Full Moon

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Re: Full Moon

Mensaje por Auberon Wardwell el Miér 11 Sep - 16:44

Se tomó los primeros gritos de Laise con filosofía. Solamente apretó la mandíbula al escucharla pedir en un grito que la soltaran y gritarle a Adrien que todo era su culpa. Que ironía, como si no hiciera falta de dos personas para hacer estupideces. No dijo nada, tenía cosas más importantes de qué preocuparse con la llegada de un aparentemente estoico Adrien. Pero antes de decir nada, Laise volvió a hablar. Se giró molesto y soltó un revés en su rostro bonito con toda la fuerza del dorso de su mano.

 
-Te dije que estabas aquí para observar. Una palabra más y voy a coserte la boca para que no la vuelvas a abrir jamás. Dos palabras más y voy a asesinarte en vez de cederte el honor de presenciar la poderosa magia con la que contamos aquí, ¿vas a tentar a tu suerte?.
 
Vociferó mirándola con los ojos encendidos. Luego miró a su hija. Odiaba darle tantas órdenes en una noche pero no confiaba en nadie más que en ella en ese momento y además, era la única que estaba presente.
 
-Ve por Joseph Morgan. 
 
Su presencia era requerida por dos razones: para que supiera hasta donde había llegado su hijo y tuviera bien presente que había cosas con las que no se jugaba, y para que lo mantuviera vivo. No pensaba dar tregua y quería que Adrien sintiera cada pequeña cosa. El mismo tipo de grillete que había apresado a Laise se encargaba ahora de aprisionar a Adrien también por las muñecas.
 
Se paró frente a Adrien y, sin la presencia de Lucienne, pero sin sentirse necesariamente solo en ese lugar, con su correspondiente par de ojos rojos incandescentes tras su espalda, que ahora Laise sí que podía ver, apuntó al chico con su varita. El ambiente del lugar pareció volverse más denso, el aire irrespirable, como si el olor a sangre se hubiera avivado, multiplicado.
 

La ropa de Adrien pareció fundirse dolorosamente con su piel, como si la tela se estuviera quemando directamente sobre la delicada superficie. Sentía un cosquilleo en las manos, la boca salina. Había confiado tanto, más veces de las precisas, y su confianza estaba destrozada, lo guiaba la ira mientras hacía que aquella ropa quemara y se carcomiera. Pero había algo más que ira cuando con otro movimiento de su muñeca la piel de Adrien, empezando desde su frente, comenzó a despegarse poco a poco de músculo y hueso. Los ojos rojos tras Auberon brillaron con más fuerza, algo escalofriante se movió en la oscuridad como una bestia que hubiera estado agazapada y ahora se moviera por las sombras sin que ningún ojo humano lo pudiera identificar. Se le enchinó la piel incluso a él, pero no habría fuerza en ese mundo que detuviera lo que había empezado.

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Re: Full Moon

Mensaje por Lucienne Wardwell el Vie 13 Sep - 18:51

El que no hubiera lanzado un hechizo contra el rostro de Laise para arrancarle de un solo golpe todos sus dientes, hacerla atragantarse con ellos y su propia sangre mientras no hacia mas que berrear una sarta de estupideces (¿culpa de Adrien? Claro, porque ella dando de brincos sobre su polla habia sido un acto de cohersion con violencia indudablemente) era porque estando en aquel sotano, Lucienne no moveria ni un solo dedo si acaso no se lo pedian - o se lo ordenaban - asi. Se preguntaba si acaso con nada mas que encias ensangrentadas y una lengua reventada la alemana seria capaz de seguir con aquel patetico despliegue, porque no habia nada que pudiera justificar lo que exigia. 

Su rostro adquirio una expresion aun mas severa, donde a pesar que sus rasgos eran mas femeninos y delicados, ni siquiera su sangre de veela los conseguia suavizar. Era el fiel reflejo de Auberon, en la forma en que su mirada se enturbiaba, en que apretaba los labios, en que su rostro se enrojecia a causa de la rabia e incluso en como se movia, y aun asi se mantenia en absoluto silencio. Ni siquiera parpadeo cuando su padre golpeo a Den Adel y le dejaba de la manera mas clara posible que un atrevimiento mas no habria consideraciones. 

Y la verdad? Si de Lucienne dependiera, los minutos que le restaban a la Epsilon estaban contados. Los odiaba, los odiaba a ambos a ese instante, un odio genuino y sin mesura; a ella por ser una ramera que habia propiciado el que Adrien estuviera aqui ahora, a el por ser un imbecil que no media las consecuencias de lo que hacia y ahora...

Nunca habia entrado en conflicto por las cosas que se hacian, decian, o incluso invocaban dentro de aquellos muros oscuros e impregnados de sangre, pero cuando su padre le pidio ir a traer a Joseph Morgan a esa habitacion, toda ella se tenso. Asintio obediente. Claro que iria a buscarle, como si tenia que ir a buscarlo a cada propiedad de los Morgan en cada punta del pais. 

Se aparecio al instante en la mansion de Minesota, porque fue lo que la logica le mandaba, a fin de cuentas era de madrugada. Apenas arribar en el salon, perfumado a madera fina y repleto de reconcimientos y retratos en cada uno de los muros, un par de los elfos sirvientes corrieron hacia ella. Por supuesto que no era la primera ocasion en que Lucienne visitaba aquella casa, pero por supuesto, sus motivos eran por supuesto completamente distintos.

- Traiganme a su amo. - Exigio al acto, sin tiempo que perder. A la inmediata protesta - insegura, habia que reconocerlo - de las criaturas que alegaban la hora tan tardia y que su amo dormia, la varita de Lucienne mando azotar a uno de los elfos alotro lado de la habitacion. - Dije que me lo trajeran!. - No estaba negociando, eso que quedara claro. O lo train a ella, o ella iria a el. 

En cuestion de unos momentos Joseph Morgan, el ilustre medimago, Decano de Medicina en Bridget Bishop e ilustre figura de la sociedad, entraba al salon. Cabello revuelto, bata de seda y varita en mano, silencioso para no alertar ni a su mujer ni a su hija menor. 

- Se puede saber que es lo que estas haciendo, Lucienne? - Exigia una respuesta en tono siseante y amenazador, demandando una explicacion a porque invadia su propiedad de aquella manera. Los elfos titubeantes que se refugiaban tras de el desaparecieron al presentir una confrontacion, pero nada de eso ocurriria, no ahi. Sin dar oportunidad a nada mas, le joven le tomo de un brazo y le hizo desparecer junto con ella.

Al volver al Sotano, antes de ver nada, de oler nada, escucho los gritos de Adrien, gritos similares a los que tantas veces habia escuchado antes, pero que en esta ocasion le desgarraban. Cada alarido de agania le erizaba la piel y congelaba su sangre, y al ver el amasijo de carne viva y piel desprendida, musculo palpitante, viscoso y destilando carmesi, el corazon se le detuvo, y sintio en su garganta el nauseabundo sabor del acido en su estomago. 

No se iba a quebrar. No iba a llorar. Si lo hacia ahora seria peor. 

- Ahi tienes a tu hijo. - Enuncio hacia el medimago. Nunca antes vio terror como aquel contorsionar un rostro humano de esa manera. No era la certeza de saber que moririas de la manera mas espantosa posible. Era la certeza de que quien morira de aquella manera, seria alguien a quien amabas.

