Show time

Página 1 de 2. 1, 2  Siguiente

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Show time

Mensaje por Jesse Crawford el Jue 17 Oct - 20:00

A los dieciséis o diecisiete es muy sencillo hacerte el tipo rudo y decir cuanta cosa se te venga a la cabeza sin pensar realmente en lo que estás diciendo. Y sí, yo siempre fui uno de esos tipos, ¿saben de qué hablo?, de esos que se les daba el ir por ahí, repartiendo ostias a cuanto cabrón se te cruza en frente y soltando mierdas por la boca tipo “te voy a matar si te vuelvo a ver, hijo de puta”. Y cuando vas creciendo en realidad no es muy distinto; cambias de costumbres, de actividades, te relacionas con cierta clase de personas y vas pensando, firmemente, que algún día vas a terminar por matar a algún pobre diablo. Pero no lo piensas como pesar, lo piensas más bien como un fastidio que algún día va a ser necesario, y lo dices como si dijeras “joder, un día de estos me voy a comer un puto pie de limón”, con esa jodida facilidad que solo la arrogancia de lo que crees            que eres te puede dar. Lo cierto es que, una cosa es pensar que eres capaz de matar a alguien, y otra muy distinta el, de verdad, planteártelo como un hecho ineludible.
 
Estaba esperando a Mini a varios metros de distancia de los pequeños edificios que en conjunto conformaban los clubes y talleres de la universidad. Sabía que en ese horario la chica estaba en el club de duelo, y estaba a tan solo unos minutos de salir. No estaba bien… es decir, me refiero a mí; no me sentía bien y no podía ser de otra forma porque pronto haría una de esas cosas que te cambian la vida para siempre, algo que siempre había pensado, de nuevo, como una posibilidad que de cualquier forma siempre me había sido lejana porque, para ser honestos, nunca había estado lo suficientemente cerca como para probarme a mi mismo. Ahora lo estaba, y para mi propia sorpresa no en las condiciones que siempre me había imaginado.
 
Las putas manos me sudaban, y decir eso era lo menos porque seguramente me veía más que fatal. Elisabeth Shrutte se encontraba encerrada en mi departamento, con los pies y las manos atadas, los ojos vendados y sin tener ni puta idea de que era Jesse Crawford quien la tenía secuestrada. La había pillado en una situación vulnerable, completamente embriagada en un club neoyorquino hasta el que la había rastreado durante días.
 
Ella era la primer chica con la que me había acostado ya estando con Mini. Recordaba su nombre gracias al anuario de Salem, una de esas chicas ligeras, sin aparentes preocupaciones, y que ahora parecía, de hecho, estar fungiendo el puesto de administradora de calidad dentro de las industrias Wardwell. Era un par de años mayor, y decir el cómo habían sucedido las cosas entre nosotros era lo de menos; la situación verdaderamente importante es que ahora estaba a punto de pagar algo que ni siquiera debía. Entendía las razones de Mini, me parecía la idea más desquiciada, malsana y egoísta que a alguien se le podía ocurrir, pero al mismo tiempo la entendía y la estaba tomando como su derecho… el derecho de pedir la vida de quien se le diera la gana.
 
Cuando vi a Mini salir del club me escondí detrás de la fachada del otro edificio, completamente paranoico como si fuera muy anormal el verme dentro de mi propio colegio. Esperé a que la chica terminara de conversar y despedirse de alguna chica con la que había salido, y por fin, cuando caminaba sola hacia mi posición, la abordé como el criminal que de hecho ya era. La tomé del brazo y la jalé de nuevo hacía detrás del edificio, mirando a todos lados y con ese puto nerviosismo del que era presa por obviedad.
 
-No lo haré sin que lo veas con tus propios ojos. Quieres sus vidas, y las vas a tener… pero vas a cargar con el mismo peso que yo-
 

No le hice preguntas, ni la deje que las hiciera; simplemente la tomé fuertemente del brazo y me transporté directamente hasta mi departamento, en donde aterrizamos justo en la habitación en donde ya no dormía. Al llegar le hice una seña con el dedo índice para que no hiciera ruido… y entonces Mini podría escuchar los sollozos de Elisabeth, que se encontraba justo en la habitación contigua y seguro nos había escuchado llegar.
avatar
Delta Iota Ypsilon
Mensajes :
430

Jesse Crawford
Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Show time

Mensaje por Wilhelmina Schweinsteiger el Jue 17 Oct - 21:22

Encontraba en el club de duelo un lugar donde desestresarse. En Salem no había sido fan, quizá porque estaba siempre a la sombra de su hermano que era duelista excepcional y en sus tiempos de rebeldía no estaba dispuesta a intentar seguir sus impecables pasos. Ahora, a sabiendas de que era buena lego de la reverenda arrastrada que le había dado a Zlatan Fleming en la inauguración del torneo, estaba motivada y le gustaba mucho ir, y lo hacía religiosamente. No se esperaba que después de la sesión de ese día, Jesse apareciera.
 
El corazón le había latido desbocado en la fiesta de aniversario luego de que le dijera que iba a hacer lo que le había pedido. Día con día pensaba en eso, pero no esperaba que realmente ocurriera hasta después de la fiesta de aniversario, cuando se lo había asegurado. Quizá estaba mal, pero aunque había pensado en ello no lo había hecho con nervios, ni con culpa. No había arrepentimiento en nada, si Jesse la quería de vuelta, esas eran sus condiciones. Ella quería que la quisiera de vuelta, más que otra cosa, pero también sabía perfectamente que las segundas oportunidades eran de oro, y se les ponía precio como tal.
 
Saltó con un pequeño susto cuando se lo encontró de frente. Se le veía mal, ojeroso  e intranquilo. Lo escudriñó con la mirada y trató de soltarse de su agarre sin éxito, entornando los ojos cuando le decía que cargaría con el mismo peso que él si lo que quería eran las vidas de esas perras del infierno.
 
-Suéltame, me estás lastimando…
 
Dijo en voz alta cuando llegaron al lugar, justo en el momento en que Jesse la mandaba callar con un gesto. Se calló, a tiempo para escuchar lo que él quería que escuchara. Los sollozos de quién sabía quién en la otra habitación. Miró a Jesse y sintió que su respiración se agitaba. Tardó varios segundos en endurecer la mirada y alzar levemente el mentón.
 
-¿Crees que hacerlo enfrente de mi hará alguna diferencia? Es una perra, merece lo que le está pasando.
 
Le susurró, si es que él no quería que los escucharan. Sabía que no era cierto, que esa fuera quien fuera no merecía absolutamente nada de eso, pero le importaba poco sonar como una indolente. Ni siquiera quería vengarse de ella, era de él de quien quería vengarse, y no volvería a estar con él si no sentía todo ese rencor irse de ese modo, aunque fuera a base de sangre. No le interesaba ni siquiera saber su nombre, ni cuándo había sido la primera vez, lo estaba probando a él y nada más.
 
Lo miró de frente una vez más antes de rodearlo con los brazos y besarlo, apenas juntando sus labios con los de él, estaban secos, como si hubiera pasado mucho tiempo deshidratado. Se los mordió casi con gentileza antes de separarse y tomarle de la mano. Sentía sus palmas sudorosas y frías, le sonrió jalándolo un poco para salir de ahí. Al mal paso darle prisa.

-------

así salió del club de duelo


Última edición por Mina Schweinsteiger el Vie 18 Oct - 21:40, editado 1 vez

Volver arriba Ir abajo

Re: Show time

Mensaje por Jesse Crawford el Vie 18 Oct - 16:59

En realidad, todo había resultado bastante sencillo. La había observado durante días para conocer sus hábitos diarios; saber con quién salía, con quien hablaba, con quien vivía; anticipar sus movimientos y saber quién podía buscarla al encontrarse con su desaparición, o con qué riesgos podía enfrentarme al tratar de emboscarla. Resultaba que la única estabilidad en la vida de Elisabeth era su trabajo en Industrias Wardwell, de donde iba y venía casi como si fuese la única cosa de la que se pudiera aferrar en la puta existencia.
 
Elisabeth vivía sola en un piso de baja categoría en Manhattan, aun atractiva, pero sin el brillo que había tenido alguna vez en el colegio. Prácticamente no salía con nadie, ni para almorzar, ni para ir de compras, nada; iba y venía de la oficina a un ritmo casi mortal; coqueteaba con cualquier infeliz que mostrara interés en el vagón del metro, pero cuando alguien intentaba algo se mostraba molesta, ofendida. Comía demasiada ensalada, tenía un gato feo que pasaba más tiempo en el departamento de en frente que en el suyo. Los fines de semana, salía siempre al mismo lugar, se gastaba su dinero embriagándose y se liaba con cualquier cabrón que se encontraba, de verdad, con cualquiera. Su departamento, el del sujeto, el auto o el estacionamiento, el lugar era lo de menos.
 
Así que ya se podrán imaginar que llevarla a mi piso hasta Florida no había sido cosa difícil. Es curioso que resulte que la chica ni siquiera me recuerda, ni a mí ni a mi rostro, ni siquiera cuando traté de enfatizar ciertos recuerdos de Salem que para mí eran bastante obvios. Eso me da una idea de qué tan invisible he sido durante toda mi vida para la mayoría de las personas con las que he tratado, a pesar de creer siempre lo contrario. No sé, me provocó una sensación muy amarga, pero de cierta tranquilidad al mismo tiempo.
 
Miré a Mini mientras recordaba ese detalle, más dispuesto que nunca a retenerla porque era demasiado sencillo darse cuenta que era ella la única persona, en el mundo, en quien podía depositar mis esperanzas. Tomé su rostro entre mis manos y le sonreí al escucharla hablar de esa forma, fingiendo casi indiferencia ante mis deseos de mostrarle lo que estaba a punto de hacer.
 
-Sabrás que fui capaz de hacerlo, eso es mejor que dejar que confíes solo en mi palabra, ¿o no?-
 
Jugueteaba un poco, antes de sonreírle de nuevo, dejar que me rodeara con sus manos hasta besarme débilmente. Los dos salimos de la habitación y entramos a la siguiente, y entonces ahí estaba; Elisabeth Shrutte, atada de pies y manos, con una venda negra bloqueando sus ojos, sollozando, rezando o pidiendo ayuda casi en susurros, quien sabe. Cuando notó nuestra presencia la chica comenzó a pedir clemencia, a pedir que por favor la dejara ir. En efecto, ni siquiera recordaba mi nombre, y de repente comenzó a levantar la voz y a pedir por su vida cada vez más y más alto hasta que levanté la varita e hice que se callara aunque fuera por unos minutos. Miré a Mini de reojo y le sonreí…
 
-No puedo lanzar un avada, no estoy seguro de cómo hacerlo y la verdad no pienso hacer el ridículo fallando. Así que… supongo que el plan es hacerlo a la vieja escuela-
 

Elisabeth había escuchado aquello de “avada” y comenzó a revolverse en su lugar, incapaz de articular palabra alguna, pero con el conocimiento de que esa misma tarde iba a morir. Miré hacia la cama en donde descansaba un cuchillo que había tomado de mi propia cocina, uno de esos anchos y grandes que tiene todo el mundo. Quizás hubiese sido más conveniente tomar el más pequeño y hacerlo menos escandaloso, o menos dramático, no lo sé… no podría saberlo alguien quien jamás había matado a alguien en su vida. Pero ya daba igual, solté la mano de Mini y me dirigí hasta la cama para tomar el cuchillo, aun titubeante, con las manos temblorosas pese a mi convicción de hacerlo simplemente por lo que significaba. Miré a Mini una vez más, y le volví a sonreír. “Este es tu puto Jesse Crawford”, pensé… antes de girarme hacia Elisabeth y caminar hacia ella con cuchillo en mano…
avatar
Delta Iota Ypsilon
Mensajes :
430

Jesse Crawford
Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Show time

Mensaje por Wilhelmina Schweinsteiger el Vie 18 Oct - 18:33

No podía dejar de mirarlo casi embelesada, aunque trataba de fingir control por todos los medios. Solo desvió la mirada de él para ver a la chica que estaba atada por completo, aunque no podía ver mucho de su rostro ni sabía quien era. No lo preguntó. Frunció ligeramente el ceño al escucharla sollozar cada vez más alto. Volvió la vista hacia él cuando le decía que no podía lanzar un Avada y que no estaba seguro de cómo hacerlo. Le sonrió ligeramente.
 
