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Mensaje por Adrien Morgan el Vie 30 Ago - 22:28

Club de Ajedrez

La noche estaba cayendo ya sobre el campus de la universidad, era un jueves por la noche, el día en que él siempre estaba en el club de Ajedrez hasta las 10, para después retirarse a terminar proyectos o investigaciones con Murphy en la morgue, lo hacía así desde el semestre pasado, porque era su forma de adelantar trabajos y mantenerse despejado al mismo tiempo, había incluso acomodado las materias del día siguiente para darle pie a su ordenado calendario de actividades, así era él después de todo, una persona que gustaba del control casi de una forma obsesiva.

Pocas veces tenia oponentes realmente interesantes, la mayor parte de las ocasiones solamente se sentaba ahí durante horas examinando jugadas e instruyendo a otros alumnos sobre los movimientos principales del juego  y demás. Tal vez si había una forma de encontrar algo agradable el carácter de Adrien era en encontrándolo como tutor de alguna clase de Sanación mágica o de Ajedrez, tal vez por eso y por su participación en el club es que le habían nombrado presidente ese año.

Ese día en particular se había quedado solo, tal vez porque muchos estaban preparándose para el torneo de duelos o porque estaban agobiados por los trabajos de inicio de curso, daba igual. Estaba sentado frente a una de las mesas cercanas a la ventana, el club de Ajedrez mágico no era ni la mitad de grande que el de Duelos, tal vez porque no tenía mucha concurrencia desde hacía años, a la gente ya no le importaban los deportes donde tuvieran que usar el cerebro, incluso en los duelos lo que más importaba era que tan desfigurado quedaba el oponente en vez de tener una buena estrategia al momento de pelear.

Tenia frente suyo un tablero recién acomodado, frente a él había un libro de ajedrez encantado flotando que constantemente repetía movimientos de jugadas, lo hacía también como práctica, la práctica de un día aburrido, al menos hasta que la puerta del salón de duelos se abrió de par en par haciéndolo levantar la mirada.


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Re: Apertura

Mensaje por Julisa Chee el Vie 30 Ago - 23:05

Habia perdido la cuenta de cuanto tiempo llevaba apoyada bajo ese arbol frente al pequeño edificio que daba cede al club de ajedrez. Podria medirlo en base a cuanto llevaba con el cigarrillo que llevaba en la boca, pero ni con eso lograba hacerse una idea precisa. El problema al que se enfrentaba ahora era que, por un lado, sabia que tenia que entrar. Por el otro, no queria hacerlo. 

Le gustaba ser parte del club de ajedrez, no importaba lo ridiculo y ñoñisimo que pudiera parecerle a otros. A fin de cuentas ella tambien tenia su lado ridiculo y ñoñisimo, el que habia pertenecido al club de ciencias, de matematicas, de debate y de ajedrez en el colegio. Tenia en casa un monton de listones y trofeos que daban fe de ello. De no haberse decidido a continuar con una educacion mágica, probablemente habría probado beca para alguna ingeniería en alguna universidad muggle. En algun momento tal vez hubiera hasta fantaseado con MIT, pero vamos, que eso era menos probable que, bueno, que a ella repentinamente las niñas Epsilon la quisieran entre sus filas.

La idea era entrar, firmar y salir. Limpiamente y sin mas conflicto. Que porque tendria que abandonar el club de ajedrez si era algo que disfrutaba hacer? Por problemas con el infeliz de Adrien? De esos habian tenido siempre y de todas maneras se habia quedado.

Bueno, ya, pero ahora las cosas eran distintas. Antes Adrien no era otra cosa que un cobarde pusilanime. Ahora era un hijo de puta en todas las de la ley al que no podia ni ver sin sentir impulsos homicidas, pero ceder a su visceralidad podria joderla no solamente a ella sino a su hermano. Y esos eran riesgos que, a pesar de todo, no estaba dispuesta a correr, no si habia la posibilidad, aunque fuera pequeñita, de que Thomas terminara afectado. 

La luz del club seguia encendida y esa era señal inequivoca sobre quien estaba adentro. Lo penso, en verdad que dudo si no seria mejor hacerlo otro dia en el que el no estuviera, pero se decidio a mejor ya no darle mas vueltas al asunto. Ademas, ahora era presidenta de Delta Yotha Ipsilon. Tenia demasiadas otras cosas en las que preocuparse y en las que dedicar su tiempo. No tenia nada que temer. No tenia porque dejar que le afectara. 

Porque a fin de cuentas el era basura y ella no iba a dejar que se le volviera a meter bajo la piel.

Asi que apago su cigarrillo y abrio la puerta, como no, encontrandolo frente a un tablero. Permanecio con una expresion adusta apoyada junto al marco de la puerta, con ambas manos metidas en los bolsillos traseros de sus pantalones y sin moverse, pero eso si, asegurandose de mantener la varita al alcance, no fuera a ser que la llegara a necesitar...

Exagerado? Tal vez. Pero lo dicho, con el ya no podia dar nada por hecho. 

- Vengo a darme de baja. - Al grano. Tan solo tenerlo de frente ya bastaba para hacerla tensarse por completo y desear maldecirlo una y otra y otra vez. No le apetecia quedarse ahi mas de lo que fuera necesario para borrar su nombre de los registros del club, porque ese lugar estaba impregnado de demasiadas cosas que preferia no recordar.
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Re: Apertura

Mensaje por Adrien Morgan el Vie 30 Ago - 23:49

Tenía que admitirlo, se habría imaginado a cualquier persona cruzando esa puerta, a cualquiera, incluso al idiota de Zlatan antes de a Julisa parada frente a él,  después de todo eran algo así como novios, al menos eso había escuchado, no se le habría hecho raro de que volviera a buscarle pelea como meses atrás o a reclamarle por lo de la revista, si era que no le había bastado con el ridículo de la feria. Pero no, era ella quién estaba ahí y si, tenía que aceptar que eso lo había dejado sorprendido al menos unos segundos, en los que incluso el libro que estaba hablándole acerca de las aperturas de ajedrez se  giro hacia la puerta para ver qué es lo que se estaba llevando la atención de su compañero ahí presente, como si gozara de alguna autonomía o algo.

