Ojos que no ven [ Zlatan ]

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Ojos que no ven [ Zlatan ]

Mensaje por Madison Merteuil el Sáb 27 Jul - 3:07

Era curioso. Venía siendo casi tres dias completos en los que no lograba conciliar el sueño y ello era el principal motor para que su mal humor aumentara. No citas clandestinas, no bullying algún perdedor, no nada. Simplemente estaba pasando los días que había vuelto de Londres como si fuera una sombra de aquí para allá, sin rumbo fijo, ni motivación siquiera a respirar. Quien la viese, diría que no era la Madison de siempre. Sus interacciones con el resto estaban siendo más superficiales que de costumbre, todo por culpa de ese horrendo insomnio que no la dejaba. Patética. La cabeza le estallaba, haciéndola detestar a todos más de lo habitual, pero aun así, cuando le hablaban allí estaba, sonriendo con superioridad como si nada pasase, demostrando su encanto innato el cual muchas veces era fingido. Con esa malicia característica en su faz, y que muchos adoraban así dijeran lo contrario.

Pensaba en todo eso mientras recorría el camino que daba por la facultad de sanación mágica. No tenía por qué estar por allí, no pertenecía a dicho lugar y tampoco buscaba a alguien conocido, pero sin duda ese recorrido era necesario si quería llegar a la tan anhelada enfermería. ¿Quién diablos había puesto tal cosa en un edificio aparte? Podía estarse muriendo y hasta que llegara a ella seguramente ya seria tarde. – Odio caminar… mas con estos zapatos – susurro y suspiro aun con menos humor que antes mientras se quejaba. Era buena haciéndolo. Aun no terminaban las vacaciones y seguía estando estresada de todo. “Momentos desesperados requerían medidas desesperadas” pensó, y es que ya estaba decidida, tenía que conseguir algo que la ayudara a dormir o por lo menos algo que le relajara los ánimos, pues de seguir así la cabeza le estallaría. Por eso cuando llego al lugar se tardo un poco en ingresar, y al hacerlo no encontró a nadie.

Maldijo en silencio pero sonrió aunque fue a medias, ya que aun estando alguien seguramente no le daría lo que necesitaba si se ponía a revisar su expediente. La pelinegra tenía prohibido consumir cualquier medicamento que no fuese previamente aprobado por sus tutores, es decir, sus abuelos, pero igual ingreso silenciosa dejando la puerta junta con cuidado tras de sí. No tenía mucho tiempo, debía ser rápida. No podían encontrarla y verse en la necesidad de explicar el porqué revisaba todo como si fuera una ladrona. Tenía que estar lista para inventar cualquier cosa de ser necesario. Tampoco necesitaba horas, solo algunos minutos, era cuestión de encontrar el frasco “apropiado”. Se acerco a unos estantes y comenzó a revisarlos, algo nerviosa y torpe, tanto que hizo caer uno de los cajones y tuvo que recoger los pequeños recipientes del suelo. Afortunadamente, nada se había roto.

– Maldita mi suerte y maldito estante – se volvió a quejar cual niña, pateándolo en un impulso pero no muy fuerte. Ese tipo de cosas se las hubiera mandado hacer a Zlatan si aun siguiera con él, pero no, ahora no tenia perro a quien mandar. Ni sabía porque estaba pensando en ese pobre diablo. Se mordió el labio inferior a modo de regaño e hizo un pequeño berrinche de frustración tras resoplar el fleco de su cabello, pues capaz y hasta lo invocaba si es que ya no estaba por allí cerca. Tratándose de él y su fascinación por quedar como acosador, cualquier cosa era de esperarse, por ello trato de recoger todo del suelo.
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Re: Ojos que no ven [ Zlatan ]

Mensaje por Zlatan Fleming el Sáb 27 Jul - 14:31

Jamás en la vida había dicho ni una sola palabra sobre las costumbres de Madison con ciertas sustancias que de todos modos a alguien como él, con su largo historial de drogadicción, le parecían juegos de niños. Pero eran esos juegos de niños los encargos que de algún modo masoquista más había disfrutado hacer para ella. A veces cuando se emborrachaba, se le iba la lengua. Pero nunca en eso.
 
Su estancia ahí no tenía que ver con estarla acosando o algo por el estilo, sino porque estaba buscando a Murphy, aunque no había tenido suerte. En algún momento de lucidez había decidido que quería pedirle a alguien de confianza que lo ayudar a superar esas adiciones que casi lo habían matado, y se pensaba ofrecer como conejillo de indias en caso de que quisiera experimentar algún peligroso método con tal de dejarlo, o hacer una investigación peligrosa, pero si no lo había encontrado quería decir que el destino deseaba que siguiera siendo como era, ¿no?.
 
Iba ya de regreso a su casa, paseando por los pasillos de la enfermería conociéndolos casi como nadie. Tal vez diera una vuelta por las aulas de los propedéuticos para alcanzar a echar un vistazo a las alumnas de nuevo ingreso, pero se distrajo al escuchar un golpe desconocido proveniente de una de las habitaciones que usaban como almacenes.
 
Se acercó a paso rápido, si era alguna autoridad y le preguntaban qué hacía ahí, siempre podía decir que buscaba a Murphy, y ya estaba. Abrió la puerta con cuidado y se encontró a Madison. Inmediatamente sintió que todo el cuerpo se le tensaba como cuerda de violín. Ahora seguramente pensaría que la acosaba.
 
-¿Qué haces aquí asaltando las gavetas de la enfermería? ¿Qué buscas?-Le preguntó directo, sin saludar e imaginándose qué era lo que buscaba, pero dándole tiempo a que ella hablara con la verdad si se le daba la gana. Durante su tiempo como novios, que no había sido mucho, Madison ya había estado limpia de esas cosas, así que nunca le había tocado hacer ese tipo de “recados” en su época de novio servil, pero ella sabría, de todos modos, que él tenía “ciertos talentos” para encontrar cualquier tipo de ilegalidades.
 
Cerró la puerta tras de sí en un claro gesto destinado a incomodarla y se cruzó de brazos enfrente de la salida con una expresión que indicaba más de lo mismo: que ni creyera que iba a salir de ahí como si nada.
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Re: Ojos que no ven [ Zlatan ]

Mensaje por Madison Merteuil el Sáb 27 Jul - 16:24

Normalmente ella habría recogido las cosas con rapidez, incluso con un solo movimiento de su varita las hubiera logrado reordenar, pero no, estaba demasiado nerviosa para recordar si quiera que pudiera usar magia. Realmente era uno de esos días en que nada le podía salir bien, y para alguien como ella, eso era un terrible problema. Solo le quedaba suspirar mientras amontonaba todos los frascos en sus brazos y se ponía de pie para volver a colocarlos dentro de la gaveta de donde cayeron. Muchos sin etiquetas, otros tantos las tenían borrosas y a simple vista la joven no lograba reconocer cual sería el más cercano a lo que buscaba.

Fue así que por andar distraída no percibió los primeros segundos en que alguien entro en la enfermería, de no ser por aquel tono de voz tan familiar que instantes después resonara en su cabeza. Se estremeció, más que nada porque no contaba con la presencia de alguien más allí tan pronto, y por otro lado, también se debió a que aquella persona era Zlatan, en quien hace escasos momentos estaba pensando. No iba a negar que fuese un shock para ella, pero puso todo de sí para girar sobre su lugar y verle a los ojos de forma directa, sin titubeo alguno. Sus brazos ya libres se cruzaron entre si y sonrió tan encantadora como de costumbre.

– ¿Quién dice que estoy asaltándolas? Solo buscaba algo y esto se cayó… yo ni siquiera lo toque – Respondió con fingida inocencia y un claro semblante de niña buena, de esas que no mataban una mosca, pero en seguida su sonrisa se medio borro al ver que su “ex” cerraba la puerta y se ponía frente a ella con esa pose tan particular de querer demostrar que la tenia atrapada. – Esto es increíble… – Rodo los ojos y resoplo en lo que ahora sus manos iban a parar a su cintura, como si no pudiera creer lo que estaba pasando.  Lo volvió a mirar y se acerco a él a paso lento, haciendo que los tacos de sus carísimos zapatos produjera un eco en toda la habitación.

