Como en los viejos tiempos.

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Como en los viejos tiempos.

Mensaje por Jesse Crawford el Miér 30 Abr - 19:14

Tener algún pretexto para viajar a Manhattan era bastante sencillo como para preocuparme respecto a quién se enterara de dicho viaje. Entre mis negocios, mi viejo departamento, y la antigua casa de mi padre, mis viajes a la gran manzana eran lo suficientemente comunes como para evitar que cualquiera se atreviera a pensar cualquier estupidez al respecto. Por otro lado, quizás incluso mi paranoia estaba siendo demasiado grande como para pensar que a alguien le podía importar en dónde me metía, cuando realmente era bastante seguro de que no era así.
 
Necesitaba ver a Mini por cualquier medio posible, y si Bill había dicho la verdad, el alpha la había llevado hasta casa de sus padres y a esa hora, Mini se encontraría muy seguramente en su habitación (a menos que incluso luego de lo sucedido en el Mall y de estar en el hospital, la muy desgraciada hubiera tenido la ocurrencia de salir de fiesta, entonces si sería un gran gran fail de mi parte. Eran aproximadamente las diez de la noche, hora en la que se me haría más sencillo filtrarme a su casa -mansión- ya que los elfos domésticos que trabajaban a los alrededores ya estaban más bien adentro, atendiendo a sus amos y tal.
 
Apagué mi último cigarrillo, y me encaminé a la parte trasera de la mansión, justo en donde se encontraban las entradas de los almacenes. Estando ahí, bastaba con darle el respectivo trozo gigante de queso a Furglia, una elfo doméstico cuya simpatía me había ganado desde hace ya mucho tiempo, y que me conocía lo suficiente como para saber que solo iba a entrar para ver a Mini. Luego de aplacar lo más silencioso posible la emoción de verme de la criatura, accedí y crucé los jardines pegándome a la reja, y luego de eso evitando los arbustos del jardín principal donde sabía, los ojos de aquellas putas gárgolas de vigilancia miraban fijamente para detectar a los intrusos. Los Schweinsteiger eran lo suficientemente conservadores (y confiados en el temor que provocaban) como para haber cambiado su sistema de seguridad a pesar de ser exactamente el mismo desde hace ya bastantes años.
 
Al fin, después de evitar los lugares que se tenían que evitar, llegué hasta donde se encontraba la habitación de Mini, y miré hacia arriba para observar la luz que emanaba desde dentro, confirmando que en efecto, había alguien ahí dentro. El balcón seguía siendo el mismo, y la columna por donde siempre había subido seguía teniendo todas esas ramas y enredaderas por las cuales se podía escalar. Me puse manos a la obra, y subí lentamente, recordando como si hubiera sido ayer cada resquicio y grieta donde podía apoyarme, hasta por fin alcanzar la base del balcón y hacer un poco de fuerza para subirme al mismo. Me asomé por la pequeña rendija entre sus cortinas que dejaba ver hacia dentro, y ahí estaba, tan perfecta como siempre y tan apetecible como nunca. Mi mano tocó cuatro veces la ventana, dos – pausa – dos, y ella sabría quién estaba aquí afuera esperando ver sus hermosos ojos más de cerca.
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Re: Como en los viejos tiempos.

Mensaje por Wilhelmina Schweinsteiger el Miér 30 Abr - 22:54

Había estado terriblemente angustiada todas esas horas. Su mamá había insistido en darle una poción para dormir sin soñar pero ella se había negado rotundamente, no quería dormir, quería quedarse despierta, atenta a cualquier cosa. Billy se la había llevado del hospital, había hecho el traslador y la había llevado a su casa como había prometido, donde sus papás la recibieron como los padres amorosos que en realidad jamás habían sido –no con ella, al menos- en especial su madre. Al final lo único que Mina quería era regresar a donde estuvieran los demás, pero no había tenido muchas opciones. Conociéndola, su mamá había hechizado la casa con ayuda de los elfos para que ella no pudiera salir. Por suerte no había nada contra alguien entrando.

Estaba sentada en su cama, abrazándose las piernas, encogida, mirando hacia la nada. Sus pensamientos iban a toda velocidad, peleando unos con otros. En algún punto consideró mandar todo al diablo, dejar todos sus planes y huir con Jesse al fin del mundo sin que importara nada más, en otro pensó en mejor matar a todo dios y asunto resuelto, todos igual de ilógicos. Simplemente no podía abandonar esa sensación de que el mundo era un asco, aunque si lo racionalizaba, las cosas habían salido tal y como Auberon habría querido que salieran, sin nadie de los suyos herido y con la población pensando que había que comprar seguros, mejoras para sus varitas y cuidarse de los muggles, porque se avecinaba una guerra que, hasta ese momento, en realidad era solo un fantasma.

Sintió que el corazón – y el ajetreo mental- se le detenían cuando escuchó los golpes en su ventana, reconociendo el llamado en clave de Jesse. Sin importarle que tuviera puesta la pijama más ridícula del mundo y que su habitación pareciera más aniñada que nunca, se levantó como loca y abrió la ventana. Al verlo ahí lo primero que hizo fue lanzarse a sus brazos como no había podido hacer en el hospital. Le tomó el rostro con ambas manos y lo miró atentamente antes de llenárselo de besos.

-Estás aquí, viniste por mi. No sabes cuánto necesitaba verte, tocarte. Me moría por pensar que no estuvieras bien al regresar a ese lugar horrible. Pero aquí estás, aquí estás y te amo muchísimo.

Lo abrazó de nuevo antes de jalarlo por la muñeca para que entrara de una buena vez, cerrando la ventana con el mayor sigilo que pudo. Hecho eso, se acercó a la puerta y la llenó de hechizos de protección. Luego volvió a ir hacia él para abrazarlo. Hablaba en voz baja.

-Dime que todo está bien. ¿Sabes cómo está el Capitán? ¿Sabes cómo siguió Marcellus?, ¿Odille?

Le preguntaba entre besos, como si simplemente no pudiera dejar de tocarlo. Lo necesitaba muchísimo.

____

La pijamito

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Re: Como en los viejos tiempos.