- Adrien? ADRIEN?? QUE MIERDA PASA AQUI AUBERON! ADRIEN!! - El hombre en su desesperacion trato de enfrentarse al Venerable, trato de conjurar para destruir aquellas cadenas que mantenian prisionero a esa silueta amorfa que era su primogenito.

Y ella no pudo mas mantener su mirada en alto.
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Re: Full Moon

Mensaje por Adrien Morgan el Mar 17 Sep - 22:11

Adrien permanecía tratando de guardar la compostura, cualquiera que fuera el castigo que le fueran a dar, lo tomaría como tal y como se le había enseñado, al menos trataría de guardar solemnidad al asunto y no iba a suplicar perdón, no tampoco a gritar por su vida, si iba a morir iba a morir con la cabeza en alto, pasara lo que pasara. Tal vez fue por eso que la única expresión que pudo notarse en su rostro fue de desprecio, no hacia Auberon o a Lucienne, si no a Den Adel que le gritaba y amenazaba, ¿Estaba loca acaso? Era una imbécil si podía creer que sus amenazas tenían algún efecto en él, desvió su mirada en silencio hacia otro lado y cerró los ojos cuando escucho el golpe sonoro que Auberon le daba.

Entonces escucho el nombre de su padre y su mirada se dirigió directo hacia el hombre, aquello por fin logro tener un efecto en él, como si por primera vez cayera en cuenta de la situación en la que se encontraba y que no iba a salir bien librado de ella, si, tal vez era idiota pero Adrien aun tenía la esperanza de que aquello no terminara “tan” mal. Le lanzó una última mirada a Lucienne antes de que se fuera, era una mirada tal vez incluso hasta suplicante, si él pudiera hablarle a la mente tal vez si le rogaría que no lo hiciera, que mintiera, que dijera que no había podido localizarlo o algo más, pero antes de que pudiera abrir la boca, ella había desaparecido.

Quedo un vacio en la habitación cuando Lucienne se retiro, de pronto una desesperación tremenda lleno su pecho, sin darse cuenta su respiración estaba acelerada y puso entonces atención en los grilletes que lo tenían sujeto por las manos, sus ojos azules se abrieron y quedaron cubiertos de terror al momento en que Auberon lo apunto con su varita, entonces vino ese rayo y sintió la magia pegarle con fuerza, entonces todo comenzó a doler. Era como si su misma piel estuviese fundiéndose sobre la tela de su ropa, Adrien entonces soltó un grito de dolor que parecía venir desde el fondo de su garganta, ronco y profundo, sentía como su piel estaba desprendiéndose lentamente, ya ni siquiera estaba pensando de manera consciente, solo existía el dolor.

Luego hubo unos momentos en que se detuvo, al menos un poco, lo suficiente para que él tomara conciencia nuevamente de donde se encontraba, pero todo dolía, cada musculo de su cuerpo ardía como el demonio, alzo la mirada hacia Auberon y entonces su cuerpo volvió a torcerse cuando otro hechizo le pego directo, podía sentir la sangre brotando de su frente y sus ropas ardiendo sobre la piel nuevamente, estaba por perder la conciencia debido al dolor cuando escucho de fondo la voz de su padre, entonces, todo fue oscuridad.
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Re: Full Moon

Mensaje por Laise Den Adel el Mar 17 Sep - 22:39

Ya no tenía fuerzas, se le habían ido con cada minuto que pasaba en ese lugar, sentía como si se las hubieran arrancado de tajo por completo, apenas y se podía mantener en pie, se maldecía tantas veces, por ser tan idiota, por haber caído como mosca en un nido de alimañas de los mas viles. Sintió una sombria presencia justo detrás de su nuca, como si le observaran.

Su respiración se agitó y comenzó a susurrar oraciones en un alemán casi inaudible, pedía ayuda pero nadie, absolutamente nadie lograba escuchar sus suplicas. No lograba entender, mas bien no quería entender lo que sucedia en ese lugar. Ahogó cada uno de los gritos que pudo dar con el tintineo de las velas, cerrós los ojos mientras mantenía las ganas de llorar, tenía esa opresión en el pecho que le impedía serenarse. Auberon Wardwell la miró y la mandó a callar mediante un severo golpe en el rostro, le miró con temor pero más con un infinito desprecio que no podía simplemente manejar.

Después solo vió a Lucienne desaparecer del lugar, siguiendo ordenes de su padre, traerían al ¿padre de Adrien? Laise miró al joven y logró percibir una ligera perturbación en su mirar, se quedó callada, apretando la mandíbula y presenciando el acto mas horrible que pudieron haber visto sus ojos. Quedó estupefacta y más que horrorizada, ¿Qué eran ellos? Como para que castigaran a Morgan hijo de esa forma. Quiso gritar para que se detuviera, pero no puedo, el olor que despedía el joven después de ser expuesto a tal hechizo era inaguantable.

-Basta ya! Detengáse por favor! – gritaba histérica. Lo que veía era monstruoso, jamás pensó que conocería la maldad tan de cerca. Sintió escalosfríos y dejó de gritar, para ver como el padre llegaba pidiendo respuestas. Sus piernas flaquearon y no pudieron resistir su propio peso, cayó de rodillas, dejando sus brazos arriba, colgados, lastimando sus hombros y sus muñecas. No quería ver más, si esa era la lección que querían que aprendiera, ya estaba hecho. No tenía razón alguna para castigar de esa forma a Adrien. No tenía salida, debía cooperar con todo lo que le impusieran si es que quería seguir viviendo. Ya no estaba en juego su reputación o el que dirán, si no su propia vida.
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Re: Full Moon

Mensaje por Auberon Wardwell el Lun 23 Sep - 16:11

Los gritos de Laise Den Adel no le molestaban tanto como lo habían hecho sus amenazas vacías. La suplica siempre había sido para él, cuando dejaba de ser él mismo, como un cántico que lo alentaba. Las había escuchado montones de veces en ese mismo sótano, cuando se quitaba la máscara de Auberon Wardwell y se ponía la del Venerable que poco temía y poco perdonaba. En ese momento era una combinación de ambos y quizá, en algún punto y solo bajo ese único contexto, eso lo hacía más peligroso que antes. No iba a matar a Laise por una súplica, aunque guardaría lo que le correspondía para más tarde. Se iba a encargar de que la muchacha no olvidara absolutamente nada de esa noche, sin poner en riesgo sus propios secretos. Lo tenia decidido desde que escuchó ese “por favor”, al que haría caso omiso.

Sus ojos claros se enfocaban en Adrien, entornados y atentos, enrojecidos como si en algún punto él también sintiera dolor al verlo de ese modo, aunque él mismo se lo provocara. Pero estaba ardiendo por dentro de una ira desconocida, que le quitaba toda la compasión e incluso el cariño ciego que pudiera haber tenido por alguien a quien hasta había pensado volver parte de su familia. Hablaban las partes más viscerales de él, las que más contenían un odio latente que, se quisiera o no, se cosechaba cuando se llevaba una vida entre las sombras como lo había hecho él. No había manera de sembrar mucho más cuando había pasado tantos años mezclándose con esas fuerzas descarnadas en el sótano bajo su propia fraternidad. Se había visto envuelto por esas fuerzas en sus sueños, en su propia casa, en sus negocios, en sus tiempos de estudiante, incluso en su familia. Habían carcomido hasta la última parte doliente de él y su único lugar a salvo de lo que él mismo había aceptado, era su familia. No se arrepentía.

