Hamburguesa de sirloin

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Hamburguesa de sirloin

Mensaje por Amelia Montgomery el Lun 9 Sep - 1:47

El trabajo en el restaurante era algo de todos los días. Trabajaba de cuatro a seis horas para poder pagar la media beca que le debía a la Universidad. No era sencillo estudiar y trabajar a la vez, pero vamos, tenía que hacerlo por su padre y por su madre, que todo le habían dado y ella solo podía responder de esa forma y consiguiendo un buen trabajo que le diera un sueldo necesario para pagarles todo de vuelta.

Lamentablemente, al ser una estudiante no había podido conseguir aún un trabajo en una veterinaria ni muggle ni mágica. Estar en cuarto semestre no le daba suficiente experiencia como para atender ella sola una clínica. Había conseguido ser asistente en una clínica muggle los domingos. Así conseguía experiencia al menos en las criaturas no mágicas para poder aprender mejor de las manos de los expertos. 

En el restaurante trabajaba de lunes a viernes. El único día a la semana que tenía libre era el sábado pero si necesitaba cubrir a alguna compañera, lo hacía. Así se ganaba los pocos dólares para poder pagar su colegiatura. Su trabajo consistía en ser mesera. Entregaba los menús por aquí y por allá, limpiaba mesas y a veces hasta tenía tiempo de salir a fumarse un cigarrillo en sus descansos de diez minutos. Además, también aprovechaba para estudiar un poco para las clases de la mañana o de la noche, dependiendo del día de la semana. La verdad era que en el restaurante se habían visto bastante considerados con sus horarios y eso lo agradecía bastante. 

Había llegado temprano al restaurante, como de costumbre, con su uniforme de blusa rosa coral y falda negra, su delantal de tela a cuadros y una libreta para tomar las órdenes. Sonreía a los clientes y les hacía plática amena en caso de que fueran agradables, de lo contrario, se limitaba a sonreír y hacer su trabajo. Muchas veces, gracias a esas pláticas amenas se había llevado más del sueldo que normalmente ganaba durante la semana en una sola propina.


-Buenas tardes, ¿Qué le puedo servir? La especialidad de hoy es la hamburguesa de sirloin con tocino y queso de cabra.
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Re: Hamburguesa de sirloin

Mensaje por Lucian Den Adel el Lun 9 Sep - 2:02

Me rugían las tripas de maneras atroces y viles, no había alcanzado comer absolutamente desde que el almuerzo en la mañana. Por una cosa u otra dejé mi alimentación hasta el último y ahora sufría las consecuencias. Me tocaba cubrir a Jake en el bar así que tal vez podría robarme algunas papas fritas o tal vez una cantidad enferma de maníes con una botella de buena cerveza. Pensar en comida me había abierto el apetito más de la cuenta y los sonidos extraños en mi estómago no se hicieron esperar.

Tenía algo de dinero en la cartera, lo suficiente como para poder pagarme una comida decente. Decidí dejarme de cosas e ir por un trozo de suculenta carne con verduras, o tal vez una hamburguesa con triple queso y muchísimas papas, o no sé, ya vería estando ahí. Caminé rápidamente y llegué al Wild Thyme. Lucía con poca gente, tal vez por el horario, era bien sabido que en la noche era cuando más personas llegaban. Por mi parte, postraría mis posaderas en alguna mesa cómoda y pediría el especial. Tal vez me sorprenderían.

Pronto no se hizo esperar la persona que me dejó el Menú, le agradecí y me propuse a leerlo con cautela. Había varios platillos muy interesantes, pero con el hambre que me cargaba lo mejor era algo sencillo, sustancioso y rápido. Leía pacientemente cuando escuché una dulce voz proveniente de la que seguramente sería la persona que me atendería. Me quité el menú de la cara y mi sonrisa se amplió; era ese dulce ángel de bellos ojos que me traía como loco: Amelia Montgomery.

-Sí, gracias. Quiero una de esas acompañada de una sonrisa tuya, Amelia.- No sabía que trabajaba ahí. El Wild Thyme me si me sorprendió y de una excelente manera.
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Re: Hamburguesa de sirloin

Mensaje por Amelia Montgomery el Lun 9 Sep - 12:51

Levantó la mirada, encontrándose con la de Lucian Den Adel, con razón se le había hecho tan conocido. Sonrió, como bien lo pedía el cliente, aunque en realidad le daba gusto verlo. No acostumbraba ver a mucha gente del Campus a esa hora porque más bien todos estaban en clases, pero le alegraba ver al menos una cara conocida. 

-¡Hey! ¡Qué bueno verte! ¿Qué tal van los estudios y todo eso?

Respondió mientras anotaba la orden de Lucian en su libretita con una caligrafía poco legible para cualquier persona que la viera pero en la cocina ya estaban más que acostumbrados a sus trazos atropellados. su padre siempre se preguntaba de dónde había sacado tan fea letra siendo que él le había enseñado a hacerla bonita. Finalmente se dio por vencido. A Amelia no le importaba, cuando está en la clínica veterinaria se limita a dejar los mensajes con letra separada y legible y se libra de problemas.

-¿Qué te puedo ofrecer de beber? ¿Una soda, vino tinto, una cerveza?

Le ofreció, aún con la sonrisa que le había pedido en el rostro, aunque claro, con alguien tan agradable como él, no podía más que hacerlo por gusto, y así lo hacía. Eran pocas las persoans que verdaderamente le sacaban sonrisas sinceras sin pedirlas, y otros muy pocos que se la pedían y lo hacía por que si, por el gusto de hacerlo.

No sabía muy bien cómo sobrellevar el hecho de que le coqueteara a ella y tuviera la reputación de coquetearle a todas las demás. Amelia prefería hacerse a la idea de que simplemente así era con todas y vale, nada en especial para ella. La hacía sentirse como el resto, sin preocupación de que le gustara demasiado y ponerse celosa e histérica por todas las chicas que seguramente tenía detrás de él.

-También tenemos un cheescake de miedo, por si se te antoja de postre.
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Re: Hamburguesa de sirloin

Mensaje por Lucian Den Adel el Lun 9 Sep - 19:35

Tenía tanta hambre y tanta sed que no supe que elegir al momento en el que Amelia me daba algunas opciones para traerme antes de embutirme una hamburguesota de esas. Quizá el vino tinto me vendría bien pero no, pensándolo bien no era bueno beber alcohol antes de ir a trabajar, opté mejor por otra opción mucho más espumosa y más ligera en cuanto a digestión. 

-Una soda enorme estaría excelente- tomé un poco de aire después del suspirote que dí al verle - Después una rebanadota de cheescake, solo si te la comes conmigo, Amelia- le guiñe el ojo y me acerqué a ella, justo a sus oídos pues tenía algo muy importante que decirle y no quería que nadie más escuchara lo que tenía que decirle. Era tan importante que seguramente podrían matar por ello.

-Si sabes que hoy te ves muy linda con ese uniforme, Amelia?- dije en un susurro. Mi intención claramente era hacerla sonreir, hacer que mi visita al restaurant no fuera un fastidio, además no podría quedarme mucho tiempo, tenía que ir a trabajar, a ganarme el pan -que no necesitaba- con el sudor de mi varonil frente. Simplemente trabajaba para mantener mi mente ocupada. Hace años mi madre tuvo un bar en Londres y ella lo atendía, así que aprendí a como llevar un bar como si fuesen manesillas del reloj. 

-¿Tienes tiempo de una breve charla con este pobre hombre que muere de hambre y amor por ti?- le sonreí y esperé a que me respondiera. Quería hacerle ver que mi corazoncito latía mucho muy rápido cuando la veía y aunque no me creería por mi evidente fama de picaflor, al menos le provocaría un subidón al ego que bien le hacía por que con lo guapa que está, necesitaba de esos cada que un hombre pudiera decirselos.
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Re: Hamburguesa de sirloin

Mensaje por Amelia Montgomery el Mar 10 Sep - 0:17

Anotó en la libreta una soda enorme, según las palabras del aspirante a auror. Chasqueó la lengua en el momento en que Lucian le dijo que pediría el Cheescake sólamente si ella se lo comía con él. No podía sentarse hasta que terminara su turno o pidiera una hora para comer. Así que suponía que eso no iba a poder ser. Sonrió y negó con la cabeza una vez terminó de anotar la orden.

-Estoy trabajando, no puedo hacerlo, cariño.-respondió, con su marcadísimo acento escocés que muy poca gente lograba entender cuando hablaba rápido y la mayor parte del tiempo, cuando hablaba con los americanos, tenía que hablar a una velocidad muchísimo más baja de lo que estaba acostumbrada a hacerlo. 