Mensaje por Jesse Crawford el Jue 1 Mayo - 22:50

No pasaron ni dos segundos después de haber tocado el vidrio para que Mini, como enloquecida, viniera a abrir el ventanal y se me lanzara para mirarme con sus ojos de loca y comenzara a repartir besos como maniaca. Sonreí, mientras el cosquilleo que provocaban sus labios sobre mi rostro me recorría por todos lados, y mis manos se deslizaban suavemente alrededor de su cintura. No podría explicar el condenado alivio que sentía al tenerla por fin así, sin tener que cuidarme de nadie que pudiera pensar cualquier mierda de nosotros.
 
-Calma, te vas a acabar el pastel de un mordisco. Tonta, yo también te amo- Me reí de ella y con ella, de la forma más silenciosa posible para que ninguno de sus parientes nos escuchara adentro. Alguna vez, su hermano Werther nos había encontrado de la misma forma, apenas unos meses recién de comenzar a ser novios hace ya varios años. Mis habilidades para escapar del peligro habían sido lo suficientemente rápidas como para no tener que sufrir las represalias de un hermano que siempre la había cuidado como a nada en el puto mundo.
 
Entré casi a hurtadillas a su habitación, y me quité el calzado para no hacer mucho ruido aun cuando ella ya se estaba encargando de los hechizos necesarios para que de ese lugar no saliera un solo sonido. Mientras tanto, y como si fuera una especie de menester necesario para mi salud mental, mis ojos se pasearon por sus largas piernas, y esos muslos que apenas si dejaba ver su pijama. Mataba por follármela ya mismo, pero incluso yo tenía intenciones de primero hablar al menos un poco respecto a lo que había pasado aquel día.
 
La abracé por la cintura y mis manos viajaron hasta sus caderas para cargarla sobre mi cuerpo y yo mismo sentarme al borde de su cama, para quedarme debajo de ella mientras la chica me preguntaba por cada uno de los grandes afectados. En ese momento detuve todos los besos y las caricias, y me puse serio, porque no había otra forma de decir y recordar toda esa mierda que no hacía más que hacerme pensar en lo afortunados que éramos.
 
-La peor de las noticias es que Zlatan está en coma. No pudieron decirme nada más porque no soy familiar y tal, pero al menos lo que pude saber, es que no tienen ni puta idea del tiempo que puede estar así. Marcellus está estable… y Odille, tampoco lo sé con certeza, pero me imagino que no está demasiado grave, en otras circunstancias hubiera sabido algo-
 
No podía saber con exactitud la situación de Odille. Lo poco que había visto, esa alarmante imagen, solo me hacía suponer que quizás la chica había sufrido una herida interna por alguna extraña razón, eso o que hubiera estado embarazada y bueno… pero eso último no me lo quería ni imaginar. Mientras se lo contaba, jugueteaba inconscientemente con su cabello mirando hacia cualquier parte; pero al fin, al terminar, pude sonreírle brevemente y darle un beso en la comisura del labio.
 
-Me parece que lo de Nick y Brownie solo fueron heridas superficiales, nada grave. Y así como lo pienso… en realidad fueron los muggles los que sacaron la peor parte. No sé si lo viste, pero parece que Nick provocó que la cosa esa asesinara a uno de ellos. ¿Qué miera era esa bestia? ¿tienes alguna idea?- No habíamos hablado de nada en realidad, y los temas podían salir y salir, yo sin saber que Mini tenía más secretos de lo que me podía imaginar. También pasó por mi mente el decirle que yo mismo había estado cerca de ver el fin de mi vida a manos (o cola) del demonio aquel, pero no sabía si realmente ayudaba en algo el hecho de que ella lo supiera. Probablemente no.
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Re: Como en los viejos tiempos.

Mensaje por Wilhelmina Schweinsteiger el Vie 2 Mayo - 0:24

Se dejó cargar por él y acomodó sus piernas una vez que estuvo sobre su cuerpo, para apretarlo entre sus muslos mientras lo escuchaba hablar. Lo recorrió con la mirada, escuchando toda las noticias del hospital. Se preguntaba si le habrían atendido perfectamente la herida de bala, el rozón, sin saber que esa no había sido la peor parte. Lo de Zlatan le parecía terrible y seguramente habría sufrido mucho de saber a ciencia cierta lo que pasaba con Odille, pero en ese momento solo podía esperar que, como Jesse decía, no fuera grave.

Volvió a mirarlo fijamente. Pasó los ojos por sus labios, por sus ojos, por la forma de su nariz, por su cuello. De pronto había dejado de escuchar y entró en una especie de pánico. Ya no quería hablar del tema, olvidaba que todo era u culpa y era una tortura no poder expiar sus pecados contándoselo a Jesse, era una tortura que él no supiera cabalmente qué era lo que pasaba.

-Cállate, cállate ya, no me importa.

Le dijo sintiéndose desesperada, enojada con ella misma por haber sabido perfectamente lo que pasaría –excepto la parte de la bestia esa- y no haber hecho nada al respecto. Lo tomó por la nuca y lo besó profundamente, ansiosa, necesitada de él, de tocarlo, de desconectar la mente por un momento y enfocarse solo en su piel, en sus brazos, en sus costillas.

-No tengo idea y no me interesa, solo me importa que ahora estás aquí, como en los viejos tiempos.

No era que de verdad no le importara, pero estaba tan furiosa, tan temerosa de cómo se había dado todo, y el estrés acumulado le estaba pasando cuotas. Y de todos modos tenerlo cerca la estaba matando, había querido echarse a sus brazos desde que lo había visto volver al hospital.

-Te quiero, te quiero demasiado. Si no hubieras vuelto me hubiera matado, ¿entiendes?

Le dijo seriamente, casi como si lo regañara por haber tomado la decisión de irse de nuevo a pesar de que ella le había pedido expresamente lo contrario. Tenía la respiración agitada, no paraba de besarle el rostro otra vez. Menos mal que no sabía que había estado a punto de morir.

-Quítate esto, quiero ver si atendieron bien la herida de tu costado.

Apresuró quitarle la camiseta pero en vez de cerciorarse de lo que le había dicho, pasó sus manos por sus hombros, por su pecho, mientras su lengua le recorría los labios. Estaba húmeda, desesperada, comenzaba a moverse por instinto encima de él.

-No quiero perderte nunca.

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Re: Como en los viejos tiempos.