La piel de Adrien seguía desprendiéndose lentamente de su cuerpo. Auberon apretaba los dientes mientras se hacía un amasijo de carne y sangre, con forma humana. El rostro de Adrien ya no era el rostro de Adrien, era solo una dolorosa muestra de músculo y de dolor indescriptible. Joseph Morgan podría intentar terminar con las cadenas si quería, pero eso no lo haría todo más llevadero para nadie.

-Lo que pasa aquí es que tu hijo nos ha traicionado. Incluso a ti. Solo estás aquí porque lo vas a mantener vivo, pero si prefieres que se muera, puedes quedarte de pie sin mover un dedo hasta que termine. Es tu decisión.

El desollamiento no era lo único que le esperaba, era solo la primera parte y si no era él quien lo mantenía vivo entonces se encargaría de que lo hicieran otros. No le dijo a Morgan que si tenía algún problema lo arreglara con el mismo White, porque a todas luces quedaba implícito. La piel del abdomen, de las piernas, de los brazos, iba formando nada más que jirones que caían al piso, a un lado de su cuerpo que parecía nada más que un modelo primigenio de creación humana. Tan paradójico.

La bestia sin rostro y sin cuerpo, que no era más que una sombra, pareció moverse con más ansias, como si tuviera un hambre milenaria que había mantenido durante años. Rodeó a Laise, rodeó el cuerpo por ahora inconsciente de Adrien que su padre tendría que despertar en los próximos cinco segundos si no quería que las cosas llegaran a más. Auberon volvió a sentir un escalofrío en la columna.

-Si no lo despiertas tú lo harán otros.

Fue la última advertencia al hombre que debía estar sintiendo un dolor que él bien podía entender, pero ni siquiera esa empatía de padre contra padre podría hacer nada por detenerlo.

Y al final de todo, un consenso. Los más jóvenes que pertenecían a ese lugar, podrían estar ya sintiendo las escarificaciones en su espalda desgarrar su piel, esas que iban y desaparecían y que significaban un llamado. No iba a dejar que nadie más que él y Joseph Morgan fueran partícipes de lo que pasaba con Adrien, pero sí tenían el derecho legítimo de tomar una decisión final, como una democracia velada. Auberon confiaba plenamente en todos ellos: en Selvaggi, en Snyder, en su hija, en los demás jóvenes que se sumaban a ellos, y confiaba en sus decisiones también, pero era buen momento para dejar claro que lo que ahí se hacía, no era ningún juego. Como matar dos pájaros de un tiro: dar el poder de la decisión, pero a la vez asegurarse que entendieran lo que eso significaba.

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Re: Full Moon

Mensaje por Lucienne Wardwell el Mar 24 Sep - 12:17

Por más que intentase no podía apartar la mirada de la criatura que alguna vez hubiera llevado el rostro de su amigo de la niñez. Presenciar lo que acontecía creaba una especie de fascinación mórbida, que tanto era incapaz de desprenderse del hecho de que aquel que gritaba con toda la fuerza de su garganta desgarrada era Adrien, el Adrien de toda la vida, como que la magia que estaba tras de todo esto era tan poderosa y tan palpable que incluso el aire en esa habitación se sentía distinto. Que toda su piel se erizaba, que su frente se perlaba en sudor frío y su voz permanecía silente.

No iba a fingirse indolente, porque no lo era. Aquella imagen era demasiado poderosa, demasiado abrumadora y nunca, jamás, iba a poder borrarla de su memoria. Parecía haber quedado petrificada observando como los jirones de carne se iban apilando a los pies de aquella criatura inconsciente, esa misma que su padre demandaba con toda autoridad, debía ser despertada a toda costa. La presencia de aquella sombra monstruosa que rodeaba el cuerpo de Adrien hizo que perdiera el aliento, que su corazón dejase de latir por un instante. ¿Iba a atestiguar en verdad como le sacrificaban? Todo porque el imbécil no era capaz de asimilar que la confianza que le habían depositado y las obligaciones que ello confería, esas mismas que tanto decía querer a raíz de los mil y un beneficios que le traería.

Quería gritarle cien veces a Joseph Morgan que reaccionara e hiciera aquello a lo que le habían traído en un primer lugar, ¿no era acaso uno de los medimagos más respetables de costa a costa del país? ¿Respetado incluso de punta a punta del continente? Sus nociones de medicina no eran la gran cosa. Sabía, a causa de empirismo, cuantos cuencos podía llenar con la sangre de un ternero, y la misma que el animal podía perder antes de caer muerto. Sabía cuánto tiempo tardaba una vida humana en extinguirse una vez la daga ceremonial le atravesaba la caja torácica. Nada de eso le servía si trataba de estimar cuanto podría resistir el cuerpo de Adrien antes de que le perdieran, porque nada de lo que había hecho o llegado a presenciar se asemejaba a ese castigo.

Joseph Morgan era incapaz también de pronunciar palabra. No tenía manera alguna de descifrar con certeza todo aquello que debería estar pasando por su cabeza en ese instante. Lo lívido de su piel,  lo agitado de su respiración, la manera en que miraba a su padre; incrédulo, furioso, impotente, suplicante. Que aquel era su hijo, su hijo mayor, ese encadenado y desangrándose…

Nada de esto era solamente debido a una ofensa a su familia, tuvo que repetirse. No era solo por Charlotte, no era solo por ella ni por Auberon Wardwell o Joseph Morgan. No era por una infidelidad sexual. Era por una traición en toda a algo que era más grande y poderoso que ellos mismos. Si se lo decía a su misma una y otra vez, si se convencía de ellos, entonces lograba contenerse para no acercarse a su padre e implorarle que parara, porque había una fuerza en ella que le llamaba a hacerlo, a tumbarse frente a él si tenía que hacerlo y pedirle hasta el cansancio que lo perdonara, que después de esto tenía que haber aprendido su lección…

No obstante, la parte de ella que entendía su lugar en aquella puesta en escena le mantuvo firme en donde estaba. Ni una palabra. Ni una protesta.

El ardor en la piel de su espalda se extendió por todo su cuerpo casi al mismo momento en que Morgan padre reaccionaba y corría hacia su hijo, varita en mano, dispuesto a hacer lo que fuera necesario para mantenerlo con vida. La sombra que rodeaba a Adrien se abrió cuando el hombre se acercaba y con pulso tambaleante conjuraba un Ennervate a la figura ensangrentada. Despertaría, claro que lo haría, y sus gritos se le iban a quedar grabados a fuego, casi de la misma manera en que aquellas cicatrices que le llamaban le desgarraban la carne. Se dobló por un segundo y apretó los dientes para contener cualquier quejido que amenazara con escaparse de su boca. Estaba más que acostumbrada a aquel dolor, pero quizá por las circunstancias, por lo involucrada que estaba y todo aquello que sentía, odio, ira, temor, la sensación hizo muchísimo más daño en ella que en todas las ocasiones anteriores. Que les estuviera llamando podía significar solamente una cosa y no podría asegurar si acaso sería mejor o peor para Adrien. Todo esto él mismo se lo había buscado, por necio. ¿Habría sido distinto si acaso no los hubiera sorprendido de la manera en que lo hizo? Probablemente… distinto en que quizá, ahora mismo, ya estaría muerto.