Cuando lo tuvo delante a pocos centímetros que los separasen, lo tomo de la ropa con una mano y lo jalo hacia ella para tener su rostro más cerca. No lo hacía con intención de amenazarlo en sí, era más como si buscara provocarlo para ver si aun era débil a ella después de lo que tuvieron. – Tal vez… solo tal vez… no quisiera pensar que tratas de impedir mi salida, querido Zlatan – susurro prácticamente rozando su nariz con la de él repetidas veces, como si solo fuera cosa de segundos para tratar de besarle, dejando que su perfume a gardenias llenara sus fosas nasales, aquel que a muchos encantaba. Sin embargo, repentinamente lo soltó dando un paso hacia atrás. Por ella hubiera permanecido más de esa forma hasta ver alguna reacción que la satisficiera, pero sabía que era peligroso tentar al destino.
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Re: Ojos que no ven [ Zlatan ]

Mensaje por Zlatan Fleming el Dom 28 Jul - 13:52

Si Zlatan no soltó una carcajada sardónica ante el falso intento de Madison por hacerle creer que era una inocente paloma fue porque en esos momentos lo que menos quería era atraer a alguien hacia ahí y sus carcajadas burlonas podían resultar demasiado estruendosas. Trataba de no dejarse obnubilar mucho por esa sonrisa de Madison, que podía ser atronadoramente atractiva y al mismo tiempo provocarle una punzada de asco en el estómago por tanto cinismo. El asco no se debía a ella en particular, sino a lo débil que lo había vuelto en esas épocas. Zlatan solía decir, muy seguido, que ya había superado a Madison, incluso bromeaba con Crawford diciendo “tu ex esposa será una perra, pero al menos tenían papeles firmados, a mi me hicieron como un idiota sin garantías de por medio”
 
Entornó ligeramente los ojos al verla acercarse, su cuerpo de nuevo tenso. Estaba tan en guardia como si estuviera a punto de iniciar una lucha, aunque esa lucha era nada más una metáfora burlona, porque con lo único con lo que Zlatan tenía que luchar era con sus instintos animales, siempre despiertos por los modos altivos de Madison y su gran seguridad en ella misma.
 
Una sonrisa se formó en su rostro al sentir ese jalón, al que no puso resistencia. Estaba mirándola como si la retara a seguir con ese juego peligroso, pensando que ella sería la única que podía salir perdiendo, aunque seguro que la realidad era todo lo contrario y era ella quien llevaba todas las de ganar. Reconocería su aroma en cualquier parte, pero había pasado mucho tiempo convenciéndose de que ya no le provocaba nada.
 
-¿Impedir tu salida? Claro que no…-Contestó a media voz, tratando de sonar seguro, sintiendo su aliento tan cerca que la tensión en su cuerpo se acrecentó. Era un idiota. Casi podía sentir las formas de su cintura y su cadera contra sus manos, e imaginar la violencia  (y facilidad) que habría en el movimiento de arrinconarla contra las gavetas más cercanas, sentir la suavidad de su cabello y tirar de él un poco mientras…
 
-Sólo no quiero que te pillen robando en la enfermería. ¿Qué necesitas? - No lo iba a engañar diciendo que no estaba ahí vandalizando, poniendo su cara de niña buena, pero también era claro que la iba a ayudar en lo que necesitara, ¿qué clase de hombre sería si no?. Tuvo que darse una cachetada mental para poder seguir en el mundo de los lúcidos, pero al final volvía a entrar en sus casillas, odiándose por lo muy fácil que a ella  le resultaba sacarlo del juego.
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Re: Ojos que no ven [ Zlatan ]

Mensaje por Madison Merteuil el Dom 28 Jul - 15:20

Su respuesta no la había convencido mucho y por un segundo casi aseguraría que ella no le era tan indiferente como supuestamente debía serlo después de tratarlo como basura todo un mes. Eso se supone que debió alegrarla, enaltecer su ego, porque quería decir que no perdía su toque con aquel chico tan intenso, pero por alguna extraña razón no era así como se sentía y eso le fastidiaba. Bufo, más burlándose de sus tontos pensamientos que de él en sí, y miro hacia un costado para posar sus ojos en el marco de una de las ventanas que estaba semi abierta. Casi podía sentir la leve brisa entrar y recorrer su rostro con delicadeza, envolviéndola en instantes en un pequeño letargo.  Ausencias que eran frecuentes en ella aunque ante pocos la demostraba, pues era el tipo de persona del que todos tenían el peor concepto, sobre todo las mujeres, como si ser lo que era lo hubiera pedido desde antes de nacer. Pura estupidez.

Aun no creía lo cerca que habían estado el uno del otro hace instantes. Desde que su relación terminara no habían estado solos nunca, siempre con gente alrededor, ella con sus amigos, él con los suyos, los cuales muchos no terminaban de agradarle, como la tal Julisa, con quien compartía fraternidad y por quien sentía algo de antipatía desde siempre. Zlatan era el tipo de chico que no pasaba desapercibido para bien o para mal. Recordaba mirarle de vez en cuando pasar por algún lugar y sonreírse autosuficiente, siguiendo en lo suyo y aparentando que no le iba ni venia lo que ese hiciera con su vida, aun con intenciones de minimizar su existencia a lo más remoto e insignificante. Hasta cierto punto no mentía, o quizás, era también parte del show interno ante su subconsciente. Después de todo Madison era tan mitómana que en ocasiones se confundía entre la realidad y su propia fantasía.

– ¿Qué necesito? Hasta suena como si quisieras ayudarme a conseguirlo, y dudo que alguien como tu sea capaz de hacer algo bueno por mi – esta vez no sonrió, al contrario, parecía algo enfadada, como si estuviera a la defensiva, pero incluso ese tipo de expresión en ella venía a ser graciosa. Maddie era fácil de irritar cuando algo no salía como ella quería y en ese momento habían muchas cosas que no estaban saliendo así, de hecho, ya venia desde antes y se iban acumulando una tras otra. Lo volvió a mirar y relamió sus labios pues los sintió algo resecos, más que nada fue una acción inconsciente y le dio la espalda para volver acercarse al estante, nuevamente buscando. – No puedo dormir y me siento tan estresada que si el dolor de cabeza que tengo aumentara un poco más, te juro que no pararía hasta partírmela contra la pared más cercana... no recuerdo la última vez que me senti asi de desesperada por una bendita pastilla – trato de comentar como si nada luego de un silencio incomodo previo a eso, pero su torpeza inmediata la traiciono y nuevamente hizo caer un par de frascos, esta vez sí rompiéndolos.

Adiós encanto, adiós todo. Dio un fuerte golpe con sus manos sobre la madera de impotencia y si no fuera porque era demasiado orgullosa se hubiera puesto a llorar ahí mismo. – Ni se te ocurra acercarte, te lo advierto – acoto esta vez en clara amenaza, por las dudas que pretendiera algo, necesitaba calmarse. Inhalar y exhalar. Tal vez correr un poco, esa no era mala idea. Su varita, su estúpida varita no estaba entre sus ropas. Una raya más al tigre, ahora solo faltaba que llovieran ranas para poner la cereza al postre.
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Re: Ojos que no ven [ Zlatan ]

Mensaje por Zlatan Fleming el Lun 29 Jul - 0:09

¿No se daba cuenta de que de verdad quería ayudarla?, que lo disfrazaba de un favor que haría con cualquiera pero que de verdad seguía tan latente en él su deseo por complacerla .- Mierda, Maddie me estoy ofreciendo para ayudarte en serio, pero pareces tan empeñada en hacer pensar que no necesitas nada que no te das cuenta de que…-Interrumpió su frase, estaba alzando la voz y además ya no sabía ni qué mierdas decía. Estaba enojado consigo misma, pero más con ella por ser como era, por siempre tener ese estúpido poder sobre él. Iba más allá de su encanto de semiveela, eso era obvio. No se trataba solo de su estúpida lotería genética, sino de su personalidad, de su poderío.
 
-Sabes que puedo hacer muchas cosas buenas por ti…-Soltó en doble sentido. Se le quedó mirando después de su arrebato de enojo cuando ella se giró para seguir buscando. No sabía si había roto alguna especie de barrera pero la chica estaba sincerándose con él, en algo que a cualquiera podría significarle una nimiedad, pero que él entendía cabalmente en términos de sensaciones, eso de partirse la cabeza contra la pared más cercana, aunque en su caso nunca fuera por un dolor de cabeza.
 
La vio partirse un poco, por fin. Entrecerró los ojos al verla perder ligeramente el control. Si hubiera estado en público, lo admitía, seguramente se hubiera burlado, pero ahí estaban solos. En público ella no se habría quebrado, en primer lugar. No le importó su advertencia, le daba lo mismo. Si no le temía a los tipos que rondaban en el Bronx, menos le iba a temer a una semiveela con estrés.
 
Sacó la varita para los frascos rotos, arreglándolos con un reparo y luego limpiando el desastre con un fregotego. Lo hizo en silencio, sin burlarse ni decirle nada hiriente. -Te dije que te ayudaría, pero tienes que hacer un jodido drama de todo. Hazte a un lado, te daré lo que necesitas.-Poción para dormir sin soñar, pastillas tranquilizantes. Hasta un porro bien liado podía ayudarla ahora.
 
Sabía donde estaban las cosas por dos razones: era un vándalo y era un adicto. Que a nadie le sorprendiera que asaltara con facilidad los cajones de la enfermería. Cuando se acababan las drogas y se acababa el dinero, esa era su tienda de dulces. Encontró unos frascos de poción, también unas pastillas color azul eléctrico con puntitos amarillos que servían para calmarse, creados por algún genio de la facultad de sanación.
 