Suspiró con el halago. Agradecía las palabras bonitas. No era muy común que la gente en américa le dijera que se veía bonita o si lo hacían era sólamente para conseguir algún favor o para llevársela a la cama. Y, a pesar de que no quisiera admitirlo, había funcionado en un par de ocasiones pero había decidido no volver a caer en esos juegos que luego la hacían sentirse terriblemente sucia y culpable.

-¿Te mueres de amor por mi? ¿Eso es algo que le dices a todas tus chicas?

Respondió rápidamente. No quería hacerle ver que no se esperaba ese cumplido. ¿De qué hablaba? Miré mi reloj de pulsera. No había nadie más ordenando y había otras dos meseras atendiendo a los comensales que ya estaban disfrutando de su almuerzo. Frunció los labios.

-Vale, vale, deja ver qué puedo hacer. Ahora vuelvo con tu orden.

Se puso el bolígrafo en el delantal y fue hasta la cocina. Buscó al chef y le entregó el pedido. Se mordió el labio. No acostumbraba pedir que le dieran una hora de comida pero quizá si argumentaba que tenía un examen muy importante por la noche le dieran permiso de comer algo y, de paso, de hablar con Lucian quien, a decir verdad, la tenía bastante intrigada. Quería saber de qué quería hablar con ella. 

-Una hora, Montgomery, nada más.

El chef bromeaba. Sabía que Amelia trabajaba mucho y que no tenía que pedirle que le rindiera cuentas porque era honesta y siempre se quedaba horas de más. Por un día que pidiera una hora de comida no pasaba nada. 

ORdeó una hamburguesa común y corriente para ella, con mucho queso y unas papas fritas. Sirvió un par de coca colas bien heladas y una vez estuvo la orden, salió con la charola a la mesa de Lucian. 

-Sólamente tengo una hora.-Colocó ambos platos en la mesa y las sodas.-No me dijiste cuál querías así que traje coca cola.-finalmente, tomó asiento, se puso la servilleta en las piernas y le dio un gran sorbo a su coca cola.-Bueno, ¿qué era eso que querías decirme?
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Re: Hamburguesa de sirloin

Mensaje por Lucian Den Adel el Mar 10 Sep - 19:40

Ya sabia de mis andanzas de conquistador y hasta lo tomaba con humor, es decir, no le daba pena y a mi tampoco, en lo absoluto pero ahora con ella en mi vida pues trataba de hacerla diferente, de comportarme, con mucho ahínco claro. Debía resistirme a la tentación de las féminas pero con ella mirandome con esos ojitos pispiretos ¿como no me iba a olvidar de las demás chicas? Era básicamente obligatorio por demás de necesario. 

-No, a las demás chicas les digo que son bonitas y caen rendidas. Tú, Amelia...tú eres especial...- Le dije despacio y solo ví como desaparecía instantaneamente para ir por mi orden. Logré escuchar lo que el chef le decía, simplemente reí por lo bajo y de nuevo me acomodé en la silla, pues no había tardado nada en llegar con mi hamburguesota con papotas y el refrescote. 

Como si fuese una médium o una cosa de esas, Amelia atinó perfectamente que refresco eligiría. Sonreí complacido y di una palmada en cuanto llegó con toda la comida. Doblé las mangas de mi camisa y simplemente cogí la hamburguesa y le dí una buena mordida. Sentí un placer que solo Dios sabía que podía obtener estando con una chica. Estaba riquísima, es decir, era bastante buena pero yo creí que lo que había que la hamburguesa supiera tan bien era la compañia. Si, eso era.

-Es muy buena- dije todavía masticando. Recordé mis modales y me callé la boca. Le dí un sorbo al refresco y me limpié con una servilleta como si fuese un gallardo cabellero inglés. Luego me quedé callado solamente observandola, como metía esa papa en la catsup y la comía, todo en cámara lenta. ¿como era posible que alguien así comiera papas fritas de una manera tan angelical? Era uno de los misterios del tercer milenio pero lo más importante era que, de hecho yo lo estaba presenciando.

-Pues nada, realmente. Si no te hubiera dicho que tenía algo que decir, no hubieras venido. Solo quería pasar un tiempo contigo antes de irme a trabajar como mula sin mecate- Y eso era realmente lo que me hacía falta; verla aunque fuesen unos escasos minutos, reponía toda mi energía rápidamente, era como si le cambiase las baterías a mi linterna, no sé, es un poco difícil de explicar.
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Re: Hamburguesa de sirloin

Mensaje por Amelia Montgomery el Mar 10 Sep - 21:47

El sorbo de coca cola le había caído la mar de bien. no había bebido nada desde que había llegado al restaurante y sinceramente la coca cola siempre la hacía comenzar a carburar o recuperar la poca energía que le quedaba después de atender mesas y correr de aquí allá para que la comida no se enfriara o verificar que a los comensales no les faltara nada.

-El chef es bueno.

Respondió removiéndose en la silla para acomodarse mejor y estar más cómoda. Abrió su hamburguesa y le puso Ketchup. La había pedido sin mostaza y sin mayonesa porque era muy remilgosa con la comida y prefería la hamburguesa así, simple. Pero eso si, con mucho, mucho queso. Le puso unas papitas debajo del pan y volvió a cerrarla esperando que Lucian no se asqueara o algo así, pero era una manía que no le importaba demostrar. Sabía delicioso de esa forma. 

Llevó una papita a la ketchup y la remojó en ella para después llevársela a la boca. No se había dado cuenta de que tenía hambre hasta que había dado un bocado a las papitas. Sonrió e interceptó la mirada de Lucian. Pero en cuanto le dijo que no le quería decir nada, bueno, abrió la boca y rodó los ojos. 

-O sea ¿me mentiste, majadero?-espetó, señalándolo con la pajilla que iba a colocarle a su vaso de soda y le sonrió, hablando de manera dramática.-Tuve que ir con el Chef a pedir una hora de comida porque me iban a decir algo importante, ahora te inventas algo que le pueda cotillear, si no, se va a enojar mucho y no te volverá a dejar entrar.

Soltó una risilla divertida, eso era mentira, evidentemente. Finalmente ya estaba comiendo, ya había pedido la hora de comida, así que ahora mpas le valía aprovecharla y comer a gusto y despejarse antes de regresar a lo que restaba de su turno.
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Re: Hamburguesa de sirloin

Mensaje por Lucian Den Adel el Mar 10 Sep - 22:30

Estaba disfrutando mucho pasar el rato así con Amelia, lo valoraba por que solamente sería si acaso una hora y después me tendría que ir aunque no quisiera a ella dejarla trabajar. Abrí los ojos ampliamente cuando me acusó de mentiroso, puse mi puño en el pecho y cerré los ojos diciendole "Mea Culpa" golpeando lentamente el lado izquierdo, justo donde iba el corazón.

-Es simple, le dices que soy tu novio y que vine a robarte por que huiremos a Hawaii o a Wisconsin y listo!..además el chef es cuate - Era tan idiota unas veces! que ni yo mismo me lo creía. Accedí a reir y le volví a dar un mordisco a la hamburguesa mientras pensaba en ya no sentirme como un reverendo tarado. Podría preguntarle desde cuando trabajaba ahí, pues nunca la había visto y me intrigaba saber, así podría venir en algunas ocasiones a hacerle compañia o tal vez recogerla para llevarla a la uni de nuevo. 

-Por cierto, Amelia ¿Desde cuando trabajas aquí? Me intriga saber- No dejaba de comer la hamburguesa y las papas fritas que sabían a gloria. Me manché con un poco de catsup el pantalón, me limpié con una servilleta y recordé que en el bolsillo traía una invitación para una fiesta en la fraternidad Alpha Nu, ojalá pudiera asistir, unos drinks y tal vez bailar, el punto era que la quería en esa fiesta.

-Casi lo olvido, la fraternidad está organizando una fiesta el sábado en la noche, me encantaría que pudieras venir- Le entregué el volante y esperé ansioso su respuesta.
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Re: Hamburguesa de sirloin

Mensaje por Amelia Montgomery el Mar 10 Sep - 23:28

Le gustaba el dramatismo. Ella era partidaria. Con su madre tenía competencias de a ver quién era más dramática o exagerada. Siempre terminaba ganando ella. Aunque claro, no era algo que le gustara hacer en público ni con gente desconocida ni de manera desmesurada. Era algo que hacía con quienes le inspiraban confianza. Quizás por eso decidió bromear así con Lucian, a saber. 