Miró entonces a Laise, con sus piernas vencidas, colgando de los grilletes y con la cabeza gacha, titiritando como ratoncito asustado. ¿Era realmente justo que toda la culpa cayera sobre Adrien cuando aquella basura había tenido tanto o más que ver? Sabía que él estaba comprometido, todos lo sabían, la prensa se había encargado de hacerlo notar. ¿No era acaso amiga de Charlotte? ¿No se decía incluso amiga suya? Y aun así poco le había importado. Su padre la había traído para como espectadora, pues bien, iba a asegurarse de que eso hiciera.

Apareció tras ella y al acto le sujetó del cabello con todo el desprecio que le era posible demostrar en un solo gesto, para tirar de él con fuerza y obligarla a levantar la mirada.  – Estás aquí para observar y eso es lo que vas a hacer, puta desgraciada. – Susurró a su oído, acercando su rostro al de la alemana tanto que su cercanía, así como la punta de la varita clavada en la espalda de Laise, resultaban abrumadoras. – Vas a grabarte cada detalle y te vas a memorizar cada uno de esos gritos, porque eso es lo que causaste. Esto es tú culpa. Tuya y de ese asqueroso coño que cargas entre las piernas. ¿Qué te pasaba por la mente mientras te follabas al hombre con quien tu amiga se iba a casar? Vamos, dímelo. -    Volvió a tirar de su cabello, y al tiempo que su varita se iba deslizando por la espalda de la Epsilon con una suavidad completamente contradictoria a la forma con que le hablaba, la bata que cubría su cuerpo iba cayendo a trozos a sus pies. - Mejor así, que te encuentren como yo te encontré. Desnuda y gritando como perra en celo. No estas mojada ni caliente ahora, pero creo que algo de eso podemos remediar. -  Con esa misma calma la punta de su varita iba descendiendo hasta acomodarse entre sus muslos.

No la mataría. No le dejaría cicatrices o evidencias que interfirieran en cualquier plan que su padre tuviera para ella. Pero que le quedara en claro que su calidad de invitada le resguardaría de su culpa, no a sus ojos. -  Dijo que si te callabas no te mataría, pero que te quede claro que mientras estés aquí, mientras él esté así, yo misma voy a hacerte desear que lo haga. -

Y de cualquier forma, si se centraba en ella, en hacerle suplicar hasta que no le quedara voz con que gritar más, lo que fuera que pasara con Adrien frente a ella se hacía más llevadero.  

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Re: Full Moon

Mensaje por Miles Selvaggi el Mar 24 Sep - 13:44

¿Que hacía él tal día como ese cerca de la una de la madrugada? Obviamente dormir. La semana resultaba agotadora y aunque los fines de semana disfrutaba acostándose tarde y saliendo, ese día tenía muchísimas ganas de que eso no ocurriera. Pretendía estar perfecto y totalmente despierto al día siguiente y por el momento todo iba perfecto, ya llevaría casi una hora acostado y su sueño no se habría interrumpido de no ser porque de pronto, aquella marca horrible de su espalda comenzó a arder. Sintió como si se la abrieran, como si la piel estuviera separándose de su cuerpo, y no solo piel, también carne. Aquello que no había sentido el día que se la hicieron, lo estaba notando en ese momento justo, y era algo fácil de adivinar su porqué. Estaba siendo llamado.

Todo su sueño y cansansio inicial desaparecía junto con aquella molestia. Era doloroso, si, pero anunciaba algo que estaba sobre cualquier agotamiento físico, sobre cualquier dolor. Algo más grande que él estaba pasando o iba a pasar, Miles, por raro que pudiera sonar, adoraba vivir aquello, la parte más oscura y misteriosa de la magia. Todo lo que ese dolor representaba para él era poder, dominio, control. Sonrió a la vez que se ponía en pie y se vestía como siempre que bajaba allí, no iba a caminar, nunca lo hacía así, tan rápido como estuvo listo se apareció frente al sótano. Ni por un segundo se imaginó que podría ver aquello que se encontró una vez entró. El señor Wardell haciendo vete a saber qué, un amasijo de carne -obviamente un cuerpo despellejado-, el señor Morgan, Lucie y Laise ¿que hacía Laise ahí encadenada? Por un momento se olvidó del resto. Que hubiera un cuerpo en ese sótano no era nada nuevo pero ella... era su mejor amiga, no entendía nada de lo que estaba pasando ahí, porque Laise actuaba así, porque el señor Morgan intentaba mantener con vida aquel cuerpo, de quien quiera que fuere...

No llegó a tiempo de oír nada de lo que Lucienne le decía a la chica -que además con los alaridos de Morgan ni lo habría oído- pero tuvo que apartar la mirada al verla realizar un conjuro que, daba por hecho, solo la atormentaba aún más. Cualquier atisbo de felicidad que hubiera sentido al ser llamado se había esfumado. No le importaba sacrificar animales, personas, criaturas o lo que fuera, pero hacía ella tenía un fuerte vínculo que hacía que le doliera incluso a él lo que podría estar sufriendo, ni siquiera había intentado pensar con lógica quien era aquel amasijo de carne por aquella visión del cuerpo semidesnudo de la morena.

De cualquier modo, y aunque en su deseo estaba ir corriendo a apartar a la mala puta que estaba quemándole la piel -quería a Lucie, pero no tanto como a Den Adel-, se quedó completamente quieto, si a él lo habían llamado no sería el único y seguro había un porqué. Miró al que parecía estar al mando ahí, no había duda, Morgan parecía angustiado, era raro verlo así. Abstrajo su mente. Laise podía esperar.

-Wardell, señor – dijo al ver que nadie iba a decirle nada ¿había sido llamado solo para ver aquello? Suponía que quizás estaba esperando a que acudieran los demás, él había tardado como dos minutos entre la primera quemazón de la espalda y su aparición ahí, por supuesto menos aún había tardado en dirigirse a él, no había querido mirar demasiado a su amiga; el dolor en su espalda persistía y dedujo que hasta que no llegaran todos, le tocaría aguantarlo – ¿que está pasando aquí? – trató de hablar de manera formal, era la primera vez, en toda su vida, que preguntaba aquello. Había visto ritos inimaginables, cosas raras, extrañas, criaturas impronunciables, y normalmente nadie le explicaba nada, él era un peón en ese momento y lo aceptaba solo porque sabía que, si demostraba la lealtad suficiente, llegaría el día en que su labor como “peón” se viera recompensada con kilos de sabiduría extra, con poder... pero aquello era algo totalmente distinto, como no preguntar cuando una chica que estaba “de su lado” parecía estar siendo torturada, como no hacerlo cuando uno de los hombres con más entereza que conocía estaba sufriendo por el sufrimiento de alguien más ¿quien era aquella persona que gritaba por puro dolor? Prefería no atar cabos, no podía ser quien solo podía ser, no había motivos, no había lugar para torturar así a uno de ellos ¿que carajos pasaba ahí?

