Refacciones dolorosas

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Refacciones dolorosas

Mensaje por Thomas Chee el Miér 25 Sep - 14:36

Haciendo el carro alegórico para el aniversario de la universidad se había caído desde la maltrecha azotea del depósito del taller de su padre, había estado buscando un motor lo suficientemente resistente como para mover todo el peso que llevaría encima y un mal paso lo hizo azotar el suelo, doblegar la madera que tenía bajo sus pies y caer sobre un montón de refacciones de auto que se le incrustaron en todo el cuerpo. Baterías, alicates, bujías y todo lo que el desorden de Hank había dejado en el suelo impactó contra su cuerpo que cayó boca abajo, afortunadamente.
 
Hank no sabía que su ex mujer y que sus dos primeros hijos eran magos, por eso llevó a Thomas a un hospital muggle que los objetos pequeños habían causado heridas y lo grandes feos golpes que el cuerpo de Chee resintió inmediatamente, además se había quebrado el tobillo y no podía reconocer de dónde llegaba el mayor dolor.
 
No pasó más de dos horas en el hospital por ser un testarudo, llevaba un yeso en el pie izquierdo, su cuerpo ya se había cubierto de manchas moradas y su espalda estaba llena de marcas que habían tapado con gasas que a los ojos de Chee no habían nada bueno por él, sobretodo si le decían que tenían que cambiarlas varias veces al día. Él no tenía sirvientes como para que hicieran eso, a sus amigos no se los pediría porque no confiaba en lo que ese médico le dijo. Ni siquiera pudo ir a la reserva a preguntarle a su abuelo o al novio de su madre por un remedio alternativo, o a almorzar aprovechando la hora que era.
 
Como Hank no podía ni ver a su madre prefirió ni llevarlo cerca de la reserva, maltrecho y todo le dijo que iría solo a verla para que su abuelo le diese algo para los golpes. Había sido una mentira, no quería preocupar a su madre, además su abuelo siempre tenía suficiente trabajo con enfermedades peores y demonios que buscaban un lugar en el mundo como para ir por unos golpes y un pie roto. Una simple aparición bastó para llegar a la universidad, era domingo pero aún así la enfermería estaba abierta, entró cojeando y tras saludar a la enfermera se fue a sentar en una cama, tenía que estar bien para el día siguiente que era el evento de aniversario de BK.
 

La mujer estaba atendiendo a alguien que estaba en la camilla contigua pero los separaba una cortina, no podía ver su rostro pero sí su cabello rubio por momentos. No cayó en cuenta de que la conocía hasta que escuchó su voz, al ser tan cercano a Julisa podía reconocer la voz de sus amigas en un santiamén, probablemente había pasado con ellas la mitad del tiempo que su hermana y casi siempre escuchando.
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Re: Refacciones dolorosas

Mensaje por Emma Carroll el Jue 26 Sep - 14:21

Entre tanto relativismo que existe actualmente en nuestra sociedad, hay una verdad universal que es absoluta e irrefutable: la suma Emma + escoba + apuestas idiotas jamás terminará bien. En serio, jamás.

El accidente había sido tan estúpido pero tan cómico que Emma cojeaba por los pasillos de la Universidad en dirección a la enfermería con una tonta sonrisa en su rostro. Se le había ocurrido, por alguna razón digna de análisis por el Departamento de Misterios, aceptar la apuesta de un amigo a que no podía volar cien metros en tres segundos. Y sin importar las habilidades de vuelo de dicho amigo, lo que pasaría era esperable desde el momento en que Emma se sentó en la escoba: comenzó elevándose bien, pero luego salió disparada hacia arriba, dio un par de vueltas de campana, se tambaleó de un lado para otro y en sus intentos por controlar el vuelo terminó estrellándose en una mata de arbustos espinosos. Una maniobra digna de un profesional, sin duda.

Cuando llegó a la enfermería, saludó a la enfermera con efusividad (ya era cliente frecuente de aquel lugar; era natural que tarde o temprano terminara haciéndose amiga de la enfermera, igual que en Salem), se recostó sobre la camilla mientras le contaba todo lo que había pasado con lujo de detalles y un par de carcajadas entrecortadas, mientras la mujer examinaba el feo corte que cruzaba su frente y por el que salía sangre, algunas espinas que se habían incrustado en sus brazos, y su tobillo izquierdo que se inflamaba por momentos. Afortunadamente Emma no había tenido tiempo de mirarse a un espejo... si lo hubiera hecho estaría hecha un mar de drama y exageraciones, si bien las heridas no eran tan profundas como para que le dolieran demasiado. De hecho, el tobillo inflamado era lo único que le preocupaba, aunque no lo suficiente como para dejar de charlar con ánimo.