-¿Qué me vas a dar a cambio de lo que necesitas? ¿Vas a follar conmigo? Ya sabes, por los viejos tiempos.-Cínico como él solo, no le importó soltar esa pregunta en ese momento tan inconveniente, ni sabiéndose tan cerca de provocarle un ataque de ira a Madison. No lo decía en serio, no le iba a pedir nada a cambio de nada, pero iba a tentar a la suerte solo un poco más.
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Re: Ojos que no ven [ Zlatan ]

Mensaje por Madison Merteuil el Lun 29 Jul - 2:14

Mientras ella trataba de sosegarse para no cometer una locura por su repentina desesperación y frustración, escuchaba las palabras de Zlatan, una tras otras, haciéndose a un lado para que el arreglara y limpiara el desorden que ella había causado. En ese instante sintió que podía contar con él para ayudarla, como antes, a pesar que nunca fue capaz de agradecerle el que le soportara tantas majaderías y humillaciones. No lo entendía, o quizás sí, pero se negaba aceptar la razón por la que estaba haciendo eso. Prefería pensar que la veía patética y que no perdería tiempo en burlarse de ella por todas las tonterías y el drama que armaba, pero no, no lo hizo. Su silencio era aterrador, aunque en el fondo le agradecía mucho que callara, pues su sola presencia la hacía poner tensa. La hacía imaginar muchas cosas, lo que creía que era una idiotez, y una muy grande. Por eso para distraerse comenzó a tararear una canción. Una vieja melodía que era su preferida y que quizás el recordaría haberla escuchado de sus labios en alguna oportunidad. De esas pocas en que todo estaba bien.

Vio una cama cercana y se sentó con cuidado al borde de esta, cruzando sus piernas y notando claramente como sus manos temblaron. Suspiro y llevo una directo a su cuello para acariciarlo en un claro acto de buscar relajación. Su cabello volcado a un lado caía como cascada sobre uno de sus hombros y con los ojos cerrados se dedico a disfrutar fugazmente del calor que generaba a su fría piel. No podía seguir así, por suerte él acababa de decir algo que la hizo reaccionar, con ese típico cinismo tan suyo. – Al final eso es lo único que quieres, ¿no es así? Eres de lo peor… pero, ¿sabes? Quizás no sería mala idea… a menos que te de miedo que te contagie de sífilis – Bromeo. Eso lo decía por los rumores que cada día se incrementaban sobre ella, aunque veía como algo gracioso que los demás se ocuparan de su vida, pero en realidad, estaba ya cansada.

Se puso de pie y se acerco a él mirando aquellos frascos que había encontrado para ella, pero no los tomo al inicio, solo se quedo parada en frente para poder mirarlo una vez más a los ojos, dejando todo en un silencio sepulcral. Sus orbes cafés titilaban, brillando como si quisieran empañarse pero no lo hacían. La melancolía que quizás podrían transmitir en ese pequeño instante era incluso desconocida para ella. – De todas maneras si eso quieres deberás sacar cita, tengo mucha gente a quien le debo un buen revolcón. Prácticamente hacen fila dentro de mi misma fraternidad, por si no lo sabias – Susurró con descaro, sin importarle que pensara que realmente era una cualquiera,  aunque era claro por lo menos para ella que eso era mentira, porque en realidad no lo hacía con el primer fulano que se presentase. Miro sus labios un segundo, acercándose peligrosamente una vez más a estos, rozándolos pero sin avanzar más. Deseando por un instante irse sobre él, pero se lo impedía a ella misma, su razón lo hacía.

– ¿Recuerdas la última vez que nos besamos? Fue justo segundos antes de decirte que eras nada para mí, que eras menos que un gusano… un insecto patetico, un pobre diablo que no vale la pena – aun tenia aquel tono suave, llevando una de sus manos a la mejilla ajena y acariciándola con extrema delicadeza, como si le estuviera contando un secreto. Trataba de ser mala con él para que no fuera bueno con ella, pero entre sus palabras y acciones no lograra un balance. Sentía que no merecía su ayuda, no después de hacerle lo que le hizo, por ello no le importaba quedar como la egoísta, la perra maldita, como la llamaba. Aquella que se burlo de sus sentimientos. Lo empujo suave del rostro para ya no estar tan cerca el uno del otro, y dejo de verlo sintiendose la mas tonta del universo. – Fredd... de seguro estará buscándome, vendrá pronto y quizás debas irte ya – Por supuesto era mentira, Frederich no sabía que estaba allí y menos a solas con Zlatan, sino seguro pondría el grito en el cielo como buen amigo preocupado. Pero pensó que como ellos no se llevaban bien, eso lograría molestarlo si lo anterior no habia funcionado.
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Re: Ojos que no ven [ Zlatan ]

Mensaje por Zlatan Fleming el Lun 29 Jul - 11:57

Se podría decir que sí, que al final era lo único que quería, y podría decirle esas exactas palabras con la intención de lastimarla, muchas chicas lo verían ofensivo, pero Madison parecía estar hecha de un material impenetrable, hacer una declaración de ese tipo no le haría ningún daño, así que ni siquiera le vio el punto. En vez de eso sólo se rió por lo de la sífilis, nunca había creído esos rumores, ni tenía a Madison como un hueso fácil de roer, aunque en parte era porque se rehusaba a pensar que “la compartía” con cualquier tipo.
 
Le regresó la mirada fija,  tratando de no parecer un idiota, sino solamente seguro de sí mismo, confiado, como si no hubiera ya nada en ella que quebrara ese escudo que tenía para todos los demás pero que nunca había podido construir para ella. El silencio no le molestaba, sólo le molestaban las ganas que tenía de estar con ella a pesar de todo. Negó con la cabeza, tratando de no sentirse hipnotizado por sus ojos brillantes y su cabello que invitaba a tocarlo. -Entonces tú deberás sacar cita para obtener tus frascos estos…No dudo que hagan fila Maddie, estás buena y eres fácil, es de esperarse-Si dijo eso último fue solo porque ardió en celos de, por un momento, pensar que todas esas cosas fueran ciertas.
 
Dejó que jugara con él, se dejó estremecer por el roce de sus labios. No cerró los ojos, ni cayó en la trampa, al menos no todavía. Se quedó inmóvil queriendo ser de hierro para soportarla. Frunció el ceño cuando le evocó aquél recuerdo. Siempre había sabido cuál era su lugar, y de hecho estaba orgulloso de ser quien era, nunca había intentado aparentar otra cosa pero nunca le había lastimado tanto que se lo recordaran como cuando ella lo hacía.
 
Sonrió con amargura cuando le aseguró que ese remedo de tipo estaría buscándola y llegaría pronto. Al pobre tendrían que pagarle una cita con el psicólogo entonces. Madison lo había hecho llegar a un punto crítico. La sensación de la palma de su mano contra su rostro, la cercanía de sus labios, lo bien que lucía a media luz y también esa desesperación que leía en su rostro por la necesidad de conseguir sin mucho éxito lo que necesitaba, sin querer depender de nadie ni de nada, pero teniendo que ceder al final. Y seguramente no había sido grato ceder ante él y que él le diera lo que necesitaba, él entre todos lo que ella decía que hacían fila.
 
No lo pensó más, fuera verdad o mentira lo de Frederich le daba lo mismo. La sangre le hervía ya en un punto crítico por todo, por su indiferencia, por sus comentarios altivos y por ser eternamente una desagradecida que no merecía nada, aunque él siguiera dándole todo lo que pidiera. Se acercó a ella como un animal dando caza después de haberse agazapado demasiado pacientemente durante mucho tiempo. La tomó por la nuca con menos suavidad de la que un beso de reencuentro hubiera requerido, porque no quería dejarla escapar, ni quería que diera mucha resistencia inicial, el otro brazo la rodeó por la cintura, pegándola a su cuerpo con tanta demanda que el acto era más agresivo de lo que él mismo hubiera deseado. La besó con impaciencia, saboreando sus labios con la lengua, buscando su aliento, sintiéndose tan enganchado a ella como con cualquier droga, pero claro, como cualquier droga, la muy infeliz era igual de peligrosa.
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Re: Ojos que no ven [ Zlatan ]

Mensaje por Madison Merteuil el Lun 29 Jul - 14:15

El trataba de probar su paciencia, sabía que no podía ofenderla del todo con ese tipo de temas, porque Madison estaba acostumbrada desde temprana edad a enfrentar esos comentarios desatinados y aunque al principio se notaba en su rostro su malestar, ahora ya no era así. Era capaz de mostrar la sonrisa más encantadora y cínica de su vida en medio de ellos, acompañadas de palabras cargadas de sarcasmo que le enorgullecía tener. No, ella podía ser todo lo que los demás quisieran, pero sabía controlarse para no demostrar vulnerabilidad frente a los demás. Nadie merecía conocerla, nadie tenía el derecho de violar su burbuja de superficialidades. Mucho menos Zlatan, a quien temía. No porque le fuera hacer o decir, sino por lo que le hiciera sentir, ya que cuando se trataba de gente a quien tuvo o tiene estima, termina bastante mal.

Y al parecer, esa no sería la excepción. Se maldijo internamente por haber sentido ese nerviosismo ante su proximidad con él, y más el haberse alejado, por ese mismo temor a terminar siendo ella quien cedía. Se sintió inquieta, ya no solo por la necesidad de tener aquellos frascos o pastillas. Había olvidado por un segundo el estado en el que estaba por culpa de eso y había querido refugiarse incluso en la idea de que Fredd iría a su rescate, como siempre, lo necesitaba para escapar. – Gracias… aunque sigue sin aparecer mi príncipe azul, aquel que realmente me merezca. Todos terminan siendo como tú… – argumento a medias porque justo en ese instante el se abalanzó sobre ella tomándola por sorpresa. Sintió que rodeaba su cintura y que la tomaba por la nuca para que no se apartara. Ella trato de resistirse y poso sus manos en su pecho, empujándolo.