-¿Necesitas que te enseñe?
 
Bromeó con él. Werther le había hablado mucho al respecto: de las sensaciones que se involucraban, el flujo de poder que se acumulaba en el cerebro, a lo largo del brazo, en el puño y la varita, la voluntad de hacerlo, la falta de escrúpulos. Y no, seguramente no era lo más común soltar algo así pero de todos modos lo hizo. Cuando le soltó la mano se sentó en la cama, en el mismo lugar en donde había reposado el cuchillo antes. Le devolvió la sonrisa y lo observó caminar hacia la chica.
 
Esos eran los momentos en los que debía tomar decisiones importantes. Quizá si no la hubiera llevado ahí las cosas hubieran sido distintas para ella, para él y para Elisabeth. Se mordió el labio inferior y se levantó rápidamente hacia él. No era que no quisiera cargar con esa culpa, le daba igual, ya había acordado con Werther ese asunto del sótano bajo la fraternidad de los Nu, había hablado con Lucienne sobre las implicaciones morales; no era por ella y por que no pudiera dormir en la noche después, era por el tipo de persona en el que Jesse se podría convertir, quizá a la larga llevándosela a ella por delante. 
 
Lo rodeó por la cintura, desde atrás. Se paró en la punta de los pies y luego lo tomó del brazo con suavidad para que bajara el cuchillo. Repartió un par de besos en su cuello y en su nuca, acompasando su respiración con la de él. Cuando dejó de sostenerse sobre las puntas de sus pies, recargó la frente en la espalda de Jesse, todavía sosteniendo su brazo con una dulzura inesperada.
 
-Ahora sé que lo harías. No tienes que convertirte en esto.
 
Lo soltó solamente para ser ella quien apuntara a la chica, no con un cuchillo, sino con la varita para lanzarle un desmaius y luego girar hacia Jesse. Le sostuvo la cara con las manos y volvió a besarlo con la misma lentitud del primero que le había dado en el día.
 
-Si vuelves a arruinarlo todo vas a ser tú el que termine vendado y amarrado. Y yo voy a ser la que sostenga el cuchillo.

Volver arriba Ir abajo

Re: Show time

Mensaje por Jesse Crawford el Vie 18 Oct - 20:45

Tan alejado de mis enteras capacidades mentales me encontraba en ese momento que la broma de Mini respecto a los avadas no me había sonado a broma, de verdad, y ni siquiera me había dado cuenta, pensando en mis adentros, tras agarrar el cuchillo, que quizás sí que era buena idea que aprendiera de ella. Ni siquiera podía detenerme a pensar si ella ya tenía experiencia con los avadas, o si aquellos nervios de acero que la chica mostraba era producto de su trato con los sotanistas o las enseñanzas de su hermano Werther. En realidad había demasiados cuestionamientos por hacer, pero no me estaba haciendo ninguno, solo estaba ahí, de pie con un puto cuchillo en mano, a nada de asesinar a alguien que apenas si conocía.
 
Mi respiración se agitó mientras mi mano empuñaba fuertemente la herramienta. Mis ojos se paseaban por la cabeza de Elisabeth, pensando en ella como ser humano, en su puta vida miserable. Quizás había sido un error pasar tantos días viendo sus actividades diarias, porque ahora no era simplemente una chica, ahora era la chica que había visto reír, leer, caminar, besar… y pensar en enterrar ese cuchillo era tan difícil. O tal vez no… tal vez le estaba haciendo un favor, tal vez era correcto y estaba destinado a sacarla de su patética vida. ¿Cómo se hacía?, ¿le acuchillaba el pecho las veces que fueran necesarias?, no… o solo con rebanarle el cuello bastaba. Sí, quizás esa era la forma correcta de hacerlo, quizás…
 
En medio de esa turbulencia, de aquel zumbido que sonaba dentro de mi cabeza, de esa sensación de estarme despojando de forma definitiva de una parte muy importante de mi consciencia; el abrazo de Mini desde la espalda lo detuvo todo. Me quede quieto, aun con el cuchillo aferrado entre mis dedos, un instante antes de que su cálida caricia me obligara a bajar lentamente el brazo. Aun en ese momento, aquello no significaba nada, pero no hice más que disfrutar de ello, de cerrar los ojos y sentir la dulzura de sus caricias, de su beso sobre mi nuca, de su cuerpo tibio estrechándome justo cuando más falta me hacía.
 
En esos momentos, luego de sus palabras y de que soltara el cuchillo hasta que este callera al suelo, no supe que sentir, o qué pensar, además de esa terrible tranquilidad inundando mis pulmones en forma de aire, el más limpio y reconfortante que había aspirado en toda mi puta vida. No tenía que matar a nadie, no aun ni en ese lugar; esa simple idea era la única que podía tener en mi cabeza, incluso por encima de cualquier duda que pudiera tener respecto a Mini y la clase de ser humano en el que se había convertido por el simple hecho de ponerme en aquella situación. Tal vez en otros tiempos, o en otra circunstancia, habría enfurecido por aquello que más bien parecía una especie de burla de parte de Mini; por jugar no solo con la vida de alguien más sino con la mía, por ser tan mal nacida como para pedirme algo como eso y luego dejarlo ir como si fuera la más ingeniosa de las bromas. Pero nada de eso existía dentro de mí, no al menos en ese momento en el que Wilhelmina era poco menos que la salvadora de mi alma.
 
Giré hacia ella y recibí su beso, rodeando su cintura e intensificándolo por mi cuenta. Probé sus labios de forma ansiosa, casi desesperada, producto de haber sido vulnerado y de esa adrenalina liberada luego de estar a nada de matar a esa chica. De verdad lo hubiera hecho, juro por los putos dioses que habría acuchillado a Elisabeth sin miramientos, sin detenerme ni por mí ni por ella; e incluso una parte de mí odiaba no haberlo hecho, porque eso significaba no tener las agallas de resistirme, de mandar al diablo a la propia Mini y cumplir su petición a costa de lo que fuera.
 
-Nadie lo va a arruinar Mini, ni tú ni yo lo vamos a arruinar, nunca más-
 
La besé de nuevo, rodeándola con ambos brazos y estrechándola contra mi pecho. Aun con todas las afectaciones, de sentirme tan mal por haber estado a punto de matar a alguien y también por no hacerlo cuando se me había presentado la primera oportunidad de dar un paso atrás; de alguna forma me sentía victorioso. Ahora la tenía, Mini no tenía pretexto alguno para rechazarme y fuera como fuera ahora era mía, incluso sin importar si la chica hubiera estado con alguien en el transcurso de las últimas semanas. Wilhelmina me pertenecía, por derecho y ahora también bajo sus propias reglas, tal cual como ella había querido y mandado; eso nadie era capaz de quitármelo, tan irrefutable y completo que mientras la besaba me sentí verdadero dueño de su voluntad y de nuestro futuro. Y lo decía de verdad, no iba a arruinarlo, pero tampoco iba a dejar que ella lo hiciera, de ninguna forma.
 
-Te quiero, ¿entiendes? Fóllame ya… te extraño mucho. Ya no te vas a deshacer de mí, nunca más… me importa una mierda todo, de verdad te lo digo-
 

La volví a besar y la inercia de mi cuerpo la llevó hasta la cama, olvidándome por completo de que había una chica atada de pies y manos a tan solo un par de metros. Besé su barbilla, su cuello, sus mejillas y sus labios una y otra vez; mostrándome impaciente, pero al mismo tiempo con la tranquilidad de tener todo el puto tiempo y espacio del mío, porque Mini era mía y de nadie más, nunca más.
avatar
Delta Iota Ypsilon
Mensajes :
430

Jesse Crawford
Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Show time

Mensaje por Wilhelmina Schweinsteiger el Vie 18 Oct - 22:05

Estaba completamente segura de que lo hubiera hecho de verdad, y alguna parte de ella hubiera querido verlo, pero necesitaba sentirse segura de seguir teniendo el control, por más mezquino que sonara. Quizá volvían a ese viejo juego en el que uno creía que había ganado sobre el otro. En ese momento así era para ella, creía que había ganado sobre él, que en efecto, había jugado a su costa con un tema delicado y con su voluntad, con la vida de alguien a quien conocía y con las decisiones de Jesse, y se sentía absurdamente poderosa. Lo amaba, de eso no había dudas, pero ese amor se había transformado en algo tan extraño, tan amorfo, que parecía estar haciendo todo lo posible por volver a moldearlo.
 
Recibió su beso y lo apretó más contra su cuerpo, cerró los ojos mientras el corazón le palpitaba a una velocidad tremendamente alarmante, como si ella fuera la próxima a morir en esa habitación. Lo besó profundamente, desordenó su cabello y negó con la cabeza al escucharlo hablar, ella tampoco iba a arruinar nada. Si antes había tenido dudas ahora no le quedaba ninguna, sabía a dónde pertenecía y con quién debía estar. Sabía que iba a tener muchas cosas en contra, pero antes de hacer cualquier cosa o de decirle nada a nadie se encargaría de que Jesse fuera lo que debía ser, que nadie pusiera un solo pero a nada. Haría de él lo que ella necesitaba, sin despojarlo de las cosas por las que se había enamorado de él en primer lugar: esa decisión, esa temeridad, esa fuerza.
 
-Yo también te quiero.
 
Sonrió por el resto de sus palabras que, de alguna forma, también parecían una amenaza, pero le gustaba escucharlo de ese modo, esa sensación de peligro que le transmitía, de estar sobre arenas movedizas que en cualquier momento podían matarla, reducirla a alguien en peligro, vulnerable. Tampoco le importó que técnicamente hubiera alguien más en la habitación, de hecho la idea de que fuera precisamente la primera con la que la hubiera engañado le provocaba algo muy extraño.
 
Quizá eso, combinado con esa sensación de riesgo, fueron lo que la llevaron a detenerlo, tomarlo por el rostro y mirarlo fijamente. Lo besó con calma sosteniéndolo así, encontrando agradable el peso de su cuerpo sobre el de ella.
 
-Estuve con otros. ¿Ya no te importa o ahora tienes ganas de clavar ese cuchillo en mi? ¿Vas a pegarme otra vez?
 
No se lo decía como un reto, tampoco como amenaza. Su voz sonaba tan aterciopelada y tan tranquila que parecía que le decía cualquier cosa dulce. Era su propia manera de resolverlo todo, quería verlo enfurecer en parte, quería verlo celoso, hacerlo sufrir lo que ella había sufrido de pensar que había estado con varias más.

Volver arriba Ir abajo

Re: Show time

Mensaje por Jesse Crawford el Vie 18 Oct - 23:00

Estaba consciente de que las cosas ya no iban a ser iguales, de que después de lo que había pasado, y de lo que iba a pasar con el paso del tiempo, de alguna forma Mini y yo estábamos sentenciados a vivir nuestro propi infierno. Y no lo digo con pesar, mucho menos con miedo; que supiera de antemano que las cosas iban a ser completamente distintas, quizás mil veces más complejas que antes, alimentaba de alguna forma mis deseos de vivirlo, de tenerlo entre mis manos y recibir lo que viniera de ahora en adelante. Mini ya no era la chica dulce y paciente que había conocido, ahora se trataba de una mujer con sus propios planes y con una seguridad aplastante que lo arrollaba todo.
 