De nuevo miró al hombre, lo respetaba más que a su padre, muchísimo más, pero no podía evitar la pregunta. Tampoco haría nada para detenerlos, no hasta saber algo más, porque realmente, ahora mismo, todo parecía la continuación de alguna pesadilla demasiado real.
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Re: Full Moon

Mensaje por Werther Schweinsteiger el Mar 24 Sep - 23:41

El trabajo de inefable era muy exigente, pero no hablaba de ello con nadie. No podía. Su deber era hacer lo que se le mandaba y mantenerlo en completo secreto, con todos. No se le daba mal ser discreto, ni guardar secretos, de hecho se podía decir que era una de sus mejores virtudes. Desde pequeño había desarrollado, sin quererlo, un gran don para mentir. Mentir acerca de quienes tenían la culpa de los destrozos en casa, mentir cuando quería cubrir a Sonja con algo, luego mentir cuando quería cubrir a Wilhelmina.

Luego, en el colegio, había seguido desarrollando ese mismo don para salir a flote en cualquier situación y cuando había sido reclutado -no conectado- al sótano, esa habilidad para mentir se había vuelto todavía más necesaria, un arma para sobrevivir, para manejarse en su vida diaria. Sabía que había tenido ocasiones en las que no había sido prudente. De la nueva generación, quizá, era el que mejor se portaba en términos “sociales” pero también era de los más impulsivos dentro del círculo, cuando dejaban de ser ellos mismos.

Su habilidad para mentir, se compaginaba, de algún modo retorcido, con su estoicismo ante la sangre, aunque todos ahí la habían desarrollado en mayor o menor medida. Era necesario, siempre, de otro modo no se podía estar ahí. Estaba dormido cuando el dolor en su espalda lo despertó. Se vistió lo más rápido que pudo y se apareció en el lugar. Lo primero que sucedió fue que sus oídos se llenaron de los gritos, dos distintos. Sus ojos fueron irremediablemente hacia el cuerpo desollado de Adrien, aunque todavía no sabía que se trataba de él. Su mirada se mantuvo varios segundos en el amasijo de carne ensangrentada, mientras mantenía un rictus de seriedad, como si tomara complicados apuntes mentales. Luego paseó la vista hacia el rostro doliente de Joseph Morgan, y luego al rostro contraído en ira de Auberon Wardwell.

Como a Miles, la escena le parecía confusa. Pero a diferencia de él no pidió explicaciones, absorto como estaba en la magia que arrancaba la piel a jirones. Ni siquiera había visto a nadie más hasta que se le ocurrió desviar un poco la vista y encontrarse con Lucienne y la piel desnuda de Laise.

Lo primero que se le ocurrió fue que aquél era un ritual, pero luego se dio cuenta de que faltaban muchos elementos para que lo fuera, no solo White…hablaba de la atmósfera, de las máscaras, de los círculos de protección. Miró a Lucienne una vez más antes de volver la vista hacia la varita de Auberon Wardwell, como si estuviera siendo víctima de un hechizo hipnótico él también que lo obligara a poner atención al más mínimo detalle, aunque todo eso le provocara que la boca le supiera a sal y que la piel de sus brazos y su nuca se erizara. Lo único que se le ocurría pensar, de alguna forma, era que estaba celoso, que él también quería poseer esa magia –y lo haría, lo conseguiría, era un objetivo que tenía muy claro-, aunque no tuviera ni la más mínima pista de qué era lo que pasaba en esa habitación.
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Re: Full Moon

Mensaje por Laise Den Adel el Miér 25 Sep - 5:04

Con la cabeza gacha y absorta en terribles pensamientos, Laise Den Adel derramaba lágrimas amargas y llenas de desespero en absoluto silencio. El peso de su cuerpo lograba que los grilletes en sus manos se le marcaran más de lo debido, estaban comenzando a rozarle la carne al punto de sangrar. Se sentía tan frágil como el más fino de los cristales que, en cualquier momento podría caerse y romperse en mil pedazos. Ya no tenía consciencia y voluntad. Todo lo que había en ese cuerpo bañado en sudor era simplemente la nada, un cascarón vacío que en algún momento contuvo lo mejor de ella. Dejó de sollozar y de gritar por que sabía que no tenía objeto que lo siguiera haciendo, de igual manera nadie escucharía sus gritos y por ende nadie podría venir a ayudarle.

Se negaba rotundamente a seguir mirando el cruel y desgarrador castigo que le propinaban a Adrien Morgan. Con muchísimo esfuerzo, mantuvo tanto su respiración como su ritmo cardiaco a una velocidad espeluznantemente lenta. Era como si la oscuridad de la que había sido testigo le hubiera carcomido toda emoción, todo pensar, toso sentir. Su visión se tornó nublada y en completa catatonia. Ni siquiera se inmutó cuando Lucienne Wardwell se colocó detrás de ella, apuntándole con la varita y jalando su cabello, haciéndola sentir como si fuese peor que basura.

Poco le importó toda la sarta de idioteces que salían de boca de la Wardwell, ya no tenía por que seguir fingiendo que las demás personas le importaban, se sabía egoísta y mezquina solo que se había encargado de esconder toda esa basura para aparentar ser una buena persona, de moral intachable y conducta ejemplar. Ella se había follado al prometido de su amiga y no le había importado nada, solamente su propia satisfacción, ¿Acaso eso la convertía en un ser tan vil? No, pero sí en un humano, uno que tenía muchos más defectos que virtudes.

 Mantuvo la vista en el suelo aun cuando Lucienne volvía a jalarle el cabello para pudiera ver en primera fila el acto monstruoso que estaban haciendo con Adrien. Escuchaba voces a la lejanía, del padre de Morgan, de Lucienne, del propio Auberon pero hubo una en particular que llamaba su atención: la de Miles Selvaggi.

Ya nada le sorprendía después de lo que había presenciado, podría esperar cualquier cosa de cualquier persona, como amablemente se lo habían hecho notar los Wardwell. Sintió una gran opresión en su pecho y contuvo las ganas de vomitar. Algo se había roto dentro de Laise Den Adel, algo que era categóricamente imposible reparar. La bata caía lentamente siendo arrancada a manos de Lucienne, su cuerpo desnudo se mostraba perlado en sudor y tenso como si de una roca se tratase. Llevaba el alma en un hilo y cualquier clase de demostración sádica y mórbida podrían hacer que simplemente desapareciera. Instantes después notó la presencia de Werther Schweinsteiger y su mundo se terminó de romper. 

Se sabía que los alemanes también tenían una extraña fascinación por las artes oscuras y la magia arcana como toda su familia ¿Acaso Mina también estaba inmiscuida? La maldijo de todas formas y parpadeó un par de veces, sin decir palabra o mostrar algun sentimiento.

Apretó fuertemente la mandibula al sentir como Lucienne le quemaba la zona entre sus piernas, no soltó ni un solo grito, ya no tenía fuerzas, ni siquiera para levantar la voz, solamente se marcaban los nervios en su frente y el subir del color en su rostro del esfuerzo por soportar el castigo. 

Contrajo todos y cada uno de los musculos de su cuerpo para intentar sobrellevar la intensidad de la condena. Expiaría todos sus pecados en el, todas las culpas, las agresiones, los pensamientos mal sanos y todas las promesas que jamás cumplió. Lucienne le estaba haciendo un favor, la estaba liberando de esas cadenas mentales y emocionales que habían hecho de la alemana un lío por no saberse decidir de que lado de la mundo quería estar. 

Su respiración se agitó solo un poco al aguantar tanto dolor inflingido y esbozó lo que parecía ser ¿una sonrisa? Estaba temblando por la tortura a la que estaba siendo sometida pero seguía sonriendo, esta vez mucho más descarada. 