La simulación dramática de Lucian tampoco era mala, tenía que aceptarlo. Eso de llevarse la mano al pecho y toda la cosa tenía su mérito. Sonrió y finalmente le dio un mordisco a la hamburguesa. En verdad estaba buena. Ya había comido unas cuantas ocasiones en ese Restaurante y la verdad era que la comida era una delicia. Las hamburguesas y las pastas, sobre todo, que era lo que más le gustaba a Amelia. 

-Mejor llévame a Disney, "novio".-respondió soltando una risa apagada con la mano. Escuchó unos vasos que se movían lentamente mientras eran limpiados y alcanzó a ver la cara del chef espiando desde una esquina de la puerta de la cocina. Entrecerró la mirada y el chef automáticamente siguió a sus labores. No era él el único que estaba espiando a ver si escuchaban algo interesante, también algunas otras meseras pero Amelia no les prestaba atención.

-Desde que entré a la Universidad... hace dos años. Tenía que pagarme la matrícula que me restaba aún con la beca. Creo que era justo que le quitara a papá ese peso de los hombros.-le dio un gran sorbo a su soda. Hablaba de su beca y su trabajo con naturalidad, no le importaba lo que dijeran los demás y en realidad estaba muy orgullosa y agradecida de su padre y su madre por haberle pagado el Instituto y las clases de animagia. Para Amelia había sido suficiente y decidió meterse a trabajar.

Abrió los ojos cuando le dijo sobre la fiesta de la Fraternidad. No sabía bien cómo eran esas fiestas pues nunca había ido a una, pero sinceramente tenían bastante mala fama. Demasiado alcohol, drogas, sexo casual y no tan casual y todas esas cosas. Le llemaba la atención, no podía negarlo, pero tenía que trabajar al día siguiente en la clínica, no podía darse el lujo de faltar un solo día. 

Se mordió el labio después de limpiarse las manos con la servilleta y tomar el volante y observarlo. ¿Qué podía pasar? Desvelarse un rato y olvidarse de todo no parecía mala idea después de todo.

-Vale, está bien. Nada más te advierto que no bebo y puedo ser aburrida en las fiestas por lo mismo, eh? no vayas a arrepentirte cuando veas lo aburrida que soy. Gracias por la invitación.

Le guiñó un ojo mientras doblaba el volante. Lo guardaría porque si no, olvidaría la hora y de la fiesta, seguramente, pues con lo despistada que era, seguro planeaba algo más o pedía horas extras en le restaurante. 

-Oye, si no es indiscreción, ¿por qué trabajas? Tengo entendido que no tienes que preocuparte por eso... o son solo rumores?
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Re: Hamburguesa de sirloin

Mensaje por Lucian Den Adel el Vie 13 Sep - 15:00

La invitación estaba hecha, ojalá y decidiera ir conmigo a la fiesta de los Alpha, no pretendía abusar de ella ni mucho menos, al contrario, conocerle un poco más. Verla bailar y sonreir y disfrutar eso era todo. Me alegré cuando me dijo “Novio” podría decirse que hasta me cohibió, asentí con la cabeza y pensé en que sí sería una excelente idea llevarla a Disney. Era un buen lugar para ir de paseo, además aquí entre nos, tenía una ligera obsesión por la nueva princesa; Mérida. Esa pelirroja valentona con cabello rizado.

-¿Segura? Si te llevo a “The Haunted House” no gritarás, verdad?- le dije divertido. Casi me terminaba la hamburguesa y preferí seguir con las papas. El tiempo se iba como agua entre los dedos, no quería irme pero era más que necesario. Suspiré un momento y le di un sorbo a mi refresco, sin quitarle la mirada de encima.

-Tu padre ha de sentirse orgulloso de ti, no? Es muy loable lo que haces- seguí la conversación y le puse un poco más de cátsup a las papas fritas. Unté algunas con ella y me las llevé a la boca, disfrutándolas. Aún esperaba su respuesta pero no la quería presionar, se sabía que las fiestas de la fraternidad eran un nido de arpías ebrias y de moralidad diluida (muy hermosas claros) y de hombres compitiendo por ser el vencedor en el levantamiento de tarros. Todo aquello era muy divertido y siempre salía ganador, por lo regular con una chica, pero en esta ocasión podría ser bastante diferente.

-No se diga más! Paso por ti el sábado a las 7pm ¿de acuerdo?-  Me acerqué a ella y la besé un poco impetuoso en los labios. Me había hecho muy feliz, tanto que no sabría si me pondría en mi lugar o simplemente ignoraría mi actitud. Cerrado el trato ya podría irme tranquilo al bar.


-Disculpame, Amelia. Fue la emoción…- dije un poco apenado pero sin arrepentimiento. –Con respecto a lo otro, trabajo por que mantiene ocupado – Tomé un poco de aire para seguir hablando y comí una papita -y además me gusta el ambiente de un bar, verás, Mi madre tuvo uno cuando vivíamos en Londres y pues básicamente crecí ahí, le tomé un amor especial a los borrachos ebrios y los pleitos de cantina….- Me comí la última papa frita y limpié mi boca con la servilleta. Ya había dado el primer paso, aceptó mi invitación a salir y ahora sería el momento de demostrarle cuanto me importaba esa cita, no la iba a cagar, No, señor! Esta era una oportunidad de oro.
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Re: Hamburguesa de sirloin

Mensaje por Amelia Montgomery el Vie 13 Sep - 15:52

Tenía que aceptar que ese beso la había sacado de toda cavilación y pensamiento que pudiera estarle pasando por la cabeza. No supo cómo reaccionar porque no anticipó el movimiento de Lucian y de la nada, ¡PAM!, la estaba besando. Se quedó helada y en silencio. No sabía cómo reaccionar ni qué decir. Todo el protocolo decía que debía de darle un bofetón por su atrevimiento, pero el sentido común....su sentido común, le decía que agradeciera el gesto. No era común esos días que tuviera el tiempo o la oportunidad de que alguien la besara. Ni que la besara alguien tan lindo como él. 

Lo miró, con los ojos abiertos como platos y se llevó la mano a los labios, sintiéndose completamente sonrojada. Se sintió la mejilla y si, lo estaba. Comenzó a subir la temperatura y sintió mucho calor. Respiró hondo. Miró hacia la cocina y ahí estaba el Chef, con una sonrisa en los labios y Amelia entrecerró los ojos viéndolo de forma desafiante.

-No, no... está... bien, descuida, no te voy a pegar.-Estaba siendo honesta. Sonrió y tomó su vaso de coca cola, le dio un gran sorbo y luego miró nuevamente a Lucian. No sabía exactamente qué era lo que estaba pasando y no sabía por qué le había gustado tanto. 

Tenía que aceptar que Lucian era un chico muy atractivo y era muy agradable. Era buen partido por el lado que lo vieran. Sin embargo, esa fama, esas mujeres detrás de él.... no sabía si quería embarcarse en algo parecido a eso. No tenía tiempo de pelear por la atención de nadie y tal vez tampoco tenía el tiempo de estar con alguien en ese momento. Cualquiera que conociera a Amelia, sabría que lo primero era su carrera y el trabajo, porque sin el segundo no podía tener la primera y no podía descuidar ninguna de las dos. 

-Ya me gustaría a mi trabajar para mantenerme ocupada. Quizás cuando termine la carrera y tenga mi propia clínica podré hacerlo.

Sonrió un poco. Con todo el alboroto que se formó en su mente, no había tenido tiempo de responder nada más de lo que le había preguntado. Si, su padre seguramente estaría orgulloso, no lo sabría hasta que se graduara por fin. Sólamente le faltaba un año para terminar la carrera y quería regalarles su título de Veterinaria de Criaturas Mágicas. No podía esperar para ver la cara de sus padres al verlo. Ese pensamiento la hizo sonreír.

-Si te dijera que nunca he ido a Disney, ¿Me creerías? Me gusta mucho sus películas y todo eso, de hecho mi preferida es Mérida... ya sabes, por el acento y todo eso... pero nunca he ido a ningún parque. Papá a veces no tenía para llevarnos a esos lugares y yo entendía y todo eso... Estaría lidno ir algún día que tenga tiempo.

