volvió a encogerse de hombros, restándole importancia a sus palabras, y se giró apenas un momentito a mirarle.

- Supongo que si te llevas uno o incluso dos, dependiendo de cual fuera te lo doy. Así que aprovecha a echarle un vistazo, hay varias cosas, un poco de todo.

Así tampoco tendría que llevar más cuadros en alguna de las visitas que hacía a casa, o el trastero de la casa acabaría estallando, y entre eso y los cuadros que había en la casa... al final la familia por parte de su madre tampoco tendría hueco en la casa para colgar mas cuadros de Meghan, y para nada quería tirarlos.
avatar
Delta Iota Ypsilon
Mensajes :
47

Meghan Yesenes
Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: La más odiosa de las musas [Meghan]

Mensaje por Miles Selvaggi el Miér 28 Ago - 12:25

Solo desvió la mirada cuando la oyó reír. Había observado aquella sonrisa tantísimo tiempo que en cuanto intuyó que podría volver a verla no dudó ni por un segundo en girar el rostro. Ahí estaba, esa expresión que le había robado toda la atención tantísimas veces por los pasillos. Aquella linda sonrisa que se dibujaba en su rostro cuando sonreía parecía ser la más bella de las visiones posibles, solo por eso dejó de observar su arte para pasar a observarla a ella. Mil veces mejor.

Fue culpa de aquella tipa que de pronto le volvieran los instintos iniciales, porque él había vuelto su atención a los lienzo y hasta hablaba naturalmente, pero no, ella no podía quedarse quietita en su cama ahí bien lejos, tuvo que, no solo acercarse, sino también ponerse a hablarle al oído, y él al notar aquel aliento cálido contra su propio cuerpo sintió como casi se le cerraba el estómago e intentó contenerse para no girar en redondo y aprisionarla entre sus brazo. Y menos mal que lo hizo porque se retiró rápidamente y cuando se giró ya estaba otra vez en posición defensiva. Menuda puta calienta pollas...

Intentó seguir el hilo de lo que le decía, no era nada, afirmaba no querer halagos pero infravalorarse, de aquella manera, no era algo normal, no para Miles ni para lo que él conocía en realidad. Estaba acostumbrado a vivir rodeado de gente que se amaba más a sí mismo que a cualquier otro de modo que se le hacía raro que no fuera una mentira su afirmación, pero dicho de aquel modo...

-Pues supongo que no eres más que una estúpida por infravalorarte, a ti y a tu don. Así jamás vas a llegar a ninguna parte – dijo tal cual, si se sentía ofendida cosa suya era, él solo estaba tratando de hacerle ver que no era normal pensar así de uno mismo. Cuando ella volvió a insistir en que seguro que él solo quería “comprarle algo” para convencerla de follar suspiró, que pesada, pues si, se la quería follar, pero no tenía costumbre de pagar, de manera tan literal, por un polvo. Es más, no solía comerse mucho la cabeza por un mero casquete, quizás con ella si estaba planeando algo así, pero porque joder, no podía sacársela de la cabeza, ella era la mujer más atractiva, hermosa, perfecta, que había visto jamás, por ella si merecía la pena currarse el polvo – no voy a aceptar que me lo des gratis, has trabajado en ellos, aprender a apreciar tu tiempo, aprender a ser un poquito vanidosa. Has utilizado tus manos para crear algo hermoso, lo mínimo que puedes hacer es sacar provecho de ello. No digo que los pongas al precio del oro, pero... – se mordió el labio inferior, parando de hablar en seco para buscar algún ejemplo, volviendo la mirada a los cuadros que tenía allí, nada de paisajes, que aburrido, buscó entre los lienzos grandes, y vio uno que simplemente hizo que se le parase el corazón de golpe, era una chica, de espalda, el cuadro mostraba una figura perfecta, digna de la musa que tenía delante, de aquella mujer de la que no podía apartar los ojos, y suponía que era ella por el color del cabello, aunque podría ser un dibujo aleatorio... igual se arriesgó, fingiendo no pensar lo que pensaba, pues no solo le gustaba su cuerpo, todo el cuadro era genial – por ejemplo, yo pagaría cualquier cosa que pidieras por este cuadro. Quedaría genial en mi habitación... si te empeñas en regalármelo tendré una deuda enorme contigo, y no soporto deberle nada a nadie.

