Café con moras

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Café con moras

Mensaje por Adrien Morgan el Miér 24 Jul - 10:14

Su café daba vueltas mágicamente a su alrededor, Adrien llevaba por lo menos una hora y media con la mirada fija en el libro de “Ley general de la salud mágica” y solamente despegaba sus ojos azul profundo de las páginas para encontrar enfrente de la mesa su ejemplar de “Bacterias mágicas del nuevo milenio”. 

Sintió una punzada en la sien,  ese trabajo lo iba a matar eventualmente, pero no podía exigirse como menos pasar 3 horas diarias en esa tesis.  Soltó un suspiro entre cansancio y hastió y se recargo en el asiento de la cafetería. Normalmente no asistía ahí más que para eso, a veces se ponía a pensar en sus pocas, por no decir nulas, relaciones sociales en el campus de la universidad, no es que las necesitara (nunca lo había hecho), pero tener un amigo más allá de los elfos domésticos de la casa a veces ayudaba a la autoestima.
Alcanzó su café en el aire con una mano mientras observaba por la ventana. Tenía que terminar ese trabajo, tenía que adelantar los ensayos, tenía que leer nuevamente la enciclopedia de virus mágicos, tenía que preparar sus diálogos para la reunión del fin de semana con su padre (si, era ridículo pero tenía que hacerlo), tenía que conseguirse una vida, por todos los magos.


Estaba por dar un sorbo a su café cuando entonces sucedió lo más cliché posible en la historia. Una mesera que posiblemente o era nueva o tenia los reflejos de pato, tropezó frente a su mesa. Por alguna razón esa mesa, ese lugar y él tenían una maldición siempre que se sentaba ahí, sus libros (en su mayoría) siempre terminaban bañados  por errores de las meseras. El se lo venia venir, afortunadamente había esta vez encantado sus libros contra eso, sin embargo no así su ropa y su rostro, los cuales quedaron bañados con agua sabor mora.  


Y él solamente suspiro mientras veía a la apenada mesera dándole toallas  y tratando de limpiarlo con magia.


“Aleja tus manos de mi” – Dijo con un tono por demás desagradable, no era así como quería expresarse con la pobre, pero es que eso ya le salía de manera natural, ni se imaginaba que había otros estudiantes ahí.
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Re: Café con moras

Mensaje por Julisa Chee el Jue 25 Jul - 18:32

Cuando tenia flojera de cocinar en la casa Delta, preferia ir a perderse fuera del Campus un rato. Porque sí, sabía cocinar, que era una habilidad no muy comun entre sus compañeros de fraternidad. Ponerse a asar carne para ella sola no implicaba mucho problema, pero siempre siempre siempre, con todo y que estaban para todo efecto practico de vacaciones, habia alguien que se las arreglaba para convencerla de cocinar la cena entera. Una vez y para una persona, pues vale, pero ya agarrarlo de costumbre ahhhh no.

Nada extraño habia entonces en que estuviera en Wild Thyme. Quedaba cerca del campus, los precios eran buenos, la camida estaba rica y ella no necesitaba mas. Tambien era buen lugar para conocer gente nueva o encontrarse con rostros familiares. El que dichos rostros familiares estuvieran en un lado u otro de su escala de aprecios ya era una cuestion completamente distinta.

La verdad que ni cuenta se habia dado de que por ahi andaba Morgan. El chico era callado, que iba a hacer. Tambien era cierto que su tarde hubiera transcurrido de la mejor manera y en la mayor tranquilidad posible sin haberse llegado a percatar de su presencia. Lo que pasaba es que despues del numerito con la camarera y la bebida derramada, el aroma dulzon a moras y la pose de Morgan como de oso amenazador ya no se podian pasar por alto (ademas, que de amenazador nada. Seguro ni le daba manotazos a los mosquitos por si su mama le molestaba que se metiera con la fauna silvestre).

- Nah, dejalo estar. Se le pasa el berrinche si lo ignoras un rato. - Se acerco a la mesera, le coloco una mano en el hombro y le hizo una seña de que mejor le entregara las toallas. Ya se las iba a ver negras con su jefe seguramente por mojar de frutillas a un cliente, peor cuando se enteraran que cliente en particular era, mejor ahorrarle el escandalo en publico. Despues de todo ella ya sabia como arreglarselas con Morgan. Que iba a hacer? Decirle que era malo para su reputacion juntarse con gente como ella?

- Ya carambas, calmate o vas a hacer que esta cosa empiece a hervir sola. Que era? Te? - Le tendio las toallas ella misma aunque sin acercarse mucho. Por poco que roba un tenedor de la mesa contigua y lo usaba para pasarselas desde lejos.
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Re: Café con moras

Mensaje por Adrien Morgan el Jue 25 Jul - 23:43

Pues si era una ridiculez tener que estar ahí limpiándose los restos de jugo con un pañuelo cuando podia hacerlo con su varita, detestaba que le sucediera eso, pero más detestaba que la gente fuera “servicial” con él solamente por saber de quién era hijo. No seria la primera vez que el señor Morgan demandara a alguien por tratar “mal” a su hijo. Eso lo frustraba y enojaba cada vez más.

Cuando la joven se hizo hacia atrás tras su comentario, él se levantó para sacudirse un poco y limpiarse con un simple fregotego salido de su varita. Estaba por indicarle a la mujer de mala gana que se largara de ahí antes de que la reportara con su supervisor o el encargado del lugar cuando escucho la no tan agradable voz de Julisa del otro lado de la mesa. Alzó las cejas viendo como esta le ofrecía las toallas y luego rodo los ojos en señal de hastió.

Era café, por supuesto. Ni que fuera inglés para andar tomando té por las tardes. Dame eso de una vez…

Le dijo de manera mordaz y de mala gana, como eran siempre sus comentarios hacia ella, no necesitaba las toallas, pero aun así las utilizo para limpiar la mesa (como un vil sirviente), pues no le gustaba que nadie más tocara sus cosas, en este caso, sus libros de estudio que afortunadamente (para la mesera) habían sobrevivido el incidente.

¿Y tú qué haces aquí? ¿Ya te cansaste de buscarme en la escuela y ahora vienes a molestar también en los alrededores?

A veces desearía no comportarse de esa manera, no con July al menos, la quería. No podía negar que la quería, pero tampoco podía negarse el hecho de que “no podía quererla” y eso lo ponía de malas la mayor parte del tiempo que llegaba a compartir con ella. Decidió mejor ya no decirle nada más o terminarían peleando como siempre. Volvio a sentarse en el mismo lugar y llamo con la mano a la mesera a la cual técnicamente, le arrojo las toallas sucias.

Limpie eso ya, tráigame otro café, esta vez con cuidado o habrán perdido un cliente para siempre.
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Re: Café con moras

Mensaje por Julisa Chee el Vie 26 Jul - 18:06

-          Ay perdón, mi error. Es que la última vez que tomé whisky me creí irlandesa por un rato. Pensé que era algo que le pasaba a todos.


Entornó los ojos. Un intercambio de 30 segundos y ya estaba él quejándose como si se le fuera la vida por esto. Había sido una mancha y ya cara, y a lo que alcanzó a darse cuenta echándole un vistazo a sus cosas, nada estaba arruinado. ¿No podía tomar las benditas toallas y ya?


Se limitó a mirarlo en silencio, inexpresiva, y si no le tiró las toallas a la cara era porque ya se estaba armando mucho escándalo y no quería echarle más leña al fuego. Esto de la discreción, no obstante, no parecía ser el fuerte del muchacho. Le tendió de nuevo las toallas, congelando una sonrisilla fingida y muy forzada en su rostro y nada más. Sorprendía, en verdad, lo neurótico que se podía llegar a ser.


-          Mira, la verdad sí. Ya me cansé de rogarte así que te vine siguiendo con la intención de encontrarte solo para ver si así te convencía de fugarnos. Pero me dio hambre y a mitad de camino me dio antojo de una hamburguesa. – Y se quedó con el “pero le pedimos permiso a tus papás primero ante de huir, vale?” en la punta de la lengua, porque con Adrien mientras más odiosa se pusiera, más antipático trataría de ser él y al final hasta terminaba siendo triste; no triste porque lastimara sus sentimientos, sino verlo esforzándose tanto… uff…


Sus desprecios hacía poca lío en ella. Peores insultos le tocaba aguantar en un fin de semana común, así que su acto de chico pudiente y disgustado le resbalaba por completo. Lo que incomodaba – porque no dolía, era más bien como una espina clavada que solo molestaba si recordaba que la tenía – era que en algún momento le había gustado de verdad. No era para nada parecido a los chicos con los que se le asociaba en BK. Tampoco con los que había estado en Arizona, dentro y fuera de su comunidad. Justamente aquello había sido, en su momento, un gran incentivo para acercarse.