Mensaje por Jesse Crawford el Vie 2 Mayo - 1:02

En algún momento me había perdido en mis propios pensamientos mientras mi boca soltaba parte de lo que podía recordar en esos instantes, tanto así que por un breve instante me distraje de lo bien que lucían sus labios a esa distancia. Pero aquella distracción no duró mucho tiempo, en parte por su propia voz que me exigía guardar silencio, aunque la mayor parte de la responsabilidad recaía en esos pequeños movimientos de sus caderas que seguramente buscaban ponerme tan duro como una puta piedra. Y en efecto, bastó un poco de eso y del sabor de sus labios para que mi cuerpo entero estuviera más ansioso de ella que nunca.
 
-¿Nada de nada?, ¿Me extrañabas mucho verdad?-
 
Aunque fuera una obviedad, preguntarle esa clase de cosas y obtener como respuesta cada uno de esos gestos que podía leer prácticamente como la palma de mi mano, simplemente formaban parte de ese previo en el que a veces incluso llegábamos a demasiadas cosas sin siquiera consumar nada. De hecho, esa noche en particular tenía muchas ganas de eso, de jugar con ella un poco, de cruzar y excederme en esos límites hasta que ninguno de los dos pudiera más.
 
-Siempre voy a volver mi vida, solo para ti. ¿Lo sabes verdad?, nunca me voy a ir, a ningún lado-
 
Comencé a besarla con más intensidad, y mi mano la tomó por las caderas para empujarla hacia mí, moviéndome también hacia ella e intensificando ese tacto entre nuestros sexos, que incluso por encima de la ropa seguían provocándome un subidón de adrenalina jodidamente mortal. Me quejé apenas un poco a causa de un accidental roce con la herida de mi costado, y le ayudé a despojarme de la camiseta mientras para luego yo hacer exactamente lo mismo con la suya. Había olvidado la puta herida por completo, porque en ese momento no había sido más que un rosón, y ni siquiera había dejado que me la atendieran como era pertinente en el hospital. Seguía expuesta, pero no era más que una zanja larga con muy poca profundidad, roja en el centro y ligeramente amoratada en los costados, nada más.
 
Mis manos se aferraban a sus caderas, a su culo, luego se deslizaban por sus piernas hasta introducirse dentro de su pijama. Hubo solo un pequeño instante en el que metí mi mano debajo de los pantalones solo para acomodar de forma correcta mi sexo, para que quedara en la posición adecuada y ella pudiera sentirlo de forma vertical sobre su coño. Me seguí moviendo, adecuando mi ritmo al suyo, besando sus labios y luego haciéndome de sus tetas que ya bailaban libres justo delante de mis ojos. Las lamí como si no lo hubiera hecho en años, pasando mi lengua por encima lentamente por momentos, intensificando el ritmo en otros, pensando en que quizás si la suerte no me hubiera acompañado, no habría podido hacerlo otra vez.
 
-Quiero que te vengas así cariño. Sigue así, muévete así mi vida.
 
La miré a los ojos, y luego paseé mi vista por los rasgos de su rostro, por la forma en la que entreabría sus labios y se los mordía, por la manera en la que me miraba. Yo mismo comencé a sentir que poco a poco aquel cosquilleo comenzaba a aparecer en mi sexo, que para ese momento ya estaba completamente humedecida. Quería penetrarla ya mismo, hacerla mía, desvestirla y follármela con ella arriba, o detrás de ella mientras le apretaba el culo, o subir sus piernas hasta mis hombros y darle tan duro como me fuera posible, quería hacerla mía una y mil veces de muchísimas formas; y al mismo tiempo quería extender un poco más ese instante en particular, ese momento perfecto.
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Re: Como en los viejos tiempos.

Mensaje por Wilhelmina Schweinsteiger el Vie 2 Mayo - 2:00

-Lo sé, lo sé.

Que siempre volvería, que estaría ahí para ella. Necesitaba pensar que de verdad no había manera de que se separaran, que ni siquiera una guerra venidera podría terminar con eso que tenían, que nunca se iba a ir de verdad. Ahogó un gemido al sentir su beso intenso, lo acalló correspondiéndole de la misma forma mientras sentía ese roce entre sus cuerpos, aún con la ropa puesta. Había olvidado por un momento que debía ser silenciosa pero luego recordó en donde estaban y le susurró un “shhhhh” mientras, para callarlo, comenzaba a besarlo de forma más suave y más pausada, aunque los movimientos de su cadera se intensificaban.

Pasó la vista por la herida que no había sido atendida, pero en ese momento, en lugar de preocuparse, pensó que moría por ponerle las manos encima. Se mordió los labios para no gemir de excitación cuando le quitaba la parte superior de su ropa y bajó la vista para deleitarse con Jesse consumiendo sus pechos, arrancándole largos suspiros. Se sentía demasiado bien tenerlo así, era lo único que quería en ese momento, quería olvidarse de todo de esa manera, no sufrir, no preocuparse, no pensar más.

Lo empujó y detuvo los movimientos de su cadera. Se le bajó de encima y lo hizo acostarse completamente en la cama usando solo el lenguaje corporal. Se movió un poco hacia un costado para observar su herida, arrodillándose a su lado. La inspeccionó con cuidado, la parte enrojecida que todavía sangraba un poco, el exterior que era un moretón horrible.

-¿Te duele?

Le preguntó pasando sus dedos por encima, sin tocarlo, como si fuera un tacto invisible y ella solamente fuera curiosa con eso. Lo miró fijamente antes de sonreír casi con malicia e inclinarse para pasarle la lengua a la herida, que sabía un poco a hierro. Lo hizo sin delicadeza, un par de veces, buscando presionar con su lengua para que sintiera el dolor. Después volvió a colocarse encima de él, empujando hacia delante con la cadera, mientras sus dedos volvieron a pasearse por la herida húmeda. Recordó la forma en que le había partido la cabeza a ese tipo y se inclinó para besarlo, mientras enterraba las yemas de los dedos en la parte amoratada de su piel a propósito, queriendo lastimarlo un poco.

-¿Qué sentiste cuando abriste la cabeza de ese tipo? Quiero saber.

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Re: Como en los viejos tiempos.

Mensaje por Jesse Crawford el Vie 2 Mayo - 14:16

La cura perfecta para cualquier cosa que atormentara mi mente era estar con ella.  Ese día, las cosas no habían estado bien, nos habían demostrado claramente lo peligrosos que podían llegar a ser los muggles si se les daba la gana. Y no solo eso, también que había alguien ayudándolos desde dentro, de otra forma, era inexplicable que hubieran podido entrar a ese Mall.
 