Fuera de la historia que ambos tenían y del poco aprecio que cualquiera pudiera tenerle por, numero uno: ser una becada, numero dos: ser una navajo, Julisa era un miembro importante del club de Ajedrez, si se veía solamente desde ese punto, escucharla decir que venía a darse de baja del club era realmente un gran perdida.  

Adrien permanecía en la misma posición de antes, incluso había retirado la vista de Julisa casi inmediatamente que se dio cuenta era ella quién entraba al salón,  no por que tuviera miedo de verle o cualquier cosa, si no porque estaba analizando la situación desde los puntos menos viscerales de esta.

Continua con la partida “siempre viva”, desde el onceavo movimiento. – Le dijo en un serio tono de voz al libro, el cual comenzó a recitar los movimientos de tan legendaria partida, él simplemente se había levantado de su silla de manera educada.  Por unos momentos pareció como si Julisa no estuviera en el lugar, o él la estuviera ignorando complemente, pero luego trajo de uno de los archiveros unos cuantos papeles donde estaban los registros de jugadores, empezó a ver el registro uno a uno hasta encontrar el de Julisa, entonces fue se dirigió a Julisa, permaneciendo a una distancia pertinente de ella.

Le dirigió una mirada, algo en él había cambiado desde la última ocasión en la que se habían encontrado, no la miraba con altivez ni tampoco con soberbia, mucho menos con enojo, era como si de alguna manera Julisa hubiera adquirido para él un estatus neutro en la sociedad o tal vez porque había aprendido a fingir mejor.

Tienes que firmar tu renuncia y se retirará tu nombre de la lista y prácticas, si quieres volver tendrás que esperar  hasta que el ciclo termine a menos que el club apruebe por decisión unánime tu regreso. ¿Estás segura que quieres retirarte? .

Le extendió los papeles  de manera firme, para que ella los tomara y decidiera, después se cruzo de brazos sin apartar la mirada de ella.  

No voy a tratar de convencerte para que no te vayas ni tampoco voy a preguntarte motivos, pues creo que ambos los conocemos perfectamente. -  Luego se dio la vuelta volviendo hasta su lugar, se repetía internamente que era mejor así, tener a Julisa por cualquier lugar cerca de él resultaba un peligro inminente, tenía que desintoxicarse de ella, olvidarse completamente que existía, ni estaba pensando cuando volvía a mover las piezas del ajedrez en una jugada completamente equivocada, a lo cual el libro respondió con una negativa y un simple alfil destruyo a la reina.
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Re: Apertura

Mensaje por Julisa Chee el Sáb 31 Ago - 0:39

Noto lo sorprendido que se encontraba al verla ahi pero ni eso basto para hacerle cambiar su semblante, ni siquiera por el mas minimo atisbo de sonrisilla cabrona que hubiera podido llegarse a asomar en su rostro de ser otras las circunstancias. Tampoco se dedico a seguirlo con la mirada, porque en verdad, hasta la manera en que las piezas se movian magicamente en el tablero, el libro flotante y la manera en que los manteles monocromaticos caian hasta el suelo de madera, cualquier cosa en aquella habitacion se merecia mas atencion por su parte de lo que el lo hacia. 

Y es que si lo miraba volvian a ella todas esas ansias por maldecirlo, por lastimarlo y hacerlo sufrir por todas las maneras que se le pudieran ocurrir. En verdad que no creia haber llegado a odiar a nadie tanto como lo hacia ahora, que tan solo su cercania le repugnaba, y era verdad que nadie nunca le habia hecho sentir tan poca cosa y tan humillada como el lo habia conseguido. 

Chasqueó la lengua. - Sí sí, puedes ahorrarte el discurso, ya me lo sé de memoria. - Las condiciones para darse de baja, los lineamientos a seguir, las modificaciones al reglamento. A fin de cuentas ella le había ayudado a redactarlas. Muchas horas había pasado en esa sala.

Apenas y desvio la mirada un instante, uno minúculo, para mirarlo con nada más que desprecio, porque era lo único que tenía para dedicarle a pesar de que él pareciera tan desapegado de todo. "A menos que el club apruebe tu regreso como decision unanime", ya, claro...

Le arrebato los papeles y se acerco a una de las mesas, buscando apresurada una pluma con la que firmar en su mochila repleta de libretas y planos. Ni siquiera iba a leer el formulario, porque lo dicho, sabia de memoria lo que decia y ella no queria estar mas ahi... pero el tenia que decirlo, cierto? No podia simplemente quedarse cerrar la puta boca y quedarse callado, dejarla hacer lo que tenia que hacer sin mas. 

- Ah si? Dimelo, por favor, que me muero por saber tu punto de vista con respecto a mis "motivos"... - O que era lo que le iba a decir? Que en vista de que iba a casarse al encontrarla esa tarde decidio que no tenia otra cosa mejor que hacer que usarla? Dejo el papel a medio firmar y se acerco con ferocidad, pero no a el, sino hacia el tablero. Aparto el libro con un manotazo y tomo el tablero entre sus manos, tan furiosa que ni siquiera presto atencion a la reina destruida, clara señal de que Adrien no estaba tan concentrado en su juego como queria aparentar. - Y este tablero es mio, se viene conmigo tambien. - Proyecto de segundo semestre, construir uno desde cero. 

Lo ironico es que el le habia ayudado a diseñarlo.
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Re: Apertura

Mensaje por Adrien Morgan el Sáb 31 Ago - 12:39

Recordaba perfectamente la primera vez que vio a Julisa entrar por esa misma puerta, hacia más de un año, la primera impresión que tuvo no había sido para nada infundada por el color de su piel o su raza, vio llegar con los papeles de inscripción al club bajo el brazo apenas unos días después que las clases habían comenzado y esa tarde, frente a los pocos espectadores que residían en el club, tuvieron el mejor juego en años, ahí había confirmado que Julisa era diferente, muy a pesar de las apariencias o cualquier cosa, ella era diferente. Pero esos eran recuerdos peligrosos que traían a él ese sentimiento de desasosiego, al lado de Julisa se había dejado llevar más de la cuenta y eso estaba mal, para él y para las personas que lo rodeaban, no podía olvidar aquello, no podía dejarse caer nuevamente.