Con el cuadro en la mano se giró a enseñárselo. Acababa de decidir que no se iría de allí sin aquel lienzo, no era mal negociador, solo quedaba esperar a ver si ella era tan sumamente cabezota como parecía o si no le importaría que la tuviera medio desnuda en su cuarto (con suerte fingía no ser ella, pero tenía que serlo... su intuición lo gritaba)
avatar
Nu Delta Pi
Mensajes :
268

Miles Selvaggi
Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: La más odiosa de las musas [Meghan]

Mensaje por Meghan Yesenes el Miér 28 Ago - 13:04

Y el chico volví a aponerse a insultar... aquello parecía ya una verdadera afición para él. ¿Siempre era igual de insultón? Ella tampoco se quedaba corta, era bastante basta para ser una chica, no era delicada como las pijas que iban a las fraternidades de allí, pero...

Meghan se quedó mirando a Miles y puso morros un momento, poniéndose a farfullar en respuesta a las palabras de él, viendo como este le quedaba mirando fijamente, terminando después por instarle a responderle, con la mirada. - No tengo nada fijo a donde llegar, así que podría decirse que tampoco veo necesario “valorarme”. No tengo ese ego que aquí se ve que tienen muchos. - Sonrió pícara y negó después, suspirando. - Me valoro en lo que de verdad creo que debo de valorarme. - Le sacó la lengua y  se quedó en silencio, viendo como el chico se dedicaba a mirar tranquilamente los cuadros.

Ella simplemente suspiró y retrocedió sobre sus pasos para ir a sentarse a la cama de nuevo, sacándose las botas y subiendo las piernas a la cama para cruzarlas a lo indio. - Bueno... - Comentó en el momento en que él afirmó que no se iba a llevar ninguno de los cuadros gratis, y ahí le dejó, mirando tranquilamente. Si quería pagar pues que pagase, ella le diría un precio, y si a él le parecía muy caro, que no lo pagase, así de fácil, ¿no?

Se puso a rebuscar en la mesita de noche, estirando el brazo para llegar de forma perezosa a alcanzar la caja de cigarrillos black devil, y cuando la tuvo, cerró el cajón con el pie, estirando la pierna, y se llevó uno de estos a los labios, dejando la cajita a un lado en la cama. Y justo en el momento en que fue a coger el zippo, escuchó al otro hablar, alzando la vista a él, sonriendo de medio lado al ver el cuadro al que hacía referencia.

- ¡Cincuenta mil galeones! - Bromeó. - Creo que suena más interesante esa “deuda” a que te diga un precio. - Dijo medio riéndose, terminando, finalmente, por encender el cigarro.- Sobre todo tratándose de ese tipo de cuadro... - Le habría llamado pervertido o cualquier cosa, por el hecho de que se utilizó a si misma “desnuda” para el cuadro: era una foto que se hizo y usó para pintar, pero no había mucho que se viese en la foto, apenas su figura y algo el trasero. No sentía vergüenza de su cuerpo, en absoluto, y era uno de los dibujos que de verdad le gustaban el resultado final, por muy egolatra que pudiese sonar.

- Supongo que lo que quieras pagar está bien. - Se encogió un poquito de hombros y dio una calada al cigarro, poniéndose en pie para ir a la ventana a abrirla, y se quedó ahí, junto al marco de la ventana, mirando al chico. A pesar de que el aroma que ese tabaco dejaba era de vainilla, no quería que el humo amarillease las telas o papeles de la habitación.

