Trabajo de mujeres

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Trabajo de mujeres

Mensaje por Lucienne Wardwell el Miér 4 Sep - 0:10

No se hacían una idea de cuanto odiaba Lucienne a Julius Augustus White III. Paciencia, se decía. Paciencia, y aguantarlo en sus achaques de odioso viejo senil, porque en algún momento iba a bajar de su trono, y mientras eso pasaba no le convenía ponerse rebelde contra él. Si su mismo padre le aconsejaba mantenerse dócil y obedecer no iba a ser ella quien fuera contra sus dictámenes. Que en el aula de clases podía desafiarlo todo lo que quisiera y hacerlo tragarse sus miradas condescendientes y altaneras, pero en lo que se refería a lo que transcurría en el sótano de Nu Delta Pi, no alzaba ni la voz. Todo lo referente a ello era más grande que su orgullo, lo sabía bien. Así que esperaba, esperaba paciente... 

Por que podía lidiar con esa actitud tan endemoniadamente irritante cuando la mandaba a ella, específicamente a ella, a traerle sus cafés. O aquellos comentarios que le hacía cuando se quedaba a solas con él revisando sus ensayos, esos que hacía muy a su estilo de caballero chapado a la antigua, donde insinuaba tan sútil que se estaba volviendo una quedada solterona y debería aprenderle una cosa a dos a Charlie. A ese tipo de cosas podía responder. Una sonrisa afable, una respuesta ingeniosa y paciencia, mucha paciencia.

¿Pero que la mandara a ella, específicamente a ella a recoger tierra del cementerio? No, ya, tenía que estar bromeando. La próxima vez que le pidiera su maldito café le iba a vaciar alguna poción para provocar taquicardias. Lo de "solo hombres pueden participar en estos rituales" era ya insultante, ¿¿pero esto?? ¿¿Que se suponía que hiciera, tratarlo como si la mandaran a recolectar margaritas al campo?? 

Pues no quedaba más por hacer que llenar el maldito saco con tierra de tumbas y raíces crecidas entre ataúdes y todo lo que pidiera. Respirar profundo, recordarse por qué hacía todo esto, y entonces lo demás caía por su propio peso. 

Le había parecido una buena oportunidad para compartir algo de tiempo con Mina. No era la salida entre amigas más convencional, pero qué hacer. Se le había acercado hacía un par de días con preguntas bastante concretas e interesantes sobre, por decirlo de alguna manera, sus "estudios sobre magia avanzada". Imaginaba que tarde o temprano sucedería, más porque le constaba que Werther la respaldaba y él mismo había tomado las precauciones necesarias, así que podía hablar con libertad con ella. 

- Y llegamos. La parte menos glamorosa de la vocación. - Músito entre dientes al aparecerse con ella bajo un árbol inmenso de ramas torcidas y follaje denso, que a la luz de la luna de media noche se veía diez veces más imponente y macabro de lo que haría a la luz del día. Vestía de negro por completo, y el cabello lo llevaba recogido bajo un gorro del mismo tono oscuro, que había que pasar desapercibidas y siendo semiveela no era siempre sencillo. Mina sería de las pocas personas que le hubieran visto, por ejemplo, vistiendo aquellas botas tan toscas, pero si iba a moverse entre lodo y suelo inestable, más valía.
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Re: Trabajo de mujeres

Mensaje por Wilhelmina Schweinsteiger el Miér 4 Sep - 23:37

Estaba cada vez más convencida, por cada día que pasaba. Lo único que le preocupaba de todo eso era Harley pero incluso en ese sentido había logrado darle sentido a su decisión: hacer lo que tenía que hacer iba a ser lo mejor para las dos a la larga. Werther le había dicho que ellos lo hacían precisamente por la familia, y fuera como fuera, Harley era la suya. Lo único que tenía claro era que no podía contarle nada, había hecho un juramento inquebrantable con Werther con el mismo Barnabas Schweinsteiger como testigo. Así las cosas. El panorama no se le pintaba nada sencillas pero sabía que tenía el apoyo de mucha gente, eso no era lo que le preocupaba, sino otros asuntos que sin querer había desatado hacía poco.
 