Aun que Julisa se veía claramente alterada y ansiosa por salir de ahí, él mantuvo una actitud firme, recta y pasiva, dejar que sus emociones y lo que pudiera sentir por ella lo dominaran estaba mal, no se lo iba a permitir, fue por eso que cuando ella le pidió que le aclarara los motivos, él solamente negó con la cabeza.

Pero eso no la había detenido.

Era ridículo realmente que Adrien pudiera aceptar una humillación tal cual el novio de Julisa le había hecho pasar en la feria, podía incluso aceptar que Julisa renunciara y no volver a verla, de hecho le parecía lo mejor que podía pasar en esos momentos, pero si había algo que él no iba a permitir es que se llevara aquel tablero.

Si, podría ser una niñería, pero hablando de la rutina y el orden que Adrien tenía desde el semestre pasado, una de sus rutinas era jugar en aquel tablero, todo el mundo lo sabía, todos en el salón de Ajedrez sabían perfectamente que ese tablero de ahí solamente lo tocaba Adrien y Julisa en su momento, no se movía de ese lugar y jamás utilizaba nada más, algunos decían que era por suerte otros por nostalgia, pero ese tablero era especial para él… y ella se lo quería llevar.

Vio el libro de juegos estamparse contra la ventana cuando Julisa le dio el manotazo y como si advirtiera con temor lo que trataba de hacer, trató de poner una mano en el centro del tablero para evitar que se lo llevara, pero había actuado tarde pues ella ya lo tenía entre las manos. Se levantó de su asiento apoyando ambas manos sobre la mesa, viéndola fijamente.

Julisa, estas siendo completamente irracional, deja ese tablero en la mesa, ahora. No voy a permitir que te lleves material del club así como así. Puedes estar enfadada conmigo lo que desees, mandar al imbécil de tu novio a golpearme nuevamente o lo que quieras, pero ese tablero es parte de este lugar….- ……”igual que tu”. Podría haber completado la frase, podría pero no lo hizo. Si, está bien, estaba haciendo mucho drama por un ridículo tablero de ajedrez, algo en él se repetía que debía dejarla llevárselo todo de una maldita vez, pero no era esa voz la que estaba ganando en esos momentos.
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Re: Apertura

Mensaje por Julisa Chee el Sáb 31 Ago - 13:32

Habia sido mas rapida que el, tal vez por cuestion de suerte, pero ya habia retrocedido algunos pasos para guardar las fichas en su mochila, incluida la reina que acababa de reconstruirse magicamente y a la perfeccion, mientras apretaba el tablero contra su pecho. Y una mierda que le pertenecia al club. 

- Y que vas a hacer? Amenazar mi beca o la de Thomas? - Porque esa ficha ya la habia gastado, y ella habia aceptado sus condiciones. No habia dicho nada a nadie, no lo habia ni siquiera volteado a ver despues de haber terminado en ese callejon a oscuras con el, con la ropa revuelta y oliendo a su colonia con una migraña como nunca habia tenido. Y claro que le molesto aun mas que trajera a Zlatan a colacion. Cuidado con lo que Adrien dijera, porque por la manera en que las cosas se habian ido volteando en las ultimas semanas, para ella Zlatan valia muchisimo mas de lo que Adrien podria haber hecho. Adrien nunca hubiera dado la cara por ella en nada, y la prueba estaba publicada y en circulacion.

Ella habia diseñado ese tablero. Ella lo habia construido desde cero, lijado la madera, pulido las resinas, moldeado cada curva y pintado con absoluta precision hasta el mas pequeño de los detalles. Habia mucho de ella misma impreso en ese tablero y si ella se iba, entonces se lo llevaba consigo, y eso era algo en lo que no iba a ceder. Por muy parte de ese lugar que fuera, por muchos recuerdos que tuviera. - Yo lo hice y no quiero que lo tengas. No quiero quiero que juegues con el, ni que lo toques, ni que ni siquiera lo mires. No te vas a quedar con el. - Ni tampoco con la parte de si misma que habia dejado ahi.

- Dile a Wardwell que te mande diseñar uno nuevo en sus ochoscientos talleres distintos. O mejor! Consiguete una nueva estudiante de bajos recursos que se muera por mostrarte su gratitud segun su cultura se lo indica, porque es algo que te encanta hacer, que no? Tan bueno tu, ayudando a los necesitados desinteresadamente. - Para alguien que en su vida habia puesto una mano en un numero de Brillantina, habia memorizado todo aquel vomito verbal al pie de la letra. No habia sido esa la primera vez que alguien la insultaba por el tono de su piel o el lugar de donde venia o la lengua que hablaba. No era la que mas le hubiera hecho llorar, porque eso habia sido cuando era una niña, ni tampoco la que mas le hubiera enfurecido, porque en esa ocasion Thomas habia tenido que ir a la comisaria a pagar su fianza para no pasar la noche encerrada. 

Era, sin embargo, la que mas le habia dolido, porque habia sido de boca de alguien a quien habia querido demasiado.

Por lo menos ahora sabia cuales eran sus verdaderos colores...
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Re: Apertura

Mensaje por Adrien Morgan el Sáb 31 Ago - 14:30

Lo entendía, lo entendía perfectamente, sinceramente Adrien no había actuado de la manera correcta en muchas ocasiones dentro del pasado que compartía con Julisa, lo ocurrido aquel día en el café había sido uno de los más  grandes errores que había tenido en mucho tiempo, precisamente por haberse dejado llevar por su s emociones, por creer que podría tenerlo todo sin pagar ningún precio y ahí estaba el resultado. Si, amarla había sido un error, seguir queriéndola era la muerte en esos momentos.

No se iba a retractar por la amenaza hacia su beca o la de su hermano, lo había dicho precisamente con la firme intención de que ella no volviera a acercarse a él, afortunadamente aun que Julius había averiguado que la había dejado entrar a la fraternidad, no supo realmente sobre las visiones de Julisa y lo cerca que había estado de echarlo todo a perder, de haber sido así su beca o la de Thomas  habrían sido insignificantes a comparación de lo que podían perder.  En parte era eso lo que quería lograr con el ridículo reportaje y su declaración, la atención se había volcado hacia él y a pesar de las amenazas recibidas, de alguna manera se sentía seguro bajo el peso de su nombre… y Julisa estaba a salvo, lejos de él, pero a salvo.  