Aun así lo inevitable se dio y tuvo ya los labios de él contra los suyos. Estaba nerviosa, no quería dejarse llevar y mucho menos quería que notara los deseos que ella también tenia de besarlo. Traición, eso pasaba. Su cuerpo la traicionaba. Golpeo repetidas veces su torso, aun batallando, pero él era fuerte y eso ya lo tenía claro. La sujetaba con tanta firmeza que era imposible que no se estremeciera entre sus brazos. Después de todo siempre le había atraído la intensidad de Zatlan, así como los pocos momentos en que era suave y más considerado. Ese no era uno de esos y en parte también lo lamento, porque podía percibir su ira, su molestia hacia ella. Al final, termino cediendo y fundiéndose en esa acción. Sus manos quedaron quietas, subiendo hasta su cuello lentamente y tomándolo del rostro para poder al igual que él hacía con ella, mantenerlo cerca.

Ahogo un suspiro y su respiración se hizo profunda, entrecortada. Ambos estaban tan pegados el uno al otro que le era difícil no agitarse. El calor de su cuerpo la encandilaba al pasado, la envolvía en pasión. Por eso sus labios no dejaban de buscar el contacto con los suyos ahora con demanda, humedeciéndolos, mordiéndolos. Y entreabriéndolos a la vez para darle cabida a su lengua y que se reuniera con la suya. Parecía desesperada, pero también aterrada. Aterrada de darse cuenta de lo que estaba haciendo. Había pisado el palito, pero siempre podía adjudicar lo contrario, y eso haría. Por ello con un poco de cordura recuperada tras largos e interminables segundos, logro ladear su cabeza para cortar ese beso casi tan bruscamente como se inicio. Facilmente pudo haberlo abofeteado por atrevido, pero le impidio a cualquiera de sus manos realizarlo.

– ¿Ya te has burlado lo suficiente de mi? Porque si es asi ya puedes soltarme – pregunto bajo, aun de cierta forma aferrada a él pero deslizando las manos por sus hombros. Ella pensó que su objetivo de besarla se debía a que buscaba demostrar que podía hacerla ceder si él quisiera, y no se equivoco si es que ello hubiese pasado por su mente. – ¿Es por orgullo? Siempre aparentas que no te importa que te traten de insignificante, pero por como reaccionas realmente parece que te duele – musito con los labios aun ardiendo con lo que segundos antes había pasado.
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Re: Ojos que no ven [ Zlatan ]

Mensaje por Zlatan Fleming el Lun 29 Jul - 20:28

Ni le importaba qué quería decir con que todos terminaban siendo como él. ¿Entonces quién era su ideal de príncipe azul? Un pusilánime como Fred, quizá. Esos que no tenían por qué esforzarse en nada. No le importó sentir su resistencia primero, y conforme más lo empujaba, más reforzaba él el agarre en su cintura, para que le quedara bien claro que no la iba a dejar ir así como así, que podía golpear todo lo que quisiera. Se sintió complacido cuando ella cedió, cuando sintió sus manos en su rostro, pudo haber sonreído triunfal pero eso que estaba sucediendo era de súbito algo más que una simple lucha.
 
Correspondió a su beso cada vez con más avidez, agarró con más fuerza su cintura, frunciendo la ropa que la cubría. Quería acabar con cualquier espacio que hubiera entre ellos, quería sentir la tersa piel de su cuerpo, perderse en ella aunque fuera la decisión menos sensata que hubiera tomado nunca. Que se separara tan bruscamente de él fue casi igual a esa bofetada que nunca llegó, una interrupción inesperada.
 
-¿Yo soy el que se burla de ti?-Preguntó haciendo gestos de evidente molestia. Tenía ganas de lanzarla lejos de él, de alejarla para siempre, superarla en serio, no volverla a buscar. Pero en lugar de eso dejó que su mano buscara la piel de la cintura de Madison por debajo de la ropa, quería hacerse espacio, sentirla más. Su cuerpo tomaba control total de ese citado orgullo.
 
En vez de contestar a su ataque, y darle explicaciones respecto a que en realidad no le importaba en general  pero que viniera de ella le hacía sentir una furia que era tan odiosa como estúpida. Repasó su cuello lo que ella le permitió, con suavidad que nada tenía que ver al beso casi violento que le había dado antes tal cual esperara convencerla de algún otro modo, embriagándose más del conocido aroma que despedía, aparentando que estaba en control, que era él quién dominaba en ese instante, aunque seguía siendo siempre ella.
 
-Y tú aparentas que no te interesa estar conmigo pero ahora me parece todo lo contrario, por como reacciona tu cuerpo realmente parece que te gusta. Así que los dos somos un par de jodidos mentirosos, ¿a quién le importa?-Quería pedirle otra oportunidad, no de volver a estar juntos, ni a esa relación destructiva que le hacía tanto daño, sino a volver a sentirla una vez más, por lo menos. Tampoco pedía demasiado.
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Re: Ojos que no ven [ Zlatan ]

Mensaje por Madison Merteuil el Mar 30 Jul - 2:36

Su pregunta realmente retumbo en sus oídos con fuerza, como si fuera un azote a sus sentidos. La respuesta era sencilla, tenía que decir que sí, pero aunque sus labios se entreabrieron un poco para hacerlo, no salió sonido alguno. Tal vez porque era en parte mentira. Ese juego ya estaba tomando rumbos que no le gustaban porque atentaban contra su raciocinio. Sentir su respiración tan cerca a su cuello la volvió a estremecer, odiándolo con fuerza por causarle eso. Se aferro mas y entrecerró sus ojos aprovechando que el no la miraba, si, ella sentía que él quería arrastrarla a su terreno para salirse con la suya.

Por eso si tuviera que plasmar en ese momento en un papel lo que deseaba realmente hacer, las palabras serian cortas y precisas: “Conejo blanco”. Como el que salía en la historia muggle llamada “Alicia en el País de las Maravillas”. Ella hubiera querido ser en ese instante aquel conejo y salir con una excusa tonta como el que tenía que irse porque era tarde. Pero si lo hacía, era como confesar a gritos que no podía con él, menos con lo que parecía estar buscando. Se volvió a sobresaltar. Esta vez al sentir la mano ajena bajo su ropa. Tanteaba su cintura, tocaba su piel, su sensible y perfecta piel, la cual cuidaba como si fuera un tesoro. No dejaba que incluso los tipos con quienes tonteaba normalmente para pasar el rato osaran si quiera palparla más de dos segundos. ¿Muerte súbita? La invocaba.

Se sentía torturada, pero le gustaba, quizás porque ahora era más cuidadoso. Muchísimo más de lo que espero. – A mi me importa. Me importa mucho… – “Shhh”. Su razón hablo y ella callo antes que fuera a decir algo de lo que se arrepintiese el resto de su vida. La vida seguía y el pasado era pasado. Siempre que abría los ojos cada mañana se lo repetía incansablemente por muchas razones. Por eso tardo segundos en volver hablar, hasta que estuvo lista y lo hizo en un tono más firme aunque igual de bajo, sin titubeos a pesar que ni ella estaba segura de lo que diría exactamente.

– ¿Qué es lo que realmente quieres, Zlatan? – Pregunto volviendo a buscar su mirada, sin recriminarle por las atribuciones que se tomaba. – No sé qué esperas de mí y eso me está frustrando como no tienes idea. Si de verdad solo quieres que te caliente la cama, pues dilo. Solo que sería otro día, no aquí y no ahora – Lo dijo algo fria, sintiéndose estúpida, algo que curiosamente no solía pasar, pero al parecer, ya tenía una cosa más por lo cual sentirse imperfecta y odiarse. Si, se odiaba, pero no solo por él tema “Zlatan Fleming”. Ella ya se venía odiando desde muchos años atrás. Lo de él era solo un granito mas de arena en el inmenso cerro de pesares que cargaba a cuestas. No había descanso, ni tregua alguna para su mente. Pensaba tanto que se había convertido en su propio verdugo. Autodestrucción. Comenzaba a creer que era una palabra encantadora, y por ello sonrió con sarcasmo ante la idea mientras estaba atenta a su respuesta.
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Re: Ojos que no ven [ Zlatan ]

Mensaje por Zlatan Fleming el Miér 31 Jul - 17:59

La verdad para él era que no sabía lo que quería. En el momento en que escuchó su pregunta y encontró su mirada se dio cuenta de que no lo sabía, que quería decirle que volviera con él, y que fuera solo suya, que él le daría todo lo que quisiera, pero acordarse de las constantes humillaciones y caprichos a los que tenía que estar sometido lo llevaban a olvidar esa fantasía. Madison no era el tipo de chica que se mereciera nada. Podría tener fama de querer con todas pero en el fondo no tenía miedo a comprometerse con nadie, durara lo que durara, pero el compromiso no valía la pena si el otro te hacía la vida un infierno.
 
Pudo haber sido sincero y decirle justo eso, que parte de él se moría por estar con ella pero que al mismo tiempo no quería volver a ese círculo vicioso que tanto lo había hecho mierda. Madison significaba mucho para él y no la veía solo como una posibilidad de que le calentara la cama, pero ella jamás entendería eso y él estaba cansándose de explicárselo.
 