Hubiera sido su novia sin pensárselo dos veces si se lo hubiera pedido, con todo y que eran de dos mundos completamente diferentes. Cierto, quizá no hubieran durado ni un mes a causa de todas esas cosas en las que eran tan distintos y hubieran terminado hasta peor, pero la había ofendido en serio y eso no se le iba a olvidar. Ni ganas de indagar más exactamente el qué hubiera tenido su aristocrática e importantísima familia  para objetar, si les parecía peor su tono de piel y facciones o el hecho de que era una pobrediablilla becada hija de una artesana. Vaya cosas.


Es decir, bien podría ser ella misma quien estuviera mesereando para poder costearse sus estudios. Su beca era una oportunidad que valoraba demasiado, más porque nadie se la había regalado por su carita bonita, se la había ganado a pulso. Y si tenía que partirse el lomo en trabajos como el de aquella chica para poder costearse las cuotas adicionales en BK, lo haría. De alguna manera, verse reflejada en aquella mesera hizo que la actitud del Un le enfureciera aún más.


-          Ya cálmate Adrien, no tienes por qué hablarle así.


Valía la pena notar que le hablaba de la misma manera en que él a la mesera. Coincidía por completo en que era su responsabilidad limpiar el desastre, pero de eso a tener que aguantar esa clase de altanería había mucha diferencia. Julisa no tenía miedo a plantarle cara a Adrien. Que iba a hacer? Mandarle una demanda por levantarle la voz?
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Re: Café con moras

Mensaje por Adrien Morgan el Lun 29 Jul - 20:49

¿Por qué tenía que ser así? La verdad una de las más grandes frustraciones que había tenido en su vida había sido por esa chica que tenía enfrente. La verdad él nunca se había opuesto a las decisiones de sus padres con respecto a su vida, había crecido siendo “El hijo del director del hospital Mágico” pero ella era la única que había llegado a conocer al chico Adrien, alguien que si te ponías a buscarle bien, no era una mala persona después de todo. Claro que eso había sido antes de que su madre llegara con ese expediente frente a él diciéndole: “Tienes que acabar con eso, la gente ya está hablando y no nos conviene”. Las relaciones personales simplemente eran un caos para él o lo serian hasta que pudiera valerse por él mismo en el mundo mágico y pudiera mandar al diablo a su familia (cosa que no iba a pasar próximamente), así que había decidido de la manera más simple posible, pues dejar de lado a Julisa y lo que eso conllevaba.

Estaba revisando sus libros nuevamente, todos se habían apilado en una torre flotante al lado de él en lo que la mesa quedaba nuevamente habitable. Sinceramente se sonrojó al escucharla decir que venía a pedirle que escaparan juntos, pero solamente se aclaro la garganta y miro hacia otro lado en lo que la torpe mesera seguía haciendo sus cosas. Cuando esta se fue y Julisa volvió a lanzarle la carta de “no tienes que ser así con la gente, blah, blah blah” él solo volteo a verla con una ceja levantada, tal vez en un gesto demasiado arrogante.

¿Entonces como debo hacerlo, Chee? ¿Estás tratando de darme clases de etiqueta? ¿Tu? ¿Enserio? Pensé que ya habíamos pasado por esto en muchas ocasiones.

Rodó los ojos y con un movimiento de su varita, los libros comenzaron a acomodarse nuevamente en la mesa ya limpia y todo. La mesera había vuelto, asustada, con un café y una nota de disculpa que dejo en la mesa para luego retirarse sin decir una sola palabra. Adrién apuntó la nota con su varita y el papel comenzó a hacerse bolita hasta desaparecer, como si hubiera sido parte de la basura que ya estaba por el lugar. El no perdía el tiempo en leer ese tipo de cosas.

¿Vas a quedarte ahí parada todo el día?

Bueno, si, esa era su forma ridícula de preguntarle si iba a sentarse con él o irse. No era realmente la persona más agradable en el mundo.
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Re: Café con moras

Mensaje por Julisa Chee el Lun 29 Jul - 22:51

De saber la realidad de como se habian dado las cosas con con los Morgan, no estaba segura de decir que habrian terminado mejor. Entendia, de verdad, lo que era respetar los deseos de la familia y la virtud que habia en ser un hijo obediente. A la vez no lograba comprender como alguien podia dejarse manipular y pisotear de esa manera. Era imposible el no darse cuenta de la tremenda presion que tenia sobre el y tal vez por eso le habia pasado por alto muchas cosas que a otros no hubiera hecho, pero aquella sumision, esa incapacidad para decir no, era algo que no alcanzaba a concebir ni a tolerar. 

Fuera como fuera, ya no importaba el como hubiera acabado todo. Adrien le habia lastimado en verdad, demasiado hondo como para simplemente darse la vuelta y fingir que nada habia ocurrido. No era la primera vez que alguien la menospreciaba por su raza, pero habia sido, en verdad, la primera que habia dolido tanto. Y eso la hacia enfurecer. 


- No importa cuantes veces hayas llevado a las ovejas dentro y fuera del corral, si las dejas por su cuenta no recorren el camino solas. - Le dijo completamente seria, atonal y un poco severa, inmune a sus sarcasmos. No era tan refinada como el. No sabia ni de etiqueta en alta sociedad ni el glamour de los modales exquisitos y bastaba con dirigirle una sola mirada para constatarlo. Pero de que servia toda esa exquisita educacion cuando podia ser en ocasiones, por decirlo de manera burda, tan bestia?

- Si la metafora es muy rural para ti te la explico, con confianza.

Miro de reojo a la mesera nerviosa que se acercaba con el nuevo cafe y la nota de disculpa, observando a Adrien con la misma severidad cuando botaba el papel como basura. Julisa nego con la cabeza, en verdad que no habia caso. Iba mejor a marcharse ya, cuando le preguntaba el, de esa manera tan "particular"suya, si iba a quedarse, marcharse, o que. 

- Tal vez lo haga, tal vez no, nadie me ha pedido que me quede ni que me vaya. - A veces sentia, en realidad, que hablar con el era parecido a tener que enseñar a un niño pequeño. Tus palabras Adrien, usa tus palabras, no hagas berrinche. Guardo silencio por un instante, mirandolo a los ojos, como sometiendolo a un escrutinio detallado pero sin revelar nada en realidad.


- En realidad no te duele el frio, Adrien? - Pregunto con, si bien con la misma expresion adusta, con un tono de voz mas docil. A veces parecia que fuera muchas Julisas en una sola, que la desenfrenada y deshinibida no fuera la misma dedicada y diligente, y que ninguna de las dos resultara ser la misma que hablaba en cripticas metaforas y te miraba como si supiera algo que tu no. 


En las historias de su gente, el frio era otro de los monstruos que los heroes habian tratado de aniquilar. No sabia si le entenderia. El Adrien que ella habia conocido era astuto, sensible incluso, pero no lo dejaba ver a cualquiera. Y ese monstruo no era solamente el del frio que nacia en el invierno cuando el sol no nacia. 


Cerrado por completo. Sin dar calidez a nadie, y sin recibirla nunca a cambio...
 
Tal vez nunca lo iba a lograr entender.
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Re: Café con moras

Mensaje por Adrien Morgan el Mar 30 Jul - 0:09

¿Cuántas cosas no había dejado en su vida? ¿Cuánto no hubiera cambiado de él si no fuera hijo de quién era hijo? Se le había enseñado con puño de hierro que el jefe de la familia era quién tomaba las decisiones, se le había inculcado que su derecho, no, más bien su deber, era estudiar medimagia para poder tomar el control del hospital que su padre dirigía, se le había elegido a que colegio asistir, a que personas frecuentar, pero por más que quisieran, jamás podrían elegir a que persona él podía amar. Y vaya que lo habían intentado, a su edad ya habían intentado casarlo por lo menos con tres personas, pero curiosamente (o por cosa del destino), las chicas o se casaban con otro o lo dejaban por qué no las quería o simplemente sus padres decidían que no eran lo suficientemente buenas para él.

Pero Julisa era diferente, diferente a él, diferente a lo que querían sus padres, diferente a todo lo que había conocido de cerca. ¿La había amado?... si, lo había hecho, pero no lo suficiente como para dejar todo por ella. El, a pesar de todo, pocas veces se dejaba llevar por los sentimientos o la emotividad. Pensaba de manera fría, meticulosa. Actuaba con la cabeza, no con el corazón, pero eso no significaba que no la hubiera querido.

No, la verdad no entendió absolutamente nada de lo que dijo Julisa, obviamente era una metáfora del campo y la conducta de las ovejas, pero a él no le interesaban las ovejas, la verdad ninguna criatura, mágica o muggle, le interesaba lo suficiente como para hacer un estudio conductual de ellos. Solamente se le quedó mirando fijamente y luego volvió a aclararse la garganta.