Poco a poco su gesto fue cambiando y ahora parecía estarlo disfrutando. Su rostro lucía cruel, sanguinario, desalmado...tan inhumano. Después de esa noche, ya no quedarían vestigios de la antigua Laise Den Adel, estaba surgiendo un monstruo en su lugar.
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Re: Full Moon

Mensaje por Adrien Morgan el Jue 26 Sep - 17:14

Solo había oscuridad y el sentimiento de vacío, su cerebro solamente registraba la sensación de caída profunda, había leído en algún lugar que era porque debía haber perdido el conocimiento por la cantidad de dolor que su cuerpo sentía en esos momentos, era ridículo en cierta manera que se pusiera a pensar en eso cuando, sabía que fuera de sus pensamientos había alguien torturándolo, alguien dispuesto a terminar con su vida sin el más leve remordimiento. Pero a pesar de todo, él se repetía a si mismo que no estaba arrepentido de lo que había hecho, dentro de él sabía que si no podía escapar del yugo de sus padres o la sociedad de la manera correcta, tendría que hacerlo de la otra manera, a costa de su vida.

Lo había sabido desde el momento en que su mirada se cruzo con la de Auberon, desde que lo llevaron a ese sótano, iba a morir ahí; ¿Qué escusa darían para su muerte? ¿Una cruel enfermedad o un accidente?  Incluso hasta pensó en Laise, la pobre mujer que ni tenía la culpa de haberse dejado seducir tan fácilmente, pensó en todo el tiempo que había perdido, en sus estudios y luego vino el peor pensamiento de todos, tal vez el que le dolía más, pensó en Julisa, en lo que podría haber pasado entre ellos si hubiera encontrado un poco más de valor para negarse a los deseos de su padre, el terror de pensar que en vez de Laise estuviera Julisa lo embargo por segundos, no, había tomado la decisión correcta, la había sacado de ese peligro porque la había amado y ahora jamás podría decírselo nuevamente.

Entonces, como si un relámpago golpeara su cuerpo, había abierto los ojos de pronto, sus pensamientos habían sido bloqueados nuevamente por el dolor que le recorría cada uno de los músculos y los nervios del cuerpo, los sonidos se intensificaban pero no importaban porque solamente podía retorcerse en el suelo, su garganta volvió a soltar un grito lleno de dolor en respuesta, mientras su cuerpo se retorcía en el suelo entre la sangre, aquel grito había sonado tal vez más desgarrador que el anterior, porque tal vez algunos de los presentes podrían haber reconocido su voz entre los barítonos.

Su ojos estaban dilatados, pero aun así alcanzo a ver figuras a su alrededor, los reconocía por supuesto a todos y cada uno de ellos, a su padre, a Miles, pero el dolor no lo dejaba pensar, no podía solo quería que terminara. Jamás pensó en desear la muerte más que nada en el mundo, pero ya no quería sufrir ese dolor, no quería no podían segur estar haciéndole esto.  Fue que entonces su padre se acerco a él y por primera vez lo vio no solamente como el Sanador u hombre severo que hacia su voluntad, lo vio por primera vez como un padre y sintió su propio dolor reflejado en sus ojos, entonces se dio cuenta lo equivocado que había estado durante toda su vida.

Dicen que en los últimos momentos, cuando su vida está en juego, las personas se muestran como realmente eran y Adrien era exactamente igual a su padre, tal vez si antes no había estado dispuesto a aceptar por su orgullo lo equivocado que había estado, ahora lo sabía. Alzó una de sus manos llena de  jirones de carne y ampulas llenas de sangre hacia Auberon, el hombre que seguía apuntándole con la varita, sus labios se movían pero su voz no salía, era como si hubiera perdido la facultad del habla. Estaba rogándole por perdón, por su vida, por que terminara con esto, estaba rogándole por otra oportunidad. 
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Re: Full Moon

Mensaje por Auberon Wardwell el Lun 30 Sep - 15:38

Mantenía su varita firme apuntando directamente a Adrien mientras su papá hacia el trabajo de mantenerlo vivo. Estaba consciente de su propia indolencia y en algún punto le asustaba hasta donde podía llegar a pesar de que, en algún momento, incluso había considerado a Adrien parte de su familia. No se comparaba con lo que Julius White había hecho en aquellas épocas en las que se había hecho con incuestionable poder pero ahora entendía más cabalmente el significado de esas historias escalofriantes que había escuchado sobre ese sótano desde que era más joven. Ese lugar, sus poderes y sus métodos podían ser capaces de despojarte de toda humanidad con tal de tuvieras lo necesario para cumplir objetivos concretos.

Vio de reojo como iban llegando los más jóvenes. Todos en silencio excepto por Miles Selvaggi, quien preguntaba –no son razón, por supuesto- qué era lo que pasaba ahí. No tenía la concentración suficiente para leer su mente, así que lo tomó como una buena iniciativa de querer estar consciente de lo que pasaba alrededor. Dejó que su varita descansara mientras Joseph Morgan se encargaba de mantener a su hijo consciente.

Había visto, perfectamente, el gesto que Adrien había hecho hacia él. Y haber bajado momentáneamente la varita podía significar una tregua para cualquiera que hubiera mirado la escena, pero no lo era en lo absoluto. No iba a aceptar ni una sola disculpa, ni una pizca de arrepentimiento impulsada por el dolor y el miedo a la muerte. Auberon Wardwell no era un hombre que diera segundas oportunidades, pero le había dado una a Adrien por considerarlo parte de la familia, a él y a su padre. Le había dado una tercera, Julius White había hecho su labor. ¿Una oportunidad más? ¿Qué pensaba Adrien Morgan que eran? ¿Hermanos de la caridad y la misericordia?.

No contestó a Miles inmediatamente. Con la frente perlada en sudor como consecuencia de la complicada maldición para arrancar la piel, Auberon se dirigió con calma al lugar donde se mantenían algunas de las cosas que utilizaban para los rituales. Tiza negra con ceniza había sido lo que habían usado la última vez para el ritual y ahora serviría de nuevo. Miró el cuenco y apuntó con su varita al interior haciendo un hechizo de transformaciones: la misma tiza pero con las propiedades de la sal. Apenas tomó el cuenco, un par de los elfos domésticos que habían transformado en sus servidores, hicieron acto de presencia en el lugar.

-Esto es lo que sucede cuando nos traicionamos entre nosotros. Esto es lo que sucede cuando tratas de engañar a la gente que te da la mano. Esto es lo que sucede cuando crees que la gente  tu alrededor es estúpida y que tus promesas con un Venerable…o con cualquiera que pise este suelo sagrado, incluyéndolos, no valen nada. Esto, Miles, es lo que pasa cuando crees que las palabras de Julius White no valen nada. Y esto, es lo que le puede suceder a cualquiera de ustedes si acaso se les ocurre hacer una cosa mal.

Contestó por fin mientras dirigía sus pasos con el cuenco en las manos hacia el cuerpo desollado de Adrien. Sin asco, y sin parpadear. Utilizó la tiza para dibujar sobre el cuerpo de Adrien. Piernas, brazos, la mitad de la cara, el abdomen, un hombro...en realidad no ponía mucha atención. Sus dedos se llenaron de sangre, pero no le importó.

-Después decidiremos sobre el futuro de Adrien, todos juntos. Piensen bien su decisión en el proceso.