Le dio otra mordida a su hamburguesa y la saboreó. Ya casi tenía que terminar de comer y la verdad era que no tenía demasiadas ganas de regresar a trabajar. PRefería irse al bar con Lucian o algo así, o simplemente salir a dar la vuelta.
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Re: Hamburguesa de sirloin

Mensaje por Lucian Den Adel el Miér 18 Sep - 15:57

-Ya lo harás, Amelia. Todo a su tiempo- Me dio gusto que aquel beso arrebatado no le haya causado ningún conflicto y por lo que notaba en sus rojizas mejillas le había gustado. Sonreí para mis adentros y me permití nada en el azul de sus ojos tanto que me distraje de toda la conversación por algunos segundos, volví en sí y terminé de comer la hamburguesa y las papas. Vendría el postre, aún me quedaba hambre, pediría la rebanada de cheesecake aunque no sabría si con solo una calmaría a la bestia que habitaba mi estómago pero no la molestaría para que me la trajera, yo la pediría después total, ella estaba en su hora de comida.

No pude creer lo que dijo sobre Disney, ¿Cómo era posible que no hubiera visitado Orlando, al menos por una vez en su vida? Eso debía cambiar y me encargaría de que se cumpliera. Por otro lado me emocioné casi al punto de parecer una colegiala loca al decir que su princesa favorita era Mérida. Esa princesa me gustaba por que le parecía a ella, tenía ese curioso acento al hablar y esa actitud que tanto me gustaba, sin contar que su cabello y sus ojos eran bellísimos, bueno, ya! Me estaba desviando del tema, el punto era que ella iría conmigo a la fiesta y después habría tiempo de llevarla a Disney. Tomaría las medidas preventivas convenientes, pediría unos días en el bar y haría que le dieran un par de días de vacaciones.

Pasaríamos un fin de semana en Orlando y visitaríamos los lugares que ella quisiese pero el más importante era el parque de diversiones del divertido ratón.

-Eso va a tener que cambiar, Amelié. Prepárate por que un día no muy lejano te voy a llevar a que lo conozcas…- mencioné decidido, luego le robé una papa y me la comí rápidamente. Me pregunataba cuando había sido el día que la había visto por primera vez, no recordaba absolutamente nada de ese día, tal vez por que la impresión logró cegarme el juicio y quedé en blanco a partir de ese día. Pocas mujeres lograban ese tipo de efecto en mí, no, mejor dicho, ni una sola mujer había logrado lo que Amelia había hecho conmigo.

Básicamente me tenía a sus pies, me tenía brutalmente atado de pies y manos.

-¿Te parece si pido ya el cheescake?...No te levantes! Yo iré por el, ya hiciste mucho el día de hoy- Caminé tranquilamente hacía donde había visto al Chef y me acerqué para que nadie me escuchara, solo él. –Quiero el cheescake completo y me parece que Amelia ya no va a poder seguir laborando por hoy…- No le había parecido en lo absoluto pero no hizo nada para evitarlo lo cual era una señal para mí de que de alguna forma estaba completamente de acuerdo en llevarme a Amelia al bar y seguir con nuestra charla.

-Ya lo pedí, ¿tu quieres algo más? Yo invito – le guiñe el ojo y espere a que decidiera si iba a pedir algo más. Por lo pronto yo estaba absorto y perdido en esas comisuras que tenía al lado de sus labios, cada que hacía algun gesto se pronunciaban y la hacían ver más bella de lo que ya era.
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Re: Hamburguesa de sirloin

Mensaje por Amelia Montgomery el Miér 18 Sep - 18:28

Hacía tanto tiempo que no escuchaba que alguien le dijera Amelié. Su abuela materna era originaria de Francia y toda la vida le había dicho de la forma en que Lucian le había dicho. Una sonrisa se dibujó en su rostro recordando todas aquellas tardes en Francia cuando iban a visitar a la familia de su abuela materna y luego regresaban a Escocia. Era, sin duda alguna, de las cosas que Amelia más recordaba y que más extrañaba. 

Cuando su abuela Marie murió fue un golpe muy duro para ella y desde ese entonces, nadie más le había dicho Amelié y pensó que jamás volvería a escucharlo. Sintió un nudo en la garganta que disimuló bebiendo un poco de su soda pero sin dejar pasar el comentario de Lucian.

-¿Y vas a llevarme a ver a Mérida? Recuerda que ya la coronaron, así que ahora es oficialmente una princesa y todo.

Tenía que aceptar que el hecho de que Lucian se ofreciera a llevarla o diera a entender que la iba a llevar la había hecho ilusionarse. Al vivir en Escocia Disney les había quedado siempre muy lejos. A pesar de que cuando era niña papá tenía la situación económica para llevarla, nunca lo hizo porque siempre estaba muy ocupado consiguiendo los trabajos que logró conseguir y bueno, Amelia nunca le reprochó. Luego abrieron el de París y era como una maldición porque nunca pudo ir a pesar de haberlo intentado. Y bueno, ahora que vivían en Nueva York y pasó lo que pasó con su economía, Disney pasó a ser un segundo o tercer plano y Amelia solo se concentraba en salir bien del Instituto, convertirse en animaga y poder pagarse la carrera. Se había olvidado de que Disney era una de sus más grandes ilusiones como cualquier niña. Porque ella tenía la idea de que si dejabas de sentirte a veces como niño, ya habías perdido todo.

-Sí, pídelo.-Terminó su hamburguesa de un bocado. Iba a levantarse pero justo Lucian se le había adelantado. Volvió a sonreír. A fin de cuentas era su trabajo y no le molestaba para nada. Miró con curiosidad cómo Lucian se arreglaba con el Chef para quién sabía qué rayos y cómo el chef la miraba de forma indescifrable. Amelia se encogió de hombros porque en realidad no sabía qué era lo que Lucian le estaba diciendo.-Un vaso de agua con hielos, nada más, gracias.-respondió doblando la servilleta en sus piernas mientars una mesera se acercaba a retirar los platos. Amelia le sonrió mientras la chica, llamada Lisa le guiñaba un ojo y sonreía.-¿Qué fue todo eso? ¿Por qué el chef me miró así? ¿Qué le dijiste?-respondió reprimiendo una risilla con muchísima curiosidad por saber qué tenía en mente el chico de ojos claros.
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Re: Hamburguesa de sirloin

Mensaje por Lucian Den Adel el Vie 20 Sep - 14:05

Todo estaba hecho, solamente faltaba que yo pudiera deshacerme de mis responsabilidades laborales. Se me había ocurrido ir con Jake y decirle de la manera más amable que prescindiera de mis servicios por ese día y que me cubriera, la noche de mañana sería mi turno de cubrirlo. Jake era de esas personas que tenía como mantra “favor con favor se paga” y yo también era partidario de esa creencia así que esperaba que no hubiera problema. Asentí con la cabeza y le hice la seña a la compañera de Amelia de que también trajera un vaso con agua extra.

Me sonrió coquetamente y no dudé en retribuirle el gesto. Le di el último sorbo al refresco y noté que la mirada de Amelia se entristecía, no entendía el por que ¿acaso será algo que dije? No me gustaba verle así, en todo caso si mi gran bocaza había sido la culpable, le pediría disculpas.

-¿Dije algo malo, Amelié? Si no te gustó la idea de visitar Disney, podemos hacer otra cosa...- No era muy diestro en el antiguo arte de entender a las mujeres, quizá por que siempre pensaban demasiadas cosas a la vez o por que la gran mayoría cambiaban de parecer como de calcetines y así eran absolutamente indescifrables. No quise darle más atención al tema de Disney y me concentré a responderle las preguntas que me hizo.

-Pues sucede que le dije al chef que no trabajarías más por el día de hoy…- La vi de frente y noté que tenía una pequeña manchita de cátsup en la mejilla. Le hice la señal de que tenía algo en el rostro pero no entendía así que procedí a limpiarle la mejilla, tomé una servilleta y la limpié, el contacto con su piel me heló la sangre. Era tan suave, aun a través del papel que simplemente no quería dejar de tocarla, volví en sí rápidamente.

-No te molestes conmigo, sé que no debí meterme en tu trabajo, pero quería pasar más tiempo contigo, también pensé en ir al bar y mandarlos al demonio al menos por hoy…- ¿Cómo podía explicarle que el tiempo con ella se iba tan rápido? Y que no quería que se terminara nunca. Existían algunas ocasiones en las que el destino jugaba bromas bastante pesadas y para mi desgracia nos estaba jugando una a los dos. No era el clásico tipo irresponsable y fiestero pero sentía que no me alcanzaban las horas para saciarme de ver a Amelia.

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Re: Hamburguesa de sirloin

Mensaje por Amelia Montgomery el Vie 20 Sep - 14:26

-No, para nada. Es que hace mucho no escuchaba "Amelié". Mi abuela me decía así, desde que falleció nunca lo volví a escuchar.