No es realmente algo que me interese saber. No necesitas explicarte.

Había guardado ya su varita cuando ella le insinuaba que nadie le había dicho nada. Cerró los ojos mientras se doblaba las mangas de la camisa de vestir que tenia puesta, haciéndola de tres cuartos. Se inclino un poco hacia adelante colocando ambas manos sobre la mesa. Su mirada estaba fija sobre ella, directa, como si estuviera estudiándola de alguna manera.

Siéntate…. – Las palabras habían salido de sus labios después de unos momentos de silencio. Fuerte, claras, no estaba preguntándole realmente si quería sentarse, era más bien como una orden directa. Si, su tono de voz seguía siento frio y cortante.

¿El frio? Ella no tenía idea de lo que era el frio, la soledad. El que su vida fuera planeada incluso antes de que él hubiera nacido. No, ella no podría entenderle y él simplemente no iba a explicarle el por qué de sus actos. Adrien chasqueo los dedos llamando a la mesera.

Ella va a tomar un té frio de granada…

Nuevamente, no estaba preguntando.
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Re: Café con moras

Mensaje por Julisa Chee el Mar 30 Jul - 11:12

No se movió ni un centímetro de donde estaba. Su rostro adquirió incluso más severidad, volviéndose un poco más solemne, sin apartar ni un solo instante la mirada de la de él, sus ojos oscuros luchando contra los claros de él.

-  No soy sirviente tuya ni de nadie como para recibir órdenes así.

Se mantenía firme en su postura. No alzó la voz, ni buscaba que nadie más que él le escuchara. Tampoco pretendía que le rogara que se quedara o alguna otra cosa que fuera a atacarlo en el orgullo, pero era justo por orgullo, el propio, que no iba a responder a él mientras le hablara de aquella forma. No era sumisa a sus caprichos ni temía al peso de su nombre, porque era justo su nombre lo que menos le había importado. ¿Qué importaba quien fuera su padre o lo que el apellido Morgan podía causar entre los que vivían tan arriba y ajenos a la realidad? Qué más daban sus galeones y su trayectoria. Cuando ella se había acercado a él, había sido gentil, no ese ser inalcanzable que ahora pretendía ser.

Que ordenara lo que quisiera, que mientras se dirigiera a ella con esa altanería, no iba a ceder. No pedía mucho. No quería disculpas públicas ni humillaciones a la vista de todos. Un por favor bastaría, aunque fuera tan solo tácito en el tono de su voz.

La puñalada llegó cuando se atrevía a pedir por ella, dando por hecho que iba a ceder y se iba a quedar tan solo porque él lo mandaba. Lo que dolió, no obstante, no fue esa altanería de dar su respuesta por sentado.

A veces los pequeños detalles eran los que tenían la capacidad de alegrar más el día de una persona que un gesto grandioso y espectacular. Y en contraparte, esos pequeños detalles llegaban a ser los que lastimaban más profundo porque removían heridas que uno pensaba ya no estaban abiertas.

¿Realmente tenía tan presente todavía cuál era su bebida favorita? ¿Después de tantos meses? Le constaba que Adrien tenía una memoria excepcional, de aquellas privilegiadas y que era una de sus principales herramientas con las que contaba en su formación como medimago. Pero ese tipo de detalles tan nimios, tan insignificantes en apariencia, no eran de la clase que se quedaban grabados a menos que la razón para prestar atención a ellos significara algo para ti.

No estaba segura de si se burlaba de ella o si era esa una grieta en su muralla impenetrable.

Honestamente, no sabía cuál opción era peor.

Apartó la mirada. Si quería que se quedara, seguía esperando una invitación que no estuviera vestida de mandato a acatar.

Aun así, tampoco hubo manera de apagar el reflejo de tristeza en su mirada.
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Re: Café con moras

Mensaje por Adrien Morgan el Mar 30 Jul - 12:04

Por supuesto que no, ella no iba a ser tan simple, nunca lo había sido.  Esa era tal vez su forma particular de manipularlo, negándose a hacer lo que él quería. Era como un simple juego de ver quien de ambos tenía el carácter más firme o la voluntad más indomable. Por supuesto que ella siempre terminaba ganando, no había duda de aquello.

Apretó el puño y endureció la mirada cuando ella le dijo que no era su sirviente, bueno si no era suya seguramente iba a ser de alguien más, así terminaba todo el mundo, realmente los espíritus libres lo eran hasta que la crisis llegaba a ellos, era entonces cuando se doblegaban ante alguien, siempre era lo mismo.

No eres mi sirvienta, si lo fueras estarías limpiando mesas y no estaría invitándote a tomar asiento frente a mí. ¿Vas a sentarte o no?  Comienzas a exasperarme…

No iba a pedirle por favor que se sentara, porque realmente no estaba haciéndole ningún favor en estar frente a él, con esa actitud altiva y ridículamente cautivadora.  No, no podía pensar de esa manera, no con ella.  Se llevo el dedo índice a la cien como si estuviera conteniendo un dolor de cabeza, con la otra se quito los lentes y los dejo sobre la mesa, tras ello se froto el tabique nasal un par de veces.

Ya siéntate por favor… – Se escuchaba cansado, tal vez de esa conversación, tal vez de mantener esa apariencia de persona altiva.  Suspiro profundamente y luego tomó de su café de manera elegante, siempre evitándole la mirada a Julissa, no podía simplemente ver esa mirada triste en ella porque sentía que algo por dentro le dolía.  El problema en ello es que no debería doler… y él no sabía la forma de manejar todo eso.
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Re: Café con moras

Mensaje por Julisa Chee el Mar 30 Jul - 12:44

Desde su perspectiva no estaba manipulándolo ni jugando con él a probar nada. Pedía, exigía, que si en realidad quería que se quedara con él se dirigiera a ella, cuando menos, con el mínimo de respeto. No se trataba de uno de sus amigos a los que podía perdonar majaderías y groserías porque había, por encima de las burlas, confianza. Yuri o Zlatan o incluso hasta Jesse, por muy hoscos en sus tratos que pudieran llegar a ser, al momento en que le hablaran como Adrien lo hacía surgirían problemas.


-          Que tengas una buena tarde entonces.


Decidido, si no iba a dejar de tratarla como si estuviera por debajo de él, nada tenía que hacer ahí. Le respondió en aquella misma línea en que se mantenía, sin mostrarse dispuesta a ceder. Ni bromas ácidas ni sarcasmos como cuando se había acercado en un primer momento a él esa tarde. Lo irónico de todo era, que si no se hubiera comportado como lo hizo con la mesera y su accidente, ni siquiera se habría dado cuenta que estaba ahí y ambos hubieran seguid con su día en la mayor tranquilidad, ahorrándose todo eso.


Dio la vuelta metió las manos al bolso de correa larga que le cruzaba el pecho para sacar su billetera, pagar e irse. No había anticipado que, al final, sí que iba a pedirle que por favor se quedara.


Detuvo sus pasos y dejó sus manos justo donde estaban, dentro del bolso, agachando la mirada hacia el piso. Apenas y volteó el rostro hacia atrás un poco, lo mínimo necesario para alcanzar a verlo. La mesera se había acercado trayendo el té que Adrien había mandado, y volteó a verles a ambos, desde la distancia, insegura si debía entregar el pedido o no.


Se volvió en silencio y en silencio se sentó. La mesera le colocó el té de frente, y Julisa no tuvo siquiera tiempo de agradecerle antes de que ella se apresurara a desvanecer. No bebió nada, aunque el vaso frente a ella tuviera la pinta más deliciosa y refrescante de todas, se sentía demasiado extraña.  Acomodó su larguísima cabellera para que cayera toda por uno solo de sus hombros y terminó deslizando los dedos sobre el brazalete de plata y turquesa que llevaba. Supersticiones, tal vez, pero le daban seguridad; la seguridad para ser ella quien retomara el contacto visual, sin temor y sin importar lo complicado que resultara.


-          Es curioso. No tiendes a perderme la paciencia tan pronto. – Apartó entonces la vista hacia las decoraciones de una ventana cercana. Seguía en el club de ajedrez aunque él estuviera ahí, no podían evitarse por mucho que lo tratara y las confrontaciones, aunque fueran con un tablero entre ellos, eran cosa común.


De alguna manera siempre se las arreglaba para bloquear sus movimientos y forzarlo a cambiar de estrategia si es que quería avanzar. 
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Re: Café con moras

Mensaje por Adrien Morgan el Mar 30 Jul - 15:11

Sinceramente a veces se preguntaba en que concepto es que Julissa lo tenía, no era difícil imaginarse lo mucho que lo odiaba por lo que había hecho. Es que de todas las veces que él había tenido que renunciar a alguien por su familia, sinceramente ella era la que más trabajo le había costado, aun seguía viéndola y teniendo contacto con ella a pesar de no seguir con aquella relación que nunca pudo darse, precisamente porque alejarse de ella, aun con lo mucho que lo odiara, le parecía simplemente imposible. Pero él no era de las personas que lo dejaran todo por amor, nunca lo había sido y nunca lo seria.