Trató de calmarse, ponerse a pelear como niños por el tablero tampoco iba a mejorar las cosas, menos con ella de esa manera, la entendía perfectamente y creía saber cómo se sentía por qué, afrontándolo de esa manera, ella no era la única persona que había sufrido con todo aquello, él  también la había perdido a ella y le dolía, más profundo de lo que ella jamás podría imaginar, ni de lo que él le iba a dejar saber.

Mira, está bien.  Sé que las cosas están mal entre nosotros en estos momentos, pero por favor, si vas a retirarte hazlo bien, no pienso tener una pelea contigo en estos momentos Julisa…  ¿Qué no te das cuenta?...  
Muy bien, era pésimo tratando de buscar conciliaciones, puso las manos a la defensiva y luego aspiro profundamente negando con la cabeza.

Te propongo algo, vamos a hablar, sin gritos, sin reclamos y sin insultos de ninguna de las dos partes, juguemos una partida y si al final decides que te vas, con todo y el tablero yo mismo te abriré las puertas para que te largues de una vez.

Su mirada estaba fija en la de ella, su respiración se había profundizado al momento en que parecía inamovible, realmente él representaba en esos momentos la calma y la serenidad, por más que sus palabras hubieran salido casi como una súplica, solo había una pequeña línea que podía notarse solamente por aquellos que llegaban a conocerlo de verdad, Julisa era una de ellos y sabia que en esos momentos, él estaba desesperado. ¿Tanto significaba aquel tablero para él?  Por supuesto y estaba seguro que ella lo sabía y por eso quería quitárselo.

Volvió a tomar asiento y le hizo un gesto con la mano para que se sentara frente a él, podría haberla amenazado con mil y una cosas, pero no era esa la forma en la que iba a actuar, no en esos momentos.


Última edición por Adrien Morgan el Sáb 31 Ago - 18:08, editado 1 vez
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Re: Apertura

Mensaje por Julisa Chee el Sáb 31 Ago - 17:59

- Coño Adrien! Que las cosas estan mal "entre nosotros" - hizo la seña de comillas con una mano, pues con la otra seguia sosteniendo el tablero, desbordando toda la irona que le fuera posible expresar en un solo gesto y con su voz - no alcanza ni a empezar a describir nada de lo torcido que esta. Y eso suponiendo siquiera que hubiera algo. Asi que por favor deja de tratarlo como si fueramos dos amiguitos enojados que despues de darse la manita van a volver a ser lo mejor del mundo, va? - Y una polla si el no queria pelear. Si ese era el caso entonces ella tampoco queria pelear, pero no iba a dejarse tratar, ademas de todo, con condescendencia. - Aqui ya no hay nada, te encargaste de dejarlo mas que claro con cada silaba de tu Maldita navajo. -

Que donde el se mantenia en calma ella llevaba sus emociones a en vilo. Nunca habia sido la clase de persona que podia mantenerse sereno y en control, mas cuando se trataba de algo que le afectase de manera tan cercana. No iba a ponerse a pensar en las tardes que habia pasado ahi en esa misma sala, en lo que habia llegado a valorar su compañia, en que en algun momento le habia llegado a simpatizar de verdad, o peor, que ahi mismo se habia enamorado de el y que cuando ya estaba hecha un lio entre tensiones e inseguridades, en el tratar de descifrar si habia algo ahi o solamente estaba haciendose ideas, habia sido el quien la habia besado por primera vez. El quien la habia buscado. El quien la habia invitado a salir. El quien la habia ilusionado. 

Lo unico en que podia pensar esa en esa noche en el callejon, en sus amenazas y en su hipocresia. En lo mucho que lo odiaba. En que habia sido el quien la habia lastimado. El quien no dejaba de minimizarla y hacerla sentir como nada. El quien habia roto todas esas ilusiones.

Y lo observo, lo observo y lo escucho sin acercarse ni moverse ni siquiera parpadear. Y se sentaba, y le hacia una seña indicandole que hiciera lo mismo, como dando ya por hecho de que tenia todo bajo control e iba a hacer las cosas bajo sus condiciones. De ahi que lo unico que tuviera sentido para ella fuera responderle - No.

Claro que habia notado aquel tono casi imperceptible de desesperacion en como le hablaba. La insistencia por convencerla, eso que casi se atreveria a llamar suplica. Y no lo podia comprender. Consiguio lo que queria, su vida era la perfecta y la bien aceptada por todos esos ojos que tenia encima de el, que no? Se iba a casar con su princesita de piel blanca y cabello rubio que iba mas cargada en oro que vaca nodriza en leche. Que le importaba a el entonces si se queria ir de ahi y llevarse lo que era suyo entonces. 

- No. No voy a jugar ninguna partida. Tienes... muchas agallas como para siquiera proponerlo. Aqui? Con mi tablero? Si quieres cerramos las ventanas y pasamos la noche como antes, pero rapidito, sin que nadie se entere para no hacer mas escandalos, ya te vale? - Sarcasmo puro. Despues de que le decia que se venia a dar de baja, que no queria verle mas la cara, incluso si queria verlo asi, que lo dejaba ganar porque era ella la que renunciaba y se iba...

- Ya te di lo que querias y voy a desaparecer. Que mierda te importa entonces si me lo llevo o no. Comprate otro. Es lo que haces. - No solto el tablero, lo contrario, lo apreto mas contra su pecho. Retrocedio un paso. Dos mas. En donde habia dejado esos malditos papeles?
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Re: Apertura

Mensaje por Adrien Morgan el Sáb 31 Ago - 19:33

Julisa siempre había sido así, esa fuerza inamovible, esa tormenta de emociones a flor de piel, muy distinta a él.  Su carácter llamo la atención de Adrien desde el primer momento en que ella estuvo frente a él, esa manera en la que no parecía importarle nada más que lo que sentía, su arrojo y  su fuerza,  se había dejado deslumbrar por ella, sin duda alguna; Es que sinceramente ver a alguien de su tipo era muy difícil en el ambiente en el que él había crecido, donde solamente existían criticas sociales y estándares a cumplir, donde el carácter existía solamente en las niñas caprichosas que sentían lo podían tener todo a sus pies, pero ella no era así, no era como ninguna persona que él hubiera conocido y por eso la amó desde el primer momento.