Pero aquello no era más que una de las tantas cosas que se me habían pasado a la cabeza y que ahora no parecían importar una mierda. Todo lo que importaba ahora era su cuerpo moviéndose sobre el mío, sus tetas blanquísimas siendo presas de mi lengua, y esos gemidos que trataban de ser silenciosos, que la obligaban a morderse los labios y a tratar de hacer un escándalo a cualquier costo, como si no hubiera hechizado previamente su habitación para evitar exactamente eso. Con Mini, cualquier situación formaba parte del juego, incluido ese detalle que bien podía parecer una tontería, pero que para nosotros no lo era.
 
La propia Mini me sacó de ese subidón de excitación cuando, en el momento menos oportuno, se quitó de encima para obligarme a acostarme completamente sobre su cama, y escabullirse a un costado para inspeccionar mi herida como si fuera un puto tatuaje. -Joder, ¿tú qué crees?- Le respondí, y la deje hacer sin obstáculo alguno más que quizás un intento de alejarme algunos centímetros a causa de su tacto, sonriendo por un segundo al ver su cara de malicia, y adivinando un poco por dónde iba la cosa hasta que por fin, la chica pasó su lengua por todo lo largo de la herida. Inevitablemente, solté una especie de siseo profundo ante la intensidad de aquel dolor en particular, frunciendo el ceño sin poder evitar tener ganas de darle un bofetadón y devolverle de alguna forma el dolor.
 
Mini volvió a montarse sobre mí, y los movimientos de sus caderas volvieron a ponerme en el punto indicado, y al tiempo de que su coño buscaba frotarse superficialmente con mi sexo aún bajo la ropa, sus dedos presionaron violentamente los alrededores de la herida, sin ninguna contemplación al respecto. Volví a quejarme, y la miré con enojo, como si de verdad estuviera a punto de quitármela de encima de un empujón aunque esa era la más alejada de mis intenciones. Estiré la mano y la tomé del cabello con fuerza, jalándola un poco mientras sus dedos seguían haciendo presión, intensificando la forma en la que la miraba y apretando los dientes mientras la excitación se acrecentaba a niveles imposibles. Y entonces llegó aquella pregunta que quizás en otro momento me la hubiera tomado de una forma mucho más seria de la que me la podía tomar en ese preciso instante.
 
-¿Te digo la verdad?... me gustó. Me encantó ver cómo simplemente su cráneo crujía bajo mi puño y el hijo de puta caía semi-muerto. ¿Por qué preguntas? ¿a ti te gustó verlo? ¿te gusta que rompa cráneos?-
 
Sonreí, también con malicia, y atraje su rostro aun tomándola del cabello para besarla de forma más intensa, para morder su labio inferior, pasarle un par de lengüetadas por encima, volver a besarla y juguetear con su lengua mientras mis caderas seguían buscando un contacto que se volviera cada vez más preciso. Mis manos se deslizaron por su espalda hasta meterse entre su ropa y poder tomar su culo con fuerza, empujarlo hacia mí. Dejé de besarla y la tomé violentamente de la barbilla, apenas un ár de segundos.
 
-Eres una zorrita, ¿lo sabías?, pero eres solo mi zorrita. Mía…- Me la quité de encima, empujándola hacia un costado, y me levanté para deshacerme al fin del resto de ropa que le quedaba encima, sacándosela por las piernas con prisa hasta dejarla completamente desnuda, tal cual, como si lo hiciera con desdén. Mis brazos evitaron que intentara cualquier cosa, y le abrí las piernas para bajar y comenzar a lamer su coño. El ritmo de mi lengua sobre su sexo contrastaba por completo con lo que acababa de pasar, con todo ese movimiento y ese trato aparentemente impersonal. La lamia de forma lenta, delicada, concentrándome en un solo punto y solo en pequeños instantes alargando el contacto por sobre toda la superficie, sintiendo su esencia, el sabor de esa humedad que para ese momento ya era abundante, la suficiente para que en cualquier momento pudiera entrar en ella si se me daba la gana.
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Re: Como en los viejos tiempos.

Mensaje por Wilhelmina Schweinsteiger el Lun 5 Mayo - 0:14

Sonrió ampliamente ante su siseo de dolor, ante la forma en que sus dientes se apretaban y su mirada se encendía, pensando que esa imagen era demasiado poderosa como para pasarla por alto. No podía dejar de tocarlo solamente para ver sus gestos de dolor combinados con la furia que le provocaba que le hiciera eso. Le encantaba que la mirada de ese modo, con enojo, como si estuviera a punto de quitarla aunque ella sabía muy bien que era incapaz. Presionó más cuando le dijo que le había gustado sentir el cráneo de ese tipo crujiendo bajo su puño, y cuando la jalaba del cabello haciéndola apretar los dientes también.

No le respondió a sus preguntas, aunque la respuesta era obvia. En el momento, por supuesto, no había sido precisamente un detonador excitante para ella, en especial porque su atención no había estado directamente ahí, pero si se esforzaba por rememorarlo, podía notar como Jesse había cambiado, como ahora no tenía dudas al momento de hacer las cosas. Era otra persona, una decidida, que canalizaba la violencia que llevaba dentro de otras maneras. Le gustaba ver esa parte de él.

Le devolvió el beso con la misma intensidad, cada vez sintiéndose más húmeda, más dispuesta a entregarse a él en ese mismo segundo. Sentía que la expectativa incluso le dolía físicamente, demandante por sus manos, su lengua, por toda su carne. Quería sentirlo dentro de ella, profundo, solo suyo.

Entrecerró los ojos cuando le dijo que era una zorrita, pero dentro de ella el vientre le ardía en excitación. El empujón la hizo enfurecer y quiso luchar con él pero la sobrepasaba en fuerza al punto de que la dejó totalmente desnuda y fuera de combate, mientras ella lo único que quería era soltarle una bofetada. Sin embargo perdió la batalla por completo al sentir su lengua sobre su sexo. Removió las piernas y se aguantó un gemido profundo. El fuego que nacía en su vientre se había extendido, se había apoderado de su piel, de su humedad, o más bien no sabía si era la lengua de Jesse la que quemaba.

Para ese punto las sensaciones aumentaban más, y aunque en un principio había jugado a que no había puesto ningún hechizo para evitar que el sonido saliera al exterior y había hecho de ese silencio autoimpuesto un juego, lo olvidó solamente para dejar escapar todos esos gemidos que evidenciaban su placer por la manera en que la lamía.

-Ya para. Ya, Jesse, suéltame.