Se le ocurrió que ese asunto de ayudar a Lucienne en sus deberes podría servirle para contarle, después de todo era una chica y tendría otra perspectiva, y conocía a los suyos, incluso a Werther, mucho más de lo que la misma Wilhelmina los conocía, así que podría ayudarle a decidir qué hacer y como manejar el embrollo que ella misma había creado a consciencia. Claro, tampoco lo abordaría tan de repente.
 
Afortunadamente había tomado algo de ropa de la casa de Jesse, así que ella también calzaba unas pesadas  -en apariencia- botas negras que no se hundían a la primera oportunidad. Suspiró profundo cuando llegaron al lugar. No le temía a los cementerios pero sí encontraba bastante fastidiosa la razón por la que estuvieran ahí. Werther también le había aconsejado, a su modo, ser prudente con todo eso. No le importaba tampoco si iba a tener que ensuciarse las manos o lo que fuera, lo había hecho miles de veces por razones menos importantes.
 
-Bueno, una chica tiene que hacer lo que una chica tiene que hacer.
 
Se encogió de hombros y le mostró una sonrisilla antes de hacerle un gesto con la cabeza para que se movieran a donde Lucienne le indicara, esa noche se sentía una “aprendiz” que no iba más que a “obedecer” y tal. Nunca se le había dado bien ese perfil, pero sabía que estaba en momento de hacer sacrificios. Miró hacia todos lados esperando que no hubiera nadie alrededor y por alguna razón le pareció que era el escenario perfecto para un vuelo, pero no iba a ponerse como loca.
 
-Werther me dijo que debía tener paciencia con ciertos trabajos, como este…¿te tocan muy seguido?
 
Si hasta parecía charla casual.

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Re: Trabajo de mujeres

Mensaje por Lucienne Wardwell el Vie 6 Sep - 18:07

- Supongo que esa es una manera de verlo. – Se encogió de hombros un poco. Una chica tiene que hacer lo que una chica tiene que hacer. Por alguna razón ese dicho nunca lo había encontrado muy en gracia, y eso viniendo de parte de alguien que sacrificaba animales y ayudaba a arruinar la vida de otras personas para sacar ella ventaja de manera rutinaria. Pero eh, se hace lo que se tenga que hacer. – Creo que no había dicho eso desde la primera vez que me comí una…-  Se rio un poco y le miró de reojo, como si en vez de en un cementerio estuvieran en cualquier otro lugar hablado de cualquier otra cosa, como en Cancún tomando el sol y dejándose consentir. Charla casual y entre amigas, claro,  a fin de cuentas estaba por demás acostumbrada a ese tipo de tareas.

Llevaba consigo un saco encantado un par de sacos vacíos, porque ya que estaba ahí iba a asegurarse de traer bastante tierra consigo. Ni siquiera era tan usada en los rituales, pero si era con ánimos de fastidiarla ya se veía que White la mandaba hasta Timbuktú a hacerlo.  Ni era paranoia ni delirio de persecución, estaba más que convencido de eso. – No mucho pero digamos que…  entre más abajo estés más cosas que probar, ¿sabes? Cuando recién bajé al sótano era horrible, ahora ya no tanto. Si toca ser muy paciente. – Claro que no iba a decirle nada a Mina aún sobre que a ellas le tocaba ser todavía más tolerantes con ese tipo de trabajos por el hecho de ser mujeres. No era su papel advertirle de lo difícil que era dedicar parte tan importante de su vida a fuerzas tan oscuras como misteriosas y que parte de ello era lidiar con las ideas retrógradas de su líder. Le gustaría que Mina se decidiera a hacerlo porque veía en ella muchísimo potencial, no por que necesitara tener una amiga dentro del círculo.

Le hizo una seña de que comenzaran a moverse, algo que ella hacía con bastante confianza y naturalidad, pues obviamente no era esa, ni por lejos, la primera vez que ponía pie en ese lugar. Conocía los senderos, conocía en donde encontrar las tumbas importantes y como estaban distribuidas, por donde pasaba el velador y cuál era su rutina. Tenía cautela, por supuesto, de no ser ruidosa ni tropezarse en la oscuridad, pero fuera de ello no se le veía demasiado apresurada por salir de ahí.