Tenía razón, no había nada entre ellos, nunca lo hubo, pero esa nada había significado más que muchos “todo” en su vida; nuevamente traía a colación sus palabras, las mismas que había utilizado contra ella en aquel callejón, ¿Qué pretendía? ¿Hacerlo sentir mal acaso? ¿Hacer que se arrepintiera por haberlas dicho?  No, tenían su razón y cada vez que ella las repetía, se recordaba a sí mismo por que había hecho aquello,  “Hazlo por ella, hazlo por ti, hazlo por la hermandad”. Tenía razón y no debía acercarse a él, no nuevamente, no podía seguir destruyéndose la vida de esa manera, ni tampoco destruyendo la de ella, Julisa tenía razón, era suficiente.

Entonces menciono algo que en verdad logro hacer un cambio en el semblante taciturno que mantenía, hablar acerca de aquellos momentos no era fácil para él, esos momentos que eran suyos, que eran de ambos. Tal vez era cierto y en esos momentos podía verse como lo peor, podría verse como un maldito hipócrita y todo lo que Julisa pudiera decirle, pero realmente valoraba el tiempo que había pasado a su lado, las risas, el cariño, porque había existido y aun que Julisa quisiera pensar que todo era fingido o que siempre jugó con ella, él sabía que no era así.

¿Eso quieres? -  Se había puesto de pie arrastrando la silla haciendo un sonido chillante, de esos que ponen la piel de gallina a quienes lo escuchan, su voz lo había acompañado  de manera fuerte y clara, sus ojos se entornaron a su alrededor, rodeo la pequeña mesa dando solamente dos pasos hacia ella, los mismos que ella retrocedió, como si de alguna manera aquella fuera una danza elaborada entre ambos, entonces soltó una carcajada.

Por supuesto…  ¿Cuánto dinero quieres por el tablero?  ¿5mil galeones?  ¿10 mil?  ¿Qué te importa a ti para qué lo quiero? ¿Para qué lo quieres tú? ¿Alguno de los pobres diablos con quienes pasas el tiempo saben siquiera para que se utiliza? Termina con las tonterías de una vez por todas y déjalo, o no y lárgate de una vez, pero no vengas aquí a pensar que con tus sarcasmos puedes lograr algo de remordimiento en mi.
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Re: Apertura

Mensaje por Julisa Chee el Sáb 31 Ago - 22:18

Lo queria porque era suyo. Lo queria porque habia dedicado mucho tiempo a el y si, le tenia un cariño especial, porque habia sido no solamente la primera cosa que habia fabricado de la nada, el primer plano que habia dibujado en un pergamino en blanco y le habia convencido de que, en verdad, esa era su vocacion. 

Lo queria por todo el tiempo que habia invertido en construirlo... a su lado. Por esas noches con una cafetera bien llena discutiendo medidas, estilos, acabados. Por esas tardes en las que se habia esta memorizado la interminable lista de maldiciones y contrahechizos por escuchar a Adrien repitiendola hasta el cansancio para memorizarla en su examen final. Lo queria por lo que habia detras de eso, por todo lo que habia significado, y por eso mismo no queria que se quedara con el. 

No se lo habia llevado antes, cuando hubiera sacado la estupidez aquella sobre que su familia no estaria de acuerdo si lo que habia entre ellos avanzaba, porque una parte de ella habia estado esperando que quiza cambiara. Que tal vez de repente le crecerian un par - metaforicamente hablando - y haria lo que quisiera hacer porque era en lo que creia, no porque le era conveniente. Si, ilusa. Vaya equivocacion. 

Cuando avanzo hacia donde estaba ella volvio a retroceder. No era miedo lo que sentia, era una necesidad casi vital de mantenerlo alejado de ella, de no permitir que invadiera su espacio o no iria a responder. Llevaba un nudo en la garganta, pero no por congoja, era rencor, era desprecio, era un impulso que le habia llevado, sin pensarlo, a cruzarle la cara con una bofetada que habia resonado con demasiada fuerza en sus oidos cuando le escucho reirse asi. 

Alguna vez alguien lo habria abofeteado? Lo dudaba. Era intocable, y a el nadie le negaba nada. Le constaba que le habian gulpeado a puños, pero no era lo mismo. De cualquier forma, ella no era como aquellas niñas de alcurnia, la crema y nata de la nacion, con las que se codeaba. Ni siquiera sus manos eran parecidas. Las suyas eran manos de trabajo, porque eran todo lo que conocian. No eran delicadas ni fragiles, ni adornadas con joyeria fina o libres de marcas y cicatrices. Sus manos eran muy distintas incluso a las de el, de cirujano, casi de artista. 

Sus manos eran un reflejo de quien era. Y no queria que el mantuviera en su poder nada que hubiera forjado con ellas. 

Agacho la mirada porque sentia los ojos cristalinos. Quiso gritarle y reclamarle mil cosas, pero no pudo porque llevaba la garganta cerrada. Porque tenia que haber jugado con ella asi. Porque habian tenido que llegar las cosas a ese punto. Porque tenia que haberla humillado de esa manera y hacerla sentir como un objeto al que se desechaba, porque el no tenia idea, no tenia idea de cuanto...

Lo empujo una vez. Lo empujo dos veces por el pecho, sin decir nada porque no encontraba que decir ni como decirlo y por ello se estaba tragando todo. Lo empujo una tercera con mas enojo descontrolado, sin poder aguantarse mas las lagrimas de resentimiento, y sin poder evitarlo, el tablero se le resbalo de las manos. 