Siguió sus movimientos detalladamente, porque era más fácil verla y no verla al mismo tiempo, habían pasado ya meses desde que habían estado juntos, pero cada vez que estaba así, cerca de ella, la añoraba. Añoraba el roce de su piel, sus labios, su existencia misma. ¿Cómo era posible querer tener algo con tanto anhelo? No lo sabía, realmente no estaba seguro de muchas cosas, si la quería realmente o la quería por que no podía tenerla, si ella realmente hubiera querido estar con él a pesar de todo. Las cosas eran muy complicadas, Julissa era muy complicada. Tenía que repetirse eso una y otra vez en cuanto ella se sentaba frente a él.

Adrien mantenía una actitud pacífica, su rostro seguía con esa mirada fuerte y penetrante. Observo su cabello y esa curvatura de su cuello hacia sus hombros, trato sencillamente de mantener la paciencia. Era verdad, normalmente él no se exasperaba con cualquier cosa, tal vez era el día, el cansancio, el enojo con la mesera o que simplemente estaba harto ese día.

Cruzo la mirada con ella sin decir una palabra, eran esas miradas de escrudiño, como si quisiera saber sus pensamientos, como si deseara adivinar, como en un juego de ajedrez, cuál sería su siguiente movimiento. Pero con Julisa nunca se podía saber… entonces, ella giro la mirada hacia otro lado y él apretó los labios con fuerza sin decir mucho. Su cuerpo actuó por inercia y antes de que se diera cuenta, tenía su mano sobre el mentón de la joven, levantando suavemente su rostro para mirarla a los ojos.

No todos los días alguien me tira cosas encima y vienes a regañarme por eso….

Su voz sonaba menos autoritaria, más como una excusa que como un reclamo, acaricio suavemente con la yema de su pulgar los labios de la joven antes de que ella le quitara el gesto, e inmediatamente retiro la mano para volver a tomar de su café.
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Re: Café con moras

Mensaje por Julisa Chee el Mar 30 Jul - 19:12

Quedó paralizada, incapaz de decir o hacer nada más allá de mirarle a los ojos y sentir como el corazón se le aceleraba por alto tan sencillo como una caricia. Porque cuando le sujetó por el mentón lo primero que había anticipado fue que iría a escuchar algún desprecio de aquellos que se le daban a él de manera tan natural, para recordarle que cualquier idea que pudiera haberse hecho sobre ellos no era más que eso, una idea. 

Nada de eso ocurrió. En vez de eso el pulgar del chico le reocorría los labios con suavidad. Era un gesto dulce, tierno, incluso melancólico, y por primera vez Julisa se quedaba sin saber que decir. Silencio, solo silencio y la esencia de un cervatillo asustado y confundido en la mirada. 

No debería de sentirse así. No debería dejar que algo tan simple le descontrolara así, con el cosquilleo en la piel, con el reflejo de había logrado contener de inclinar un poco el rostro hacia él y tratar de que el roce perdurara cuanto pudiera. Se sentía estúpida, estúpida y vulnerable, y expuesta sin ninguna clase de armadura, y detestaba esa sensación. No le gustaba usar máscaras de ninguna clase ante nadie, encontraba mucho más honesto el ser transparente con lo que sintiera, para bien y para mal. 

El problema es que con él no había sido solo transparente sino que le había abierto todas las puertas que mantenía cerradas. Y todo eso no había valido más que para en una sola frase hubiera conseguido partirle el corazón. 

Había regresado aquella noche a su habitación no solamente odiándolo, sino preguntándose si tal vez, en realidad, para el resto del mundo fuera de su hogar, ella no valía lo suficiente por el hecho de ser quien era. 

Se había jurado que nunca nadie más le iría a hacer dudar así de sí misma.

- No tendría que regañarte si hubieras aprendido buenos modales.

Curiosamente su voz era mucho más dócil también. Y escucharse a sí misma le hacía reprocharse, y recordarse una y otra vez que no debía bajar la guardia con él. Engáñame una vez y la vergüenza recae en ti, engáñame dos...

- No tiene sentido que si consigues desprender tanta calidez vivas con tanto frío. - Ese era el Adrien que había conocido y le había hecho sentir cosas muy profundas. O alguien creía que lo resentiría tanto y la habría lastimado de la manera que hizo si le hubiera sido indiferente? - ¿Por qué me pediste que me quedara? - Si tan inconveniente era que le vieran con alguien como ella...

No quería que volviera a jugar con sus sentimientos así.


Última edición por Julisa Chee el Miér 31 Jul - 9:42, editado 1 vez
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Re: Café con moras

Mensaje por Adrien Morgan el Mar 30 Jul - 20:54

Casi torció los labios en una sonrisa forzada cuando Julissa le hablo de buenos modales, él perfectamente sabía que no era una persona agradable de tratar, pero es que él no debería ser una persona agradable de tratar. Durante toda su vida le habían elegido las amistades que tener y se había acostumbrado a tratar a la gente de esa manera, porque era más fácil. Sin embargo con ella era diferente, a ella nadie se la había impuesto ni habían forzado las cosas en su camino, ella solamente había aparecido un día y era la única cosa en su vida que él había elegido… por poco que hubiera durado aquello, ella era verdadera en su vida.

Adrien cerró los ojos y suspiro pesadamente, había tantas cosas que le hubiera gustado decirle…

“¿Por qué te pedí que te sentaras, Julisa? Porque simplemente no concibo la idea de estar alejado de ti, de que no seas mía, de no poder amarte plenamente, te pedí que te sentaras aquí para poder verte nuevamente, tocarte… sentirte a mi lado… “

Entonces él se levantó de su lugar y rodeando la mesa la tomo de la mano para que se levantase, rodeo su cintura y la atrajo a ella besándola profundamente. Sin importarle las personas a su alrededor, mandando al demonio lo que los demás desearan, eso era lo que él deseaba, ella.

Pero aquello solamente era una fantasía. Sentado ahí enfrente de ella imaginando tonterías, tuvo que cerrar los ojos unos momentos y luego aclararse nuevamente la garganta para volver a la realidad, no se había movido un centímetro, no había dicho ninguna palabra.

Pues te pedí que te sentaras por qué no parecías estar dispuesta a irte de una vez por todas, además mi tarde de estudio estaba arruinada igualmente…

El corazón le latía con fuerza, volvió a tomar de su café. Sentía que aquello jamás sería fácil, la convivencia con la chica. La verdad Adrien pensaba que las exageraciones de su madre para con ella estaban basadas más en el hecho de que ella quería a otro tipo de persona para su vida que por el hecho de que Julissa no fuera valiosa, porque para él lo era, él podía ver aun todas y cada una de sus virtudes, como si el hecho de no poder tenerlas las hiciera más destellantes.

Lamento que las cosas no hayan salido de la manera adecuada Julie… – su voz sonaba distante, sin perder ese tono de formalidad que lo caracterizaba, estaba siendo sincero, tal vez algo frio al hablar, pero sincero a fin de cuentas.
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Re: Café con moras

Mensaje por Julisa Chee el Miér 31 Jul - 11:03

Enarcó una ceja, adoptando aquella expresión tan característica que no podría ser más clara en el sentido de "no me estoy divirtiendo" ni aunque se escribiera la frase con tinta indeleble en la frente, cuando le respondía al por qué la había invitado a sentarse. Problema resuelto, se marchaba ahora mismo y todos felices.
 
- Si esa es tu manera de decir que querías hablar conmigo realmente no está funcionando muy bien.
 
No era legeremaga. Ha decir verdad nunca había tenido interés en ahondar en la mente de los demás, básicamente porque apreciaba mucho la privacidad e intimidad que tenía en la propia. ¿No decían después de todo que no había que hacer a otros lo que no desearas que te hicieran a ti? Pues bien, ella, en definitiva, no quería a otra persona dentro de su cabeza.
 
Claro estaba, que si Adrien tuviera las agallas para hacer lo que en realidad deseaba y fantaseaba con hacer, su opinión sobre él cambiaría. No por el hecho de besarla en sí, sino porque tal vez demostraría, después de todo, que no era el pusilánime sin espina que había probado ser. Hubiera estado con él, con sentimientos genuinos y nada más que eso. Nunca había tenido dinero de sobra ni estatus social y nunca había necesitado ninguna de las dos cosas para ser feliz: el peso de la cuenta de los Morgan le tenía sin cuidado. Lo que había terminado por establecer como imposible de ellos - además de lo muy obvio - era que Julisa no podía justificar aquella pasividad tan exasperante que permitía que a Adrien le pisotearan en algo personal como la elección de con quién pasar su tiempo. No podía estar con alguien que no se defendía y se sometía a lo que todos demás querían, menos lo que él mismo deseara.
 