- Toma. – Le tendió uno de los sacos vacíos a Mina. – Este hay que llenarlo con tierra de una tumba recién cavada, así que atenta por si ves una por ahí. Los funerales suelen ser temprano por las mañanas así que el personal del cementerio deja preparado ya los espacios de los ataúdes por la noche. – Ni se planteaba el caso de que no hubiera una sola zanja preparada, y eso se basaba en un principio muy elemental: la gente moría todos los días.

- Werther te ha dado más consejos sobre noches como esta? – Era interesante, el saber qué tan enterada estaba, qué tanto sabía, y sobre todo, qué tanto lo deseaba.. Nadie se plantearía si quiera ese tipo de asociaciones si no fuera movido por una ambición de aquellas que pocas veces se lograba ver en alguien.
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Re: Trabajo de mujeres

Mensaje por Wilhelmina Schweinsteiger el Lun 9 Sep - 22:36

Se encogió de hombros también. Nada que no hubiera escuchado de Werther, quien nunca había sido condescendiente en términos de decirle que era lo que debía y no hacer, que era lo que debía y no esperar, aunque jamás la había forzado a nada. En realidad nadie en su familia se había metido nunca con sus decisiones, buenas o malas. Le habían dado la espalda cuando se había casado con Jesse como una consecuencia natural, pero no se habían metido en su vida. Werther se había ofrecido a desaparecerlo del planeta, “darle mejor uso” pero Wilhelmina le había contestado que era su asunto y que la dejara hacer las cosas a su modo. Y se lo habían permitido. Ahora ella había decidido seguir los pasos de Werther y eso tampoco era nada obligado, quería ser una mejor versión de ella misma.
 
-Quizá sea mejor que sobrevuele el lugar para encontrarlas más rápido…
 
Pues sí, porque eso de ir caminando por ahí, por más cautela y experiencia que se tuviera, seguramente no era la tarea más agradable del mundo, pero antes de si quiera emprender el vuelo, sonrió un poco cuando Lucienne le hacía aquella pregunta velada, seguramente orientada a saber hasta donde sabía. Lo cierto era que Werther no había sido completamente explícito en el paso por paso, ni nada. No había tenido ningún consejo en realidad, solamente le había dicho que fuera tan férrea y decidida como siempre lo había sido, pero ahora en asuntos que importaban, pero asumía que esos eran ligeros halagos que se decían entre hermanos.
 
-Que sea firme, es todo. Que si realmente lo deseo, use todo lo que tenga. Y lo que tengo justo ahora son alas y una visión no tan mala. Si al excavador se le cayó una joya en su tumba recién cavada, estamos de suerte. Ja
 
Se transformó en urraca usando su varita y sobrevoló el cementerio, no muy alto para no perder mucho la visión, pero sí más rápido que si hubieran ido caminando. Sobrevoló durante unos minutos, encontrando una tumba vacía más al norte. Regresó por Lucienne, volviendo a su forma humana en un aterrizaje parecido al que se hacía en una escoba, levantando un poco de tierra.
 
-Ooops, lo siento. Hay una tumba vacía por acá, ven.
 
La tomó por la muñeca y la llevó al lugar apareciendo justo al borde de la misma.
 
-¿Con magia o a la manera corriente?

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Re: Trabajo de mujeres

Mensaje por Lucienne Wardwell el Mar 17 Sep - 23:27

Por un segundo se confundió cuando Mina le propuso sobrevolar el cementerio para ahorrarse el tiempo, porque a fin de cuentas no iba con el pensamiento de su animagia siempre presente en la cabeza, pero tras ese brevísimo instante de no aclarar sus ideas y recordar al fin las ventajas que presentaba la forma más compacta y alada que la alemana podía tomar, en verdad que le pareció la mejor opción de todas. A fin de cuentas, ella podía esconderse por ahí si escuchaba a alguien acercarse, ¿pero quién iba a sospechar de un ave volando?

- Mejor, sí. No que pasar tiempo contigo no sea divertido, pero se me ocurren mejores formas de pasar la noche que aquí.

Se mordió un instante los labios. En fin, las cosas que había qué hacer. Con todo y lo mucho que detestaba ese tipo de trabajos, Mina la había hecho reír. No era fácil, considerando que cuando se ponía de mal humor y se empecinaba en ello, fuera por terquedad natural o influenciada por la herencia de su madre, nada le hacía cambiar de parecer. Nada a excepción de los chistes sobre urracas de Wilhelmina, al parecer. 