Un golpe seco de madera quebrandose, y ahora quedaba partido en dos a sus pies.
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Re: Apertura

Mensaje por Adrien Morgan el Dom 1 Sep - 0:01

¿Realmente iba a pagar esa cantidad de dinero por algo como eso? El tablero no estaba hecho con los mejores materiales y a pesar de tener buena calidad, no dejaba de ser un trabajo escolar, algo que no valía si quiera 5 galeones en el mejor mercado de segunda mano; sin embargo significaba mucho más, tal vez ni siquiera podría llegar a ponerle un precio exacto pues lo veía como una parte de sí mismo, él había ayudado a construirlo y cada vez que estaba frente a él durante horas, le recordaba esos momentos que había pasado al lado de Julisa, las noches de platicas interminables, las verdaderas y profundas discusiones sobre todo, la vida, ellos.

Julisa se había convertido en ese tiempo en alguien esencial en su vida, porque lo conocía más allá de los prejuicios sociales. Adrien tenia amigos, pero todos eran influenciados por su nombre o su familia, ella era la única persona con quién había congeniado sin tener a nadie de intermediario y por eso la quería y quería ese maldito tablero, dejar que se lo llevara era de alguna manera aceptar que no habría marcha atrás, que todo eso se había perdido, que la única elección de su vida había sido en vano y que al final, como Lucienne había dicho, él había terminado perdiendo.
Sus palabras habían sido interrumpidas por el silencio tras la sonora bofetada que ella le propino, él giró el rostro hacia un lado y cerró los ojos sintiendo el escocer de su mano aun sobre la mejilla, Julisa tenía razón, nunca antes alguien le había lanzado una bofetada, lo habían golpeado a puños, Zlatan precisamente, le habían lanzado maldiciones, su padre precisamente era un fiel partidario de ellas como método correctivo, pero nunca algo como eso.

Había pensado en algún momento en dejarlo todo por ella, fue cuando se atrevió por fin a dar un paso más, a decirle lo mucho que la necesitaba, que ya no podía ver nada de la misma manera desde que estaba a su lado y no había sido hacia más de medio año que eso había ocurrido; pero entonces había venido aquella charla en la que su padre, quién sabía muy bien lo que estaba pasando por su cabeza, le contó la historia del hijo que no podía ser mencionado de los White, aquel que había huido con una hindú y se había borrado su nombre de todo documento como si nunca hubiera existido, claro ahora no le sonaba tan terrible después de la historia que el mismo Julius le había dicho, pero en esos momentos había funcionado para hacerlo desistir de su ridícula obsesión con ese amor imposible.

Sintió a Julisa empújale con fuerza y él se hizo hacia atrás una vez, dos veces, no se resistió hasta la tercera vez en que, en respuesta, la tomó las muñecas con fuerza, fue ese agarre el que hizo que el tablero cayera al suelo, en medio de ambos, partiéndose a la mitad, fracturado como la relación que tenían en esos momentos, pero él no desvió la mirada hacia el piso donde el objeto yacía inerte mientras la magia se escapaba de él, su mirada estaba fija en ella. Su razón estaba rogándole que pensara con cordura, que dejara en paz aquella cosa infame, que renunciara a su terquedad por tenerla, que pensara en Charlotte, en su futuro, en su propia integridad física, pero otra parte de él, una más fuerte y alterada en ese momento, le pedía que hiciera algo, porque al final de cuentas, ese tablero no significaba nada más que lo que aun sentía por ella.

Y ahora estaba roto.

Por unos segundos permaneció así, estático solamente observándola, odiándose a sí mismo, había dolor, había amor y sentimientos encontrados; acorto la distancia entre ellos antes de que Julisa pudiera siquiera reaccionar, su propio cuerpo se movía por instinto hacia ella, la tomó con fuerza por la cintura aun sujetándole una de las muñecas, aprisiono sus labios sobre los de ella en un beso, pero no era un beso como los que antes le había dado, ni siquiera aquella noche en el callejón, era uno lleno de enojo, de reclamo. Luego se separó de ella nuevamente, poniendo una distancia segura entre ambos, con el cabello alborotado y la respiración acelerada.

Gracias por curarme de esta ridícula obsesión con el amor… ya sabes donde esta la salida.
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Re: Apertura

Mensaje por Julisa Chee el Dom 1 Sep - 0:57

No habia querido romperlo. Cierto que no queria que Adrien se lo quedara, pero de ahi a querer verlo roto habia mucha diferencia. Se tenso al sentir que se le resbalaba, se sobresalto al escucharlo golpear contra el suelo y cuando se partio por la mitad sintio una punzada directa en el pecho. No miraba a Adrien, miraba fijo al tablero. Una tonteria, un proyecto escolar, nada que la magia no pudiera reparar, pero...

Era lo que queria, que no? Mientras el no se quedara con el, mientras no tuviera nada en su poder que le permitiera seguir burlandose de ella entonces se daba por bien servida. No deberia de sentirse asi. Estupida Julisa, estupida y mil veces estupida. 

Iba a tomar las piezas del suelo y marcharse de ahi de una buena vez porque ahora si, en verdad, no le quedaba nada por estar haciendo en ese lugar. No obstante los planes de Adrien eran distintos, y nada le tenia preparado para ello. Hubiera esperado cualquier cosa, cualquiera reaccion, menos esa en la que le sujetaba con fuerza y se forzaba sobre sus labios. Y sentirlo de esa manera, tan cercana y tan familiar a la vez que invasiva y violenta fue como abrirle de tajo heridas que ya habia dado por cerradas y cicatrizadas. 

La estaba matando. 

Le golpeo el pecho con la mano que tenia libre aun y apreto los labios, tratando de apartarse de su beso, buscando empujarle lejos con la palma que aun podia mover y esta vez ya no pudo contener sus lagrimas. Sin sollozos, sin reclamos, tan solo lagrimas mudas y heladas mojandole las mejillas. Quiso gritar pero no podia. Quiso patearlo, quiso arañarlo, quiso morderlo si con eso se alejaba. Y aunque a tientas consiguio sacar su varita del bolsillo en sus pantalones, tan intempestivo como se habia acercado ahora volvia a cobrar distancia. 

Estaba rota. 

- Eso era a lo que llamabas amor?