Le dijo con un hilillo de voz, jadeando, casi suplicante, aunque seguía siendo parte del juego. Lo necesitaba con ella, esa noche más que nunca.

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Re: Como en los viejos tiempos.

Mensaje por Jesse Crawford el Lun 5 Mayo - 20:43

Me demoré lamiendo su coño un tiempo considerable, repasándola una y otra vez, sin tregua alguna, deseando recibir todo de ella, pero al mismo tiempo demasiado ansioso en penetrarla, en hacerla mía de una vez. Levantaba la vista solo para ver su rostro desde esa perspectiva, para ver la forma que sus labios tomaban cada vez que soltaba un gemido, para deleitarme con la curva de su abdomen y sus tetas que invitaban a tomarlas a cada segundo. Deseaba seguir, necesitaba continuar hasta que se corriera, pero una parte de mi ya no podía más con la tensión acumulada, con el infierno que había sido no poder estar con ella en un día tan accidentado como ese.
 
Mis labios estaban inundados de su humedad, pero llegué al punto en el que simplemente ya no podía no besar sus labios y mirar su rostro cuando entrara en ella. Me incorporé solo para deshacerme del resto de mi ropa torpemente, apresurado a causa de la excitación, de ese deseo que me simplemente me desbordaba. En otro momento quizás le hubiera sonreído, le hubiera dicho alguna broma o incluso le habría mencionado una vez más cuán importante era para mí; pero mi mente se encontraba completamente bloqueada para cualquier otra cosa que no fuera ese terrible impulso que había tenido que guardar prácticamente desde que había vuelto al hospital por ella.
 
La abordé de nuevo como un completo desquiciado, lanzándome a su boca, devorándola sin ninguna contemplación, jalándola del cabello, tomando sus caderas y hundiendo mis dedos en ellas. Me apoyé sobre la cama y un par de movimientos bastaron para que, lentamente, al fin me deslizara dentro de su coño, soltando un gemido de pura satisfacción un instante antes de comenzar a moverme, a penetrarla casi sin precisión o cadencia, haciéndola mía con un puñado de animalidad, embistiéndola más con golpes que con un ritmo en concreto. La besaba una y mil veces, repasando sus labios con los mío, consumiendo todo rastro de ella con todos mis sentidos a la vez.
 
Me erguí sobre mi espalda y la obligué a levantar las piernas hasta la altura de mi pecho, tomándola de su hombro para apoyarme y seguir follándomela del mismo modo. Mis ojos recorrían todo su cuerpo, cada centímetro, cada detalle de su piel que brillaba tenuemente bajo la suave luz de su habitación. Levanté aún más sus piernas solamente para ver su coño siendo atacado por mi sexo, para regodearme con esa visión en concreto y obtener conciencia de ello, de lo bien que se sentía deslizarme dentro de ella, de que de verdad estaba pasando eso que me parecía tan increíble sin importar cuántos años hubieran pasado.
 
Y en medio de todo, casi de la nada, salí de ella de forma un tanto agresiva, dolorosa. Me alejé de ella para apoyarme contra la cabecera de su cama, y con un gesto le ordené que viniera a mí, que me follara sentándose sobre mí, tal y como había estado hace tan solo un rato moviéndose encima. Quería lamerle las tetas, ver que se moviera por mí y para mí, quería todo de ella y lo quería esa misma noche antes de que volviera a sentir que la vida se me iba de un solo golpe.
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Re: Como en los viejos tiempos.

Mensaje por Wilhelmina Schweinsteiger el Miér 7 Mayo - 2:04

Sentía sus piernas temblar de deseo, de ansiedad y de placer. El contacto de su lengua se lo provocaba sin ninguna tregua. De cualquier forma no quería contemplaciones, quería que la hiciera suya sin ningún obstáculo de por medio, sin ninguna reserva. Casi le reclamó que se detuviera cuando todavía no se corría, pero no tuvo tiempo de reclamos porque la expectativa la inundó.

-Apresúrate.

Le dijo con exigencia. A cada segundo parecía necesitarlo más y más, y su cuerpo se volvía cada vez más necesitado de él, quería sentirlo dentro a como diera lugar y alargar ese momento hasta el delirio. Recibió su beso sintiendo que todo su cuerpo se encendía cómo nunca por un revoltijo de factores que iban desde rememorar viejos tiempos en su habitación, hasta esa desesperante sensación de peligro que la había abordado en el centro comercial, y la ansiedad de no poderlo tocar en el hospital. Le respondió el beso ávida, jugando con su lengua, ahogando gemidos en su boca. El momento en el que por fin lo sintió entrar fue completamente perfecto, el gemido de satisfacción que él soltó también lo fue.

Lo rodeó con sus piernas mientras un violento cosquilleo descendía por ellas. Pronto el roce violento y frenético combinado con la estimulación previa de su lengua la llevaron al primer orgasmo, más rápido que de costumbre, pero quería más de él, necesitaba más de él, quería correrse sintiéndolo dentro una y mil veces. Levantó las piernas sin dificultad mientras le buscaba la mirada. La posición le permitía sentirlo más profundo. Ante el ritmo y ante la forma en que él la miraba, sintió que un segundo cúmulo de placer se iba originando, raudo e imparable, pero Jesse lo interrumpió saliendo de ella.

-¿Qué te pasa?

Le preguntó casi molesta, pero al ver su gesto obedeció sin dudar su orden. Lentamente se acercó a él, y con la misma agónica lentitud lo hizo volver a entrar. Continuó con el ritmo pausado, como una danza premeditada de pasos concretos, mientras apretaba levemente. Estaba buscando un punto en concreto, una sensación específica. Cuando por fin la encontró entreabrió los labios y presionó sobre ese punto, moviéndose un poco más rápido. Quería hablarle, decirle cuánto le gustaba, cuánto lo amaba, cuánto deseaba que pudieran hacer eso hasta el cansancio, durante horas, durante años, pero lo único que salía de sus labios era una sucesión de delatores gemidos por lo bien que se sentía. Apretó los dientes y también siseó mientras lo buscaba más ávidamente. Estaba enloqueciendo sobre él, y entonces volvió a llegar a esa sensación cúspide…y luego volvió de nuevo.

-Haría todo por ti, cualquier cosa con tal de tenerte conmigo.