- ¿Por qué te gusta ese cuadro? – Preguntó curiosa.
avatar
Delta Iota Ypsilon
Mensajes :
47

Meghan Yesenes
Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: La más odiosa de las musas [Meghan]

Mensaje por Miles Selvaggi el Miér 28 Ago - 14:12

Lo dejó correr, todo, el tema de que no se valoraba y demás, porque de verdad aquella chica era una tonta. Él no decía que se dedicara de por vida a dibujar y no quiero nada más, pero carajos, lo hacía jodidamente bien. No tenía sentido ni lugar que se infravalorara así... pero bueno, parecía incorregible y demasiado cabezona como para llegar a algún punto con ella, imposible del todo, definitivamente.

Por supuesto ya se había esperado algún comentario jocoso sobre que escogiera justamente un cuadro de un desnudo, aunque fuera de espalda. Pero aquello era mucho más fuerte que él, no podría vivir sabiendo que ese cuadro existía y no era suyo. De modo que sin miedo ni vergüenza estuvo a punto de decir que si, que le daba aquella cantidad desorbitada de dinero, le daba igual. Pero la tontería de la deuda que había dicho al parecer le dio a la chica algo que pensar, bueno, si era a cambio de aquello tampoco le importaría muchísimo dejarle a deber, como si tenía que deberle la maldita vida entera, aquello sería suyo. Pero al final pareció desistir en su broma, pues menuda mierda, igual podría haberle podido ofrecer algo más de “él” pero claro, ya había prometido que no sería a cambio de un polvo.

-Si quieres te pago esa cantidad tan desorbitada, me da igual, pero no me dejes a mi escoger precio porque no sabría valorarlo – dijo frunciendo el ceño, pero ahora la miraba a ella, tan perfecta en su imperfección, en una posición cualquiera, fumando tan naturalmente, vio el paseo hasta la ventana. Maldita mujer, hasta verla andar le gustaba – me gusta porque sí – dijo rápidamente ante su pregunta – no sé nada de técnicas, nada de colores, soy un burro ignorante en temas artísticos, pero me fío de mi buen juicio. Se ve genial, la posición es perfecta, los colores hermosos y por todos los demonios, si ahora que sé que existe este cuadro no me lo llevo a casa, no podré vivir.

Quizás había exagerado un poco, o más bien, había sido más sincero de lo que cabría esperar, sobre todo porque con aquella última afirmación quizás la chica pensaba que se estaba burlando de ella, pero nada más allá de la realidad, era una verdad como una mansión de grande y su expresión buscaba representarlo.

-Se me acaba de ocurrir un pago perfecto, pero no te lo puedo decir aún – miró el cuadro por un momento más, lo dejó donde estaba antes, para apartar la vista de él y se acercó a donde estaba ella – aceptaré irme sin él hoy, para que veas que es un pago real, no tendrás que dármelo si resulta ser una mierda o si realmente piensas que no lo vale... pero sé sincera – no quería darle ni media pista, era algo que ya había pensado, sabía que le gustaría y era una forma más de mostrarse atento a ella, interesado, y dejar de lado esa parte acosadora que ella parecía no querer sacarse de la cabeza – [b]¿que me dices? Tendrás tu pago el día que pueda dártelo, a cambio lo guardarás para mi hasta entonces y... cuando te llame acudirás. Porque no es algo que yo te pueda traer aquí, más bien tendrás que ir tu a por ello ¿si?

Se quedó en pie a casi dos pasos de ella, no quería ensimarse de nuevo a la chica, no quería agobiarla ni mucho menos, pero deseaba o más bien ansiaba hacerlo. Pero se contuvo. Se iría pronto, tras oír su respuesta quizás, o ya no podría hacerlo por más tiempo, el aguantar sus irrefrenables deseos. Aquella chica era diez veces peor que una veela para él...
avatar
Nu Delta Pi
Mensajes :
268

Miles Selvaggi
Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: La más odiosa de las musas [Meghan]

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado

Volver arriba Ir abajo

Página 1 de 2. 1, 2  Siguiente

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.