Sonreí al escucharla hablar, complacido por el sonido de su voz como si no la hubiera escuchado desde hace años. Que las cosas entre nosotros fueran tan atropelladas, tan violentas, solo hacía de lo nuestro algo imposible de reproducir, algo que nadie podía tener por muy raro o retorcido que fuera. Una parte de mi estaba convencido de que esa era la razón por la que Mini me había permitido seguir en su vida a pesar de todo; porque ella también era adicta a esa tormenta, a esa fatalidad tan nuestra y tan perfecta que algún día íbamos a terminar pagando, quien sabe.
 
Me dejé hacer cuando me detuvo y comenzó a besarme de esa forma tan suave, tan pasiva, tan jodidamente dulce, que sus palabras siguientes sonaron casi como si no fueran justo lo que había dicho; hasta que me di cuenta que sí que lo eran. Me alejé un poco de ella, pero la seguí mirando como si no hubiera cambiado absolutamente nada en los últimos dos minutos. Luego de que terminó de decirlo, me erguí sobre mi espalda y me mantuve mirándola así, sentado sobre sus piernas, observándola desde lo alto con una sonrisa en los labios. La palma de mi mano se posó en su vientre, y fue subiendo poco a poco por su torso visible debajo de la pequeña camiseta que llevaba puesta. Pasé por en medio de sus tetas, por su pecho… y seguí subiendo hasta llegar a su cuello en donde lo tomé con suavidad, oprimiendo poco a poco hasta infligir la fuerza suficiente, no como para lastimarla aun, pero si hasta que sintiera muy bien la fuerza de ese agarre.
 
-¿Crees qué debería hacerlo?, quizás sí… quizás de verdad mereces que te mate justo ahora.
 
Pero en cuestión de segundos, aquel agarre se convirtió de nuevo en una caricia, que siguió subiendo hasta tomar delicadamente su mandíbula. Me incliné y besé su labio inferior una y dos veces, sonriéndole y recorriendo su rostro con la vista una y otra vez mientras mi mente adivinaba a quienes se había follado. No podía pensar en otro más que en Bill Snyder, y quizás a uno o varios alphas más… quien sabe, el punto era que hasta ese momento yo no había sido dueño de ella ni de lo que se le diera la gana hacer. No podía negar una sensación de ira renacer en mi pecho; esa que casi me obligaba a de verdad gritarle en la puta cara y decirle que se había convertido en una zorra. Pero eso ya no importaba, no más.
 

Bueno, si lo hubieran hecho lo suficientemente bien no estarías aquí debajo de mí, ¿cierto? ¿Me vas a decir quiénes fueron?... ¿o prefieres proteger su integridad?.
avatar
Delta Iota Ypsilon
Mensajes :
430

Jesse Crawford
Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Show time

Mensaje por Wilhelmina Schweinsteiger el Dom 20 Oct - 23:48

Lo miró fijamente mientras se erguía sobre ella, sintiendo que se le acababa el aire no por la posición, por su peso o por adivinar su movimiento, sino porque le encantaba verlo desde esa perspectiva. Su sonrisa le daba miedo pero al mismo tiempo le daban ganas de llenarlo de besos, lo que iba a pasar a continuación era algo totalmente impredecible para ella y eso era justamente lo que amaba de Jesse. Al sentir su palma contra su vientre su respiración se aceleró. Era extraño como el único lugar donde se sentía segura y completa era precisamente bajo su cuerpo, incluso en esas circunstancias, a la expectativa. Conforme más subía su mano, más iba aumentando la temperatura en su propio cuerpo, más húmeda se sentía entre las piernas, más lo quería, a pesar de que cada movimiento parecía más cercano a un peligro sin retorno.
 
Le sonrió con un cinismo insospechado cuando le dijo que quizá merecía que la matara justo en ese momento. Cerró los ojos al sentir la fuerza de su mano rodearle el cuello, que nunca le pareció una zona tan frágil, delicada y erógena como en ese momento. La sonrisa se le ensanchó cuando el agarre se convirtió en caricia. Empujó sus caderas hacia él y dejó que la besara.
 
-Voy a proteger su identidad. No creo que te interese saberlo.
 
Igual si decía que sí le interesaba, no le iba a ocultar la información. Pasó sus manos por debajo de la camiseta de Jesse, sintiendo la piel de sus costados, esa piel que ya conocía perfectamente bien. Sabía dónde estaba cada tatuaje, cada línea, una que otra cicatriz. Nadie podría leerlo como ella, estaba segura de que jamás se había follado a alguna de su lista tantas veces como para siquiera acercarse a eso. Lo empujó solamente para ser ella quién quedara encima de él, y una vez que la dejó hacerse con el control se recargó en su pecho, apretando sus costados con los muslos y lo miró desde esa posición.
 
-¿Cuánto tiempo crees que tarde en recuperarse del desmaius?
 
Hablaba de la chica, naturalmente. De alguna forma estar así con él le provocaba unas ganas inmensas de terminar lo que había empezado, no sabía cómo describir la sensación.
 
-¿No te sientes jodidamente bien de saber que puedes tener ese control sobre alguien si te lo propones? ¿No tienes cierta satisfacción por la idea de ser dueño no solo de tu propia vida, sino de otras más…? Piénsalo un segundo y dime si no te la pone muy muy dura saber que puedes tener ese poder, y demostrármelo.  
 
Le sonrió y se incorporó un poco sosteniéndose en el colchón con las palmas de las manos, mirándolo casi de frente, tratando de que su cabello no le cayera en la cara a Jesse, pero manteniéndole la mirada. Claro que cada palabra llevaba un propósito, esperaba que pudiera leerlo.

Volver arriba Ir abajo

Re: Show time

Mensaje por Jesse Crawford el Lun 21 Oct - 19:25

Ni siquiera estaba seguro si de verdad quería (o si de verdad no quería) conocer los nombres de los tipos con los que se había acostado. Pensar en ello me hacía pensar en que bien podrían haber sido tres o cuatro… o diez, y esa simple idea sí que me generaba un incómodo malestar en el interior que de alguna forma tenía que ser liberado. No solo eso, tener sus nombres significaba buscar revancha absoluta, cobrármelas de alguna forma con todo y que en realidad nadie me debiera absolutamente al respecto. El punto es que quizás era mejor no saber, porque al menos así podía mantenerme a raya y enfocarme en ella en lugar de tener mi vista puesta en alguien a quien moler a golpes.
 
-Tal vez después. Ya sabes que estoy medio mal de la cabeza y qué se yo… las desgracias ocurren todos los días-
 
El tono con el que se lo decía me permitía sonreír y dejarlo como una pequeña amenaza aunque en realidad no lo fuera como tal; no porque no fuera capaz de hacerlo sino porque Mini me conocía tan bien que seguro era consciente de lo que podía llegar a pasar en un determinado momento. En ese aspecto también me estaba arriesgando, a estar con una persona que me podía leer tan bien, que podía predecir cada uno de mis movimientos y que incluso podía manejar las cosas de la forma en la que mejor la convenía. En mi caso era distinto, yo había pensado que la conocía como la palma de mi mano, incluso una parte de mí aun lo seguía pensando; pero la realidad era que después de esas semanas, después de vivir lo que habíamos vivido, Mini se había convertido en alguien de quien se podía esperar cualquier puta cosa.
 
Me dejé hacer y empujar hasta que fue ella la que quedó encima, disfrutando como nunca del roce de sus manos que se deslizaban por debajo de mi ropa. Bastaba con la visión de sus piernas alrededor de mi cuerpo para provocarme ese cosquilleo, para querer tocarla de la misma forma y estar haciendo exactamente eso que hacíamos durante horas, incluso si por algún motivo no pudiéramos llegar a follar. Sentía eso que te hace saber que las cosas han cruzado cualquier tipo de línea o límite, ese placer que se obtiene de simplemente estar con alguien, así sin más; y me di cuenta, otra vez, de que cualquier puta cosa que se necesitara era viable, permisible, todo para tener ese momento en particular.
 
-¿Qué?, oh… no lo sé. Si yo lo hubiera conjurado podría decir que veinte minutos, pero lo hiciste tú así que… conociéndote… quizás aun le queden dos o tres semanas, ya veremos-
 
Fruncí el ceño de manera inconsciente al escucharla hablar de esa forma tan liberada de… no lo sé, tan liberada de la puta realidad. Hablaba acerca de tener el control, no sobre una cosa o sobre una situación en particular, sino de la vida de otras personas, algo así como la máxima de cualquiera que estuviera pensando en convertirse en emperador universal. La primer idea, así como la planteaba Mini, logró sacarme por un segundo de mi propio confort e incluso le solté un “de qué hablas” mientras ella seguía diciéndolo, completamente convencida. Podría ya no saber leerla por completo, pero en ese instante supe que Mini no estaba bromeando, que de verdad lo estaba diciendo con toda su honestidad sobre la mesa, y lo peor, me encontré increíblemente maravillado con ello.
 
Solté una carcajada al final, cuando dijo aquello de ponérseme dura, una reacción cuyas intenciones, quizás, eran aligerar el despilfarro de inmoralidad con el que Mini se estaba desenvolviendo. No voy a ser hipócrita, ni a decir que yo soy la puta persona más moral del mundo, pero “controlar la vida de otras personas”, hablando literalmente de ello, era el tipo de situación que rebasaba cualquier línea entre la humanidad y el placer por el poder. Pero de qué hablas Jesse, si has estado a punto de matar a una persona por un par de tetas!, bueno… no creo ser el mejor juez del mundo, pero las cosas no eran tan simples. Me puse serio… pero serio en un sentido completamente sexual e increíblemente alejado de la incomodidad que al principio había sentido.
 
-Bueno, te puedo dar una lista de las cosas que me la ponen dura, y en cada una de ellas intervienes tú. Pero… sí, tal vez, pensándolo de cierta forma, creo que… se siente bastante bien. ¿Qué fue eso ah?, no pensaras que... es decir, ¿todo bien, cierto? -
 
Y decía que se sentía bien, en cierta forma, porque era cierto. Der alguna manera era similar a mi placer tan ya conocido de moler caras a quien lo mereciera cuando me cabreaba, pero esto era jodidamente más intenso. No me había percatado de ello, y al hacerlo sentí como si me estuviera viendo a mi mismo en una extraña perspectiva, y no había sido consciente de ello… de verdad, me refiero a ese placer de sentirlo; a tener el cuchllo entre las manos, al ver a la chica en el suelo, a completa merced de mis posibilidades. Tal vez alguien diría que eso se conecta directamente con mi placer sexual de tener el control, no lo sé, no tengo ni puta idea y que Mini lo supiera mejor que yo asustaba. Joder, vaya que asustaba…
 
Tomé sus caderas con ambas manos y empujé hacia ella. En efecto, la tenía más dura que nunca, aunque eso bien podría ser por el simple hecho de tenerla encima o… no lo sé. Atraje su cara para probar una vez más sus labios, aun dubitativo por lo que acababa de pasar mentalmente entre ambos, pero convencido de querer seguir, como fuera, a donde fuera.
 