Le seguía pareciendo increíble también, que luego de tantos años siguiera teniendo ese poderoso efecto en ella, y rogaba que nunca hubiera fuerza en el mundo que le impidiera disfrutar de él de ese modo, o de cualquier otro.

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Re: Como en los viejos tiempos.

Mensaje por Jesse Crawford el Miér 7 Mayo - 17:33

Verla correrse de ese modo era por mucho, la mejor visión que podía tener delante de mis ojos por sobre todas las cosas, más aun sabiendo que yo lo provocaba, que incluso follándomela con tal fuerza y con tan poco cuidado era capaz de sacar la sensación más perfecta dentro de su ser. Estaba ávido de ella, de su esencia, de su cuerpo perlado, de esos gemidos que invadían el interior de esa habitación de niña de familia. Cada segundo de mi vida era una tortura pensar en lo mal que la había tratado en el pasado, porque fuera como fuera, ella siempre había sido merecedora de lo mejor, desde el puto momento en el que había nacido.
 
La recibí sobre mí, expectante y ansioso durante los pocos segundos que ella tardó en hacerme entrar de nuevo. En vez de un gemido, esta vez fue un siseo de dolor mezclado con placer el que se escapó de entre mis dientes. Su coño suave y húmedo, lo suficientemente estrecho como para sentir cada uno de sus movimientos internos, tanto voluntarios como involuntarios. Era como si su sexo estuviera hecho para compenetrarse perfectamente con el mío y con ningún otro, o como si después de tanto tiempo simplemente se hubieran adecuado uno con el otro en completa perfección.
 
A diferencia de lo que había sucedido hace unos instantes, esta vez fui cómplice de la calma y el ritmo cadencioso que ella imprimía a sus movimientos. La tomé suavemente por las caderas, y la empujé hacia mí buscando exactamente ese punto en concreto que ella ya buscaba, ese pequeño espacio de contacto entre su coño y mi sexo, ese punto que de alguna forma ambos sabíamos cuando al fin se encontraba. Empecé a gemir, con menos fuerza con la que ella lo hacía, pero con la misma sensación de estar perdiéndome en todo ese cúmulo de placer, y acariciaba su rostro y sus tetas mientras ella aumentaba su ritmo, y le dedicaba palabras dulces que solo ella podría escuchar salir de mis labios.
 
Cuando aceleró el movimiento de sus caderas, convirtiéndose en absoluta violencia, en toda desesperación al encontrar el punto exacto, irremediablemente mis sentidos se volcaron de lleno a esa simple sensación de desvanecerse entre su humedad y sus gemidos, entre la voluntad de su cuerpo haciéndome suyo. Mis ojos se inundaron de sus labios entreabiertos que soltaban aquellos gemidos que interpretaba como solo míos; se llenaron por completo de toda su imagen, de su cabello que caía delicadamente por sobre sus hombros, de sus tetas que eran presa de la fuerza de sus movimientos, de su pequeñísima cintura, de sus ojos que me miraba como si me estuviera desafiando, como si con solo eso me ordenara correrme de una buena vez dentro de ella. Y eso hice, quizás unos segundos antes de que ella misma lo hiciera, llené todo su coño en un largo y violento espasmo de placer tortuoso, y mientras me seguía corriendo en los últimos instantes pude ver como ella lo hacía  de nuevo, pude ver cómo enloquecía encima de mí y tuve la certeza de que todo eso no era de nadie más que solo mío.
 
Sonreí al escuchar su declaración, y atraje su rostro hacia mí para besarla, para indicarle con ese beso que lo sabía muy bien. Mi pecho subía y bajaba, completamente agitado y humedecido a causa del sudor. No quería salir de ella, a pesar de haberme corrido y de sentir que estaba inundado de ella, de verdad prefería matar a quien fuera antes de sentirla despojarse de mi sexo. Mis brazos rodearon su espalda y comencé a lamer de nuevo sus tetas, como si estuviéramos en medio de un previo inagotable.
 
¿Por qué cojones sabes tan bien, y besas tan bien y follas tan tan bien? ¿Por qué tu maldito cuerpo es tan perfecto y tus labios tan… terriblemente comestibles? ¿Por qué tu coño es tan suave y por qué se siente como si pudieras matarme en cualquier momento?. Algo bien tuve que haber hecho para tener esto… ESTO.
 
La besé de nuevo, y la empujé con todo mi cuerpo para ponerla de espaldas sobre la cama y acostarme a su lado, apenas con una pierna y un brazo encima de ella, y comencé a juguetear con el grosor de sus labios, recorriendo su rostro y su cuerpo con los ojos desde esa perspectiva. La amaba por sobre todas las cosas, y sabía que ella también lo hacía, con más fuerza que con la que había amado a nadie jamás.

-Necesitamos pensar en la forma de estar juntos más seguido. No puedo con esto Mini, en serio, todos los días muero de ganas por comerte entera-
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Re: Como en los viejos tiempos.

Mensaje por Wilhelmina Schweinsteiger el Jue 8 Mayo - 2:24

Sentirlo de ese modo era lo mejor del mundo, sin más. Hubiera querido alargar todo eso hasta el cansancio, seguir sin parar, pero al mismo tiempo también disfrutaba sentirlo y verlo correrse por su causa. Mientras las piernas aún le temblaban, mientras seguía disfrutando de él, Jesse comenzó a lamer sus pechos y le provocó la más agradable de las sensaciones. Cerró los ojos y aunque ya había detenido los movimientos de sus caderas, disfrutó cada segundo de ese húmedo contacto, soltando gemidos leves de placer en el proceso, no dejaba de sentir ansias que la quemaban, quería seguir con él hasta el delirio.

Abrió los ojos cuando comenzó a decirle todas esas cosas que, contra todo pronóstico, la hicieron enrojecer. Había cumplido su objetivo: olvidar la pesadilla que había sido el mall. Solamente estaba concentrada en todos esos halagos y en lo mucho que lo amaba.

-No sé las respuestas a todo eso, Jesse. Pero bésame.

Tomó su rostro con las dos manos y aunque se lo había pedido, fue ella quien lo besó, justo antes de sonreír todavía con el beso entre sus labios cuando la cambiaba de posición. Adoraba estar así con él, satisfecha, exhausta y aún así todavía ávida de tenerlo. Cerró los ojos mientras sentía cómo jugaba con sus labios y así, sin ver, lanzó un par de mordidas al aire hasta que atrapó su dedo índice.

-No sé cómo, terminaríamos por ser demasiado obvios y estamos en un punto muy peligroso.