Le respondio con la voz entrecortada, con la respiracion alterada y sin dejar de apuntarle con la varita. Eso no era amor, no podia ser amor. Eso era un error, uno que le arrebataba algo mas de si misma a cada dia que pasaba. Era para mejor, se repetia. Asi era como tenia que ser, se trataba de convencer. Aquello habia estado condenado desde el dia en que se habia descubierto mirandole mas de lo platonicamente justificable. Que se casara y fuera infeliz por siempre, que diera mil y un declaraciones en las que todo el mundo pudiera ver la clase de persona que en realidad eran, que a ella ya no le importaba, a ella ya no la lastimaba, porque ella habia pasado pagina. 

Pero dolia, por la magia, como dolia. 

- Vuelve a ponerme un solo dedo encima y juro que hago de tu vida un infierno que ni todo el equipo de relaciones publicas de tu adorado suegro va a poder controlar. - Ella era quien amenazaba esta vez, aunque ni ella misma estaba convencida de que tanta verdad habia en sus palabras. Que iba a hacer? Correr a los medios y declararse embarazada con un hijo de el o alguna locura asi? Tal vez, que mas daba? Ya su nombre estaba circulando en la prensa amarillista asociado a el. 

De cualquier manera, aunque aun mantenia la varita alzada en su contra, seguia llorando. Siguio llorando cuando recogio los pedazos del tablero, y siguio llorando cuando fue hacia la mesa en donde habia dejado los papeles para firmar su baja de una maldita vez. Rasgo los ultimos trazos de su firma con tanta fuerza que casi rompio el papel, mismo que habia quedado manchado con un par de lagrimas. No sabia ya si eran lagrimas de coraje, de frustracion, de dolor o de que, pero lanzo los formularios hacia donde el estaba y quedo cruzada de brazos, dandole la espalda. 

- Sabes lo mas triste? Que en algun momento llegue a creer, en serio, que me hubiera quedado contigo. Que imbecil. - No era un reproche hacia el, sino uno a si misma por haber llegado a ser tan ingenua como para mantener esas esperanzas, como para estar convencida de que si se lo hubiera pedido lo hubiera dado todo y... y aunque no tenia memoria de haberle dicho algo parecido antes, tuvo una extraña sensacion de deja vu que no hizo mas que aumentar ese desasosiego que sentia.
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Re: Apertura

Mensaje por Adrien Morgan el Dom 1 Sep - 15:49

Eso era amor, claro que si, él lo sabía, pero también sabía que amar no era suficiente para sobrevivir en el mundo, menos un mundo como el que él estaba metido y no solamente era por las presiones sociales, habladurías y aspiraciones a cumplir, había mucha más mierda debajo de todo eso, algo en lo que no quería que ella se viera envuelto. Muy bien, de acuerdo, tal vez era el típico cliché de “te alejo para protegerte”, pero era verdad, prefería ver mil veces a Julisa en brazos de otra persona que muerta en el sótano de su fraternidad.

Cuando Julisa lo apunto con la varita él solamente le lanzó una mirada de incredulidad, dudando evidentemente que ella fuera a lanzarle una maldición o algo, entonces vino aquella amenaza a la cual solamente negó con la cabeza con una sonrisa triste, no sabía en lo absoluto en que se estaba metiendo, ¿Así quería que todo aquello terminara? No, no iba a dejarla hacer eso.

Escúchate… ¿Estas tratando de amenazarme? Dices odiarme, pero te estás convirtiendo en algo como yo, la única diferencia es que yo he vivido toda mi vida con eso, tú no podrías con el peso de tu conciencia. No te atrevas a hacer nada como eso Julisa, no por mí, porque al final no me importa en que acabe todo esto, lo digo por ti, porque no sabes en que estas metiéndote… y no, esta no es una amenaza, es una advertencia.

Su tono de voz ya se había elevado, casi al punto de que aquello parecía realmente una recriminación a algo, pero es que Julisa podía hacer los escándalos que quisiera con él, podría ir y decirle a las personas la clase de hombre que era y hacer que cualquiera fuera a golpearlo, pero meter a cualquier Wardwell en eso, no iba a permitirlo, por el propio bien de la chica. La siguió a pasos largos hasta donde había ido, firmando los papeles y lanzándoselos, no los tomó si no que paso por sobre ellos.

¿Y qué piensas que hice yo? ¿Crees que no esperaba lo mismo? ¿Crees que desde un inicio mi plan fue que terminara todo así? Si te hace sentir mejor puedes pensar lo que quieras, que no me importabas, que solo estaba jugando contigo, si esas cosas te ayudan a olvidarme para que puedas correr a los brazos del otro sin sentirte culpable, adelante, hazlo, pero esto se queda aquí…

De acuerdo, ahora estaba comportándose como un lunático, gritándole esas cosas y tratando de quitar de sus manos las piezas del tablero todo, es que no solamente era un tablero, representaba mucho más para él. Al menos pudo zafar una de las partes que se había roto y la guardo para sí.
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Re: Apertura

Mensaje por Julisa Chee el Lun 2 Sep - 12:30

- ¿Quieres probar? - Si actuaba como él sería porque a fin de cuentas había aprendido más cosas en su compañía que un par de movimientos interesantes para lucir sobre un tablero cuadriculado. Porque esa parecía ser, después de todo, la única manera en que se desenvolvía, ¿dar por hecho lo que su conciencia o no sería capaz de soportar no era demasiado condescendiente? ¿Y qué era todo eso sobre no tener idea de en lo que se estaba metiendo? Odiaba que nunca fuera claro, que con él siempre fueran medios significados y nunca dijera las cosas tal cual eran. "No es una amenaza, es una advertencia". A la mierda con él.

Respiraba hondo y trataba de limpiarse las lágrimas de las mejillas con las manos. No quería tampoco que nadie le viera por ahí con cara de desastre andando, que no era tan veloz al recuperarse como al explotar y sacar todo lo que llevaba tragándose con respecto a él. La oportunidad de desahogarse cara a cara y todo aquello, aunque lejos de sentirse más ligera se notaba como... consumida. 

Cerró los ojos con fuerza y se apretó el puente de la nariz entre dos dedos cuando lo escuchó pasar sobre el papel y acercarse. - ¡Que no te me acerques, mierda! - Rehuyó de él queriendo evitar a toda costa que volviera a tocarla porque cada que lo hacía sentía que la piel le ardía de todas las formas equivocadas y desagradables, y aunque forcejeó con él logró hacerse de una parte del tablero roto. El problema es que eso, comparado a la sarta de estupideces incoherentes que le soltaba después, palidecía por completo.