Tan distraída estaba contándole a la enfermera todo lo que había hecho en el verano que no se enteró de que alguien había entrado a la enfermería hasta que sintió que una persona se recostaba en la camilla contigua a la suya.
Lanzó una mirada curiosa en aquella dirección, apartando un par de centímetros la cortina y estirando el cuello para lograr atisbar algo del recién llegado. Y al distinguir el largo cabello oscuro y la tez morena del joven, se quedó callada de pronto, puesto que había reconocido al hermano de su amiga Julisa, con quien solía llevarse bien hasta que las cosas entre ambos se tornaron algo incómodas, después de que Thomas la hubiera besado sin razón aparente. Y eso en este momento la confundía mucho. Porque por una parte sabía que había sido un simple beso, que no significaba absolutamente nada y que tampoco conocía tanto al chico como para decidir si le gustaba o no... pero por otra parte, Emma era muy sensible y siempre se hacía ilusiones por cualquier cosa. Pero se odiaba por eso; siempre terminaba lastimada. Además, seguro que para Thomas no había sido nada... ¡Pero realmente le caía bien antes de que todo eso pasara! De modo que no sabía qué pensar con respecto al joven, y a raíz de eso ya no se hablaban tanto como antes.

Pero claro, en un contexto como aquel, donde estaban ambos solos (bueno, y la enfermera, pero la mujer al parecer había percibido el súbito cambio de aire y había adoptado una actitud más discreta), ya no podría rehuir más el asunto. Suponía que cualquier intento de pasar desapercibida ya era en vano, dado que era obvio que Thomas la había visto y reconocido. Apartó la cortina un poco más, para poder mirarlo con más facilidad, y decidió hablarle como si nada hubiera pasado jamás entre los dos. A ver si salía el tema... y a ver si lograba decir cosas inteligentes para no espantar al pobre chico.
-Hola, Thomas -lo saludó, con una de sus características sonrisas e intentando sonar natural (algo que no le salió muy bien). Su mirada se dirigió a los moretones que el joven exhibía y sus ojos se abrieron con exagerado espanto -¿Pero a ti qué te ha pasado, hombre? ¿Te peleaste con Rocky o algo así? -le preguntó, olvidando por un segundo que se había propuesto decir cosas inteligentes. Ah, bueno, era Emma... qué se le iba a hacer.
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Re: Refacciones dolorosas

Mensaje por Thomas Chee el Vie 27 Sep - 1:10

Thomas no se había asomado por la cortina porque no era tan curioso, más bien se recostó en la camilla para dejar que su pie descanse sobre el respaldar de una silla que sobrepasaba la altura dela cama y le daba cierto alivio. Ya sabía que era Emma, lo único que le causó cierta duda acerca de su identidad fue que de un momento a otro las risas que venían del otro lado de la cortina dejaron de sonar, era como si les hubiesen puesto un Silencius a la enfermera y a ella.
 
No se preocupó porque quizá habían ido a otro lado, miró hacia abajo y vio los pies de la mujer y las sombras apenas visibles del otro lado de la cortina le daban a entender que continuaban allí. Tal vez hablaban de un tema de mujeres del que él no podía saber nada y afortunadamente tampoco le importaba, ya le bastaba con los chismes que sabía al acompañar a Julisa por el campo. Últimamente veía rara a su hermana, estaba preocupado y por eso en vez de invitar a alguien al aniversario de la universidad iría con ella.
 
Escuchó la cortina correrse y desde la otra camilla lo saludaba Emma, le devolvió el saludo algo adolorido porque en el momento levantaba el torso ya que la parte de la cortina que ella había abierto estaba más cerca de sus pies que de su cabeza. Llevaba una camiseta sin mangas y por eso se le notaba todo los brazos magullados, afortunadamente no vio su espalda que estaba llena de rasguños y heridas que ya habían manchado de sangre su camiseta, ni él lo había notado, sólo el escozor delataba un poco que seguían allí luego de la curación muggle.
 
Su cara tampoco estaba muy bien, tenía dos tajos en una mejilla pero esos ya no sangraban a diferencia del de Emma, la enfermera se acercaba en ese momento a curar a la rubia y Chee prefirió no comentar nada porque supuso que a ninguna chica le gustaba escuchar que le habían cortado la cara de forma tan fea, al menos ya no tenía la cara llena de sangre, la frente siempre sangraba más que cualquier otra parte del rostro.
 

-No, no. Me caí de un techo sobre unas herramientas, nada muy grave, ya fui a un hospital.-uno muggle quería decir, pero no hizo la especificación porque no lo creyó necesario. -¿Y tú? ¿No deberías estar buscando un atuendo para la fiesta de la universidad o algo? Las chicas de mi facultad están en todo ese ajetreo.
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Re: Refacciones dolorosas

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