Se acurrucó más contra él, sin mirar nada, solo dejándose llevar por su calor y por ese extraño abrazo. Recargó el rostro en su pecho y se quedó callada unos cuantos segundos, incluso sintió que podría dormir en ese mismo instante, bajo ese cobijo y esa seguridad que le daba, pero en vez de dormirse estiró un brazo para abrazarlo.

-Sabes que si mi mamá te encuentra aquí te lanzará una imperdonable, ¿no?.

Le dijo, medio en serio medio en broma, esperaba que los hechizos en su puerta duraran lo suficiente y a nadie se le ocurriera “ir a ver si la niña estaba bien.”

-Así que nos debemos mantener despiertos y atentos por si acaso. Pero no te preocupes, tengo el plan perfecto, voy a follarte toda la noche hasta que no puedas más. Aunque por ahora, esto está más que bien.

Lo estrechó contra ella y volvió a cerrar los ojos.

-Cuando desapareciste del hospital tuve miedo de perderte pero, ¿sabes qué pensé? Que el hecho de que volvieras demostraba que tú si estás listo para lo que viene. Que tú de verdad no tienes miedo. Yo sí lo tengo, no sé cómo deshacerme de él. Pero estoy orgullosa de ti, mucho. Veo en ti el futuro que queremos, sé que puedes con ello.

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Re: Como en los viejos tiempos.

Mensaje por Jesse Crawford el Lun 12 Mayo - 18:24

La necesidad de escondernos del mundo aún era demasiado latente, y pintaba que al menos durante un largo tiempo, seguiría siendo igual. La simple idea era difícil de digerir, porque al final solo disfrutaríamos de nosotros a cuentagotas, cada tanto tiempo y siempre con el riesgo de ser descubiertos por alguna persona inadecuada. Me gustaba bromear al respecto por la propia necesidad que tenía de estar con ella todo el tiempo que me fuera posible, pero nadie más que yo estaba perfectamente consciente de las consecuencias que nos podría traer un solo descuido.
 
-Me río del peligro. Antes de que cualquiera vaya y nos delate, primero le arranco la lengua- sonreír, le di un beso en el cabello y atraje su cabeza hasta mi pecho, permaneciendo así durante algunos segundos, creyendo incluso que en cualquier momento caeríamos rendidos a causa del sueño y del cansancio tanto físico como mental que nos había provocado ese día. Moría por pasar la noche entera follándomela, pero estaba igual de bien para mí que simplemente nos quedáramos de esa forma hasta el amanecer.
 
-Oh vamos, ¿Y qué me puede lanzar? ¿Un crucio? Tengo algo de experiencia…- dije aquello en obvio tono de broma, y refiriéndome explícitamente a la maldición que ella misma me había lanzado directo en la quijada alguna vez. Realmente no quería volver a experimentar tal maldición, mucho menos saliendo de la varita de su madre, o peor, de su padre. Aunque este último, de encontrarnos así, pensaría en lanzarme no precisamente un crucio como imperdonable.
 
-Me gusta tu plan. ¿Sabes qué?, deberíamos encontrar algo así como una… cámara secreta en BK, en donde solo nosotros pudiéramos entrar todos los días si se nos da la gana.- Busqué sus labios y la volví a besar con demasiada calma, sintiendo ese cosquilleo en particular que me era capaz de provocar con tan solo el roce de sus labios; estrechándola contra mí y siendo víctima de esa especie de estupor que me dejaba carente incluso de razonamiento alguno. Fue hasta su declaración respecto a lo que había sucedido ese día que pude volver a pensar en todo, y sonreí sintiendo que la amaba más que nunca al escucharla decir cuán orgullosa estaba de mí. Definitivamente no era cualquier cosa.
 
-No tengas miedo, lo vamos a hacer bien- Había notado lo mal que Mini se había puesto tanto en el hospital como en el propio Mall donde había sucedido todo. Era completamente ignorante de que parte de ese sentir no era más que culpa por conocer de antemano que en ese lugar nos iban a atacar a todos, y no podía más que pensar en que ver a Marcellus Lovecraft al borde de la muerte había tenido un gran efecto en ella, como lo había tenido para mí ver en una situación similar a Zlatan. Necesitaba pensar eso, que Mini me había pedido salvarlo por el papel tan importante que el chico tenía para desempeñar para con la causa.
 
-Entonces… ¿en verdad no hay nadie más? Si te soy honesto, no me siento cómodo con que sea Marcellus el que se entere de todo. Tal vez... no lo sé, quizás estoy siendo demasiado paranoico, pero me sentiría mejor estando presente y aplicarle un obliviate al final, ya sabes... por si las dudas-
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Re: Como en los viejos tiempos.

Mensaje por Wilhelmina Schweinsteiger el Mar 20 Mayo - 22:32

Le hizo cara de puchero fingido cuando él decía lo de la experiencia en un Crucio como si fuera cualquier cosa, incluso le dio un también fingido golpe con el puño en las costillas antes de abrazarlo de nuevo y suspirar profundo.

-Perdóname.

Le dijo, de forma tardía. Nunca le había pedido perdón por eso, que no había sido cualquier cosa. Pudo haber terminado ahí, todo, pudo haber decidido que ella era un monstruo, que no quería saber nada más y sin embargo, ahí estaba, con ella, incluso quitándole hierro al asunto. Lo rodeó con una de sus piernas y se dejó embriagar por su beso, mientras los segundos transcurrían uno tras otro, como agua, sin que ella se diera realmente cuenta del mismo, de que se hacía tarde, de cuánto tiempo llevaban ahí, abrazados y sumergidos en ese beso lento.

-Lo sé, que lo haremos bien. No podemos fallar, Jesse, no podemos. Esto no es un juego.

Lo estrechó más contra ella y hundió el rostro en su cuello. Él no podía saber los alcances de todo lo que implicaba, ni hasta qué punto era de verdad crucial que no los vieran juntos, menos cuando empezaran los rumores de una revolución gestada desde Delta. No podía decírselo. Alzó la mirada hacia él cuando le preguntó si de verdad no había nadie más, sin entender de dónde salía eso al principio, pero luego entendiendo de dónde venía todo eso cuando mencionó a Marcellus.

Se incorporó para quedar encima de él y lo miró unos cuantos segundos desde esa posición antes de inclinarse y darle un beso en el cuello, lentamente. Se quedó a esa altura para mirarlo a los ojos, apoyándose de la palma de sus manos sobre la cama.