En su familia era algo así como una tradición como en las tribus de aborígenes australianos. Cuando un miembro de la familia o la tribu moría, ya no podían mencionar su nombre pero aquí era más bien con los apodos. No sabía por qué era ni por qué sus padres habían dejado de decirle de esa forma o más bien respetaban que sólamente su abuela Marie le dijera así. 

No había pasado por alto el hecho de que Lucian le coqueteara a Lisa frente a ella. Entrecerró un poco los ojos pero lo dejó pasar y disimuló mirándose las pulseras que llevaba en la muñeca derecha. Muchas de ellas habían sido regalos, entre ellas la que le había hecho Julisa Chee y le gustaba bastante y procuraba usarla siempre. Las otras eran regalos de aquí, de allá que le gustaba portar recordándole de donde venía. 

-Pero....¿cómo? Si sabes que si no trabajo no me pagan y necesito que me paguen, ¿verdad?

No entendía muy bien qué era lo que sucedía ahí. Quizás para Lucian el perderse un día de trabajo era algo sin importancia, pero no para Amelia. Amelia se la vivía trabajando porque necesitaba el dinero para pagarse la matrícula y el dormitorio y además, sus gastos diarios y algunos caprichos, si, pero no podía permitirse no terminar de trabajar. Sin embargo, el Chef pareció haber accedido, así que ahora entendía esa mirada. Se mordió el labio pensando en lo que le diría el lunes al regresar a trabajar. 

Por estar pensando en todo eso, no entendía qué era lo que quería Lucian con señas hasta que finalmente le limpió con una servilleta la mejilla. Abrió los ojso como platos y se sonrojó de vergüenza, pero completamente colorada. Respiró hondo. Supuso que por un día que no le pagaran completo no pasaba nada, no era el fin del mundo, ¿no? Quiso pensar que no. Resopló un poco más calmada, sintiendo cómo se le bajaba el color de las mejillas. 

-Bueno, ¿qué vamos a hacer? ¿A dónde me vas a llevar? Que quede claro que tendrás que compensarme esto, ¿eh? Además, tengo que cambiarme, no puedo salir en estas fachas.
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Re: Hamburguesa de sirloin

Mensaje por Lucian Den Adel el Vie 20 Sep - 17:04

-Lo lamento, Amelia. No fue mi intención, prometo no volver a decirte así…- dije muy avergonzado. En efecto mi gran bocaza y mi nula capacidad de ser discreto le había traído recuerdos dolorosos y la culpa no se hizo esperar, debía de aprender a medir mejor mis palabras y conectar mi cerebro con mi boca, pero en fin.

Sacudí mi cabeza un momento para sacarme esos pensamientos de la mente y resoplé algo satisfecho, todavía nos faltaba por comer el cheescake. La chica llegó con los vasos de agua con hielos y el gran postre, simplemente le di las gracias y se retiró, miré a Amelia y traté de poner mi cara más seria, lo que le iba a decir era más que importante. Carraspee un poco la garganta y tomé un poco de agua, me incorporé y le miré fijamente, apreté la mandíbula mientras le tomaba ambas manos.

-Lo entiendo perfectamente, además son solo unas horas. – dije serio. Sabía lo importante que era el trabajo para ella, no me arriesgaría a que lo perdiese por una necedad mía, por suerte le había caído bien al chef o al menos eso creí pues no había puesto ninguna objeción con lo que anteriormente le había mencionado. -Lo que tenemos aquí es mucho más importante y no puede esperar, es preciso que me obedezcas en todo momento ¿esta bien?- Casi no podía soportar la risa que me daba esa parafernalia, Amelia no debía saber nada y para eso tenía que hacer la mejor actuación de toda mi vida. Me separé un poco de ella, soltando sus manos y comenzando a organizar un poco más la mesa, la chica nos había dejado los vasos, el postre y unos platitos con las cucharas para comenzar a servirlo. Tomé el cuchillo y partí el cheescake, puse una rebanada en su plato y me serví la propia, sin dejar la solemnidad a un lado.

-Cierra los ojos, solo un momento por favor…confía en mí- Mi tono de voz era seco y rígido. Lo que vendría a continuación lo había estado esperando desde hace mucho tiempo y hasta ahora se me había presentado la oportunidad de hacerlo realidad, no importaban los pros, ni tampoco los contras, lo único que si sabía era que tenía que hacerlo y cuanto antes mejor, tanto para mí como para ella. – Nos iremos en un segundo…- Dejé la interpretación barata de espía y simplemente le tomé de la barbilla y la besé. La desesperación no era una buena compañera y mandó mi “bien armado plan” a la basura en un solo impulso. Había querido hacer eso desde que recordaba, el anterior beso que le había dado fue meramente de emoción, un reflejo de la felicidad que sentía en esos momentos, ahora era muy diferente. Sus labios eran cálidos y muy dulces, era una sensación muy agradable. Podría decirse que Amelia me electrizaba, una forma muy romántica de decirlo, pero cierto, ella me electrizaba de pies a cabeza.

Comencé a comer lo más rápido que podía aquel postre, no quería perder más el tiempo estando ahí, cabría la posibilidad de que el chef se arrepintiera de su anterior decisión y no permitiera que Amelia dejara el restaurant.
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Re: Hamburguesa de sirloin

Mensaje por Amelia Montgomery el Sáb 21 Sep - 3:22

No le molestaba que Lucian le llamara Amelié, sin embargo había sido algo que no imaginaba que escucharía de los labios de alguien más. En ese momento quizás parecía que le molestaba pero no era cierto. Al menos no completamente. Sin embargo, agradeció que por el momento que no volviera a mencionarlo. Al menos hasta que estuviera preparada para escucharlo de nuevo. 

Cuando regresó Lisa con los vasos y ¿era eso un cheescake entero? ¿Pero qué demonios? Era su imaginación, tenía que serlo. ¿De verdad Lucian se comería el cheescake entero? Ella no podía, no después de la hamburguesa que se había comido... aunque... pensándolo bien, ese pastel se veía deliciosamente tentador, igual que la sonrisa de Lucian que estaba intentando disimular.

Respiró hondo y justo Lucian le tomaba las manos, era como si hubiera leído su pensamiento sobre su sonrisa, sus labios que previamente la habían dejado con ganas de más. Negó con la cabeza y se mordió el labio. No sabía qué era lo que pretendía pero su tacto le gustó. La calidez de sus manos amplias a comparación de las suyas, tan pequeñas. Se puso seria, de la misma forma en que el aspirante a auror lo hacía pero ella no era tan capaz de aquello, no después de que le dijera que lo tenía que obedecer en todo.

Contuvo una carcajada porque, siendo sincera, lo primero que le pasó por la mente cuando le dijo esa frase fue una sarta de estupideces con contenido sexual, comenzando por sumisión y cosas por el estilo que tenían que ver con cosas nada, nada inocentes. Se reprimió a si misma por pensar en todas esas cosas. Carraspeó, tragando saliva, llevándose las manos al regazo, tallándoselas inquieta al separarse de Lucian. No pensó que su cuerpo, sus mismas manos, ella quisiera seguir tomando las manos del ojiclaro. 

No entendió por qué quería que cerrara los ojos ni por qué le hablaba tan secamente pero... tampoco sabía el por qué le había gustado. Se contradecía y no sabía por qué. ¿Qué le pasaba? Tragó saliva y, como bien había prometido silenciosamente hacer lo que él le decía, cerró los ojos, respiró hondo y lentamente, exphaló el aire que había entrado a sus pulmones, calmando un poco sus nervios. 

Asintió cuando dijo que se irían en un segundo. Estaba bien, aún tenía la duda de a donde la llevaría pero por el momento, ahí estaba bien. Y de pronto, sintió cómo le tomaba la barbilla, ya sabía lo que seguía y no lo detuvo. No lo hizo porque, muy dentro de ella, quería que la besara. Y el contacto de sus labios con los suyos era bueno porque sentía esos pequeños toques eléctricos que siente alguien cuando te atrae la persona que te está besando. No pensó que lo fuera a sentir y el suspiro que soltó y la forma en que sus dedos se acercaban al rostro del alemán la hicieron sorprenderse de si misma. Le devolvió el beso de forma sencilla y clara, haciéndole ver que le había gustado y en el momento en que se detuvo, Amelia se quedó con los ojos cerrados unos mínimos segundos sin saber qué decir y cómo reaccionar. 

Respiró hondo y se removió en la silla, carraspeó nuevamente y giró el rostro a ver si había algún mirón y dio gracias a la diosa que no los hubiera. Se pasó la lengua por los labios esperando encontrar el sabor de Lucian sobre los mismos. Para mitigar un poco las ansias, partió un trozo de cheescake y se lo llevó a la boca pero eso no podía controlar sus ganas de besarlo, de volver a tocarlo. 