-         -  Eso es un poco subjetivo, ¿no crees? Que las cosas no hubieran salido de la manera adecuada. Porque me parece que tu familia argumenta que todo terminó como debía terminar. – Recorrió lentamente lo largo del vaso de té con la yema de su dedo. No le había dado un solo sorbo y el hielo empezaba a derretirse lentamente, pero la verdad es que no le apetecía. Se sentía demasiado tensa como para ello.
 
 -         - Nosotros nacemos en el clan de nuestras madres, y nuestras madres pertenecen al clan de sus madres. – Mantenía los ojos fijos en el vaso frío y sus dedos seguían jugando con él muy lentamente. Su tono de voz tampoco era de confrontación, más bien parecía que estuviera comenzando a narrarle una historia. – El segundo clan al que pertenecemos es el de nuestros padres, que en realidad es el de las madres de nuestros padres. Porque reconocemos a la Madre como quien une a la familia. La proveedora, la defensora, la sabia y el origen de todo. Así ha sido desde que los Dioses crearon a la Mujer Cambiante de una pieza de turquesa en la Montaña Sagrada. – Por un momento, aunque hubiera sido breve, su expresión severa se suavizó e incluso pareció sonreír.
  
-         - Uno no desobedece a su Madre, esa es una de las primeras enseñanzas. Eso no es algo que necesite aprender de nadie más. – Así que el había pasado los últimos 20 años de su vida bajo ese principio, bien, el precepto bajo el que había crecido llevaba siglos y siglos de tradición. Eso, por lo menos hasta ahí, podía entender. Aun así nadie, ni nuestras madres, toman decisiones por nosotros. Yo existo gracias a ello. Dicen que mi padre era incluso más blanco que tú y créeme, mi abuela no fue feliz. Así que me dijiste que me querías y querías estar conmigo pero tu familia no lo aprobaba. Bien. Creo que si alguien que dice quererme está dispuesto a irse porque alguien más se lo dijo así, entonces las cosas sucedieron de la manera adecuada. -  
 
Le miró penetrantemente, esta vez entrelazando sus manos y apoyando su mentón sobre ellas. – Entonces, si tu familia y yo pensamos que lo adecuado fue separarnos, ¿por qué piensas tú que no lo fue? – Si así era como iban a ser las cosas entonces, en efecto, lo adecuado fue cortar con todo, pero no por las razones que los Morgan pudieran tener.
 
-  Si dejas que alguien más dicte lo que vas o no a hacer y tú lo permites, no puedes lamentarte. No puedo entender, en nombre de toda la Magia, por qué dejas que suceda. No va a terminar bien para ti Adrien. Y no me refiero únicamente a disculparte con chicas a las que querías, pero obviamente no lo suficiente. -

 
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Re: Café con moras

Mensaje por Adrien Morgan el Jue 1 Ago - 12:25

Escuchaba a Julisa atentamente, más por educación que por que realmente quisiera hacerlo. No era la primera vez que tenían una plática como esa, pero de alguna manera siempre se las arreglaba para no tener que hacerlo.  Es que tal vez para algunas personas ser un rebelde sin causa e ir en contra de las tradiciones y demás cosas de tu legado podía ser simple, pero no para él. Había crecido con el peso de su familia en los hombros, tenia expectativa que cumplir desde que tenía uso de la razón y sentía que incluso la muerte podía llegar a ser mejor que el hecho de que su familia le diera la espalda.

Por supuesto que sentía que alejarse de ella no era correcto, ¿Cómo no iba a sentirlo? Ella era verdadera, ella era su elección, pero no podía tenerla, no ahora al menos, no de esa manera.


Por qué te sigo queriendo, tal vez…  No lo se. Muchas cosas en mi vida no son tan simples como dejar todo de lado u oponerme a las decisiones de mi familia.  No creo que lo comprendas ni tampoco estoy pidiéndote que lo hagas.  Solamente quería ser sincero contigo una sola vez…  Pero supongo que eso ya es asunto del pasado.


Su mirada se fue a la ventana, tomo los libros con cuidado, uno a uno, revisándolos como si realmente se estuviera planteando la idea de volver a abrirlos.


Es más fácil de esa manera. Ir en contra de los deseos de mi familia supone tiempo y esfuerzo que no estoy dispuesto a gastar en eso, prefiero enfocarme en otras cosas por el momento. Haber nacido con mi apellido no solamente implica ganancias si no responsabilidades más allá de las que podrías imaginar.


Termino por desperdigar los libros nuevamente en la mesa, mientras un vuela pluma flotaba por sobre su hombro.


Supongo que esa será toda nuestra charla. A menos que tengas algo más que agregar, me es estrictamente necesario volver al trabajo.
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Re: Café con moras

Mensaje por Julisa Chee el Jue 1 Ago - 19:04

“Porque te sigo queriendo, tal vez.”


Ten sencillo de decir y tan difícil de explicar; porque lo decía con tanta facilidad, con tanta naturalidad, que no había manera de reconciliar lo que salía de su boca con la manera en que actuaba y la trataba. Nada, absolutamente nada de lo que decía, conseguía hacer sentido para ella. Y quedaba ya más que claro, que no importaba tampoco nada de lo que ella dijera, él tampoco la iba a escuchar. ¿Qué demonios se suponía que estaban haciendo entonces?  Lo único que estaba sacando en claro de esto era que el haber llegado a sentir algo por él no era más que una completamente estupidez y que eran demasiado distintos,  en lo superficial y en lo que más los representaba, como para poder haber hecho que algo funcionara entre ellos dos.


Eso no significaba que escucharlo admitir que aún la quería fuera a doler menos.


-          -  Como quieras. Si te hace sentir mejor, di lo que quieras decir. – Hablar resultaba muy sencillo, era cómodo, y no cambiaba nada. La opción fácil, como él decía. Y ella se sentía exhausta, herida y furiosa, todo y nada al mismo tiempo, como si un torbellino acabara de sacudirla y azotarla contra el suelo. Cerró ambos ojos, ocultó el rostro entre las manos. No estaba tratando de contener las lágrimas, simplemente estaba, a falta de mejores palabras, exhausta. Cansada de todo, cansada de él, y más le valía arrancárselo de su sistema de una vez, porque así como le auguraba que no iba a terminar bien, si seguía por ese camino, ella no iba a terminar mucho mejor.

 Mejor se marchaba ya. Volvió a meter la mano a su bolso para sacar un par de monedas y pagar el bendito vaso de té que no había ni siquiera probado, con tal de no deberle ni siquiera el trago. Se iba a marchar tranquila y por su cuenta, cada quien por su lado y a hacer de sus vidas lo que más les placiera, cuando Adrien comenzó a hablar de nuevo, o más bien, a hacer como que conversaba con ella mientras prestaba atención a lo que fuera que estuviera haciendo con sus libros.


Aquello fue la última gota que derramó el vaso. Encontraba repulsiva esa actitud, esa falsedad en intentar fingir que tenía todo controlado, el tratar de manejar con tanta naturalidad que aún sentía algo por ella pero que esos sentimientos no eran más que molestias que tenía que desechar. Y si ya no tenía nada más que decir, favor de retirarse porque le estaba quitando valiosísimo tiempo de lectura.


Y un cuerno.


Se inclinó sobre la mesa, sus dedos se empuñaron en el cuello de su pulcrísima y carísima camisa tan perfectamente planchada que era antinatural y lo jaló hacia ella. Lo besó. Sin suavidad, sin delicadeza ni aun te quieros disfrazados. Fue un beso agresivo, demandante y casi violento, porque no iba a permitirle quedarse con la última palabra, sentado en sus laureles y creyéndose al control de toda situación. Decir que lo había anticipado, o incluso, que lo disfrutaba, sería mentir.


Seguía doliendo. Porque él la seguía queriendo, y aun así desecharla era lo más sencillo.