-Sí, eso, que me calientes la cama, pero no sabía que había que sacar una puta cita, ¿es por tu agenda llena para la misma cosa?-Sacó la mano de debajo de su ropa con brusquedad, sin previo aviso. Podía estar caliente y podía desearla más que a nada en ese momento pero tampoco quería quedar como un imbécil. Estaba sobrio y sobrio era muy orgulloso para eso. -Imagino que te la debes pasar pidiendo favores.-
 
Se acercó a una de las ventanas, y ya no la miraba. Hizo un gesto hacia el lugar donde había dejado las pociones, pero sus ojos no volvieron a posarse en ella. -Tomas tus pociones de una vez y lárgate. -Él se pensaba quedar ahí un rato más porque tenía toda la cabeza descompuesta por culpa de Madison.
 
Se arrepentía de haberla ayudado y de haberle mostrado tanta amabilidad cuando estaba claro que lo que ella quería era volver a ponerse por encima de él a toda costa, y no en un buen sentido. Solo quería seguir jugando a demostrar que podía con él, que podía manipularlo.
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Re: Ojos que no ven [ Zlatan ]

Mensaje por Madison Merteuil el Miér 31 Jul - 21:33

Sintió como aquella mano abandonaba su cuerpo y en ese segundo pensó que se desvanecería. Aunque supuestamente era lo que deseaba desde hace rato, que la dejara libre para irse. Su corazón seguía latiendo rápidamente y su respiración también seguía ese ritmo. Le había dolido ese alejamiento, más que nada porque pensó que después de ello Zlatan no volvería a intentar nada con ella. Que el siguiera detrás suyo como perro, rogando por migajas, las migajas de su atención, de sus caricias. ¿Pero quién era el perro realmente? ¿Quién era quién rogaba? Si, ese tipo de cosas podrían acrecentar enormemente el ego de cualquier mujer, pero… por alguna extraña razón, Madison tuvo miedo de salir de allí. Tardo segundos para lograr girarse y ver aquellos frascos. Solo tenía que tomarlos, solo eso.

– ¿Que… se supone que debo hacer? – Pregunto bajo. No era una pregunta para él, iba hacia sí misma, pero sin darse cuenta sus labios lo habían dejado salir en medio de ese amargo momento. Miro su espalda, tan lejana, tan distante. Quizás estaba cometiendo un gran error o quizás seria el mayor acierto de toda su vida. No entendía porque le era tan difícil aceptar que el chico significo algo para ella, quizás, porque aun seguía sintiendo cosas. Porque por apariencias no era. A Madison le valía un carajo lo que la gente pensara de ella, porque ella elegía a la gente que quería cerca, aun cuando en el pasado no se cansara de recordárselo a él. Relamió sus labios, los sintió nuevamente resecos y avanzo para tomar aquellas cosas, pensando que ya había perdido todo.

– Eres un cobarde, ¿sabes? – No pudo evitar decirlo en el preciso instante que sus manos tocaron aquellas cosas. Se sintió molesta, quizás frustrada. – Tienes miedo de decir que te siguen pasando cosas conmigo. Hace un rato lo dijiste… “ambos somos un par de mentirosos” – se acerco a él y lo hizo voltearse a la fuerza para que la mirara, como retándolo. – Niégamelo. Di que lo digo es mentira. Atrévete a llamarme mentirosa – su mano que sujeto la muñeca de él no lo soltaba, más bien la apretaba cada vez más fuerte. No con la intención de lastimarlo porque era obvio que comparando fuerzas el ganaba, pero su agarre buscaba transmitir otra cosa.

– Se que yo cometo muchos errores, que soy una mala persona, y que de seguro me terminare secando sola en algún lugar del mundo, pero tú no te salvas Zlatan… no te das cuenta de que es lo que yo necesito, y sin embargo yo, por lo menos pienso en que es lo que tú necesitas – Lo soltó. No estaba mintiendo ni iba a mentirle, solo que nunca habia podido coger la determinacion suficiente para decirselo. – Tú necesitas a alguien que te quiera sin tener miedo. No por el que dirán, sino miedo al sentimiento. Por eso te deje. – Como no sabía si esa sería la última vez que quizás se vieran estando a solas, quería ser sincera con él aunque para ella confesarlo fuera dificil. Tampoco se lo decía como esperando que le pidiera volver a intentarlo, porque aun pensaba que ella no valía la pena para poder darle felicidad a un chico como él, o hacerle pasar momentos gratos. Esa era su verdad, al menos la que ella creía de sí misma.
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Re: Ojos que no ven [ Zlatan ]

Mensaje por Zlatan Fleming el Miér 31 Jul - 22:51

No se dignó a hacer ni un esfuerzo por contestarle a la pregunta de qué debía hacer. Se le ocurrían un montón de respuestas que iban desde que se fuera al carajo hasta que le diera otra oportunidad para hacer las cosas bien, pero solo apretó los labios y no dejó salir ni una de esas respuestas, porque no pensaba darle el gusto de seguir burlándose de él, o eso pensaba, hasta que la escuchó decir que era un cobarde, y le podía que estuviera en lo cierto. Cerró el puño apretándolo contra el marco de piedra de la ventana como si quisiera atravesarlo solo con la fuerza de su empuje, aunque jamás lo lograra. Era un cobarde sí, pero era exclusivamente cosa de Madison y en todo caso ella también lo era.
 
Se dejó girar encarándola con decisión y mirándola a los ojos tratando de no tener miedo de sus poderes, no de los que tenía como semiveela, porque esos se olvidaban luego de un minuto de respirar profundo, con todas, sino de los poderes de ella, como Madison en conjunto, que parecía tener sobre él. Le enojó que buscara que él dijera que todavía sentía cosas por ella, le enojó pensar que ese juego de egos estaba ya yéndose a otros niveles. ¿Qué importaba si todavía sentía algo por ella o no? ¿Para qué quería que lo dijera? Para seguir burlándose de él, seguramente.
 
Después vino todo eso del miedo, todo eso de los sentimientos. Dejó ir una risa sardónica y negó con la cabeza. -No digas estupideces, Madison….-Fue lo primero que le salió, con tanta ira en la voz que parecía escupir las palabras. Al mismo tiempo tenía ganas de volver a besarla, volver a prometerle cosas.
 
-¿Miedo al sentimiento? ¿Qué…?...Joder, el que debía tener miedo era yo, a que estás salida del mismísimo infierno. Te quise a ti, te necesitaba a ti, estuve….mierda, estuve todo ese tiempo a tu disposición, haciendo lo que tú querías, no me vengas con la idiotez de que me dejaste porque te daba miedo lo que podías sentir, porque tú no sientes nada. -Le salían las palabras en un desorden terrible. No recordaba haberse sentido tan dolido como en ese momento. Dolido de verdad, no las cosas que lo habían hecho ir a gritarle debajo de su ventana que era una perra pero que la amaba.
 
-¿Quieres estar conmigo o no quieres estar conmigo? Es muy simple. Solo debes saber que ese idiota que se dejaba pisotear por ti ya no va a estar. Puedo hacerte feliz, sé que puedo, que te daré todo lo que te haga falta, pero no si vas a hacer de mi vida una porquería que no valga nada.-No era tan simple como lo planteaba y parte de él hasta sabía la respuesta a todo eso. No esperaba más que una rotunda negativa, más que excusas como había puesto hasta ahora, ya no albergaba nada.
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Re: Ojos que no ven [ Zlatan ]

Mensaje por Madison Merteuil el Jue 1 Ago - 0:22

Lagrimas, lagrimas, lagrimas. Las lágrimas estaban apareciendo. Las palabras de Zlatan habían sonado tan duras que la habían lastimado mucho, pero era lo que esperaba. Apostaría su vida porque intuía que ello pasaría, por lo menos la primera parte, porque la última la dejo sorprendida. Después de todo hace mucho tiempo que no lo escuchaba decirle cosas así. Promesas, promesas y más promesas. En algún momento de su vida mientras iba creciendo y dándose cuenta de la basura que era el mundo y lo estúpida que era su gente, había dejado de creer en ellas. Menos aun creía en la de los hombres, pero él, ese maldito pobre diablo le podía más que su tonta razón.

– Ya sé que soy una egoísta, que soy un monstruo. ¡No tienes que recordármelo! – Exclamo algo ansiosa y miro hacia la ventana donde estaban cerca. Tenía la sensación que si lo miraba iba a llorar y no quería hacerlo, muy a pesar que sus ojos ya se habían aguado y la garganta se le cerraba, pero volvió a mirarlo. Mas llevada por la cólera y frustración. – No es tan sencillo como eso… a pesar que si quiera. Mi gran error fue pensar que aun con el daño que te cause… estarías mejor. Que me lo ibas agradecer en algún momento – soltó su muñeca para llevar sus manos al rostro de él y sostenerlo. Su voz ya sonaba entrecortada y casi en hilo pero seguía creyendo que no estaba mal por ese asunto. Aun quería sentirse fuerte, deseaba sentirse así.