-Bien, demente psicópata…¿Y qué quieres hacer con ella?, deberíamos lanzarle un ovibliate y decirle que estaba ebria y ya?. No creo que sea mayor problema, al fin y al cabo es una putilla alcohólica-
 

Mi obvia desviación del tema era a causa de ese mismo conflicto que Mini me acababa de provocar, y que por cierto tendría en la cabeza durante días. Metí mis dedos por debajo de su short solo para tocar sus muslos, mordí sus labios, la volví a besar lentamente. Es dificir describir la sensación que te da el probablemente estarte convirtiendo en alguien que jamás habías pensado ser. Pensaba en mi primo Joe, en el tío Ewan, en esos Crawfords que habían caído en un puto abismo de muerte o de locura, y siempre había pensado que yo era capaz de alejarme lo suficiente de eso como para no hacer idioteces. Y aquí estaba, ¿saben de qué estoy hablando?... aquí estaba…
avatar
Delta Iota Ypsilon
Mensajes :
430

Jesse Crawford
Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Show time

Mensaje por Wilhelmina Schweinsteiger el Lun 21 Oct - 22:00

Se rió por eso que decía de las desgracias. Ella también prefería no decirle los nombres, aunque no era como si le fuera a costar mucho saberlos si algún día Jesse se decidía. De cualquier forma no temía por la integridad de nadie, así que terminó por sonreírle y dejar el tema de lado. No sabía bien por qué se lo había dicho; en parte era porque quería hacerle saber que no había sido el único en su vida, como en un especie de arrebato infantil, en parte por sentirse liberada de eso, como si le debiera explicaciones de algún tipo. En parte para hacerlo rabiar, en parte para probarlo. Cuando lo único que obtuvo fue eso sintió que estaba, más que nunca, tomando las decisiones correctas, aunque seguramente durante mucho tiempo sería la única en verlo de esa manera.
 
Ella también disfrutaba de ese momento. Aunque no lo tuviera dentro, aunque técnicamente tuvieran toda la ropa puesta. Ni siquiera se había quitado los tennis. Podía sentir su firmeza a través de su pantalón presionar contra ella, podía sentir la temperatura de su cuerpo tocándolo debajo de la camiseta. Lo besó largamente inclinándose sobre él luego de esa especie de halago por la conjuración, aunque en realidad seguramente la chica despertaría en veinte minutos o menos, quizá sorprendida de seguir viva.
 
Le sonrió cuando le dijo que, en efecto, de cierta forma se sentía bastante bien y solamente se encogió de hombros cuando le preguntó si todo estaba bien. Lo que estaba haciendo ella ahí en realidad era una especie de sondeo. Había decido ya el tipo de vida que quería llevar, el tipo de persona que quería ser. Pero sabía que para eso tenía que rodearse de las personas adecuadas, con las ideas adecuadas. Sabía que ella podía ser quien quería ser sin arrastrar a Jesse a todo eso, su papá y su hermano lo habían hecho así durante años; nunca habían involucrado a Cordula, o a Sonja, o a ella, no tenían una tradición familiar, no tenían ese tipo de expectativas.
 
Sin embargo, Mina sí quería arrastrar a Jesse con ella, quería que ese nuevo trato fuera completo. Pero no lo iba a hacer a base de un miedo velado, o de un acuerdo tácito de silencio; quería que Jesse lo sintiera en sus venas como ella lo sentía, quería despertar en él esas ambiciones, quería que fuera algo completo y completo que le diera el toque perfecto y definitivo a esa relación que tenían, cada vez más intensa, cada vez más peligrosa. Sentía que solamente así podrían llegar a donde querían llegar, solo así podrían alcanzar un mejor nivel en todos los aspectos. Veía algo de duda en él todavía, pero se jactaba de conocerlo lo suficiente como para saber dónde y cómo atacar esas dudas.
 
-No sé qué quiero hacer con ella.
 
Le contestó con total indiferencia una vez que se separó de él para tomar aire luego de ese beso lento y prolongado. Repartió pequeños besos sobre sus labios antes de levantar un poco las caderas solo para sentirlo firme por encima de la ropa. Lo tocó unos cuantos segundos y dibujó un amago de sonrisa.
 
-No te he follado porque en cuanto lo haga me dará un ataque de rabia y querré matarla yo misma, esa es la única verdad.
 
Se encogió de hombros y le puso una expresión tan inocente que parecía que en realidad estaba siendo caritativa y dulce al no caer en esa tentación tan peligrosa y preocupante. Se giró un poco solo para ver el cuerpo lánguido de la tipa en cuestión, pero luego volvió a mirar a Jesse. Se volvió a recargar en su pecho de nuevo, cerrando los ojos y suspirando profundo. Su relación había dado un giro tan radical que asustaba, pero sentía que por fin estaban en el punto en el que debían estar, con toda la honestidad y la crudeza, con todo lo malo y lo bueno al desnudo, sin mentiras, sin máscaras.
 
-¿Tienes miedo?


Era una pregunta general.

Volver arriba Ir abajo

Re: Show time

Mensaje por Jesse Crawford el Miér 23 Oct - 19:24

La erección por debajo de mis pantalones era tal, que por un momento pensé que el zipper estaba a nada de bajarse por sí solo y que la bestia se soltaría en busca del coño de Mini, que por cierto se encontraba justo encima, frotándose peligrosamente y humedeciéndome hasta límites de cabronería máxima. Sería muy aventurado decir que la erección era provocada por “el poder oscuro e innegable de controlar la vida de otras personas”, porque honestamente bastaba con tener a Mini encima durante dos segundos para ponerse más rígido que una puta roca.
 
Pero sí, si debía ser honesto conmigo mismo, la realidad era que tener esas posibilidades había despertado en mí un algo que no podía simplemente desechar por muy ético que quisiera pensar acerca de mí mismo. Pensándolo un poco más en perspectiva, en realidad era simplemente lo que siempre había querido ser; un tipo poderoso, desafiante, con el poder de hacer valer sus palabras con algo más que golpes y hombría. Aun con eso en mente, seguía sin entender, de lleno, lo que Mini trataba de hacer o a dónde quería llevarlo todo.
 
Mis ojos también se desviaron hacia Elisabeth, y el hecho de verla ahí, como una desvalida con muy poca suerte, me provocó otra vez un sentimiento de culpa que oculté por completo para que la chica que tenía encima no pensara que me estaba ablandando aunque en cierta forma lo estuviera haciendo. Porque sí, joder, y no me cansaré de decirlo, era muy fácil decir las cosas, argumentar idioteces y especular con la vida de otras personas de dientes para afuera. “Mataría por ti por amor, sin pensarlo”, claro… tan puto fácil que jamás has movido un puto dedo en la vida, ¿saben de qué hablo?, era distinto a pararte en frente de alguien, agarrarte los huevos y hacerlo, y ahora podía decirlo con todas las garantías, con toda las pruebas en mi mano. Lo habría hecho, no tengo ya dudas de ello, pero habría estado muy muy chungo y en definitiva no la habría pasado bien durante mucho tiempo.
 
-¿Pero por qué ataque de rabia? Si serías tú la que me folla, no ella. Anda, quítate esa ropita y dame ese coñito que ya parece estar pidiendo carne-
 
Me reí y la rodee con los brazos cuando se inclinaba para recargar su cabeza sobre mi pecho. Aspiré aire profundamente, sintiendo entrar el perfume de su cabello, y luego lo dejé salir tan jodidamente relajado como nunca, de verdad; y lo hacía por distintos motivos; por el mero momento de tenerla ahí conmigo, por no haber matado a nadie aun, por pensar que ya tenía a Minie n la bolsa y ahora era completamente mía, joder por todo. Fruncí el ceño, aun cuando ella no me veía, cuando soltó aquella pregunta. Que si tenía miedo…
 
-A veces las cosas pasan tan rápido que no te puedes dar el lujo de tener miedo, ¿sabes?. Pero si quieres escuchar una respuesta… tal vez tengo que decirte que sí, si tengo un poco de miedo. Miedo de perderte otra vez, Mini… no por errores míos o tuyos, sino por otras personas, por la puta gente, por… no lo sé-
 
Me venía a la cabeza, de nuevo, el nombre de Werther, y también de su padre, de su familia, de ellos y de esa gente a la que Mini comenzaba a frecuentar. No estaba muy seguro de las cosas, ni de lo que se trataba todo, pero solo un idiota no se daría cuenta que las ansias de poder de la chica no estaban conectados con las costumbres y la inercia de su familia, de la suya y de la de sus nuevos amigos. Pretendía ir a cualquier lugar a donde estuviera ella, tan decidido que no me importaba pasar por encima de quien fuera que no estuviera de acuerdo, y ahí es en donde radicaba uno de los problemas.
 
-¿Tú tienes miedo?. Dime que piensas… sabes de lo que hablo, dime si crees que alguien tratará de detenerme. No quiero lastimar a nadie a quien tú quieras, no quisiera ni pensarlo-
 

Aunque tal vez estaba siendo demasiado soberbio y más bien era yo quien tenía que cuidarme de quien no estuviera de acuerdo. Quizás era así, porque toda esa gente… ya saben, no era como si utilizaran solo su dinero para llegar hasta donde se les daba la gana.
avatar
Delta Iota Ypsilon
Mensajes :
430

Jesse Crawford
Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Show time

Mensaje por Wilhelmina Schweinsteiger el Miér 23 Oct - 20:29

Se mordió los labios para no contestarle a Jesse lo que tenía en mente luego de ese “serías tú la que me folla”. Se lo guardaría para más tarde. Escuchó atentamente su respuesta, buscándole la mirada mientras él decía con toda honestidad cuáles eran sus miedos. No se había referido precisamente a eso al preguntárselo, pero estaba bien saberlo también.
 
-Nadie tratará de detenerte mientras tú y yo llevemos esto bien. Nadie trató de detenernos cuando me casé contigo, ¿Cierto? Ni siquiera Werther. Nadie lo hará ahora siempre y cuando se den cuenta de que no me estoy equivocando. Por eso si me haces quedar mal, te juro que no te voy a perdonar.
 
No le estaba diciendo todavía todo lo que implicaba, ni todo lo que planeaba. Definitivamente no se lo iba a decir así como así, primero tenía que asegurarse de que Jesse estaba listo para ello, de que no tendría ninguna duda de nada de lo que estaba haciendo o de lo que pudiera hacer. El punto era que Wilhelmina era una hábil manipuladora, sin más, esa era la razón de que ni siquiera Werther hubiera movido un dedo cuando ella le había pedido que dejara a Jesse en paz, que ella se encargaría, esa era la razón de que su padre hubiera caído ante ella con tanta facilidad, la razón de que Billy la siguiera protegiendo luego de ser a todas luces una perra por decirle que no podía estar con él. Y la razón, quizá, de que Jesse se sintiera tan capaz de matar a alguien también iba por ahí, aunque hubiera usado técnicas totalmente distintas.
 
-Así que no vas a tener que lastimar a nadie, y ellos no te van a lastimar a ti.
 
Arqueó levemente una ceja como cerrando el mensaje oculto y se irguió sobre él para quitarse la diminuta playera y el sostén. Se bajó de su cuerpo solamente para terminar de desnudarse, y una vez que no tuvo ni una sola prenda encima, se dio a la tarea de abrir el pantalón de Jesse, obligarlo –palabra retórica porque no era necesario obligarlo a nada- a que se bajara los pantalones y la ropa interior, y una vez que lo tuvo expuesto y tan firme como había esperado, se inclinó para meterlo a su boca con calma, saborearlo y recorrerlo con la lengua mientras se mantenía arrodillada sobre el colchón de esa cama que ni ella ni él habían usado nunca, donde generalmente se quedaba Harley, o donde se habían quedado los amigos imbéciles de Jesse.
 
No terminó la faena, porque apenas lo sintió palpitar dentro de su boca se detuvo para ponerse encima de él de nuevo, haciéndolo entrar con suavidad. Se movió encima de él buscando su ritmo, encontrando los puntos adecuados, con los ojos cerrados y una ansias tremendas de que se corriera dentro de ella.
 
-Yo soy la que te follo ahora, pero ella también estuvo así, como yo. Y es una puta. Y tú eres mío. Voy a matarla de todas maneras, después de que te corras.
 
Era una resolución, y para ella tampoco había vuelta atrás, se lo había advertido. Y ya le podía dar lo mismo que la tipa hubiera despertado y hubiera podido escuchar cualquier cosa, no era como si le quedara mucho tiempo de todas maneras.