- Cruzaré los dedos para que el excavador sea un distraído o derrochador entonces.

Se apoyó contra el tronco del árbol más frondoso que encontró para quedar bien oculta y esperarla a que hiciera lo suyo, porque aunque tuviera forma de urraca no iba a hacerla revolotear alrededor de todo el cementerio buscándola, además, si ya se había ofrecido a ir a buscar no tenía necesidad de hacer otra cosa más que esperarla, ¿no era así?

Cuando Mina aterrizó, de manera literal, ella se dejó llevar a donde le dijera. Conocía el cementerio mejor, sí, pero a la ventaja de unas alas eran por mucho más útiles en ese contexto. Estaba atenta a los sonidos a su alrededor, por si acaso entre los llamados de animales nocturnos o la brisa de septiembre llegaba a escuchar pasos del cuidador. Corrían una decena de rumores sobre las cosas que sucedían ahí una vez el sol se ocultaba, pero no por eso podían dejarse descubrir mientras recolectaban material, por decirlo de alguna manera.

Suspiró con resignación cuando le hizo aquella última pregunta. - De la manera corriente. White dice que no debe de haber ni un solo rastro de magia impregnada que pudiera interferir con los conjuros. - Se encogió de hombros sin temer realmente por mencionar al profesor con tanta naturalidad o por tener que explicar porqué la palabra del anciano seguía siendo Ley. Qué tanto había de razón y qué tanto eran ideas metidas en la cabeza de un viejo senil nadie podía saber a ciencia cierta, pero cuando había cosas tan delicadas en juego, ella no era de cuestionar. 

Cuando llegaron a la tumba recién cavada que Mina había encontrado, de uno de los sacos que llevaba consigo, el mismos que estaban encantados, saco un par de palas. Le tendió uno a Mina. - Te cedo el primer honor. - Le sonrió un poco. La verdad que entre más rápido comenzaran, mucho mejor. - ¿Y cuál es tu plan? Quiero decir, podría ayudarte a bajar un día pero es mucho mejor si cuentas con el respaldo de alguien de mayor rango. Si en realidad te interesa... - Podría hablar con su papá. Teniendo el aval de Auberon todo le sería mucho más sencillo, de aquello no había duda.
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Re: Trabajo de mujeres

Mensaje por Wilhelmina Schweinsteiger el Mar 24 Sep - 21:36

Le pareció completamente coherente que fuera a la manera corriente con esa explicación, pero la tarea esa le parecía bastante difícil ahora que lo pensaba en frío. Encontrar la tumba había sido la menor de sus preocupaciones. Tomó la pala que le daba Lucienne y de un salto de demente bajó al hoyo de la tumba, como cuando se baja de la escoba precipitadamente. Enterró la pala, la afianzó con la planta del pie y comenzó su complicada tarea, luego de disponer el saco abierto para lanzar ahí la tierra. Pensar que tenía que prescindir de la magia en ese momento le hacía cansarse antes, pero no le iba a decir a Lucienne que mejor lo hiciera sola, además siempre se había jactado de ser fuerte, así que ahora le tocaba demostrar que no tenía brazos de fideo.

Se mordió el labio inferior cuando Lucienne le preguntaba por su plan. Lo había hablado con su hermano, también con su padre y ambos habían llegado precisamente a la conclusión de ir directo con Auberon Wardwell de un lado, con Werther del otro.

-Justo consideraba la opción de hablar con tu padre y pedirle ayuda. ¿Crees que sea posible?

Bueno, no le iba mal sondear el asunto. También prefería hacerlo ayudada de alguien con mayor rango, todos estaban de acuerdo en eso, era como un aval, precisamente. Miró a Lucienne de reojo mientras seguía con su tarea, tenía muchas cosas en la cabeza, muchas preguntas, mucho nerviosismo. Jamás se lo haría notar a Werther, no porque no confiara en él, sino porque le gustaba mostrarse como alguien en completo control de ella misma frente a sus hermanos, aunque a la vez ellos supieran perfecto que tan vulnerable era.

-Estoy segura de lo que quiero, ¿sabes? Pero a veces, solo a veces…Lucienne, ¿puedo serte honesta? Me conflictuan todavía las posiciones morales, ¿sabes a lo que me refiero? Yo nunca…

Ella nunca había lastimado a nadie a costa de algo que quisiera, o al menos no conscientemente. Y ese era el conflicto más básico de todos. Luego estaba lo de Crawford, qué tanto eso se interpondría en su camino o no, qué tanto era contraproducente, incluso si podía cambiarlo a él.