– Te quejas de mí, pero sigues sin entenderme. ¿Acaso no merezco también algo de compasión? ¡Mírame! estoy como una idiota diciéndole al tipo que trate como un miserable que hice todo eso porque le quería. Y aun así… aun así… ¿sigues esperando más? No sé que mas decirte… – bajo las manos hasta el pecho de él y apoyo su frente en el mismo como queriendo calmarse. Ella tenía claro que no merecía nada bueno de parte de él, ni siquiera comprensión porque había sido cruel. Tanto tiempo dejando que se humille y humillándolo. ¿Dónde estuvo su corazón todo ese tiempo? Ah, sí, estuvo resguardándose a costa suya, a costa de los sentimientos sinceros que él le profesaba. La miserable era ella.

– Necesito que me ayudes… no puedo hacerlo sola – susurro esperando lo peor. Cerraba los ojos y veía mentalmente como él la empujaba y la terminaba de apuñalar, tal cual ella lo hizo en su momento. Su venganza. Si él quisiera vengarse de ella ese era el momento preciso porque la tenía allí en frente, vulnerable, confundida. Y lo peor… es que si así lo hacía, Maddie no podría quejarse. Se sintió un gusano y pensó que quizás era mejor así, que Zlatan la tratara mal para ver si aprendía algo. – Quizas... incluso ser amigos no seria tan malo – Para ver si podían superarse algún día tal vez siéndolos, pero no se imaginaba siendo amiga de él, y tampoco sabia si podría superarle a pesar que sería una buena escusa para no dejar de verlo o hablarle. Incluso con la ayuda de Fredd u otra persona. Ya nada era seguro en su cabeza. Una deprimente Madison, era algo que ni ella esperaba ver. La ley del talión. Maldita ley.
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Re: Ojos que no ven [ Zlatan ]

Mensaje por Zlatan Fleming el Sáb 3 Ago - 12:13

Le sorprendió mucho verla en ese estado. Si bien no estaba llorando, podía distinguir a duras penas la acuosidad en sus ojos, distinguir el tono de su voz entrecortada y sintió que era la primera vez que la veía tan vulnerable, tanto que le daban ganas de decirle que nada de lo que le había dicho era sentido, que la quería y que quería estar con ella bajo cualquier término, con cualquier condición, sin que ella sufriera una sola vez más, pero eso solamente hubiera sido volver a entregarse sin pensar las consecuencias, y hacía mucho que había dejado de confiar de ese modo en ella, por más que la quisiese.
 
Se sorprendió igual de escuchar esa confesión a medias, que lo había querido de verdad y que todo lo que le había hecho había sido como un escudo. Rodeó su cintura con cuidado, como si ahora la viera bajo una luz nueva, luego llevó las manos a su cabello sedoso y de aroma embriagante. Respiraba con dificultad, tal cual jamás hubiera estado él tampoco en una situación donde se sintiera tan transparente e igual de vulnerable. No era lo mismo gritarle ebrio que la amaba a sentirlo de verdad mientras estaba ahí, totalmente sobrio.
 
La abrazó más contra él cuando pidió ayuda, pero las palabras que hubiera estado dispuesto a soltar antes se quebraron en su boca cuando le dijo que ser amigos no sería tan mal. Él no quería eso, la quería para él y nada más, en todos los sentidos, bajo todas las condiciones, sentía que era suya pero ella no paraba de rehuir de él una vez tras otra y él tampoco sabía ya qué hacer con eso.
 
-No puedo ser tu amigo, estoy…mierda, estoy jodido por ti, estoy perdido por ti. Haría cualquier cosa… -No cualquier cosa, estaba mintiendo en eso, pero sí se sentía perfectamente capaz de volver a intentarlo todo con el fin de ayudarla, de guiarla por otro camino.
 
-Si me quieres, si de verdad…sentiste algo por mi. No me alejes de ti, no quiero que me apartes, ¿qué puto sentido tiene, Maddie? No entiendo por qué pones todas esas barreras contra mi, ¿qué es lo que te da tanto miedo de quererme? ¿qué crees que puedo hacer? Mierda, jamás te haría daño, jamás te fallaría.-Otra vez estaba entrando a ese repentino círculo vicioso de prometerle el mundo incluso a costa de si mismo.
 
Le buscó la mirada y le tomó el rostro con las dos manos para besarla otra vez. Un beso que empezó con suavidad pero que se transformó en deseoso y desesperado, el roce de sus labios y la sensación de su lengua contra la de ella eran suficientes para despertar su parte más primitiva. -Tienes que estar conmigo, es lo que tiene que pasar. -Susurró contra su boca, con los ojos cerrados, la cabeza nublada y un montón de cosas que decirle que se le quedaban a medias.-No quiero dejarte ir, no puedo…-Era verdad, no mentía, ni exageraba. Si quería ser solo su amiga, la iban a tener muy complicado. Empujó su cuerpo hacia la cama de la habitación, a consciencia, pero sin ser demasiado invasivo, a paso lento. Solo se le ocurría repetirle que la quería y que era verdad.
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Re: Ojos que no ven [ Zlatan ]

Mensaje por Madison Merteuil el Sáb 3 Ago - 20:53

Lo sintió. Sintió como él la rodeaba por la cintura y la sostenía para impedir su caída. Una caída tan abismal como la que estaba a punto de sufrir luego de haberle abierto un poco su corazón y contarle aquello que la había hecho dejarlo. Ese absurdo miedo y esa absurda barrera que le ponía como si se tratara del enemigo. No, el no era el enemigo. El enemigo era ella misma, su cabeza, sus pensamientos, su razón. Y al final, el calor de su cuerpo era lo único que necesitaba, incluso así, tan patética como se sentía deseaba que no ocurriera nada que los distanciara en ese instante. Nada. Fue entonces que le escucho decir que no podían ser amigos, que eso era prácticamente imposible. Ella sonrió aun sin verlo porque dentro de todo era lo que quería oír, a pesar que la forma en que lo expresaba no era agradable para él y se daba cuenta. No quería hacerlo sentir mal, no de nuevo. Sus manos bajaron un poco más y lo rodearon, aferrándosele con fuerza. Si, él la quería, y ahora que ella también lo podía oír de esa forma más sincera se le escarapelaba todo el cuerpo. Nunca había sentido tanto miedo como entonces, tanto temor, tantas ganas de correr y correr sin detenerse, sin mirar atrás. O quizás si, pero hace mucho tiempo con algo que no tenía nada que ver con ese instante.

– Todo eso… tiene un porque, te lo aseguro. Créeme…– le pidió tras la pregunta de por qué hacia eso con él y después de asentir en silencio a sus promesas. Esas promesas que ya había oído, aquellas que parecían tener sentido y ser las más hermosas. Aquellas que toda persona que quiere a otra desea escuchar. Pero después, ¿después a donde iban? ¿Ella también podría prometer algo como eso? ¿Tan valiente se sentía de ir incluso contra sí misma para asegurarlo? Lo miro. Justo cuando tomo su rostro para hacer que lo haga y no rehuyó a su mi mirada. Lo observo con detenimiento aun con todo menos valor para hablar, y cuando la beso, agradeció al cielo tontamente. Sus labios volvían a posarse en los de ella, saboreándolos a demanda y exigiéndole atención. Ella se la daba, se la dedicaba con total entrega, extasiada por el roce de su lengua con la ajena una y otra vez. Sin pensar mucho en nada para no arruinarlo, porque lo quería. Y aun cuando se transformo en algo más intenso y desesperado no lo abandono. – Entonces no me dejes… no te atrevas, o te arrepentirás – susurro también casi de inmediato como amenazándolo y quizás así era. Si, una amenaza que siempre había querido hacerle pero que nunca se había atrevido por no saber cuál sería su reacción ante ella.

Siempre acostumbrada a que los hombres se rindieran a sus pies y los que no lo hacían solo los desterraba al olvido porque no le servían de nada. Por eso lo detestaba tanto, porque a él no podía desterrarlo de su piel. Por eso lo esquivaba, porque era adictivo, nocivo. Por eso al mirarlo no alcanzaba hacer más que odiarse, ya que se perdía por completo. Su esencia la tenía impregnada en su ropa, en cada poro de su piel y lo recordaba con angustia y locura insana. Quería pertenecerle pero también ser su dueña. Su egoísta y posesiva forma de ser lo exigía, siempre lo hizo. Retrocedió con aquel empuje y se dejo caer sobre aquella cama, nunca perdiendo su mirada, como invitándolo en todo momento a permanecer aun cerca y alzo su mano para tocar su mejilla con mucho cuidado, tal vez demasiado. Delineando con la yema de sus dedos algunas zonas de su rostro. – Entonces… ¿cómo llevaremos esto desde ahora? ¿No crees que será difícil? No es tan fácil... como hacer promesas y ya – mordió su labio inferior y siguió hablando algo entrecortado por la rapidez con que su corazón latía.