Hizo un gesto a las bestiecillas en las que se habían convertido los elfos. El objetivo no era otro más que, hambrientos, dejar que se lanzaran sobre el cuerpo de Adrien y devorar aquellas partes que no estaban marcadas por la tiza. Arrancar la carne. Era el último paso. En lo que a él concernía, no había perdón.

-Asegúrate de que lo vea todo.

Eso se lo dijo a Lucienne, refiriéndose obviamente a la cautiva que tenían como invitada especial. Y Joseph Morgan tendría que seguir haciendo su trabajo, manipulando magia como nunca antes. Y eso era poco comparado con los poderes que se podían conseguir en esa pequeña sociedad, en ese pequeño sótano. Poderes que estaban al alcance de todos los que se mantuvieran en el buen camino, sin una sola tontería. No eran poderes que se pudieran dejar en manos de un niño que no conocía ni la mitad del significado de la palabra “responsabilidad”.  Matarlo no estaba en sus planes, en la muerte no se sentía el dolor desesperante, torturante y perfecto como el que Adrien estaba experimentando en vida.

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Re: Full Moon

Mensaje por Bill Snyder el Lun 30 Sep - 19:53

No era algo nuevo para Bill tener que despertar a mitad de la madrugada gracias al dolor de las escarificaciones que se formaban en su espalda. Se levantó de un salto como un resorte y con un gesto de molestia se vistió rápidamente antes de aparecer frente a la entrada secreta. Qué suerte que esa noche no hubiera estado con ninguna chica. Alguna vez que le había tocado enfrentarse a eso, había tenido que lanzar un hechizo desmemorizador para que la susodicha olvidara todo lo de las escarificaciones. No era como cuando estaba con Lucienne, que no tenía que ocultar nada. Dejando esos problemas de faldas aparte, que en ese momento no tenía, entró al lugar tan confundido como los demás, pero Miles se le adelantó a hacer preguntas.

No reconoció primero a la chica desnuda que Lucienne torturaba, aunque después se dio cuenta de que se trataba de la hermana de Lucian, la presidenta Epsilon con la que a veces coqueteaba a la distancia en las fiestas. Muy discretamente se colocó al lado de Werther mientras hacía una cara de asco auténtico por lo que estaba viendo, que le parecía más impactante que cualquier animal descuartizado, por obviedad. No se atrevió a preguntar quién era el torturado, ni las razones pero Miles se adelantó a hacerlo en su lugar. Más le valía no mirar a otro lado por si todo eso era una prueba cruel, pero todo le impactaba, desde la cara de Auberon hasta los gritos del torturado sin piel.

Siguió con la mirada a Auberon, esperando su respuesta y cuando al fin se dignó a contestar, comenzó a encajar todas las piezas del rompecabezas, incluyendo la ausencia de Adrien y la mirada desencajada de su padre. Ese ahí tendido no era otro que Adrien Morgan, que al parecer había hecho enojar a los grandes.

¿Qué quería decir con el futuro de Adrien? ¿qué viviera? No entendía ni que magia tan poderosa podía mantenerlo vivo de ese modo para la tortura, ¿lo que pasara con su cuerpo hecho mierda iba a ser su decisión? ¿o qué?. Bill se removió incómodo en su lugar, tratando de imaginar todos los panoramas posibles y lo único que se le ocurría eran varios escenarios sexuales con Laise involucrada. Que tontería pensar que no se equivocaba y que todo era resultado de algo así. Era lo peor que había visto en mucho tiempo, se sentía enfermo y se sentía mal por Morgan, pero tampoco mostraría debilidad alguna.

Al escuchar la orden que le daba Wardwell a Lucienne se aproximó hasta ella a paso firme.-¿Quieres ayuda con algo?-No habló demasiado fuerte, porque no quería desconcentrar a su padre de lo que fuera que hiciera, ni estaba en una reunión social. Así tuviera que solamente jalarle los párpados a Laise si ella se lo pedía, aunque la semiveela pelirroja parecía tener todo bajo control, como siempre, por más que Den Adel pareciera una loca de manicomio a la que más valía amarrar. Solo fue un momento en el que volvió a desviar la vista al centro de la acción, que vio lo que pasaría con los elfos domésticos y el cuerpo de Adrien. Esta vez sí tuvo que desviar la vista y un miedo bastante sincero le recorrió el cuerpo. Jamás haría enojar a los Venerables ni con la cosa más mínima, eso ya estaba muy grabado en su cabeza.
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Re: Full Moon

Mensaje por Lucienne Wardwell el Lun 30 Sep - 20:59

El que uno a uno comenzaran a llegar aquellos que como ella constituian la mas nueva generacion de acolitos no era algo que sorpendiera en lo absoluto. El punzante dolor que se extendia centimetro a centimetro por cada una de las terminales nerviosas de su cuerpo era algo que permanecia bien presente, y asi seria hasta que todos acudieran al llamado. Aun con su piel aterciopelada y las curvas en su espalda, las escarificaciones que se encendian al atender a aquella fuerza tan poderosa eran igual de doloras, y grotescas, que la de todos los demas. Se habia ganado cada una de ellas, y no se arrepentia de nada, pero nunca habia deseado con tanta fuerza cosas tan contradictorias como lo hacia en ese instante; por un lado el no ser capaz de presenciar mas lo que sucedia con los Morgan, por el otro se sentia con el derecho de hacer lo que le diera en gana con la puta frente a ella. No la mates, se decia. No antes sin el permiso del Venerable. 

Pero igualmente hazla sufrir. 

Ni Miles ni siquiera Werther iban a apartar su atencion de su objetivo, pues entre mas volcara su rabia contra la alemana, mas sencillo le era marcar distancia de sus alrededores, por ironico o contradictorio que pudiera parecer. No queria escuchar mas a Adrien gritar, queria escucharla a ella, tan fuerte y tan agonizante que la garganta se le desgarrara y deshiciera a jirones como la bata a sus pies.

Y no lo hacia. Laise sencillamente, no lo hacia.

No podia verla sonreir puesto que estaba a espaldas suyas, y en verdad era asi mejor, un golpe de suerte para Den Adel. Su paciencia no hubiera llegado a mucho mas de ver la expresion de su rostro y hubiera ignorado por completo las ordenes de su padre de tenerla ahi como testigo y nada mas. Tal vez deberia de arrancarle una tira de piel por cada una que Adrien perdiera, tal vez deberia volverse mas creativa con el uso de aquella varita, tal vez, tal vez...

La voz de su padre, como rugido severo, demandaba atencion. Fue aquello lo unico que le hizo detenerse un instante, renuente a volver a presenciar el espectaculo que la figura de carne sangrienta y el medimago delirante proporcionaban. Aunque cada una de sus palabras fueran tanto explicacion como advertencia para aquellos que apenas llegaban, era incapaz de apartar la mirada, y era su labor asegurarse de que Laise tampoco lo hiciera. 

No respondio con palabras a Bill, tan solo una mirada cuya intencion era absoluta. Y si la alemana se habia abstenido de gritar hasta ahora, habria que ser mas persuasivos con su garganta. De ahi que con un movimiento de su varita, esa misma que habia estado quemando, mandara aparecer mas cadenas que rodearon el fragil cuello de la Epsilon. Tiro de ellas con una floritura, dejandolas tensas  enterrandose en su carne, lo bastante sueltas como para permitirle respirar, lo bastante justas como para que hacerlo fuera absolutamente doloroso. Todo para fozarla a mantener el rostro en alto. 