Cuando lo soltó y se separó de él ahora sí, dejó las monedas sobre la mesa y se puso de pie. –  Que te vaya bien dejando que todos los demás vivan tu vida menos tú.  – Ojalá lo sacudiera, ojala lo lastimara y se sintiera tan horrible como ella misma se sentía en ese momento, y si ni así conseguía hacerlo parpadear, ojalá entonces que cuando menos llegara a oídos de su madre y cualquier petulante bruja de cuna de plata con la que estuviera comprometido ahora que el respetable Adrien Morgan andaba por ahí besando pobres diablas sin rostro. “Porque aún las quería, tal vez…”


Pero no lo suficiente.
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Re: Café con moras

Mensaje por Adrien Morgan el Jue 1 Ago - 21:44

Sinceramente de todas las ridiculeces que Julisa podría haber hecho, aquella simplemente no se la esperaba. No lo hacia la verdad.  Cuando ella lo tomo por el cuello de la camisa, él solo levantó una ceja como diciendo: ¿Enserio? Esperando un puñetazo, una bofetada o algo así, sin embargo fueron sus labios quienes lo golpearon de esa manera, en donde más le dolía: el orgullo.  No había sido el beso lo que llamo la atención de los presentes, si no la forma en la que se había llevado a cabo. ¡Maldita sea! ¿Es que no conocía otra manera?  La maldijo en silencio sin embargo le respondió el beso, pues ¿qué más hacia?  Incluso se levantó tomándola de manera un tanto agresiva por la cintura y enredo sus dedos detrás de su cabello.

Pero no iba a dejar que eso se quedara así nada más. Así que en cuanto se separo, ni siquiera le dio tiempo de responder o rechistar. Dejó unos cuantos galeones (si, galeones) para cubrir la cuenta del local y se fue, entre la mirada de la gente, con ella tomada de la muñeca. Podía resistirse si quería, hacer el escándalo que quisiera, pero no iba a dejar que eso siguiera así. Murmuró algo entre dientes y agitó su varita un tanto más molesto de lo que debería, la iba a llevar consigo en ese Aparicio quisiera o no.


¿ACASO ESTAS LOCA O QUE TE SUCEDE JULISA?


Le grito con todas ganas y perdiendo la poca compostura que aún le quedaba cuando aparecieron frente a ese callejón oscuro. Soltó su muñeca sin si quiera preocuparse por si la había lastimado o no. Es que simplemente hacer ese tipo de cosas, enfrente de todas esas personas. ¿Qué creía? ¿Qué los diarios no iban a hablar de eso al dia siguiente? ¿Qué la gente no iba a murmurar como es que el “heredero” Morgan se andaba besando con una desconocida en un café? Era el colmo.


Se giró hacia ella y la tomó por los hombros arrojándola, nada delicadamente, sobre la pared, encerrándola entre los ladrillos y su cuerpo.


Esta vez te has pasado por mucho ¡¿Qué pretendes hacer?! ¿Destruirme acaso? ¿esto es una venganza o algo asi?…

Y luego, teniéndola así, volvió a besarla, de manera agresiva, como si con eso pudiera al menos calmarse un poco, ahí entre la oscuridad, junto a ella.
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Re: Café con moras

Mensaje por Julisa Chee el Vie 2 Ago - 0:23

Con sinceridad, no habia esperado que Adrien fuera a reaccionar como lo hizo. Lo que pensaba de el no era ningun secreto: no tenia agallas, no tenia valor, casi pareciera que no tuviera sangre caliente corriendole por las venas. Auguraba insultos, claro. Reclamos tambien. Mas comentarios cinicos y altivos, de aquellos que tan bien le salian al querer demostrar su superioridad frente a alguien mas. Definitivamente no espero sentir sus afianzados en su cabello ni en su cintura, ni el puño sujetado con tan firmeza a su muñeca, ni aquella Desaparicion tan repentina. 

No habia tenido oportunidad de reaccionar a nada, ni a sus gritos reclamandole porque habia hecho tal cosa. Adrien estaba sujetandole la muñeca con tanta fuerza que estaba empezando a lastimarla, pero ni un solo sonido de queja salio de sus labios. 

Tardo un segundo en recomponerse de la aparicion involuntaria y no alcanzo a reconocer donde estaban. No le gustaba ese callejon, no le gustaba estar asi y definitivamente no le gustaba esta situacion; se estaba comenzando a notar, de ser posible, incluso mas ansiosa que al principio. A pesar de todo, tenia que reconocer, que verlo perder la compostura de esa manera estaba resultando ser, de una manera muy retorcida, demasiado satisfactorio. 

- Que? No puedes lidiar con un beso?

Sus labios se curvaron en la media sonrisa mas acida de todas. Se burlaba de el y no tenia pudor alguno en disimularlo. Asi que en realidad no tenia todo tan bien controlado como queria dar a entender, verdad? Claro que no estaba pensando en escandalos ni explicaciones que el tendria que dar ahora, no de una manera que estuviera mortificandole. No obstante, no pensaba en ello porque no le importaba, no porque no supiera los problemas que podria traerle al Heredero Morgan. 

Aunque tuvo el impulso de recoger su muñeca en cuanto al fin la solto, porque le dolia, se aguanto el malestar porque no iba a darle señas de nada. Pero entonces el la empujaba contra el muro con brusquedad y exigia respuestas que ella no iba a darle, por ningun motivo en especial mas alla de que no le daba la gana hacerlo. 

- Y que si asi fuera? Es mas facil de esta manera. - De nuevo riendose de el, usando sus propias palabras en su contra. Claro que queria lastimarlo de la misma manera en que ella estaba lastimada, a quien iba a engañar. No podia esperar que despues de decirle todo lo que le dijo, que aun sentia cosas por ella pero no merecia su tiempo, fuera a dejarlo todo tan tranquilo, aun y sin con sus acciones y toda esa rabia que le demostraba le provara justo lo contrario a lo que habia querido darle a entender. 

Entonces el la volvia a sujetar y la besaba con toda aquella ira. Fue invasivo, e iracundo, y a la vez familiar y electrisante, tanto que inmediatamente le dio un par de golpes en el pecho y trato de apartar el rostro para evitar que le siguiera besando, a todos lados y a ninguno, lo que fuera con tal de tratar de evadir sus labios, y al ver que no lo conseguia, esta vez si que termino por cruzarle el rostro con una sonora bofetada que seguramente iria a dejarle la palma de la mano bien marcada en la mejilla.

- Callate, quieres?? Callate de una maldita vez!! - Le odiaba, lo odiaba como a nadie en ese momento y no queria escuchar mas su voz. No queria verlo mas, ni tenerlo cerca, ni sentir esas manos en su cuerpo ni esos labios sobre los suyos o notar el aroma de su colonia impregnada en sus ropas. Lo odiaba tanto que sentia deseos de hacerle daño real, tangible, pero de alguna manera la unica forma que tuvo de traducir esas ansias fue el rodearle el cuello con las manos, - despues de haberlo abofeteado - y atraerlo de vuelta en un beso igual de intenso y violento y peligroso, igual de hambriento desesperado, haciendo ademas un gran esfuerzo sobre humano por contener las lagrimas que en sus ojos se habian formado, tal vez por no encontrar otra manera de desahogar toda aquella frustracion que sentia. 

Era veneno. Era toxico. El era toxico. 


Y ella no podia parar.
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Re: Café con moras

Mensaje por Adrien Morgan el Vie 2 Ago - 11:41

Sabia que desde el momento en que la invito a sentarse a su mesa aquello no podría terminar bien, aun que el termino bien en esos momentos estaba sobre valorado. Sabía que si Julisa se esforzaba un poco podía orillarlo a lo que fuera y no le gustaba. 
Para ser una persona que era manejada completamente por su protocolo familiar, valoraba demasiado las cosas sobre las que tenia control en su vida, así que imaginar que alguien más torcía las cosas a su antojo le era completamente inaceptable, no más, no podría soportar a otra persona más ideando como es que debía actuar o manejándolo a su antojo. 

Aquella bofetada podría haberlo traído a la razón, pero no lo hizo. Encendió algo más en él.  Se quedó inmóvil unos segundos apretando los puños con fuerza, embriagado por el sonido de su voz y esa forma de moverse hacia él. No fue capaz de resistir a sus brazos, su aroma, su piel sobre la de él.  Era una maldita droga, estaba seguro de eso, de las destructivas, las que te consumían la vida si les dabas la oportunidad, y él se la estaba dando en esos momentos. 

Respondió a su beso, bebiendo de sus labios de manera acelerada, como si el tiempo del mundo no alcanzara para esos instantes. La tomo de la cintura presionándola con fuerza sobre los ladrillos del edificio, tal vez con más fuerza de la necesaria. Sentía su cuerpo sobre el suyo, casi podía sentir los latidos de su corazón, su piel rozando con la de ella, no podría soportarlo un segundo más. 

Despego sus labios solamente para guardar el aliento, todos los pensamientos estaban acelerados en su cabeza, simplemente no podía pensar o razonar en momentos como esos, de haber podido hacerlo incluso no estaba seguro de cual habría sido la correcta manera de reaccionar. Lo único que hizo fue ir hasta su cuello, besarla, rasgar con sus dientes su piel. Sus manos seguían dibujando su cintura, adentrándose en su piel debajo de la ropa. 