Volver arriba Ir abajo

Re: Show time

Mensaje por Jesse Crawford el Lun 28 Oct - 20:28

Ahí Mini no tenía un punto, sino todos, y como del tamaño del puto gran cañón. Nadie de su familia, ni de sus amigos de aquel entonces, había puesto un solo obstáculo a nuestra tan comentada relación, ni siquiera cuando nos habíamos largado para casarnos a escondidas. Lo habíamos hecho todo, a nuestras anchas, sin una sola persona que se pusiera delante de nosotros para trabar nada, y ya ni hablar de lo que había pasado después. Había engañado a Mini, nos habíamos divorciado, y a pesar de ello, ni Werther, ni su padre ni nadie jamás me había buscado para darme lo que merecía, ni una sola vez, ni siquiera una puta carta de advertencia o una golpiza comandada por algún grupo contratado… de verdad nada.
 
-Pues la verdad es que poniendo las cosas sobre la mesa, llevas toda la razón. No lo sé Mini, en ese sentido, creo que de hecho le debo mucho a tu padre. Joder, yo en su lugar me habría mandado a matar, de verdad… creo que cuando tengamos una hija voy a romper todo con tal de ver sufrir a quien la haga…
 
Me calle de una puta vez por dos cosas: porque repentinamente estaba hablando de hijos (y aunque yo personalmente siempre lo hubiera pensado, no tenía ni idea de lo que pensaba Mini al respecto), y porque irremediablemente le estaba recordando que, de hecho, su padre sí que había tenido motivos suficientes para quererme ver muerto. Besé su cabeza y acaricié su cabello pensando en ello, y pensando en que de verdad no iba a dejar que su padre o Werther tuvieran una segunda ocasión para terminar con mi vida.
 
Por fortuna, la propia Mini zanjó el asunto irguiéndose sobre sí misma para comenzar a desvestirse mientras yo, sin atreverme aun a cubrir su torso con las palmas de mis manos, me mantuve observando, absolutamente hipnotizado por el tono de su piel, la delicadeza de las líneas que formaban su cintura, sus tetas, sus hombros y sus clavículas. Bien podría tenerla así toda mi puta vida, pero agradecí que se diera el tiempo para desnudarse completamente y a nada estuve de despojarme aceleradamente de mis pantalones, cuando fue ella la que se dedicó a deshacerse lentamente de todo lo que estorbaba, a su ritmo y a su forma. Me mantuve expectante a sus movimientos mientras era capaz de sentir el ritmo de mi propia respiración, la aceleración de mi pecho al tenerla tan cerca y querer hacerla mía sin importar nada, optando por esperar y recibir lo que fuera que tenía pensado.
 
Y vaya que había acertado, cuando rodeó mi sexo con sus labios no pude más que soltar un largo gemido de satisfacción, sintiendo placenteramente la humedad de su boca cubriendo toda su superficie, siendo presa del recorrido de su lengua que parecía saber perfectamente cómo pasearse a lo largo y ancho. Habíamos estado juntos hace poco tiempo, pero de verdad me parecía como si hubieran pasado años enteros desde la última vez que la había tenido de esa forma. No podía evitar recorrer su cabello de vez en vez para tener una visión perfecta de lo que pasaba, de sus perfectos labios subiendo y bajando, mojándome todo, haciéndome suyo como nadie más podía hacerlo; por momentos solo tiraba hacia atrás la cabeza y cerraba los ojos, sintiéndolo todo y siendo rebasado por la manera en la que me consumía.
 
Estaba cerca de correrme dentro de su boca, pero era como si pudiera adivinarme el pensamiento. No quería correrme en su boca, quería hacerlo dentro de ella, y cuando tuve ese pensamiento, alejó sus labios y se dispuso a hacerme entrar en ella. Me aferré a sus caderas, solté un gemido al sentirme dentro y la atraje hacia mí para tomar sus labios sin importarme el sitio en el que acababan de estar. Lamí su lengua, sus labios y su barbilla mientras me obligaba a mantenerme estoico y no volverme loco pese a que mis adentros deseaban correrse como nunca. 

-Mátala, es solo una puta. Ella no folla como tú, nadie lo hace como tú. Soy solo tuyo, ¿entiendes?, de nadie más-

Tomé sus tetas y las recorrí con mis labios y lengua mientras dejaba que fuera ella la que tomara su propio ritmo, la que decidiera cómo y de qué forma su coño se comía mi sexo hasta deshacerlo. No alguna forma había logrado no correrme, no todavía; no por un sentir de complacencia, sino por desear estar dentro de ella un tiempo más prolongado, más allá de mis propias capacidades y de todo.
avatar
Delta Iota Ypsilon
Mensajes :
430

Jesse Crawford
Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Show time

Mensaje por Wilhelmina Schweinsteiger el Miér 30 Oct - 15:09

En algún punto, le hubiera gustado que terminara dentro de su boca, pero le parecía mucho más satisfactorio en un panorama completamente personal que lo hiciera dentro de ella. Le gustaba verlo así, de cualquier forma, sintiéndose complacido por ella y por nada más que ella. Le gustaba escucharlo gemir, verlo cerrar los ojos y abandonarse a lo que ella podía provocarle.
 
Le gustaba sentirse muy húmeda y también estar perfectamente consciente de que era él quien lograba ese contundente efecto, ese cosquilleo que trepaba de entre sus piernas hasta el infinito. El roce de su lengua por sus labios, por su mentón, y el efecto de su lengua encontrando la de ella, la hicieron vibrar con violencia, y todo se intensificó cuando le habló, asegurándola que nadie follaba como ella, que era solo suyo y dándole un permiso tácito para ser ella quien matara a la pobre chica que habían llevado hasta ahí.
 
Ni siquiera pudo responderle nada, porque fue más importante gemir al sentir su lengua ahora sobre sus pechos, provocándole más choques eléctricos, más sensaciones fuertes que le obligaban a mover las caderas con más insistencia, con un poco más de velocidad, a apretarlo con más intensión y jugar con las posibilidades de su interior.
 
-Te amo, te amo, ¿lo entiendes? Te amo y no te dejaré ir.
 
Le parecía fácil y natural pensar que lo prefería muerto antes que lejos de ella. Lo necesitaba mucho, en muchos sentidos, no solo entre sus piernas. Si antes había formado en él un ideal fantasioso, ahora que Jesse había dado muestras de acceder a sus más retorcidos caprichos, ese ideal se volvía todavía más grande, se transformaba en algo casi imposible de derrotar por la cordura. Enredó los dedos en su cabello, presionó su cabeza como sus pechos dándole el no tan silencioso mensaje de que no dejara de lamer, de recorrerla.
 
-Córrete, anda. Por mi, para mi.
 
Le pidió entre susurros y luego apretó ligeramente los labios, ahogando un gemido consecuencia de las sensaciones in crescendo que se acumulaban en su cuerpo, sintiéndose cerca de un clímax que no había buscado, pero que definitivamente era bien recibido. Era un amasijo de todo: por la muerte inminente, por tener a Jesse en ese estado y ser capaz de identificar que lo enloquecía, por sentirlo dentro de ella y por el roce entre ambos, también por el jugueteo de su lengua sobre sus pechos. Era imposible no terminar en esas circunstancias.
 
Había querido ser fuerte, no caer entre sus brazos así de fácil, en ese momento y bajo esas reglas, pero no había podido. Era simple, tenía un gran poder sobre ella, por más que a veces pudiera parecer lo contrario.

Volver arriba Ir abajo

Re: Show time

Mensaje por Jesse Crawford el Miér 30 Oct - 18:05

Me acerqué a los límites de mi propia resistencia cuando el cuerpo de Mini comenzó a tomar un ritmo mucho más acelerado, más impaciente. El movimiento de sus caderas me parecía, de lejos, la mejor cosa que me podría haber pasado jamás, el simple hecho de estar ahí, debajo de ella, siendo presa de ese apetito que lo quemaba todo. Sentía su coño ir y venir, estrechándose alrededor de mi sexo, empapándolo y ejerciendo ese poder que, de verdad, solo ella era capaz de infligir en mí.
 
La afirmación de lo que sentía por mí me provocó buscar más sus tetas, lamerlas hasta el delirio, sin responderle con palabras pero completamente seguro de que ella también lo sabía, de que también podía sentir con cada roce de mis manos lo importante que era en mi puta vida. No podía dejar de aferrarme a sus caderas y a la carne de su culo, a repasarlo una y otra vez, a presionarlo debajo de las palmas de mis manos hasta lo imposible.
 
Sentí sus manos exigiendo que la siguiera lamiendo, que me mantuviera devorándola tal y como lo había hecho hasta ahora, en ese gesto que ella ya reconocía prácticamente desde la primera vez que habíamos estado juntos. Me volvía loco al lamerla de esa forma, al recorrer sus tetas con los labios, con la lengua y con las manos mientras me follaba y se maximizaba todo. Pasaba el tiempo y me parecía que jamás me iba a cansar de ello, de verdad sentía como si fuera capaz de hacerlo las veces que fuera posible durante el resto de mi vida.
 
Comencé a decir su nombre justo en el instante en el que pidió que me corriera; y como si su voz fuera una especie de catalizador, las vibraciones en mi interior comenzaron a crecer sin retorno alguno. Sus ojos, su voz, el movimiento de sus caderas, la textura de su carne bajo mis manos, la puta presión de su coño atrapándome y exigiendo que le diera todo, que me dejara ir sin ningún reparo; todo ello era demasiado como para resistirse un segundo más.
 
Comencé a correrme dentro de ella, en un primer movimiento violento y espasmódico que me hizo elevar las caderas mientras mis manos se hundían en su culo como si le exigiera continuar con ese movimiento en particular que me estaba matando; luego de ello me seguí corriendo lentamente, dejando que todo fluyera en su interior en donde seguía sintiendo la presión de su coño, obligándome a seguir en movimiento y sin dejar que aquella sensación me abandonara por completo.
 
Me quedé debajo de ella durante algunos segundos en un estado de completo agotamiento. Muchas veces era capaz de continuar y seguir follándomela, pero esta vez sentía que simplemente era incapaz de siquiera moverme. Solté una risa de satisfacción al pensar que aquello había sido la mejor puta venida desde hace mucho tiempo, y la atraje hacia mí para besar sus labios, lleno de una ridícula euforia que me hacía pensar que estaba con la chica más increíble de todos los tiempos. Así era…
 
-Eres increíble… me has... es la mejor follada… eres increíble.-
 
Volví a besarla, y entonces mis oídos lograron escuchar a Elisabeth, aun en el mismo lugar, sollozando y pidiendo entre susurros que por favor la dejáramos irse de ese lugar. Me había olvidado por completo de ella, y probablemente había estado consciente todo ese puto tiempo… y ahora estaba a punto de morir. No sé qué sucedió, y es muy difícil explicarlo, pero mientras estaba bajo del cuerpo de Mini, aun con mi sexo dentro de su coño, sentí como si mi mente estuviera por primera vez despejada de todas las mierdas, de todas las dudas. Sabía que la chica se levantaría, tomaría el cuchillo y mataría a Elisabeth, de alguna manera sabía que ella no tenía miedo, que ella sí que era capaz de matarla; y entonces supe lo que tenía que hacer.
 