- Asegurate de que mantenga los ojos abiertos.

Le pidio a Snyder con la misma sangre fria que su padre demostraba. Que le ayudara a mantenerla consciente mientras la orillaba cada vez mas a perder el dominio de si misma, y e que en cuestion de segundos las cadenas volvian a arder con la misma intensidad como habia hecho la varita contra su coño, quiza hasta mas.

El amigo mas querido de su niñez iba a ser deborado frente a sus ojos por criaturas demoniacas. La magia que controlaban en ese pequeño sotano era capaz de todo eso y mucho mas. Hacerse cargo de las cicatricez por quemaduras para que nada interfiriera con los planes que su padre tuviera era, en comparacion, un juego de niños. 

Lo unico de lo que podia dar fe es que esa noche se iba a encargar de quebrarla, que nade volveria a ser igual.
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Re: Full Moon

Mensaje por Laise Den Adel el Vie 4 Oct - 19:07

¿Qué podía ser peor? ¿Qué la mataran? ¿Qué la siguieran torturando hasta la locura? Desde que ella había visto a Auberon Wardwell y visto ese espeso mar de oscuridad en sus ojos, dejó toda esperanza de volver a ver la luz del día. Lucienne no se cansaba de hacerle sentir a la alemana lo poca cosa que era, le restregaba con ira todo su desprecio y para lo que le importaba. En ese momento no era mucho más que ella, Laise había cometido el error de acostarse con Adrien sí, pero ella estaba metida en una sociedad en donde las buenas intenciones y los escrupulos no tenían cabida ¿Quién era la perra ahora?

Solo había una cosa que de verdad quería en ese momento y era que todo terminara. Sus terminales nerviosas estaban bastante dañadas por el constante esfuerzo por mantenerse consciente y con los ojos abiertos. Ahora estaban tratando con un títere, alguien que no tenía manejo de su propio tren de pensamiento y mucho menos de sus acciones físicas. Laise movió los ojos solo para observar que Bill Snyder también llegaba al lugar. No parpadeaba y solo seguía al alpha con la mirada, su sonrisa se hizo mucho más amplia al ver acercarse al muchacho, mostraba aquella mueca descarada y bastante cínica, sus blancos dientes relucían de manera bastante torcida y siniestra, seguida de una lágrima que había rodado por su mejilla sin querer y una mirada de total penitencia. Mediante aquellos profundos ojos grises estaba pidiendo a gritos que la ayudara.

Notó la escena más espantosa que sus ojos pudieron haber visto jamás, esas horribles criaturas comiéndose pedazo a pedazo el cuerpo inerte y desollado de Adrien y al padre de este tratando de mantenerlo con vida. Si el hombre tenía algo de humanidad todavía, dejaría que Adrien muriera de una vez, ese sufrimiento era demasiado como para que una persona lo pudiera soportar, pero por lo que se notaba, su vinculo con esa sarta de alimañas con forma humana era mucho más fuerte. Laise observaba con detenimiento todo lo que hacían, al principio se había rehusado terminantemente a seguir presenciando dicho espectáculo, intentó rogar, pedir por su vida, trató de bloquear de su mente los gritos de dolor y desespero de Adrien pero se habían encargado de que eso no fuera posible. Lo que más le daba terror era la quietud casi mortuoria con la que Wardwell efectuaba todo, era mucho más espeluznante de lo que hubisera creido. La alemana posó sus ojos sobre él y vió que no había ninguna clase de rictus en su rostro, ninguna emoción. ¿Qué eran ellos?.

Solo podía pensar en una sola cosa, ¿Qué clase de magia estaban practicando? Había marcas de rituales arcanos por donde quiera, huellas de evidentes sacrificios e incluso muchísima gente estaba involucrada en ello, gente que ella pensaba que era buena, gente a la cual ella le tenía un aprecio sincero como Miles o Werther. Por un momento ya no sintió miedo ni ira, solo una morbosa curiosidad de saber que clase de poder antiguo estaban manejando todos ellos. Iba mucho más allá de su propia comprensión, sabía que si se llegaban a enterar de lo que pasaba en su mente, harían algo para callarle esos pensamiento, Lucienne o Billy se encargarían de que ninguna nebulosa mental se apoderara de ella. La traerían a la realidad, a su triste y dolorosa realidad cueste lo que cueste.
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Re: Full Moon

Mensaje por Auberon Wardwell el Lun 7 Oct - 19:07

Quizá su rostro impasible solamente se debía a que sabía que Adrien no iba a morir ahí, ni de ese modo. Ya lo había dicho, lo consideraba alguien a quien solía tener en alto aprecio, y el aprecio no se borraba de la nada. Su sangre fría, en gran parte, también tenía que ver con su confianza en que Adrien saldría de ahí entero, pero nadie borraría el dolor que lo había hecho sentir, esa traducción puramente física de lo que significaba traicionar a un Wardwell, a un Venerable.
 
-Puedes curarlo por completo ya, es suficiente.
 
Indicó a Morgan padre y como un gesto quizá cínico, quizá de verdadera comprensión, apretó el hombro del sanador antes de darle la espalda al par de Morgans y dirigirse a los más jóvenes. Clavó la mirada en todos ellos mientras, a su espalda, los elfos se relamían la sangre y los restos de carne que resbalaba por sus afiladas barbillas.
 
-Este es el hombre con el podrían compartir los poderes que ustedes ya conocen bien aquí.  Una persona irresponsable, incapaz de cumplir una promesa y que ha creído que las amenazas del Venerable más grande de todos vivo actualmente, son cosa de juego. Un juramento inquebrantable le impide decir una sola palabra de lo aquí acontecido, y deberá dar gracias a la poderosa magia que aquí se manipula poder estar vivo luego de esta tortura. Ustedes tienen la facultad de elegir si este es el hombre con el que van a compartir este tipo de poderes, o si quieren sacarlo del círculo. Piénsenlo, tienen hasta mañana para decidirlo.
 
Luego dirigió sus pasos hacia Laise Den Adel. Se acuclilló frente a ella y le pasó una mano por el cabello con un gesto casi paternal. Su boca estaba torcida en lo que parecía una sonrisa. Dejó la mano sobre su frente, pero entre sus dedos había dejado un espacio. La punta de su varita exclusiva reposaba sobre el centro de la frente de Laise, presionando.
 
-Y por esa misma magia que no podrás comprender jamás, voy a hacer que olvides nuestros rostros, nuestros nombres, este lugar. Pero cada día de tu vida sentirás el asco, el temor y los resabios de lo que has experimentado aquí. La desesperación, las pesadillas. No habrá noche que la sangre y el músculo no te den caza, jamás podrás volver a dormir tranquila, cada noche cuando se cierren tus ojos, vivirás un pequeño infierno del que será muy difícil despertar.
 
La varita dio un destello luminoso y Laise cayó desmayada. Miró a Snyder y a Selvaggi.
 
-Llévenla a su habitación y vístanla. Despertará por la mañana. Pueden retirarse, y piensen bien en su votación.
 
Ahí, en medio de la penumbra y con Morgan padre todavía cuidando con mucho esfuerzo de Morgan hijo, pero con los favores de la magia negra de ese lugar, atrajo a Lucienne hacia su pecho para abrazarla.

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