Su mano se desvió y comenzó a deslizarla por su cuello y pecho muy despacio pero haciendo presión con los dedos como agregándole intensidad, volviendo a besarlo pero cortamente un par de veces. Termino pegando su frente a su mentón soltando un largo suspiro. – Tal vez lo arruine... arruino muchas cosas, lo sabes... no quiero hacerlo y sentirme estúpida. Como ahora... debo oírme y verme ridícula, ¿verdad? – Susurro como si fuera un secreto. Era su mayor preocupación pero pensarlo la hacia enojar, frunciendo el ceño ligeramente.
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Re: Ojos que no ven [ Zlatan ]

Mensaje por Zlatan Fleming el Dom 4 Ago - 16:21

No entendía a Madison y tal vez nunca llegaría a hacerlo. Comenzaba a sospechar que los problemas con ella eran mucho más profundos de lo que cualquiera pudiera creer a simple vista. Que él siempre había pensado que era una perra por naturaleza, que lastimarlo era divertido para ella por ser una niña consentida que sabía que podía tenerlo todo, pero al verla así de expresiva y abierta le hacía pensar que había muchas más cosas detrás de ella de las que dejaba ver. Y eso volvía todo mucho más complicado saber si había o no futuro en todo eso. Pero ya no podía pensar, entre más cerca la sentía y entre más se entrecruzaba su aliento con el de ella, más se le iba nublando la mente.
 
Él también parecía tener problemas porque ¿quién en su sano juicio querría aventurarse a volver con alguien que le había causado tanto mal? Zlatan nunca se había mostrado verdaderamente roto por ella, no se había tirado a la pena, pero sus borracheras y gritarle cosas bajo la ventana eran su forma de demostrarle que le había dolido, no solo que lo dejara luego de un mes, sino todo lo que había pasado antes y durante la relación. Nadie le podía asegurar que todo eso no fuera un truco, pero no quería pensar en eso en ese momento.
 
Escuchó sus preguntas pero no sabía como responder a ellas, ni hasta donde estaba dispuesto a ofrecer sin garantías de su parte. -Ya sé que no es fácil, tú nunca pones nada fácil…-Le contestó entre susurros, era un halago pero a la vez también reproche porque Maddie parecía no querer proponer soluciones. No que Zlatan las estuviera pidiendo precisamente en ese momento en el que tenía su cuerpo bajo él y comenzaba a sentir el calor ascendiendo por todas partes. Sólo quería tocarla, besarla, entrar en ella y no pensar en pasado, ni en futuro.
 
-Por supuesto que no…-Le contestó, porque no la pensaba ridícula. Besó sus labios con ansias recargando una mano sobre el colchón de la cama para apoyarse mientras la otra acariciaba su cintura primero sobre la ropa, después de nuevo explorando su piel con una delicadeza que no había en sus besos, que parecían querer devorarla de una sola vez.
 
-Quiero que estés conmigo ahora mismo, ¿tú quieres?-Estaba ya en un punto crítico, ya no pensaba bien, ni se podía concentrar, parecía que su corazón se había detenido para darle rienda suelta a las necesidades  más básicas de su cuerpo. Ella lo enloquecía a puntos críticos, aunque ninguno de los dos supiera llegar a acuerdos convenientes. Quería hacerla suya, en ese instante.
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Re: Ojos que no ven [ Zlatan ]

Mensaje por Madison Merteuil el Lun 5 Ago - 16:12

¿Debería tomar eso como un halago? El manifestaba que ella no era fácil, y era verdad. Fuera de egocentrismos y todo, Madison sabía que nunca ponía las cosas sencillas si se trataba de ver a través suyo. Tenía que protegerse, siempre era así. Protegerse y autodestruirse al mismo tiempo. Irónico. Las palabras que querían nacer de su garganta no lograban aflorar, ese beso tan invasivo la acallaba, y esa mano tan inquieta solo conseguía nublarle la mente. Quería decir que sí, que si a gritos. Quería pedirle, no, pedirle no. Exigirle que la hiciera suya sin importar nada, pero al segundo siguiente se preguntaba si dejarse llevar por sus deseos carnales era la respuesta. Eso iba a dolor y ella no quería sufrir, no quería sentir esa inseguridad de no saber que iba a pasar mañana. Le temía al futuro. A vivir.

Y sin embargo, ella que nunca había tenido miramientos para acostarse con alguna persona cuando se le antojara, sabía que luego de ese momento de placer llegaba el vacio. ¿Y que quedaba? No quedaba nada, solo ella. Solo ella, y su soledad. – Si… si quiero, ¿pero aquí? Alguien podría venir en cualquier momento – No pudo decirle que no, pero en realidad tampoco estaba diciendo un si completo, solo mantenía sus labios muy juntos a los de él, hablando en susurro, mordiéndolos y pasando sus manos por su pecho y cuello, a veces tirando ligeramente más hacia a ella, clavándole las uñas pero sin lastimarlo. Y vino. Cayo como rayo sobre su cabeza el hecho de que fuera del deseo que cada uno podía sentir por el otro, no se conocían en nada, ¿Cómo podía querer así a alguien que no conocía?

En ese mes que vivieron jamás compartieron nada profundo, ver un atardecer, salir a caminar. No habían recuerdos lindos, ni cálidos. Solo era ella tratandolo mal y él dejandose. ¿Cuál era su color favorito? ¿Y el de ella? No había nada. Eso estaba mal, ya no podía con su consciencia. Tan cabrona que recién en ese preciso momento decidió tener un poquito de amor propio real. Si, ese que se vanagloriaba de tener pero que en realidad si se examinaban el porqué de sus acciones, uno se daba cuenta que era nulo. – Basta. No – Lo miro con una mezcla extraña entre determinación y tristeza. El seguro solo pensaría que estaba huyendo, pero no era así, esa vez no era así. Las cosas debían ser claras porque ya no podía más con tantas revueltas en su cabeza sobre él. – Te quiero… pero no voy a complicar más mi existencia sobre ti. Nosotros no estamos bien y acostándonos solo lo arruinara. Esto tiene que ser distinto, yo ya no quiero mas de lo mismo – busco alejarse aun con el corazón latiendo a mil y se levanto de la cama. Era muy duro rechazarlo, rechazar su afecto aunque fuese entre sabanas. Sabiendo que posiblemente eso arruinaría incluso el poco acercamiento que aun tenían, pero no era lo que buscaba.

Solo un momento de desfogue para pasar el rato era a lo que su vida se había resumido por tanto tiempo.

Triste y patético.
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Re: Ojos que no ven [ Zlatan ]

Mensaje por Zlatan Fleming el Mar 6 Ago - 22:18

¿Quién podría llegar? No había nadie y ella lo sabía bien, lo había sabido desde que le había dicho que el marica de Elbers llegaría por ella. Estaba equivocada si creía que no se conocían. Él al menos estaba perfectamente seguro de quien era ella, aunque cupiera la posibilidad de que solamente hubiera visto todo el tiempo un escudo y nunca una realidad. Pero en lo que a él tocaba, siempre había sido honesto, transparente totalmente para ella, lo que veía era lo que era. Y si en ese tiempo no había podido demostrarle cuánto y como la quería, o si no había podido ponerse romántico había sido exclusivamente porque ella no se lo había dejado hacer.
 
Se detuvo apenas escuchó sus palabras. Dejó de besarla y ni hablar de intentar quitarle la ropa. Ya no sabía qué pensar de ella. Se quedó sentado en la cama como idiota cuando ella se levantó haciéndolo a un lado. Solo le quedó pasarse las manos por la cabeza rapada varias veces, intentando volver en sí, procesando lo que acababa de ser y quitándose la calentura a base de puros pensamientos enfocados en animales peligrosos, su padre frente a la computadora y otras escenas desagradables que le bajaran toda esa sensación.
 
No sabía ni qué decirle, se lo había ofrecido todo. Y no era la primera vez que le rogaba. No creía ni un poco eso de que lo quería, su ira comenzaba en ascenso y comenzaba a pensar que todo eso solo había sido un enredo para divertirse a su costa como siempre. Pensó que lo había hecho a propósito y que solo quería verlo humillado otra vez, darse el lujo de haberlo rechazado después de haberlo enredado. Podía ser un pensamiento muy básico y muy hijo de puta pensar que todo se reducía a eso, pero luego de todo lo que ella le había hecho pasar, no era tan sorprendente.
 
Se sacó del bolsillo una acostumbrada bolsa de plástico con un poco de blanca adentro. No parecía prestar atención a si ella seguía ahí o no. Sobre una mesa de la enfermería preparó una línea de manera desordenada y con el mismo desorden la esnifó como pudo. Se sobó la nariz y se levantó de la cama. No le había dicho que se acostaran y ya, le había dicho que quería estar con ella, que quería ser suyo, pero ella no quería eso, y ya no le importaba lo que quería, con una línea todo era mejor.
 
-Puedes tomar tus pociones y todo eso extra que te saqué y hacer con ellas lo que se te de la gana. No le diré a nadie, ni necesito que me pagues nada. Me largo de aquí.-Se iba con el orgullo reconstruido artificialmente por una línea de coca. Él también tenía mucho de triste y patético.
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Re: Ojos que no ven [ Zlatan ]

Mensaje por Madison Merteuil el Jue 8 Ago - 14:39

Realmente no había nada. Menos que nada. Ese momento que pudo ser perfecto se redujo a algo tan o más miserable que ella y su patético intento de buscar algo más profundo con él. Algo que cambiara realmente las cosas. Algo que los cambiara a ambos. Lo peor, es que verlo drogarse tan indiferente a todo la destruyo. Se odio, pero también lo odio a él. Fue por los frascos y quiso fingir que no le importaba ello pero era imposible olvidar la escena, sus palabras, todo. Así que fue donde el antes que se le ocurriera cruzar la puerta y se puso delante suyo. – No saldrás de aquí… no te lo voy a permitir – susurro sin verlo, aprovechando el largo del fleco de su cabello para ocultar su mirada mientras comenzaba a revisarlo por todos lados. Metió las manos a sus bolsillos, entre su ropa, incluso palpo sus piernas. Si encontraba un solo paquete mas lo iba a destruir fuera lo que fuera, pero justo cuando aún estaba agachada algo comenzó a caer por su mejilla. Algo que no espero.