Luego de que la propia Mini se retirara de encima, me levanté y le dediqué una sonrisa mientras tomaba de nuevo el cuchillo que había ido a dar al suelo. A diferencia de hace un rato, esta vez empuñé el cuchillo y así, como estuviera haciendo cualquier otra puta cosa, me agache y ensarté la punta del cuchillo justo en el cuello de Elisabeth. Sin saber cómo hacerlo, o dónde hacerlo, simplemente lo hundí en ese sitio mientras la chica comenzaba a convulsionarse y la sangre salía a borbotones tanto de la herida como de la boca. Me levanté y la miré mientras todo sucedía… y sí, todo ahora tenía mucho más sentido que antes.
avatar
Delta Iota Ypsilon
Mensajes :
430

Jesse Crawford
Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Show time

Mensaje por Wilhelmina Schweinsteiger el Jue 31 Oct - 1:30

Seguramente era estúpido afirmarlo, pero sintió que se enamoraba más de él al verlo tan eufórico. Ella también estaba exhausta y satisfecha, al punto de que había olvidado cómo y por qué habían llegado ahí. Solo le interesaba recuperar su ritmo respiratorio normal y besarlo, lentamente. Saborear sus labios, tocarle suavemente el cuello, contrastando el ritmo frenético con el que se lo había follado. Seguía sintiendo sus piernas como de gelatina, con un temblor indescriptible y un delicioso cosquilleo entre las piernas se mantenía como recuerdo de lo que habían hecho. Suspiró satisfecha y se rió cuando le dijo que había sido la mejor follada.
 
-¿Tú crees? Quiero hacerlo cada vez mejor, para ti. Me gusta cuando te corres dentro de mi.
 
Lo abrazó más y entonces ella también escuchó los gimoteos ahogados de la chica que compartía habitación con ellos y recordó de golpe lo que tenía que hacerse. Besó a Jesse una vez más antes de quitársele de encima y puso los pies sobre la cama, dispuesta a hacerlo, sin miedos. Era la mejor manera de quitarse de encima los estigmas que había discutido con Lucianne, estaba bien por ella, no entraría tan impresionable al sótano debajo de la fraternidad de los Nu, del que nunca hablaría.
 
Pero antes de hacer nada, fue Jesse el que se adelantó. Lo miró estupefacta y lo siguió mirando solamente ahogando un grito al verlo empuñar el cuchillo contra ella. Sintió que el corazón se le detenía unos cuantos segundos mientras la sangre emanaba a borbotones, un río rojo que ella había causado. No pudo apartar la vista durante poderosos segundos sabiéndose culpable y artífice. Cuando su corazón volvió a reaccionar, le palpitaba tan fuerte y tan rápido que pensó que moriría también. Su mirada se dirigió a Jesse, queriendo aprenderse su expresión. Todo cambiaría entre ellos a partir de ese momento, pero Mina estaba segura que sería para bien, que las cosas nunca estarían tan perfectas como en ese momento, como pintaban.
 
-Hubiera querido que me mirara antes de morirse.
 
Dijo volviendo a clavar la vista en el cuerpo cada vez más pálido y lánguido de la chica, que ya estaba muerta. Sentía que la adrenalina se le disparaba. Se fijó en la mano de Jesse, con la que había empuñado. Generalmente cuando no se sabía empuñar terminabas hiriéndote. Se acercó a él con cautela y cuando estuvo lo suficientemente cerca lo besó de nuevo, primero suavemente y después con tanto ahínco que terminó acorralándolo contra la pared como una loca, abrazándolo como una niña necesitada, todavía con el cuerpo temblándole.Estaba entendiendo las magnitudes de lo que habían hecho, pero más urgente le parecía besarlo de nuevo, besarlo por todas partes, tocarlo, sentirlo a él vivo, y suyo.
 
-¿Estás bien? Todo irá mejor ahora, todo, en serio, te lo juro.

Volver arriba Ir abajo

Re: Show time

Mensaje por Jesse Crawford el Lun 4 Nov - 19:45

No creía estar pensando bien las cosas; en esos instantes en el que mis ojos no dejaban de ver el cuerpo de Elisabeth del que poco a poco se le había escapado la vida, de verdad pensaba que probablemente mi shock era tan inmenso que ni siquiera era capaz de comprender la magnitud de lo que acababa de suceder.
 
Me sentía tranquilo, el cuchillo aun descansaba entre mis dedos que parecían ser más firmes que nunca, y mi respiración iba y venía tan apaciblemente como si no hubiera pasado absolutamente nada en aquella habitación. Una parte de mi deseaba recibir el golpe de moral que se suponía tenía que llegar, esa parte humana que necesitaba reclamarle a mi consciente por lo que había hecho. El hecho es que no llegó ni sentí absolutamente nada que no fuera una terrible y extraña satisfacción.
 
Mini expresó cuánto hubiera deseado verla a los ojos antes de que la asesinara, y la miré sonriendo, aun temiendo que mi cabeza me estuviera jugando el más cruel de los trucos. ¿Cómo coño era posible cambiar de opinión en tan poco tiempo?, ¿Cómo es que había estado temblando de miedo por lo que pensaba hacer hace tan solo un rato y ahora me podía mantener tan tranquilo como si nada? Acababa de experimentar algo que siempre me había imaginado completamente distinto, tal vez más dramático, más explosivo, más fervoroso o completamente todo lo contrario; pero solo estaba ahí, sonriéndole a Mini que de la nada se había convertido en algo así como una especie de guía espiritual que me encaminaba hacia algún punto del que no había retorno.
 
Miré mis propias manos, llenas de sangre, aun sin saber si aquel líquido rojo era solamente de Elisabeth, o si parte del filo había terminado por abrirme alguna herida al hundir el cuchillo. Justo cuando esa estupidez me pasaba por la cabeza, sentí el agarre y el beso de Mini que me supo mejor que nunca. Shweinsteiger era un puto monstruo, tal cual, era tan sencillo darse cuenta de ello como lo era el sentir que aun teniendo esa certeza, no podía sino alegrarme con ello. Era mi puto monstruo, y ahora yo era el suyo. De nuevo, parte de mí deseaba que algún día cayera en cuenta de la magnitud de las cosas porque justo en esos momentos me sentía poco más que perfecto.
 
-Te amo, Mini. Voy a hacer las cosas bien… a partir de hoy, ¿sabes de lo que hablo?, todo lo hare… lo haremos bien, como tendría que haber sido desde siempre, te lo prometo-
 
La besé con el mismo ahínco con el que ella lo hacía, pero dejándome empujar por ella hasta que mis espaldas se encontraron con el frío de la pared. La sangre de Elisabeth corría lentamente hasta llegar hasta mis pies, y el cuchillo calló a la alfombra justo como lo había hecho antes de intentarlo por primera vez. Rodee su cuerpo con ambos brazos, la atraje hacia mi y acaricié su rostro mientras me hacía de sus labios y de su lengua, manchándola de sangre; siendo presa de un nuevo delirio multiplicado por el simple hecho de ser parte de algo completamente nuevo.
 
-Tenemos… tenemos que deshacernos de ella. Lo tengo… planeado… ¿Te acuerdas… de… lo que hacía Walter White?-
 
Mientras le recordaba aquella estupidez, mis labios no podían parar de recorrer los suyos una y otra vez hasta el punto de quedar completamente enrojecidos. Le sonreí tras haber dicho aquello que hacía referencia a una serie que habíamos seguido mientras había durado nuestro matrimonio. Me percaté de que la sangre nos había alcanzado y la cargué sobre mis brazos hasta llevarla a un tocador negro que yacía en la habitación y que nadie nunca había usado antes para nada. La recargué sobre el mueble, y después de bajar la mirada para medir adecuadamente las distancias, volví a penetrarla en medio de ese frenesí desatado por lo peor y lo mejor de nosotros.
avatar
Delta Iota Ypsilon
Mensajes :
430

Jesse Crawford
Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Show time

Mensaje por Wilhelmina Schweinsteiger el Mar 5 Nov - 0:05

También seguía en shock, no lo iba a negar, sus besos la delataban. Eran tan desesperados que casi parecían dolorosos. Sentía que las piernas le temblaban, que el corazón estaba acelerándosele a límites demenciales. Sus sonrisas durante el transcurso de ese tiempo le podían, le hacían pensar en mil escenarios de un futuro prometedor. Poco a poco la sensación fue haciéndose más grande, más invasiva, y ella también comenzó a sentirse completamente perfecta, con él y para él. Escuchar que la amaba le provocó un escalofrío que caló hondo, hasta los huesos. Jamás había sentido el peso de esas palabras como en ese momento, quizá solo la primera vez que se lo había dicho, pero ahora comenzaba a pensar que todo ese amor había alcanzado su culminación por primera vez, como si antes solo hubiera estado escondido, esperando a surgir pero sin hacerlo con fuerza. Ahora sí se lo creía a cada sílaba, como una verdad absoluta, por eso no podría soportar que le fallara de nuevo.
 
Sintió la sangre de la chica mojando sus pies desnudos, pero no se hizo a un lado. Tampoco le importó que le llenara el rostro de sangre sin saber con exactitud si era de él o era de la tal Elisabeth. Estaba solamente concentrada en la humedad de su lengua y el grueso de sus labios. Cuando hiló todas las palabras de Jesse acerca de deshacerse de ella, soltó una risa. No tenía ni idea de a qué iba todo eso, ni de qué hablaba. Que sí, había visto la serie con él y tal, pero tenía la mente tan en blanco que no estaba muy segura de a qué carajos se refería.
 
-No sé de qué estás…
 
Entonces recordó el método famoso y le dio risa, una risa inapropiada no porque le pareciera genial hacerlo ellos mismos, o la idea de haber matado a alguien, sino por la referencia de Jesse, totalmente inadecuada. Seguramente parecía una demente de las grandes, pero no le importó porque él también sonreía. Sentía un agradable calor que navegaba por todo su cuerpo, insaciable, buscándolo a él. Habría hecho cualquier cosa que él le pidiera en ese momento, literalmente cualquiera.
 
Se afianzó cuando la cargó, pero ya era demasiado tarde porque las plantas de sus pies ya estaban manchadas, mucho más que su cara. Sintió lo frío del mueble contra su trasero y eso le provocó otra oleada de ansiedad, como si necesitara contrarrestar esa sensación con el calor de tenerlo dentro. Nunca se había sentido tan segura de lo que tenían como en ese momento, tampoco recordaba haber estado tan excitada ni tan expectante.
 
Los segundos que se tardó en entrar en ella le parecieron eternos, aunque no fueron más de un par, incluso le musitó un “apúrate” innecesario porque al instante ya lo sentía invadirla. Ahogó un gemido y cerró los ojos. Le rodeó la cintura con las piernas y con una mano se agarró del filo del mueble para sentirse más segura. Lo miró a los ojos durante unos intolerables segundos; intolerables porque todo eso le parecía demasiado, la abrumaba. No recordaba haberlo visto tan atractivo como en ese momento, aunque siempre le había parecido estúpidamente follable. La mano libre lo rodeó por el cuello y sus caderas empujaron hacia él con el impulso que le daba la que se afianzaba del mueble y sus piernas enroscadas alrededor de él.
 
Era el panorama más grave en el que había estado envuelta jamás, y lo único que podía pensar era en que se sentía tan dueña, tan en control, que ya no le quedaba duda de que a futuro y para siempre, era capaz de cualquier cosa por él y por ella misma. Esa pequeña venganza personal no era lo único que quería, quería mucho más. Ya no estaba pensando en las perras con las que la había engañado, eso ya no le importaba. Estaba pensando en el bienestar, en la magia descomunal que crecía y que parecía indomable pero no lo era, en todo lo que podrían lograr, en esa fluctuación de magia de la que tanto se hablaba pero que pocos se atrevían a probar.
 
No tardó mucho en alcanzar el clímax, en sentir que se deshacía entre sus brazos, entre su sangre, entre su locura. Nunca había sentido uno tan explosivo y tan formidable como ese. No tenía un solo estigma más, él se los había quitado todos, él había sido el verdadero responsable de mostrarle sus alcances y de desatar, efectivamente, ese monstruo que llevaba dentro.

Volver arriba Ir abajo

Re: Show time

Mensaje por Jesse Crawford el Miér 6 Nov - 16:41

La referencia a la serie de televisión no podía haber estado más fuera de lugar que en ese momento, sin embargo era la única forma sencilla que había encontrado de explicarle lo que había planeado hacer con el cuerpo. Por eso y por la complicidad que silenciosamente se había creado entre nosotros, no paraba de sonreírle y de mirarla a los ojos tan extrañado de su nueva belleza como de mis capacidades para perder esa humanidad de la que tanto alarde hacia todo el mundo. Ahora éramos iguales, completamente idénticos debajo de nuestra piel; igual de irracionales y dementes hasta el punto de estar cerca de no reconocer en lo que nos habíamos convertido. Pero ahí estaba, tan claro y tan grande como nunca antes.
 