-No sé. ¿Fue fácil para ti?

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Re: Trabajo de mujeres

Mensaje por Lucienne Wardwell el Lun 7 Oct - 22:43

- Si algo he aprendido desde que estoy metida en esto es que nada es imposible. - 

Conseguirle una cita con su padre? Pan comido. Claro, no era lo mismo convencerlo de recibir a Mina con motivos de trabajos escolares o un tour por el HQ de Wardwell Wands, pero si uno sabia exponer su caso todo podia suceder. No es que Wilhelmina fuera una completa desconocida. Cierto, no habia gozado de muy buena reputacion entre su circulo social despues de su boda tan descabellada, pero la chica que tenia hoy en frente era muy distinta a aquel caso perdido de hacia unos años atras. Si ella y Werther la respaldaban, hacerse escuchar le seria mas sencillo. 

- Lo unico que deberias considerar es que si hay algo que papa odie en una reunion es que no le hablen con ideas claras. - 

No lo decia con severidad o con tono de reproche. Vamos, muy amenazadora no podia verse cuando estaba cavando con todas sus fuerzas dentro de una tumba recien abierta. Le ayudaria a conectarse con quien fuera necesario, eso era claro, siempre y cuando Wilhelmina estuviera absolutamente convencida de que esto era lo que queria. A fin de cuentas, si iba a hacer esto por la alemana, su propio nombre quedaba en juego, y ese era un voto de confianza que Lucienne Wardwell no daba por cualquier persona.

De ahi que le complaceira escucharle que estaba completamente convencida de sus resoluciones. Aun asi tampoco le sorprendian las dudas que expresaba, ni pensaba menos de ella por tenerlas. No es que hablaran de unirse a un club de lectura, al coro o al taller de cocina. Dejo de cavar, no porque le fallara la fuerza en los brazos - por muy delicada que su herencia le hiciera parecer era mas resistente de lo que en una primera impresion aparentaba - sino porque queria que Wilhelmina sintiera que tenia toda su atencion en ella, queriendo asegurarle que le entendia, porque lo hacia.

No es que ella hubiera nacido con la sangre fria como para degollar a un ser vivo sin siquiera titubear. Pero ese esa el camino que habia decidido tomar.

- No, no lo fue. - Era la verdad. - Cuando lo descubri creo que era si acaso un par de meses mayor que tu... y todavia tarde otro par en decidirme, sabes? - Porque una vez habia entendido con claridad de que se trataba todo, las cosas que en el sotano acontecian y de que manera ocurrian, el llegar a la conclusion sobre si seria capaz o no de hacerlo, de seguir con ello, habia requerido de la introspeccion y auto descubrimiento mas profundo de todos.

Curiosamente, su concepto de su padre, de su tia y de sus abuelos, no habia cambiado ni un poco tras descubrir las cosas que habian hecho, de las que eran capaces. Y nunca se habia sentido tan orgullosa ni poderosa como la primera vez que habia bajado al sotano del brazo de su papa. 

- Ese tipo de duda creo que nunca te abandona por completo, no todavia, no a nosotros. Tal vez dentro de muchos años cuando nos toque recoger a nosotros mismos los frutos de lo que estamos sembrando ahora, no lo de que nuestros padres hicieron, pero...- 

De vez en cuando la duda atacaba, cuando habia que ofrecer a cambio de un beneficio la vida de alguien que era completamente ajeno a la situacion, por ejemplo. Pero una vez se lograba desprenderse de todas aquellas nociones de moralidad impuestas, esas que impedian crecer y obtener lo que uno deseaba, aquellas que no hacian mas que entorpecer en nombre de lo propio y lo correcto, no habia lugar para el arrepentimiento. 

- Hacemos lo que es necesario. Por los medios que sean necesarios. Por nosotros, y por los nuestros. Y puedo garantizarte que nada que hayas experimentado va a compararse a esa sensacion de domino sobre magia que el resto no consigue si quiera llegar a imaginar. Cualquier cosa que hayas deseado, Mina.... lo vale. Lo vale por completo. -
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