Vas a destruirme… ¿lo sabes? … Cerró los ojos y la abrazo contra él, no la iba a dejar escapar, no esta vez.
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Re: Café con moras

Mensaje por Julisa Chee el Vie 2 Ago - 13:44

La reaccion de su cuerpo al momento en que Adrien se apoderara de su cuello y sintiera sus labios recorrerle la piel así, rosándola con su aliento cálido, fue demasiado sincera y demasiado intensa como para tratar de fingir que en nada le afectaba su cercania. Contuvo la respiración en una suerte de suspiro ahogado y violentado, y su cuerpo se arqueó hacia él, buscándo su calor y el de sus labios y el tacto de sus manos. Aferro los dedos en su cabello, oculto el rostro en él…


Cuando la abrazó de esa manera quedo petrificada por un segundo, tan solo el que le tomó reaccionar y sujetarse a él con tanta fuerza, aferrándose a su cabello y sus hombros que debería estarlo lastimando. No era justo el como la hacía sentir si la abrazaba de esa manera, como si en verdad estuviera dispuesto a sostenerla entre sus brazos y no soltarla pasara lo que pasara, pero sabia, ambos sabian, que eso no iba a pasar.


Porque la quería, pero no lo suficiente. La besaba, pero por la mañana volveria a ser el Adrien Morgan con la presion de todo el universo encima y que preferia complacer a un millon de personas  que ni sabian bien lo que querian, antes que el mismo. Que ahora la tocaba por debajo de la ropa, y una parte e ella queria que lo hiciera y desaparecieran y poder simplemente estar con el por el hecho de que queria y fin, sin pensarlo mas, pero eso no iba a suceder. No le creía, no le creía nada, y todo eso no hacía más que lastimarla más.


-           Ya lo sé. – Que iba a destruirlo. Esa fue su confesión a media voz, sintiendo que perdía la fuerza en su cuerpo y sus brazos caían innertes a sus costados. Nada bueno iba a salir de esto. Ni el iba a dejar todo por lo que habia aceptado dejarse atar, ni ella iba a cambiar por acomodarse mejor a lo que su mundo quisiera. No podia hacerlo, y aun si pudiera no querria hacerlo. Su nombre, su piel, su historia, eran cosas que le definian. Y no iba a rogarle a nadie por cariño, eso jamás.
 
-           Ya lo sé que no soy buena para ti, de acuerdo? – Ni el para ella. Lo sabia, cada fibra de su ser lo sabia y aun asi costaba demasiado terminar de desprenderse, pero de alguna manera lo iba a hacer. Que hiciera lo que le diera la gana, que viviera miserable el resto de su vida si eso es lo que queria porque habia decidido darle el gusto a todo el mundo menos a si mismo y que siguiera rodeado de insipidas y racistas pero de apellido respetable y que seguro a su madre harian tan feliz. No necesitaba esto. No necesitaba estar arrinconada contra el muro de un callejon oscuro, no necesitaba de su aceptacion y no necesitaba de el.
 
Lo que necesitaba era un trago. Una botella entera, una linea con urgencia. Un taladro para conseguir sacarselo de la cabeza de una vez.
 
-        - Pero esto fue lo que tú decidiste, no yo. – Aunque eso tambien fuera mentira. El no lo habia decidod. Lo habian decidido por el y habia aceptado, ¿no era eso más patético? Tan patético como el que ella estuviera ahí, entre sus brazos, después de todo. Y esta vez alzó el rostro y sostuvo su mirada con fiereza. Que supiera que si las cosas eran asi era porque asi las pidio. Que lo tuviera bien presente, siempre, que podria haberla tenido asi, besado y tocado cuanto quisiera y ella se habria quedado con el sin importarle a quien le incomodara, pero era el quien habia decidido hacerlo asi.


Porque la queria, pero no lo suficiente.


Ironico, porque eso no bastaba para ella.
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Re: Café con moras

Mensaje por Adrien Morgan el Vie 2 Ago - 23:48

Adrien le sostuvo la mirada con igual de firmeza, decisión, como si en esos momentos fuera capaz de hacer cualquier cosa por ella, cualquiera que le pidiera.  ¿Qué él lo había decidido? Claro que no había sido así! Él la quería, se lo había dicho no solamente una vez o dos. Ella era su elección, claro que no podía darle una relación formal, no podía andarse mostrando con ella por los pasillos y todas esas cosas porque… pues porque él era Adrien Morgan, el hijo del director del hospital mágico más reconocido de América, el futuro sanador con dos especialidades mágicas, una de las figuras más prometedoras de los últimos años…  y tenía una responsabilidad con respecto a eso, tenía una apariencia que conservar, tenía una reputación.  Pero aun así, él la quería a ella… ¿por qué?  Maldita sea, ni siquiera él mismo lo sabía, tal vez por el hecho de que no podía tenerla o porque era la única persona que había dejado que se acercara realmente a él en toda su vida.

Acaricio su mejilla suavemente, tal vez su mirada se había doblegado lentamente, la veía como si estuviera examinándola, como si quisiera guardarse la imagen de su rostro por siempre.  Acerco su rostro al de ella para besarla, pero se detuvo tan solo unos centímetros de sus labios, sintió su aliento sobre los de él y cerró los ojos lentamente.


Pues ahora decido estar contigo…   déjame estar contigo…   - Entonces la beso, no de la manera en la que la había besado antes, esta vez fue con entrega, con profundidad, como si la misma vida se le fuera en ello. Tenía aun una mano sobre su cintura mientras que la otra se había acomodado en un abrazo, no quería dejarla ir, en esos momentos era suya y si la soltaba, sentía que ella iba a desvanecerse, a desaparecer de su lado.


No sabía que iba a suceder el día de mañana, no sabía si es que ya había comenzado el rumor de ambos besándose en la cafetería o si comenzaría al día siguiente, no le importaba. En esos momentos quería ser solamente Adrien al lado de Julissa.


Se que no eres buena para mí, pero maldita sea… Julissa, eres mía, esta noche eres mi elección. Por favor déjame ser la tuya.. Al menos esta noche, no puedo soportar más esto entre los dos…


Sentía que no iba a cansarse jamás de besarla, de sostenerla entre sus brazos, ¿Cuánto tiempo dudaría aquello? No lo sabía, pero no quería pensar en eso.
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Re: Café con moras

Mensaje por Julisa Chee el Sáb 3 Ago - 0:50

No aparto la mirada de la de el, ni siquiera parpadeo una sola vez a pesar de tener su rostro tan cerca del propio que casi podia sentir sus labios tocandola. No sabia ya si queria volver a abofetearlo, a abrazarlo, si acaso era mas prudente morderlo con tal de que se apartara o si iba a ceder, mandar todo al demonio y enroscarle las piernas alrededor de su cintura. Sentia todo en una potencia maximizada y se sabia intoxicada, abrumada por completo en ese violento torbellino de sentimientos encontrados donde no sabia que imperaba mas, si el amor propio o el deseo casi palpable de tenerlo clavando los dedos en la carne de sus caderas. 

Entonces la beso, y ella se encontro correspondiendole en todo, absolutamente todo. En la manera en que su boca buscaba la propia, en el como sus respiraciones se acompasaban y su figura encajaba a la perfeccion entre sus brazos. El sabor a café en su lengua, los matices a madera y bosque en su colonia. Se asfixiaba, se asfixiaba y lo único que le mantenía con vida en ese instante eran sus labios. 

Le creyó, le creyó cuando le dijo que la escogía, cuando le pedía estar con ella, y se odio por ser débil. Por darle ese voto de confianza cuando no se la merecia y estar dispuesta a darle lo que pedia. Ahi mismo en el callejon, como mujerzuela barata? Lo dudaba. Pero sentia repulsion consigo misma por estar consciente de que podria haberlo hecho asi si Adrien no fuera como era. 

- Dilo de nuevo. - Que la escogia a ella, que esa era su eleccion. Estupida, estupida Julissa que habia malentendido las cosas e incluso, quiza, sentido un poco de ilusion que no tardo nada en recordar que no era mas que una falsedad. Escucharlo decir que la elegia habia hecho que su corazon se elevara hasta el punto mas alto y todo eso lo transmitia en la forma en que lo besaba y sus manos lo recorrien. Porque ella lo queria. Porque el la queria...

... pero no lo suficiente. 

Por lo menos una noche, le pedia. Por lo menos una noche, porque ya no podia mas. Aquel fue un brutal golpe de realidad que habia sentado peor que verse sumergida en agua a punto de congelacion. Por lo menos una noche, porque nada va a cambiar. Por lo menos una noche, porque por la mañana se iba a marchar. Por lo menos una noche, porque era todo lo que iba a estar dispuesto a dar. O no era eso lo que en realidad queria decir? Por lo menos una noche para poder volver luego a lo mismo. 

Se aparto de el. De sus labios y de sus besos adictivos  agacho la mirada, tratando de asimilar lo que le pedia. Y hacerlo la estaba matando, le estaba doliendo demasiado, y no era justo que le pidiera tal cosa mientras la abrazaba de esa manera. 