Una lagrima. Ella no quiso reconocerlo pero había sido eso. Se sentía impotente porque detestaba que Zlatan arruinara su vida. Ella ya se lo había dicho varias veces antes, que nunca se drogara en frente suyo, que lo evitara. Que si no quería dejarlo estaba bien, pero que no la hiciera verlo. Sin embargo, hasta eso acababa de romperse. De hecho, se sintió estúpida revisándolo, ¿Qué sentido tenía? A él no le importaba su vida, ni nada. Limpio su mejilla lo más rápido que podía y se puso de pie para mirarlo. Lo acusaba. Lo observaba como si acabara de matar a alguien, y no era para menos. Madison nunca opino nada sobre su adicción, no más allá de haberle pedido lo antes mencionado. Ella pensaba que no era su asunto, que no tenía porque meterse, pero… siempre lo considero suyo también, como una nube gris. Era verdad que ella no era una santa, pero había límites que no cruzaba. Quizás un día… quien sabe, lo haría para caer aun mas hondo.

– ¿Por qué lo haces? – tomo su rostro con una mano para que no le vaya a rehuir. Parecía querer a toda costa una explicación aunque él no tenía porque dársela ya que no eran nada. Sus ojos se notaban un poco hinchados y aun había restos de aquellas lágrimas que se querían asomar tras cada palabra que salía de su boca. Sus manos nuevamente posadas en su pecho se aferraron a su camisa con fuerza, demasiada, como si quisiera arrancársela de tanta presión con la que apretaba sus puños. – Eres un miserable… yo lo sabía. Nunca valiste la pena. Solo eres un don nadie que morirá de una sobredosis en cualquier momento. Y ojala… que cuando pase nadie esté cerca… – quiso decirlo con odio, con esa actitud tan fastidiosa que la caracterizaba pero las palabras más parecían perderse entre lo entrecortada que se le puso la voz. Si, las indeseables comenzaron a caer por su rostro. Eran muy rápidas y no avisaron. – Si te dije que te quiero, ¿Por qué ahora lo arruinas así? – No lo perdía de vista, aun sabiendo lo mal que seguro se veía llorando. Lo patética. Lo estúpida porque nunca antes lo habia hecho. La frustración le podía.

Se hizo a un lado y comenzó a limpiarse el rostro. Tampoco le iba a rogar, si el realmente prefería que sea así, no lo podía impedir. Era libre de irse si así deseaba, y tal vez sería mejor, porque sino la próxima vez que llorara seguro no podría detenerse. Odia verse y sentirse asi. .
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Re: Ojos que no ven [ Zlatan ]

Mensaje por Zlatan Fleming el Dom 11 Ago - 21:27

No esperaba que se le fuera a poner enfrente, y mucho menos que lo cateara como si fuera un policía patrullero de esos que solo buscaban encontrarte lo que fuera para después sacar una buena pasta. Se le quedó mirando mientras sentía sus manos buscar más drogas, pero no llevaba nada consigo y de hecho sus suplementos estaban ya muy escasos. Él tampoco sabía por qué lo revisaba como si le importara algo. Se quedó fingiendo estoicismo al mirarla tan cerca, pero podía notar a todas luces que estaba llorando. La tomó por las muñecas como si fuera a apartarla de él pero solamente se quedó en el amague, con el contacto.
 
Estuvo a punto de decir algo, de justificarse al sentir la necesidad de que ella lo comprendiera, pero las palabras se le quedaron en la garganta tanto como porque de verdad no sabía las razones exactas por las que hacía, como porque Madison volvió a hablar diciéndole lo que había escuchado muchas veces antes, que era un miserable y que moriría siendo un don nadie, deseándole lo peor. Y luego más lágrimas.
 
Trató de limpiárselas otra vez, acariciando su rostro con los pulgares y negando con la cabeza. Se veía linda de alguna forma, tan vulnerable y distinta a como la veía siempre, pero seguro que si se lo decía así ella no le creería nada y pensaría que se burlaba, sin entender que él veía en ella otro tipo de belleza. -No es por ti, no tiene nada que ver contigo. No es…-No sabía cómo explicarle que era algo que ya no podía controlar, pero que tampoco quería controlarlo. Y no quería entrar en detalles de lo bien que le sentaba en el cuerpo y en la cabeza porque eso sería empujarla a la tentación de experimentar y nunca querría llevar a Madison a esos extremos.
 
-Es algo que ya no puedo controlar y si me destrozas así, si me rechazas así y me pisoteas, es lo único a lo que me puedo aferrar. -Eso tampoco había sonado bien, porque no quería que creyera que ella tenía la culpa de lo que estaba haciendo con su vida, porque esas adicciones habían empezado mucho antes de haberse enamorado de ella.
 
Sentirla apartarse una vez más, buscando esconderse de él y de lo que sentía, lo hizo sentirse enojado de nuevo. No quería ir tras ella, volver a rodear su cintura o pensar en recorrer sus piernas, porque eso solo le hacía daño.-Yo siempre te he dicho que te quiero, y no te has dedicado a nada más que a arruinarlo cada vez que te lo digo. Supongo que estamos a mano.-Eran duras palabras que ni siquiera sentía de verdad, pero esa falsa seguridad que empezaba a ascender a su cerebro lo empujaba a ser más decidido.
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Re: Ojos que no ven [ Zlatan ]

Mensaje por Madison Merteuil el Lun 12 Ago - 0:03

No importaba que tanto pareciera preocuparse por ella. Que tanto le secara las lágrimas o que tanto dijese que no podía controlar aquella adicción. Al final, nada de eso entraba en la cabeza de Madison en ese instante. Solo tenía clara una cosa, y era que ninguno de los dos podía o quería arriesgarse en apostar por algo mas allá de lo que actualmente había entre ambos. O sea, nada. Solo aire. Solo un espacio vacío, muerto. Sus palabras sonaron hirientes en un momento. Si, ella era consciente que lo había destrozado, que lo había lastimado, pero decirlo de aquella manera le afectaba, como culpándola de su dependencia a las drogas.

Así lo conoció y seguramente así seguiría siendo aunque ella ya no esté cerca para verlo. Nunca le dolió oírlo tanto como en ese instante. Una fracción de segundo donde quiso pensar que todo ese encuentro era parte de un mal sueño. Que no estaba pasando, pero pasaba. Así que solo lo escucho y aunque las lagrimas aun se asomaban pero con menos intensidad, siguió limpiándolas ahora sola. Era lo que quedaba, y lo iba asimilar como fuera. – Es verdad… ahora es tu turno. Estamos a mano – Sonrió ampliamente, aunque su rostro dijera con notoria franqueza que feliz no estaba. Se volvió acercar a donde se encontraban los frascos una vez más. ¿Qué numero de intento era? ¿El tercero, o el cuarto?

Lo único distinto a los anteriores fue que esta vez si los cogió y se fue directo hacia la puerta. No tenía nada más que hacer en ese lugar. El insecto ya no era Zlatan, sino ella, y no iba a permitir que el poco intento de amor propio que le quedaba, se le terminara de perder alargando algo que ya tenía una sentencia desde antes de empezar. – Por cierto, al final yo tendré razón, lo veras. Te hare un gran favor y también me lo hare a mi misma. Me lo agradecerás algún día aunque sea en pensamiento – mordió su labio recordando que minutos antes ya se lo había comentado cuando quiso explicarle el porqué habían terminado.

Viro el rostro un poco para verlo aun con esa sonrisa amplia. No de cinismo, ni de burla. Era aunque amplia, vacía. Ya no estaba llorando, se contenía increíblemente para no hacerlo. Quizás con una fuerza que solo le afloraba en esos pocos momentos en que de verdad quería ocultar algo. – Y gracias… por esto. Seguro que ahora si podre dormir. Te deberé una – añadió refiriéndose a lo que había conseguido para ella. El porqué a pesar de todo se lo llevaría tenía una explicación. Fácil hubiera sido solo irse, rechazar cualquier cosa suya, pero no. A pesar que nada tenía que ver ya con su deseo de poder calmar sus males.

Desde que conocía a Zlatan, este nunca le había dado algo sin que ella se lo pidiese, o exigiese. Así que aunque fuera eso, lo consideraría un regalo. El primer y último. – Ahora te dejo, quede en verme con Kitty y ya sabes como es. Adiós – y tras murmurarlo salió de allí cerrando la puerta y alejándose por los pasillos sin detenerse. No había mentido, había quedado con ella, pero no iba hacia su encuentro en ese momento. No sabía a dónde iba a ir exactamente. Quizás al hospital a terminar de arruinarse el día con su madre. Lo único en lo que ahora podía pensar era que dejaría de ser tan patética. Aunque le costara. Volvería a ser ella y nadie más que ella en su pequeña burbuja de irrealidad.
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Re: Ojos que no ven [ Zlatan ]

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