- ¿Te estás escuchando? ¿¿Te escuchas?? ¿Crees que me siento culpable de estar con alguien a quien de hecho la importo después de todo lo que me hiciste? No te preocupes, te doy mi palabra de maldita navajo que en lo último que pienso cuando estoy con él es ti, tranquilo. - Innecesario quizá el detenerse a compararle con Zlatan, pero qué mas daba, no es que el herir sus sentimientos o no figurara en su lista de preocupaciones. - No importa ya lo que ninguno haya querido o esperado, ¿verdad? Qué importa tu plan, que importan los míos, el punto es que aquí y ahora no eres otra cosa, que efectivamente, alguien a quien nunca le importé y que solo jugó conmigo, y no tengo que convencerme de nada porque eso es todo lo que me has demostrado. De lo que me convenciste. ¿O qué es lo que pretendías? ¿Que me quedara aferrada a ti y esperándote mientras te casas con otra? - Por que no iba a haber manera de que alguien la convenciera de que eso no había estado acordado desde hacía tiempo, que conveniente anunciarlo en un evento como aquel. ¿Desde cuando lo sabría? ¿Desde cuando le habría estado viendo la cara? 

- Un día me aseguras que me vas a quitar todo si me acerco a ti y al siguiente te importa tanto que me vaya... haz lo que quieras Adrien. Quédatelo ya, quédate con esa pieza y lo que te de la gana, pero no me vengas a vender que querías que las cosas fueran distintas por que ya no puedo.  Ya no puedo. No te entiendo. Creí que lo hacía, pero ahora dudo que nadie lo pueda hacer. ¡O dime ya claro de una vez que es lo que quieres! ¡Que es lo que buscas de mí! Eres... - Un laberinto que no tenía salida y le hacía ir en espirales sin término. Un código que cuando al fin creía tener la clave para descifrar, se daba cuenta que todo el trabajo que llevaba hecho no valía para nada. Una figura de humo, una fantasía, pero una que ella había querido volver verdad.

- ... parte de mí sigue queriendo decirte que olvides todo y nos larguemos de aquí, pero ya sé lo que pasaría... Así que no importa, no importa tampoco lo que eras o no para mi. Cásate tranquilo y reclama tu puesto entre los importantes, y ten esa vida que querían para ti. Tú ganas. O ellos ganan. Da lo mismo. Ya no te preocupes por lo inconveniente que te resulto ni hagas más cosas por mí. - Se veía, y sobre todo se sentía, derrotada. Por lo menos ella también tenía lo que buscaba. Ya estaba la baja firmada, ya no tenía nada más que hacer en ese lugar. Se cubrió el rostro con la mano por un segundo y se fue hacia la salida. No iba a regresar a la facultad, no todavía, aunque tampoco tenía bien seguro a donde iba a ir a refugiarse hasta volver a sentirse como ella misma de nuevo. Se detuvo frente a la puerta, suspiró largamente, pasó los dedos por el filo de su mitad rota.

-Gracias a ti por curarme de esa mentira que tenía tuya, supongo... -
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Re: Apertura

Mensaje por Adrien Morgan el Lun 2 Sep - 17:31

Estaba dividido en esos momentos, como siempre pasaba estando a su lado; aquello era cansado para él, más cuando sabía que la respuesta era muy simple, o lo tomaba todo o lo dejaba, Adrien hacia mucho que había tomado su decisión. Julisa representaba una parte de él que no quería aceptar, la que le decía que en el mundo había algo más que riqueza y poder infinito, que había algo que también podía darle felicidad: el amor, pero si en algún momento había sido lo suficientemente iluso como para creer que eso era suficiente para toda la vida, ahora ya no lo era, el amor no era suficiente y definitivamente no era la respuesta a todo.

Era un idiota, no por todas las cosas que había hecho o las veces que había mentido para escaparse de la verdad, si no porque a pesar de conocer el carácter de Julisa y a sabiendas de que no podía decirle la verdad de todo, no sin al menos caer muerto al suelo al instante, seguía tratando de explicarle de alguna manera que no había sido su intención lastimarla desde el inicio, pero claro que no iba a entenderlo, ella jamás imaginaria realmente cuanto es que él la amaba o cuanto es que realmente le importaba.

Adrien dio un paso atrás mientras ella le recriminaba, nuevamente se quedaba callado, sin palabras para refutar, no por que las acusaciones de Julisa fueran ciertas o por qué no tuviera argumentos que decirle, sino que simplemente se dio cuenta que ya no importaba, cualquier cosa que él dijera, cualquier excusa que pudiera darle ella no iba a creerle y aun que lo hiciera ¿Qué seguiría después? ¿Dejarlo todo y huir a la india o algún país lejano?

No quiero nada Julisa, de ti no quiero nada más en lo absoluto. Tienes razón, deberá dejar de preocuparme por ti y de pensar que en algún momento todo esto significó algo. – Ya no tenía caso seguir con esa discusión, no era la primera vez que sucedía y él ya estaba cansado, definitivamente su vida sería mucho más simple sin ella dentro y ella, definitivamente, estaría mucho mejor teniendo algo tangible que esa ridícula cosa que existía entre ellos. Pero era difícil, por supuesto que lo era, saber que no podría ser suya nuevamente.

Se giro un poco para verla marcharse hasta la entrada de la puerta, era cierto, todo ese tiempo le había vendido una mentira, él no era nada en lo absoluto lo que ella deseaba, esperaba o merecía, él era mucho más que aquello. Tal vez el último pedazo de su alma se termino de romper en esos momentos en que solamente volteo la mirada hacia ella y con una media sonrisa, sarcástica, hipócrita la observo.

Un placer, supongo que ya no necesitas esto… ¿Verdad? – Y dejo caer al suelo la mitad de la tabla de ajedrez, frente a sus pies. Apunto con su varita sin ningún titubeo y la madera se consumió completamente en cuestión de segundos dejando solamente una mancha oscura y cenizas donde antes estaba el pedazo de madera del juego. - El club está cerrado, lárgate…
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Re: Apertura

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