El silencio duro apenas un par de segundos, pero le parecieron eternos. Se llevo ambas manos a la cabeza y alzo la vista al cielo, que apenas y alcanzaba a vislumbrarse entre los espacios de aquel oscuro callejon. Ahora mismo, lo confesaba, se estaba mordiendo los labios para tratar de distraerse de aquella horrible sensacion de notar como tu garganta se cierra y las lagrimas hacen todo en su poder para manifestarse. 

- No soy... la chica con la que vas a desahogarte pero con la que no te vas a quedar. No voy a follarte para luego ver como te marchas. Si me quieres, me tienes, pero no a medias. O todo o nada.- Le susurro con voz entrecortada, porque era mas que obvio que estaba resistiendo como podia para no quebrarse en ese instante. Habia tomado ese papel muchisimas otras veces y lo habia jugado a la perfeccion, pero no mas. Tal vez queria algo distinto ahora. Tal vez no queria tener mas ese rol. Tal vez algo habia cambiado.

- Dejame ir. - Casi como si supiera de antemano que iba a responder. Nunca le habia dolido tanto decir esas palabras.

Pero si decia que lo que queria era ser sincero, por lo menos ahora...

Se paso los dedos por el cabello de forma desordenada. Y se rio, se rio porque no le quedaba mas. - Sabes que es lo mas triste? Que me hubiera quedado contigo.

No iba a ser el unico con confesiones que dejaran heridas esa noche.
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Re: Café con moras

Mensaje por Adrien Morgan el Sáb 3 Ago - 20:52

Claro que no iba a ser suficiente, nunca lo era, pero era todo lo que podía ofrecerle. ¿Cuándo terminaría aquello?  Realmente esperaba que pronto, estaba cansado de tener que seguir los hilos de su familia, estaba harto del sistema en el que había crecido, estaba simplemente al borde de dejarlo todo, pero no podía y no iba a hacerlo.

Las palabras de Julissa le dolían, más porque sabía que eran verdad. El tal vez no la había valorado lo suficiente, pero es que le costaba mucho hacer eso con las personas, para él la mayoría de la gente significaba solo lo que su familia decía que significaban, no más, no menos. Pero ella era diferente, ellos no la conocían como él, ellos no sentían lo que él sentía estando a su lado, por ello no quería perderla, quería que fuera suya al menos por esa noche, pero ella no quería eso y lo comprendía….. Pero él no iba a conformarse.


Muy bien, sinceramente Adrien no era la mejor persona del mundo, fuera de lo que sus padres quisieran o no, había tenido una vida entera para hacer que las personas hicieran lo que él quería, por las buenas o por las malas, aun que nunca se atrevería a obligar a Julissa con algo que ella no quisiera… aun que había otros métodos que sinceramente, no le molestaba utilizar.
Es que… ¿Enserio pensaba que la iba a dejar ir así nada más? ¿Después de ese beso? ¿Después de lo de la cafetería? El mundo seguramente estaría hablando de él y ella al día siguiente y si ya se había metido en todos esos problemas por su culpa, si ella se negaba a su sinceridad, pues.. ¿Qué podía hacer él?  Darle un beso de despedida y ¿dejarla así nada más? No,  desafortunadamente, él no era ese tipo de persona que aceptaba la derrota con facilidad.

¿Y qué tal si quiero que te quedes conmigo? ¿Lo harías si te lo pidiera? Por favor July… te estoy entregando todo, en estos momentos... aquí.. Ahora mismo… y ¿aun dudas de mi? …
No espero una respuesta nuevamente, solamente la beso, profundamente. Aun la tenia abrazada, no iba a dejarla ir y eso era más que obvio.
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Re: Café con moras

Mensaje por Julisa Chee el Sáb 3 Ago - 23:43

¿Lo haría si se lo pidiera?

No no no no y no. Cerró los ojos con fuerza, queriendo ya no verlo más, deseando incluso dejar de escucharlo. Adrien no iba a cambiar, no iba a dejar nada de su perfecto y falso mundo orquestrado por manos ajenas, solo para estar con ella. Eso era algo que le habia demostrado una y otra y otra vez. Era un cobarde, uno sin agallas y que se dejaba manipular por quien fuera. 

Nunca se le habría ocurrido entonces que pudiera manipularla a ella. 

¿Se quedaría si se lo pidiera? No quiso responder. No quería ni abrir la boca porque no sabía qué era lo que fuera a salir de ella. Su garganta estaba cerrada en un nudo que resultaba asfixiante y mantenía el rostro apartado de él. Toda ella estaba tensa, conteniendo la respiración, endureciendo la línea de su perfil, no podía verlo, no podía enfrentarlo.  

Y le pedía que le creyera, y le aseguraba que iba a entregarle todo, y le suplicaba que no dudara de él. 

Y ella le creyó. Por que no podía no hacerlo si la tomaba en sus brazos de esa manera y la llamaba July. No cuando la besaba y sentía como si algo en ella se quebrara y le fuera arrebatado. No cuando le cedía el control tan solo por alimentar esa llamarada tan tenue de anhelo y esperanza que le quedaba, que tal vez esta vez fuera distinto, que tal vez, solo tal vez, ahora la escogeria a ella...

Que tal vez ahora la querría lo suficiente.

Se sintió más desnuda y vulnerable que nunca y aquello le aterrorizaba. Se aferró a él con todas sus fuerzas y a la vez de una forma completamente distinta, así, entre sus brazos, y bebiendo de sus labios como si le fuera más vital en ese momento que el respirar.

- No juegues conmigo... por favor... - Lejos quedó la actitud desafiante y altiva. Fue un susurro inaudible, casi temeroso, aun con los ojos cerrados cuando apoyo su frente en la de el y le tomo el rostro entre las manos para besarlo. Nunca mostraba miedo, nunca mostraba duda, pero de alguna manera Adrien se las habia arreglado para llegar muy hondo en ella y...

Iba a destruirlo, lo sabía. 

Y en su ingenuidad quiso olvidar que él iba a destruirla también.
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Re: Café con moras

Mensaje por Adrien Morgan el Dom 4 Ago - 1:39

Se perdía en sus besos, sus labios calmaban sus ánimos y lo reconfortaban. Tal vez eso hubiera sido suficiente para cualquier persona, pero él no era cualquier persona. Por más que estar a su lado le supusiera paisajes felices y noches de ensueño, él no podía vivir de ellas, ¿Qué esperaba que hiciera? ¿Qué tirara a la borda todos esos años de esfuerzo? ¿Qué terminara como un maldito medico de segunda? ¿Por ella? No, por supuesto que no.  La quería, pero no al grado de lanzar su vida a la borda por irse con una mujer de su tipo.. y no lo decía solamente por su familia, si no por la fama que los Delta tenían en la universidad y realmente, las probabilidades de que alguno llegara a ser algo importante de su vida.

Y ella le pedía, con esa vocecilla casi imposible de resistir, que no jugara con ella. Pero ella era quién había comenzado todo eso, besándolo de la manera en la que lo había hecho, enfrente de todos, metiéndolo en problemas……. Vamos que no podía esperar que no se vengara de alguna manera, aun que esa fuera la manera más vil que él conociera.


No, Adrien Morgan no era una buena persona, ella ya debería haberlo sabido. Pero ahí estaba, llena de ilusiones, besándolo, rogando por qué no la lastimara. Pero ella lo había lastimado primero, todo con ella era como un juego de ajedrez, con los movimientos indicados y la estrategia correcta, él podría ganar, aun que terminara sin ella…


 No voy a jugar contigo July… ¿No vez que me tienes en tus manos? En este momento, aquí y ahora… – Volvió a besarla, con pasión, entrega, tal vez más de la que él quisiera, tal vez sus palabras no estaban tan disfrazadas. El la quería después de todo, de no ser así no habría si quiera permitido que se acercara a él en primer lugar. Tal vez no podía realmente cumplir todo lo que prometía, tal vez no podía dejarlo todo por ella como estaba diciéndole y si, tal vez se odiaría un poco al día siguiente que sus ilusiones terminaran rompiéndose de una vez. Pero estaba dispuesto a arriesgarlo todo, todo con tal de tenerla una noche más entre sus brazos.


Volvió a arrinconarla sobre la pared, aquel lugar se había vuelto un refugio que no deseaba abandonar, quería sentir una vez más su piel sobre la de ella, su aliento, aquellos suspiros ahogados, el aroma de su cabello.


Tal vez yo no pueda ser real… pero contigo, al menos puedo ser algo… – Había puesto su mirada sobre la de ella, firme, decidida, como si estuviera dispuesto a entregarle el mundo si ella se lo pidiera. Una noche, por una noche al menos.
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Re: Café con moras

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