Jamás me había parecido tan jodidamente urgente penetrarla. Mi historia con Mini siempre había estado llena de eso, de ansiedad por tenerla, de desesperación al ver el tiempo pasar sin poder tenerla desnuda; de ese irremediable deseo que siempre había creído insuperable por nada. El hecho es que aquel deseo se estaba sobrepasando a sí mismo, estaba rebasando cualquier cosa que pudiera recordar, mucho más allá que la ya de por sí insufrible desesperación de no tenerla. Resultaba ser algo completamente nuevo, algo mucho más fuerte y que me causaba más necesidad de ella hasta el punto de sentir la puta muerte si me imaginaba en otro lugar que no fuera entre sus piernas.
 
Sentí sus piernas rodear mi cuerpo y respondí su mirada con la misma intensidad, asomándose a ese par de reflejos que eran capaces de provocarme todo. Era increíblemente hermosa, y pensarlo tan seguido no le quitaba de ninguna forma esa sensación particular que tenía justo en ese momento. La cabrona se veía mejor que nunca, como si estuviera hecha para recibir de por vida los elogios del puto mundo. Sus ojos me miraban con la misma intensidad mientras sus labios entreabiertos dejaban escapar aquellos gemidos con los que acompañaba el movimiento de sus propias caderas que me buscaban, que se balanceaban hacia el frente buscando enloquecidamente mi sexo, buscando devorarme sin importar cualquier tipo de control que yo tratara de imprimir.
 
La imagen de su rostro me llevó a pensar que de verdad no importaba nada. Mientras Mini se corría, justo mirándome a los ojos, con sus labios a escasos centímetros de los míos, tuve esa certeza… ¿saben?, a pesar de saberlo desde antes, de conocer mis propios límites y mis nuevos alcances; a pesar de no ser la primera vez que aquello se me pasaba por la mente, de verdad tuve la certeza de que era capaz de seguirla al mismo infierno si ella lo quería. Se trataba de un nuevo comienzo, de una nueva oportunidad de simplemente estar con ella bajo un panorama completamente distinto; y eso era mucho más que suficiente para mí.
 
La cadena de sus gemidos me provocó correrme, de nuevo, dentro de ella. Me aferré a sus caderas y la embestí con desesperación mientras mi interior terminaba explotando  en aquellos espasmos que no se guardaban absolutamente nada. No planeaba que mi vida transcurriera de nuevo de otra forma, quería vivir justamente así, corriéndome dentro de su coño, sintiendo su calor y su humedad invadirme hasta la inconciencia, justo así. Me abracé a ella y me quedé dentro durante el tiempo suficiente hasta que mi respiración pudo recuperar un poco de su aliento, mientras percibía el aroma de su cabello, de su cuello y hombros.
 
-Tenemos que hacerlo rápido. Vístete… lo haremos y luego volveremos a limpiar este sitio-
 
Se lo dije con tanta tranquilidad como si fuera cualquier cosa, sonriéndole de nuevo y retirándome para buscar mi ropa. Teníamos que deshacernos rápido de Elisabeth antes de que de alguna manera la rastrearan hasta mi departamento, antes de que su sangre siguiera corriendo por toda la habitación. Logré vestirme más rápido que ella e incluso le lancé los pantaloncillos cortos a la cara, en un jugueteo que nada tenía que ver con lo siniestro de lo que hacíamos allí dentro.
 
-Vamos, Mini… el sitio está en unas bodegas. Ven aquí-
 

La tomé de la mano y luego busqué tocar la fría cabeza de Elizabeth, cerré los ojos y me concentré en aparecernos justo a veinte kilómetros de distancia, en unas viejas bodegas abandonadas que había asaltado hace tan solo un par de noches para prepararlo todo. Llegamos al lugar y Mini se encontraría con un sitio casi por completo en penumbras, con unos cuantos botes de acero y barriles plásticos repartidos por el lugar junto a otras cosas de laboratorio con las que tenía que trabajar.
avatar
Delta Iota Ypsilon
Mensajes :
430

Jesse Crawford
Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Show time

Mensaje por Wilhelmina Schweinsteiger el Lun 11 Nov - 12:27

Mientras se recuperaba, volvió a olvidar por segundos lo que acababan de hacer. Cerró los ojos y recargó la cabeza sobre el hombro de Jesse mientras sentía su respiración sobre su piel, entre su cabello. Respiró profundo y lo abrazó fuerte contra ella. Abrió los ojos regresando al mundo cuando escuchó sus instrucciones y se separó de él a regañadientes. Limpiar el piso de la habitación era muy sencillo, bastaban con unos cuantos bien conjurados fregotegos. Bajó del mueble y se demoró en vestirse precisamente porque fue eso lo que hizo; conjurar al menos cinco hechizos para limpiar el piso que afortunadamente no era de alfombra.
 
Soltó una risa cuando Jesse le lanzó sus shorts y salió de la habitación rápido para ir por un suéter ligero, pues no quería andar con la panza al aire en esa situación por alguna extraña razón. Cuando estuvo lista tomó la mano de Jesse sintiéndose estúpidamente reconfortada por ese gesto. La fiereza de la aparición siempre la mareaba un poco así que chocó con un bote haciendo eco y tuvo un momentáneo ataque de pánico., en especial porque casi no veía nada.
 
-¿Cómo encontraste este lugar, corremos peligro? ¿es tuyo?
 
Cabía la posibilidad de que fuera un sitio de los amigos malandros de Jesse y eso no la hacía sentir precisamente segura. También cabía la posibilidad de que el lugar fuera suyo, lo que significaba que seguía con esas cosas rarísimas por las que lo habían expulsado en primer lugar cuando estaba en Salem, solo que de una manera más…extraña. Sin calderos.
 
Conjuró un lumos con la varita porque no sabía dónde había interruptores ni nada. Bajo esa luz el cadáver de Elisabeth se veía extraño, mortecino y ligeramente aterrador, pero no tuvo miedo. Tenía que tragarse todas esas cosas si pretendía mantener su dignidad en alto en el sótano de los Nu, frente a Werther, frente a Wardwell…Respiró profundo y sostuvo la mirada en el cadáver más segundos de los necesarios antes de mirar a Jesse.
 
-¿En qué te ayudo?

Volver arriba Ir abajo

Re: Show time

Mensaje por Jesse Crawford el Lun 11 Nov - 19:04

Miré a mi alrededor, y de inmediato saqué la varita, caminando hacia la entrada de la bodega para comenzar a conjurar los hechizos de protección necesarios para que nadie que no supiera explícitamente que estábamos ahí dentro pudiera siquiera detectarnos. La miré a ver solo después de que lanzara aquellas primeras preguntas, y me acerqué a ella para darle un pequeño beso en los labios, en busca de calmarla un poco y tratar de que confiara en lo que estaba haciendo. La realidad era que la planeación de aquel asunto no era perfecta, y no lo era porque todo lo había hecho en una especie de estado de pánico permanente. Aun así, confiaba en que las medidas que había tomado fueran suficientes para evitar una desgracia.
 
-No, no corremos ningún peligro. Nunca supiste de este lugar, ¿cierto?; es una bodega que usaban los empleados de mi padre para guardar maquinaria de construcción muggle. Lo supe apenas hace unas semanas… se dedicaba a otros negocios además de ser un simple escritor. ¿Puedes creerlo?, el viejo tenía muchas sorpresas…-
 
El lugar no había vuelto a ser usado para nada luego de la muerte de Syd, y había quedado como una simple bodega vacía, llena de polvo y herramientas olvidadas de las que nadie se acordaba. Era un buen lugar, nadie sospecharía de nosotros, ni mucho menos de este sitio en medio de la nada. Le sonreí a Mini y me alejé de ella para terminar las conjuraciones y luego encender las luces, no todas, solo las de el sector en donde nos encontrábamos (lo que hacía que los extremos de la bodega lucieran aún más lúgubres).  
 
-¿Puedes hacer levitar ese tambo hasta aquí?, tú eres mejor con esas cosas-
 
Se trataba de un gran recipiente de plástico de como dos metros de alto y tres de radio interior. A diferencia de la condenada serie, yo sí que había conseguido algo lo suficientemente grande como para no tener que pensar en cercenar el cuerpo de Elisabeth. Mientras Mini se encargaba de ello, me acerque a la mesa en donde estaban las ocho garrafas de ácido sulfúrico. Le pedí a Mini que se alejara, para no correr ningún riesgo de que una sola gota nos cayera encima, mientras extendía la varita para, una por una, ir vaciando el líquido de cada una de las garrafas hasta el gran recipiente.
 
-Te voy a necesitar para el paso final. Tú eresgenial en transformaciones, Mini… ¿crees poder minimizar toda esta porquería hasta… hasta el tamaño de un pequeño frasco? Sé que puedes hacerlo… pero si algo pasa o si no quieres, pueden haber más opciones, no te preocupes-
 

Me entró una especie de nerviosismo.¿Nerviosismo de qué?, Elisabeth ya estaba muerta, nos encontrábamos en una puta bodega ncapaz de ser visitada por nadie, ni mago ni muggle; y lo único que teníamos que hacer era deshacernos de ese cuerpo. Aun así… no podía dejar de sentir esa especie de peso en el pecho, ya saben… como cuando es domingo en la tarde-noche, algo así.
avatar
Delta Iota Ypsilon
Mensajes :
430

Jesse Crawford
Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Show time

Mensaje por Wilhelmina Schweinsteiger el Mar 12 Nov - 21:11

Ese beso en los labios, aunque fuera pequeño, le devolvió cualquier fuerza que se le hubiera ido con lo sórdido del lugar. Era increíble como solo con el toque de sus labios se le debilitaban las piernas, como tenía tanto poder sobre ella. Nunca había entendido por qué, si se trataba de algo químico o algo místico, si la había hechizado o si simplemente era resultado de haberse obsesionado tanto con él casi desde su primer curso en Salem. Fue su primer amor y todo apuntaba a que sería el último, por más aterrador que sonara.
 
-No sabía ni siquiera que Syd tenía negocios muggles.
 
Había adorado a Syd, le había enseñado muchas cosas. A veces pensaba que había aguantado a Jesse en esa primera etapa más tiempo del debido solo por Syd, porque disfrutaba de su compañía y que le enseñara de música, y de cine, y le prestara todos sus libros. Su muerte le había podido mucho y de hecho hasta lo extrañaba, pero era algo que no le diría nunca a Jesse. Por eso solo sonrió a medias cuando se lo mencionó. Asintió cuando le pidió que levitara el recipiente hasta él y lo hizo con cuidado, con la muñeca firme, dejándolo a los pies de Elisabeth y luego se alejó como Jesse le pedía, mirando con curiosidad sus procedimientos, pensando que lucía como un profesional de pociones extrañas mientras hacía levitar el ácido.
 
Lo amaba, lo amaba muchísimo.
 
Alzó la vista de nuevo hacia él cuando le pidió que transformara el frasco en uno de un tamaño muy pequeño, con todo y el líquido adentro. Se mordió el labio inferior, dubitativa, mientras observaba con la cabeza ladeada el tamaño del frasco y las complicaciones de que tuviera cosas adentro, temía que el hechizo saliera mal y el tambo se hiciera pequeño, pero la masa de agua no, todo explotara, murieran desechos por salpicaduras de ácido. Siempre pensaba en los peores escenarios pero al final asintió.
 
-Sí, puedo hacerlo.
 