La mano que había estado en su regazo viajó lentamente por debajo del mantel de la mesa encontrando su rodilla. Pasó sus dedos despacio por su pierna, sin segundas intensiones. De un momento a otro le dieron ganas de salir de ahí... pero no ella sola. Le miró, buscando sus ojos.-¿En qué más debo obedecerte?-le dijo en un susurro, mordiéndose el labio, esperando que la viera, esperando que la besara nuevamente. Sin embargo, no quiso esperar a que él tomara la iniciativa de nuevo. Llevó su mano a su hombro para llegar a su rostro y girarlo de la barbilla para acercarse a él y besarle no de forma recatada pero tampoco para demostrar que estaba ansiosa de volver a sentir sus labios sobre los de ella y quizás algo más que eso. Sonrió y sabía que Lucian lo notaría. Estaba contenta, hacía mucho tiempo que no se sentía así por alguien. Solo esperaba que valiera la pena.
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Re: Hamburguesa de sirloin

Mensaje por Lucian Den Adel el Sáb 21 Sep - 4:49

Trataba de hacerme el loco comiendo el postre pero no lo conseguía, desviaba la mirada hacía otro lado que no fuera ella, ya que no quería que lograra ver lo que ese beso había conseguido en mi. Ese beso, ese dulce y asombroso beso! quemó todos mis circuitos de pies a cabeza y ahora cada cucharada que me llevaba a la boca del cheescake no tenía nada de sabor. 

Dejé el plato a un lado algo decepcionado cuando sorpresivamente mis labios se encontraron nuevamente con los de ella.  No sabía a cual de todos los dioses del Olimpo debería rezarle pero cuando terminara les agradecería a todos y cada uno por la ayuda prestada. Quedé absolutamente inmóvil ¿Cómo se supone que debería reaccionar? No tenía ni puta idea, pero lo que sí tenía muy claro era que ella estaba haciéndose rápidamente de un espacio en mi corazón.

-wow…- Me había quedado en shock, no sabía que decir o peor aún, que hacer, me sentía totalmente perdido, no parpadeaba, no coordinaba ni mis brazos, ni mis piernas, ni la sonrisa de idiota que se me había implantado en la boca.  -Sabes a Cheescake- Y justo en esos momento donde quiero que mi cerebro no se conecte con la boca, pasa! Traté de no parecer un imbécil y le miré coquetamente, no sabía que Amelia era de ese tipo de chicas que tomaban la iniciativa y para ser sincero, en lo particular me comenzaba a gustar mucho más esa parte desconocida de ella. Lo había comprendido todo con ese beso, ella era la única que lograba que mi cerebro no carburara como debía, la única que me hacía decir estupideces (más de las debidas, claro está) eso significaba solamente una cosa pero aun debía terminar de confirmarlo.

Por un momento olvidé lo que estaba haciendo, me lleve los dedos a la boca tratando de remembrar lo que hacia escasamente un momento sucedió. La miré nuevamente y le sonreí pícaramente – Muy bien esclava! mi deseo es que me beses nuevamente.- resoplé con una voz rígida, implacable. Estaba tomando una actitud un poco perversa, más oscura y  por lo que había visto (y sentido) eso no significaba problema para ella en lo absoluto. Saqué mi cartera de mi bolsillo trasero y tomé el dinero de la comida y lo dejé sobre la mesa. Hice la señal para que la compañera de Amelia llegara con la cuenta, dejé lo suficiente de propina y me levanté rápidamente, tomandola de la mano. 
La arrastré hacia donde estaba la puerta del Restaurant y coloqué mis manos sobre sus mejillas y la volví a besar, esta vez intensamente. Rodee su cuello con mi brazo y con mi otra mano le tomé la barbilla mientras la besaba, la inclinaba lentamente haciendo parecer la escena como esas viejas películas muggles en blanco y negro.

Ni siquiera permití que dijera adiós a sus compañeros o al chef, corrimos hacía la calle y vimos que el atardecer ya estaba apunto de ocurrir. Me quedé mirándolo por un momento y le ofrecí mi brazo para caminar, le dicté con la mirada hacía donde teníamos que ir primero, aunque pensándolo bien, hablaría después con Jake sobre esa falta injustificada que estaba a punto de cometer, seguramente el entendería si yo le explicaba todo. Llevaría a Amelia a uno de mis lugares favoritos en Florida, era un lugar muy personal, solo una persona sabía de él y por suerte no se encontraba siquiera cerca. Ojalá le gustaran las emociones fuertes a Amelia por que de no ser así era muy probable que se desmayara y yo quedaría como el bruto barbaján inconsciente.


Tenía muy poco de conocer a Amelia, tan poco que era hasta cierto punto sano. Lo que estaba a punto de hacer marcaría una época en mi vida y esperaba que en la de ella también, no era un hombre de impulsos primarios pero había ocasiones que se nos permitía ceder a nuestros más bajos instintos. Caminariamos un poco y después iríamos a la playa y al entrar la noche la llevaría a Canyon Hill, una pequeña isla que no estaba a la vista de los muggles y que solamente era frecuentada por los alumnos de BK, en especial los de mi fraternidad.

-Quiero que sepas una cosa y deberás ponerme mucha atención. ¿Notas esta parte? - le señale el lado izquierdo de mi corazón con el puño -Aquí resides...- volví a tomarle del brazo y continuamos con nuestra caminata. No cabía de felicidad, un poco más y daba brincos como un niño pequeño, Amelia Montgomery era lo más increible que me había sucedido en muchísimo tiempo.
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Re: Hamburguesa de sirloin

Mensaje por Amelia Montgomery el Sáb 21 Sep - 15:43

Sonrió cuando vio la reacción de Lucian dándose cuenta de que quizás lo que él sentía por ella -o lo que fuera- era verdadero, a menos que se pusiera así con todas las chicas que estaban en su haber. Esperaba que no y debería dejar de pensar en esas cosas y dejar de meterse ideas en la cabeza. Volvió a sonreír cuando le "ordenó" que le besara nuevamente. 

Había dejado su mano junto a su rostro y volvió a acercarlo a ella para besarlo nuevamente, esta vez quizá de una forma mucho menos recatada que antes, dejandole ver que le gustaba besarlo, que le gustaba él y que le gustaba la sensación que producía en ella. Esa presión agradable e inigualable en el estómago. Se tomó la libertad de recorrer su boca con su lengua de forma cuidadosa y sutil para después separarse y terminar con un pequeño beso en los labios. 

De un momento a otro, Lucian sacaba la cartera y pagaba la comida y se la llevaba arrastrando hacia la puerta. ¡Pero se les había quedado el cheescake! Tenáin que volver por él porque de lo contrario se iría a la basura y no le gustaba pensar en que la comida se desperdiciaba porque había tanta gente en el mundo sin comida como para estar tirando la comida a la basura. Sin embargo, después de que se la llevó fuera y comenzó a besarla con su brazo en su cuello. Amelia sintió como las piernas comenzaban a flaquear en el momento en que la inclinó como una de esas películas que tanto le gustaban a su abuela Marie y sonrió después de sentir un sobresalto al pensar que iba a caerse. 

-Espera, mis cosas.

Regresó rápidamente al restaurante sólamente para decirle al chef que le guardara el cheescake que mañana iba por él y fue por su bolso donde llevaba la varita y sus demás cosas.  Después de eso regresó donde Lucian y se fue con él viendo cómo el anochecer los comenzaba a alcanzar. Sostuvo el brazo de Lucian mientras se colgaba el bolsito cruzado sobre los hombros y caminó a su lado. No podía evitar esa sonrisa de tonta que se le había dibujado en el rostro desde el momento en que Lucian la había besado por primera vez.

Siguió caminando sin rumbo pero siguiendo a Lucian. Nos abía a dónde la llevaba y a pesar de que le gustara tener el control de las situaciones que tuvieran que ver con ella, por una vez estaba bien. Le parecía bien dejarlo al mando en esta ocasión siempre y cuando las cosas fueran interesantes. Y no, no dudaba por un momento que lo serían, lo habían sido desde el momento en que Lucian se había aparecido en el restaurante.

No tenía mucho de conocer a Lucian, a penas habían pasado dos años juntos en el campus y pocas veces se habían topado en fiestas o en los pasillos. Iban a distintas facultades y distintas carreras. Lo único que tenían en común era la animagia a pesar de no tener ni idea en lo que se convertía. Amelia tampoco era que le hubiera dicho a todo el mundo que se convierte en gato, solo algunas personas lo sabían pero en realidad no le importaba en lo que se convirtiera Lucian. Por ella que se convirtiera en un dragón.

Tal vez era eso lo que lo hacía ser interesante o lo que a ella le interesaba o el por qué le atraía. No lograba entenderlo y supuso que jamás lo haría. Le gustaba y punto y supuso que no había forma de volver atrás en eso porque una vez la besó, se había dado cuenta de que quizás ella fuera diferente para él.  

Le observó en el momento en que se detuvieron y Lucian comenzaba a hablarle. No era fanática del romanticismo ni de las cursilerías, tenía que aceptarlo. Pero el hecho de que Lucian le dijera que residía en su corazón la hizo sentirse especial, deseada y querida. Bien podría ser todo una parafernalia para llevársela a la cama -que siendo sinceros lo estaba consiguiendo- o algo por el estilo pero también podía ser sincero y ella prefería ver el lado bueno de las personas. 

Sonrió, evidentemente sonrojada, y luego volvió a tomar el brazo de Lucian. Recargó la cabeza sobre su brazo y guardó silencio unos segundos que le parecieron eternos.-¿Lucian?...-dijo en un susurro sin retirar la cabeza de su brazo.-Puedes decirme Amelié si quieres. Me gustas, ¿vale?-Soltó su brazo pero solo para tomarlo de la mano y sentir nuevamente su tacto. Recorrió con los dedos los suyos suavemente por la superficie. Le pasó la mano por su cintura para que la acercara más a él y se detuvo junto a un árbol-Me gustas tanto que sólamente quiero besarte y estar contigo, y sentirte y tocar tus manos y todo eso.-se paró de puntillas y lo tomó por la camisa para hacerlo agacharse un poco -porque Amelia no era muy alta que digamos- y lo besó. Pero esta vez era diferente. Esta vez era un beso necesitado lleno de ansias malsanas por besarle, por sentir su aliento sobre su rostro. Le pasó una mano por el cuello, jugando con su cabello y luego la otra mano la puso en la cintura del aspirante a auror, acercándolo más a ella, sin importarle que terminara lastimándose las epsalda con el tronco del árbol. Sólo esperaba que Lucian no se asustara o algo con su actitud o su manera de tomar la iniciativa, de lo contrario, se sentiría muy, muy avergonzada.
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Re: Hamburguesa de sirloin

Mensaje por Lucian Den Adel el Sáb 21 Sep - 18:54

Se nos fueron algunos minutos en caminar, en admirar lo bella que era la ciudad de noche, me sentía muy tranquilo y más que contento ya que tenía del brazo a la mujer que me hacía suspirar. Caí en cuenta de que ya no sería el mismo a partir de ese día, ella había hecho que todo lo que era se revolviera, me sentía como una masa amorfa cada que la veía y pronunciaba su nombre: Amelia. Todo aquello era nuevo para mí y trataba de tomarlo de forma natural o lo más que podía. Tenía cierta experiencia con las mujeres, sabía que decirles, como hablarles, donde tocarlas para hacerlas sentir en las nubes sin mucho esfuerzo, se me había dado esa cualidad desde que tenía memoria pero ella logró que todo ese conocimiento no sirviera.

¿Como podría explicarle con palabras mortales lo que me hacía pensar, sin sonar un depravado sexual? Tendría que contener esas pensamientos pecaminosos de una forma u otra, no quería que saliera corriendo histérica pidiendo ayuda. Estaba tan concentrado en no decirle una tontería que no alcancé a ponerle atención a lo que había dicho.

-uhmm?- Seguimos el paso y notamos que poco a poco se nublaba, no eran muy comunes esos cambios de clima en Florida pero no eran del todo imposibles, los relámpagos comenzaron su espectáculo sonoro de luces y cuando uno cayó me detuve en seco por lo que escuché de labios de Amelia. Yo…¿Le gustaba? Tragué saliva estupefacto y seguí la caminata hasta que llegamos a un árbol cercano y volví a sentir su labios sobre los míos. Cerré los ojos y le devolví el beso con la misma intensidad, esa sensación de calidez que me proporcionaba su cuerpo junto al mío casi lograba que me explotaran los pantalones pero por suerte o por mera fuerza de voluntad logré mantener mis manos quietas. Su respiración tan cerca de mí, hizo que me estremeciera.

-¿Es absolutamente necesario que te diga que también me gustas, Amelié?- Tomé un poco de aire y luego le volví a depositar otro beso, pero esta vez corto. –Por que de ser así, no tengo problema en decírtelo…- Sonreí mientras la miraba - Me gustas. me gustas más de lo que yo me atrevía a pensar…- No podría decirle que también la quería tocar y observar de cerca la belleza de ese escultural cuerpo gaélico, pensaría después que solamente querría tirármela y nada más y no eran precisamente mis intenciones. Otro trueno se mostró en el cielo y algunas esporádicas gotas de lluvia comenzar a caer repentinamente. Debíamos llegar cuanto antes a Canyon Hill para que la lluvia no nos alcanzara. Estando ahí descubriría su faceta oculta y desconocida, la que me desconcertaba por completo, la que me había abordado hacía un momento, la que me había hecho sentir pequeño. La tomé de los brazos y la cargué, colocándola en mi espalda, puse sus brazos en mi cuello para que se sujertara fuerte, comenzaría a correr lo más que podía para alcanzar a llegar a la red de polvos flú antes de que estuviera congestionada por la lluvia.

Después de correr como si no hubiera un mañana logramos llegar, apenas pusimos un pie en el lugar y la lluvia se desató, cayendo a cántaros. Bajé a Amelia de mi espalda y la miré con una media sonrisa bastante socarrona – Ven, protégeme, me dan miedo los rayos…- dije divertido. La abracé fuertemente y le besé la frente, despedía un aroma que hizo que cerrara los ojos y lo aspirara, me embriagó de pies a cabeza y de nuevo la besé en los labios. Simplemente no podía apartarme de ella, la quería tener conmigo todo el tiempo y demostrarle de todas las maneras conocidas y por conocer que estaba dejando atrás esa fama de conquistador que poseía, lo haría solo por ella y para ella.
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Re: Hamburguesa de sirloin

Mensaje por Amelia Montgomery el Dom 22 Sep - 14:10

A pesar de sentirlo ahí, con ella, besándola a ella y -esperaba- solo con ella en los pensamientos no podía dejar de sentir cierta inseguridad. Ella no era la perosna más guapa, ni la de mejor cuerpo, ni la mejor vestida o la más carismática del campus como para que alguien como él, alguien con su fama se fijara precisamente en ella o sintiera algo lo más mínimo parecido a lo que estaba mostrando en ese momento, recargados sobre el árbol, besándose.

Negó con la cabeza cuando le dijo que si era absolutamente necesario que se lo confirmara, sin embargo, lo hizo y quizás había sido eso lo que la había hecho olvidarse de todas sus inseguridades del momento. El trueno que se escuchó a lo lejos la sacó de su encimismamiento. LE gustaban los truenos y le gustaba la lluvia. Estaba acostumbrada a ella por su país dónde siempre llovía. Había aprendido a vivir con eso y a disfrutar el sonido mientras leía o mientras dormía. Era una de las cosas favoritas de Amelia y cada que llovía en Florida le recordaba a casa. 

Se puso sobre los hombros de Lucian sin saber aún a dónde la iba a llevar. Todo había sucedido muy rápido pero era como si el ojiclaro ya lo tuviera completamente preparado. Le hubiera gustado quedarse bajo la lluvia y besarlo nuevamente. Quería bailar, correr, disfrutar del clima que tanto le gustaba pero también quería ver a dónde la iba a llevar, además, si empezaba a llover, no se calmaría en un buen rato. Quizás a donde fueran podrían disfrutar un poco de la misma. 

Se sostuvo fuertemente de la espalda del aspirante a auror mientras corría para llegar a quien sabía donde. Cuando llegaron justo se desató la lluvia a cántaros. Le dieron muchas ganas de dejar a Lucian ahí en la red flú y ella salir a jugar en la lluvia como si fuera una niña pequeña. Luego le llamó la atención que le besara la frente y le dijera que lo protegiera de los truenos porque le daban miedo. 

-Pues qué lástima, a mi me encantan.-Respondió con una sonrisa socarrona en el momento en que la abrazaba. Amelia pasó los brazos por la cintura del chico y aspiró el aroma de su perfume cerrando los ojos para embriagarse de su olor. -De hecho la lluvia me gusta mucho, me recuerda a mi hogar.