Claro que podía, todo tenía que salir perfectamente bien si quería que eso funcionara. Ella lo había pedido. Lo único que quería ahora era protegerlo, que todo saliera bien y se olvidaran de eso.
 
-Pero ¿cuáles son las otras opciones?...Mira, hazte a un lado, lo haré. Solo quiero que te alejes por si el tambo se reduce pero el contenido no. No son transformaciones básicas. No quiero que estés cerca por si algo pasa.
 

Respiró profundo y luego de que Jesse cerrara el recipiente perfectamente, se acercó un par de pasos, respiró profundo y sus ojos verdes enfocaron a la cosa esa, dispuesta a hechizarlo a la de ya. Era una nueva vida del todo por el todo.

Volver arriba Ir abajo

Re: Show time

Mensaje por Jesse Crawford el Miér 13 Nov - 20:24

Todo estaba preparado para deshacernos de Elisabeth. La chica parecía haber pasado gran parte de su vida en la depresión, en empleos basura y en acostarse con cuanto hijo de puta se le cruzara. Nadie iba a extrañarla, ni la gente de su edificio, ni el jefe que le empleaba, ni las falsas amigas con las que trataba, absolutamente nadie. Y si lo hacían, nadie iba a decir gran cosa, en una ciudad como Nueva York cientos de personas iban y venían sin decir nada; nadie la buscaría y si lo hacían, sería imposible encontrar un solo rastro de ella.
 
Había terminado de vaciar el contenido de todas las garrafas hasta el gran recipiente. No era necesario utilizar trajes especiales ni mucho menos, como los muggles; y no lo era porque nuestro contacto con todo sería completamente nulo, casi inexistente. Aun con ello, debía tener mucho cuidado de que Mini no se acercara demasiado, no me quería arriesgar a que le cayera encima una sola gota. Me acerqué a una de las mesas en donde había varias cosas de laboratorio, y tomé dos máscaras anti-gas que usaríamos antes de colocar a Elisabeth en el interior. Me acerqué a la chica y le besé la cabeza mientras le daba la máscara y le decía que se la pusiera.
 
-Toma, con la fama que tienes a lo mejor hasta impones moda en la universidad-
 
Le sonreí, permitiéndome bromear en esos momentos en los que el nerviosismo no me dejaba en paz un solo minuto. Como fuera, no pretendía mostrarlo frente a ella, no mientras sus ojos me siguieran observando como si estuviera viendo al sujeto más duro y atractivo de todo el planeta. Levanté la varita e hice levitar lentamente al cuerpo de Elisabeth hasta depositarlo con todo el cuidado posible en el interior de aquel recipiente. Casi de inmediato, el sonido de la ropa y su piel debajo de ella quemándose a causa del ácido se hizo presente junto con el vapor que emanaba hacia el exterior. Era imposible no fruncir el ceño ante tal espectáculo, incluso cuando no veíamos el proceso directamente. Caminé hacia atrás, hacia donde se encontraba Mini, solo para rodearla con el brazo mientras sucedía aquello.
 
-Qué asco, en la serie parecía más sencillo. Y eso que tuvieron que… ya sabes, cortar y tal-
 
Después de un rato, sellé el recipiente con la tapa y me deshice por fin de la máscara. Me hice a un lado, tal y como Mini me lo pedía, pero aun con la varita lista por si sucedía cualquier cosa. Tenía razón, aquello no era un simple hechizo de transformaciones, tenía que reducir absolutamente todo, de lo contrario corría el riesgo de hacerlo reventar y provocarnos la peor de las muertes. No, mi brazo se relajó casi en el instante; confiaba en ella y en sus habilidades como en nadie; y en realidad era simple hacerlo, después de todo había pasado años observando su capacidad para conjurar siempre de la mejor manera, sin errores, sin titubeos. Pensé en ese instante que, de hecho, ella era la fuerte del dúo que conformábamos.
 

-Vamos cariño, tan solo hazlo y larguémonos de aquí-


Y en efecto, en cuestión de segundos y haciendo alarde de esa puta técnica que quien sabe cómo había hecho para pulir tan perfectamente, la chica redujo nuestro enorme crimen hasta convertirlo en un pequeño recipiente apenas del tamaño de un frasco de mermelada. A través del plástico blanquecino se podía ver el tono rojo, e incluso pequeños pedazo de carne que flotaban en su contenido. Antes de ir a por el resultado, primero fui hacia Mini, la rodee con ambos brazos y la besé profundamente, cargando un poco su cuerpo y estrechándola hacia mí como único forma de agradecer su maestría en lo que acababa de hacer.

-¿Cómo diablos lo haces?, en serio cómo diablos...-


Me separé de ella para ir a por una bolsa de plástico y usarla para meter la ahora reducida prueba de lo que había hecho. Matar a una persona, desde esa perspectiva, lucía incluso menos problemático; como una especie de falsa ilusión óptica o una mierda así. No lo sé, simplemente sentía como si el aire fuera más ligero, más llevadero luego de los últimos minutos. 

-Luego de esto pensaba enterrarlo en algún sitio, no lo sé. ¿Tienes alguna idea?-
avatar
Delta Iota Ypsilon
Mensajes :
430

Jesse Crawford
Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Show time

Mensaje por Wilhelmina Schweinsteiger el Vie 15 Nov - 0:43

Había estado aguantando la respiración sin darse cuenta hasta que el recipiente se redujo a un tamaño considerablemente pequeño. Se veía más asqueroso todavía que cuando era enorme y no pudo evitar hacer una cara que lo demostraba. El frasco ahora era tan repugnante como la zorra que antes había sido Elizabeth. La paradoja se completaba. El gesto se le quitó solamente cuando Jesse la rodeó con los brazos y la besó, haciendo que despegara un poco los pies del suelo. Incluso soltó una risa. 

-Mucho estudiar, Crawford. Así se hacen estas cosas, regularmente. 

Le dio un golpecito en la frente con el dedo índice y el medio antes de volver a acercarse para un segundo beso, para sentir su pecho contra la mejilla, para rodearlo y respirar profundo. Estaba hecho. 

-Ajá, tengo una idea…se lo daré a mi hermano para que él se encargue. 

Pues claro, quedaba explícito que Werther podía hacer cualquier cosa del tipo, lo que significaba que, entre líneas, estaba descubriéndolo como asesino declarado, pero Jesse también lo era ahora, así que daba igual. Tomó la bolsa de plástico y lo miró profundamente, asegurándole que confiara, que Werther se encargaría y todo saldría bien. 

-Ahora larguémonos de aquí, no me gusta nada este sitio. 

Lo tomó de la mano y fue ella esta vez la que practicó la aparición, de vuelta en Nueva York, en el departamento. Se dirigió a su antigua habitación y guardó la bolsa de plástico en un cajón de cómoda, en donde todavía estaban sus viejos pantalones negros con estoperoles en la cadera, sus jeans desgastados, pantalones cargo y demás. Cuando salió de vuelta a la sala, sonrió a Jesse y llegó hasta él casi corriendo.

-Hoy mismo se lo llevaré. Ahora necesito que me comas, un poco, ¿sí? ¿o es mucho pedir? 

Claro, estaba actuando como si todo hubiera sido cosa de nada. No tenía ni un ápice de arrepentimiento, no estaba pensando en lo que le había arrebatado a Elisabeth. Para Mina, ella se lo había buscado. Nadie se metía con lo que le pertenecía. No sabía hasta donde todo eso se estaba convirtiendo también en un mensaje para Jesse, pero no estaba de más que él también lo tuviera bien claro.

Volver arriba Ir abajo

Re: Show time

Mensaje por Jesse Crawford el Vie 15 Nov - 18:11

Mini tenía mucho talento, siempre lo había tenido. Podía recordar todas esas ocasiones en las me había salvado el pellejo durante nuestro paso por Salem, todas esas veces en las que había podido solventar cualquier clase de problema o situación gracias a sus dotes con la varita. En realidad jamás se lo había agradecido, no como en realidad lo merecía; y era extraño pensar… ¿saben de qué hablo?, tener la certeza de que nuevamente dependía de ella y de su varita, esta vez de forma literalmente vital. Era extraño, pero se sentía bien tener ese respaldo…
 
-Lo sé, eres una ñoña de varita; siempre lo fuiste y me alegra
 
Me separé un segundo de ella cuando mencionó a su hermano, y la miré con el semblante serio por unos segundos, apenas unos cuántos, para luego volver a sonreírle y besar sus labios. Que lo mencionara de esa forma significaba que Werther, en realidad, no era simplemente un hermano celoso con ciertas tendencias a ser peligroso; ahora me quedaba claro que Werther era algo más, o mucho más que eso. En principio era eso, pensar de nuevo en la gente que de hecho, había tenido tan cerca casi toda la vida, pensar en que ahora ciertas cosas del pasado tenían más sentido. Parecía cualquier cosa, pero era toda una revelación; y más aun, pensar que ahora él sabría lo que habíamos hecho… lo que yo había hecho. ¿Qué iba a significar para él?, ¿qué conclusiones tendría acerca de mi o acerca de nuestra relación?. Era demasiado como para asimilarlo en ese pequeño instante.
 
Me dejé llevar por ella hasta el departamento de Nueva York, sintiéndome ligeramente mareado después de aterrizar al no ser yo quien efectuaba la aparición. Le sonreí y la vi alejarse hacia la habitación, como una niña pequeña con algún juguete entre manos, solo que en vez de juguete se trataba de una bolsa que contenía un pequeño frasco de plástico con los restos diluidos de una persona a la que yo mismo había matado. Todo eso, de cierta forma, pesaba; pero aun con ese peso… joder, simplemente no podía dejar de pensar en ella y en sonreír, así nada más. Cuando llegó corriendo la recibí con ambos brazos y la cargué ligeramente mientras mis labios buscaban los suyos; y luego vino aquella petición tan cargada de indiferencia a todo lo que habíamos hecho… era como una clase de ilusión de la que no pensaba salirme nunca.
 
-¿Solo un poco?, ¿estás segura?. Podría hacerlo todo el puto día, todos los días
 
La volví a besar y mis brazos la llevaron hasta uno de los sillones de la sala. Me reí mientras la dejaba caer, y mis manos de inmediato buscaron deshacerse de su calzado, de sus pantaloncillos cortos, pero no de sus bragas. Acaricié su coño por encima de la ropa, mirando de nuevo hacia su rostro, apreciándola con detalle sin poder quitarme de la cabeza la idea de que ahora éramos un par de desquiciados asesinos que actuaban como si no hubieran hecho gran cosa. Pero no podía ser mejor que eso, había sido muy imbécil pensando que mi vida podía ser de otra forma, y el hecho era que no podía serlo, ni quería que lo fuera; quería que todo fuera justo así; tan jodidamente tormentoso, tan caótico, tan intenso, y todo eso me lo llevaría con ella, hasta donde fuera. Hice apenas a un lado sus bragas para descubrir su coño, tocarlo suavemente con la yema de mis dedos, hundir un par de ellos y luego por fin recorrerla con mi lengua, muy despacio.
 
-Quiero que te corras en mis labios. Quiero que te vengas justo aquí cariño, justo en mi boca
 

La seguí lamiendo, guiándome por sus reacciones, por el tono de sus gemidos, por la forma en la que su cuerpo se estremecía al contacto con mi lengua. Lo había hecho mil veces, y aun así me parecía increíble lo mucho que me gustaba hacerlo, lo mucho que incluso pensaba en ello cuando estaba en el colegio, caminando por la puta calle; hablando con alguna persona cualquiera. De alguna forma ella encontraba la forma de escurrirse hasta mi mente, de llamarme, de mostrarme su coño en mi imaginación y pedirme justo lo que me acababa de pedir.
avatar
Delta Iota Ypsilon
Mensajes :
430

Jesse Crawford
Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Show time

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado

Volver arriba Ir abajo

Página 1 de 2. 1, 2  Siguiente

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.