Hablar de Escocia le traía nostalgia a Amelia porque habían sido los mejores años de su vida y es donde estaba toda su familia. No era que no los viera seguido sino que más bien extrañaba vivir ahí, extrañaba el calmado y aburrido pueblo de Greenock, no lo podía evitar y sabía que hasta que no regresara a vivir ahí, lo extrañaría toda la vida. Y sabía que de alguna forma Nueva York o Florida se habían convertido en su hogar por ahora y que, si se mudaba de ahí, también lo extrañaría. 

-¿A dónde me llevas? ¿No era más rápido aparecernos o usar un traslador? No sé, creo que hay mucha gente y la lluvia cada vez está peor.
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Re: Hamburguesa de sirloin

Mensaje por Lucian Den Adel el Lun 23 Sep - 4:08

Levanté una ceja incrédulo cuando dijo que le gustaba la lluvia, entendía ese juego perfectamente, ya veríamos si de verdad era cierto. La lluvia cubría toda la ciudad, lograba ver a la gente correr de un lado a otro, buscando un lugar para resguardarse. Reí a viva voz al ver a una pareja de novios que caminaban despacio mientras se fundían en un ardiente beso. Me quedé callado ante todo lo que había dicho y simplemente la miré fijamente.

La idea de llevarla a Canyon Hill y mostrarle ese lugar ya no sonaba tan viable, ver a esa par puso mis neuronas a trabajar y se me ocurrió otra opción mucho mejor. Ya habría tiempo después para llevarla a la cascada del caimán y tal vez ir a nadar juntos, le decían así por tenía la particular figura de un caimán saltando del agua ferozmente. Imaginarme junto a ella, en el agua aumentó un poco mi temperatura, sonreí ante esos pensamientos y volví a mirarle. Le mostraría la parte desconocida de mi ser, la parte que solo algunos pocos conocían; la animagia. Yo sabía que ella era animaga y fue la primera razón por la cual me animé a hablarle, sin negar que me había gustado desde la primera vez que la vi.

-Planeaba llevarte a mi casa…- no terminé la frase y me acerqué lentamente a su oído. -a que te seques claro...- dije con un tono bastante malévolo. La sujeté de las piernas y la cargué cual costal de papas, corrí hacia la calle, y di unas cuantas vueltas con ella en mi hombro, la intensa lluvia no dejaba que se escucharan nuestras voces. El agua helada recorrío mi espalda y me erizó la piel, dejé escapar un grito de emoción y la bajé de inmediato, corrí hacia el otro extremo de la calle e hice una pequeña maniobra aérea que había aprendido cuando chico, un mortal hacia atrás que justamente había caído en un charco que se había formado.

-Dijiste que te gustaba la lluvia, ¿no?- dije animado. El viento comenzaba a soplar fuertemente y los relámpagos a hacer su espectacular juego de luces. Abrí mis brazos para recibir a la lluvia y di un fuerte suspiro. Debía admitir que no había experimentado esa sensación antes, era bastante liberadora, como si de alguna manera la lluvia lavara todos los problemas y tensiones, era como si me quitaran un gran peso de encima, a decir verdad era bastante satisfactorio.

Di un gran suspiro y de nuevo me acerqué a ella para tomarla de la cintura violentamente y besarla enérgicamente, quería explorar cada una de las partículas que formaban su cuerpo, ver de cerca su expresión mientras se estremecía en mis brazos, escuchar con atención su respiración agitada, ahogarme en sus ojos mientras la veía, quería estar con ella pero me repetía mil veces que era mejor dejarlo así por la paz aunque justo en ese momento ya no podía razonar. La consciencia se había ido de vacaciones y no sabía cuando había de regresar.

La temperatura de mi cuerpo aumentó y mi mente estaba absolutamente desconectada, pasé una mano firmemente por su cintura para llegar a su cadera y así poder cargarla para que me rodeara con sus piernas. Hice contacto con su lengua de manera incesante. Tenía tantas ganas de reprimirme pero de nada servía por que de todas formas no lo estaba consiguiendo. Estabamos parados en medio de la lluvia y la calle, poco nos importó que los autos hicieran sonar su claxon para que nos quitaramos de su camino, en un par de ocasiones mostré mi dedo medio como respuesta a esos autos. El aroma de su piel mojada era casi hipnotico, estaba haciendo que perdiera la razón. Temía que ella me viera como un patán aprovechado, pero juraba por la gran diosa que no era así, la quería tener por que la necesitaba, ahí, conmigo, ahora.
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Re: Hamburguesa de sirloin

Mensaje por Amelia Montgomery el Lun 23 Sep - 9:24

No le había dado tiempo a reaccionar sobre llevarla a su casa porque la había cargado de la nada. Amelia soltó un gritito que hizo voltear a muchas personas. Tampoco le dio tiempo de reaccionar para sostenerse bien porque de un momento a otro ya estaban bajo la lluvia. Amelia se enderezó, sonrió y abrió los brazos con el rostro hacia arriba, disfrutando de la sensación que la lluvia le producía al sentirla contra su rostro y resbalarse sobre su piel dejando un pequeño camino de rastro frío que hacía que la piel se le erizara.

Observó a Lucian divertirse debajo de la lluvia y volvió a sonreír mientras ella daba vueltas con los brazos hacia el cielo, disfrutando aún del recuerdo. Soltó una carcajada en el momento en que Lucian comenzaba a hacer sus acrobacias. Vale, no podía negar que el tío era bastante entretenido de ver. Su emoción era contagiosa pero de ninguna forma Amelia haría un salto como ese. No a menos que quisiera llevara de inmediatoi al hospital y todo se fuera a la mierda.

-¡Me encanta!-Respondió con un grito para hacerse escuchar por encima del ruido que las grandes gotas de agua producían al golpear contra el pavimento. Se apartó el cabello del rostro y se lo llevó hacia un lado del cuello para evitar que le tapara la vista. Tenía la piel erizada y no sabía si era por el frío de la lluvia o por la nueva proximidad de Lucian con ella, tomándola de la cintura, haciendo que su corazón comenzara a latir desmesuradamente, dándole más ganas de recorrer su cuerpo con sus manos, de escuchar su respiración mientras lo hacía y sentir los latidos de su corazón contra su cabeza. 

Dio un pequeño salto para que Lucian pudiera cargarla sin problemas. Pasó sus brazos por su cuello y sus piernas por su cintura, rodeándolo con fuerza para no caerse, sintiéndose bien afianzada por los brazos del aspirante a auror. En ese momento los autos comenzaban a pasar y Amelia solamente les hacía señas con las manos para que pasaran al otro lado. No se percató de las señoas que les hacía Lucian porque, sinceramente, estaba demasiado ocupada recorriendo sus labios, sintiendo su aliento sobre su rostro, empapándose de él de la misma forma en que se estaba empapando de la lluvia. 

No podía negar que esa posición le gustaa, poder jugar con su cabello, la proximidad de su cuerpo afianzado por él, la forma en que la besaba, esa forma necesitada de sentirla junto a él la hacía sentirse de una forma diferente, de una forma que no lograba explicar y que de alguna forma le gustaba sentirse así. No sabía si era por el mismo Lucian o porque alguien había ido con información de cómo le gustaba que la besaran o algo por el estilo. Quizás simplemente era la experiencia que precedía al muchacho y que volaba más rápido que las lechuzas por los pasillos. 

Soltó un suspiro y pasó sus manos hacia su rostro, recorriándolo suavemente con la derecha hasta llegar a su cuello. Mordió uno de sus labios de forma suave pero dennotando ansiedad. Esa ansiedad que sentía cuando no quería separarse de algo o de alguien. Cuando quería que las cosas siguieran y que no terminaran. Cuando sabía que no iba a ser capaz de detenerse si comenzaba a tocarla. Que no iba a poder detenerse si quería hacerle algo más que besarla o tocarle la cintura y esa ansia de saber que no iba a detenerse.

-Llévame a tu casa...-le dijo en un susurro cerca de su oído. Quizás no fuera la mejor idea pero, ¿qué más daba? Si de verdad le gustaba a Lucian, no sería la primera vez que salieran a correr a la lluvia o al menos eso quería creer y esperaba que fuera cierto. No podía evitar esa maldita inseguridad que siempre la perseguía. Prometía que si Lucian decía la verdad, se desharía de sus inseguridades lo más pronto posible.-...a que me seque, claro.-remató dándole un pequeño mordisco en el lóbulo de la oreja, evidenciando claramente sus segundas intenciones.


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Amelia Montgomery
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Re: Hamburguesa de sirloin

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