-Ya tuvimos esta conversación. Tiene que ser él, Jesse. No confío en nadie más, en verdad, no sería capaz de…tiene que ser él. Ya te lo expliqué. Y no puedes estar presente, necesito que me tenga la misma confianza, que vea que confío en él a gran escala, para que él pueda confiar en mi. Todo va a salir bien, te lo prometo. ¿Por qué no confías en mi juicio?

Le dijo y volvió a agacharse, sellando lo que decía con un beso como para que Jesse no le replicara. Para ella el argumento y la decisión eran definitivos.

-Y no hay nadie más, bruto. ¿De dónde sacas eso?

Puso los ojos en blanco y negó con la cabeza antes de volver a agacharse, pegando su pecho contra el de él, descansando su barbilla en el hombro de Jesse y luego repartiendo besos por el mismo.

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Re: Como en los viejos tiempos.

Mensaje por Jesse Crawford el Miér 21 Mayo - 18:05

Negué con la cabeza tras escuchar aquella disculpa que por primera vez salía de sus labios desde que me había aplicado esa maldición encajándome su varita en la mandíbula. Los recuerdos de aquel día eran muy vívidos, el dolor que había sentido en cada milímetro de mi cuerpo, y peor aún, la idea de lo peligrosa que de verdad podía ser Mini si se lo proponía a conciencia. A veces me preguntaba si iba a ser capaz de manejarlo, de evitar que se volviera loca de poder o que terminara malgastando ese talento en egoísmos personales. La estreché hacia mí y dejé que su rostro se hundiera en mi cuello, olvidándome con eso de cualquier idea pesimista que se estuviera dibujando en mi cabeza.
 
-Te necesito conmigo para que todo salga bien, ¿entiendes?. Sin ti, todo esto se va al puto infierno.-
 
No me gustaba admitirlo tan abiertamente, pero si quería ser honesto con ella, decirle aquello también era parte de eso, porque no era más que la verdad. Sabía que me guardaba cosas, que tal vez había detalles que me tenía que esconder a la fuerza, que el poder que me iba a mostrar para que yo a su vez se lo mostrara a los delta, no salía precisamente de un libro de la biblioteca. Había cosas oscuras detrás de todo, y sabía que solo ella era capaz de manejarlo de la forma correcta. Con el tiempo, tal vez, encontraría la fuerza y la voluntad de decirme todo cuanto tuviera en la cabeza.
 
-No no, si confío, está bien. Solo pensaba que no es el único legeremago en la puta tierra. Aunque ya si me lo preguntas, en realidad no conozco uno solo… y eso me hace pensar en lo mal que he estado eligiendo mis círculos sociales durante los últimos años
 
Le quité algo de peso a la situación bromeando un poco con eso, y volví a buscar sus labios con más avidez que antes, mientras mis manos recorrían una y otra vez la piel de sus larguísima pierna que me rodeaba y me estrechaba hacia ella. Negué de nuevo, tratándola como una tonta por un segundo al darme cuenta que me había entendido mal aquello de “¿en verdad no hay nadie más?”.
 
-Idiota. Me refería a si no había nadie más que supiera legeremancia. ¿O es que quieres que piense que sí lo hay? ¿ah?-, le dije burlonamente, incorporándome un poco para atacar sus costillas con mis labios y dientes, sabiendo lo sensible que era en aquella zona, reconociendo los puntos exactos que le provocaban aquellas hermosas carcajadas incontrolables. Luego de eso la besé de nuevo, acariciando su rostro, mirándola a los ojos en unos segundos mucho más solemnes.
 

-Te amo, pequeña desquiciada. No entiendes nada…
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Re: Como en los viejos tiempos.

Mensaje por Wilhelmina Schweinsteiger el Vie 23 Mayo - 22:19

-Sin ti nada de esto tendría sentido. Te amo, y quiero que seamos felices, pero también quiero que hagamos algo, que cada quien tenga lo que le pertenece. Sé que lo vamos a lograr.
 
Si no hubiera un juramento inquebrantable involucrado, probablemente no habría dudado en decirle a Jesse sus secretos. No era voluntad, ni fuerza, era simple supervivencia. Lo amaba y odiaba no poder decirle las cosas, pero también sentía que, en algún punto, era lo mejor. En ese momento le aterraba tan solo la idea de que Marcellus pudiera verlo todo y la juzgara, no quería sentir la misma incertidumbre con Jesse.
 
-Yo conozco a uno. Auberon Wardwell…pero no parece muy bueno que le pida que me enseñe oclumancia para nuestros fines, ¿Verdad?
 
Lo decía por el sentido lógico de que Wardwell pertenecía a ese imperio que ellos querían deshacer, aunque nadie dijera nada al respecto. Jesse no tenía modo de saber que de hecho, era cien veces más peligroso de lo que le exponía. Y por eso terminó su frase con una sonrisa.
 
Bajó la vista hacia la mano de Jesse que acariciaba su pierna pero lo miró con seriedad cuando le dijo a qué se había referido con si no había nadie más. Soltó una risa y se sonrojó mientras negaba con la cabeza y le decía que había entendido mal por los terribles estigmas, justo antes de soltar una carcajada infernal por las cosquillas que le estaba haciendo, hasta que él se detuvo, la miró a los ojos, la volvió a besar, haciendo que el corazón se le detuviera un segundo. Lo amaba demasiado.
 
-Te amo también, te amo para siempre.
 
Le aseguró en un susurro, besando su barbilla y luego su cuello, antes de regresar a su boca, dándole un beso lento, dedicado, que le provocó un tórrido cosquilleo entre las piernas, de ansiedad y excitación. Fue en ese momento cuando un puño firme tocó la puerta de su habitación.
 
-Wilhelmina, ¿estás bien? Escucho mucho ruido.
 
Era la voz de su madre, que aguardaba al otro lado de la puerta. El encantamiento seguramente había cedido.
 
-Estoy bien, mamá.
 
Le dijo desde la cama, con medio cuerpo debajo del de Jesse. Lo miró con alarma, pero le dio un pequeño ataque al corazón cuando el pomo de la puerta se movió. Por suerte, estaba cerrado con hechizo.
 
-¿Por qué estás encerrada? Déjame pasar.

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Re: Como en los viejos tiempos.

Mensaje por Jesse Crawford el Lun 26 Mayo - 20:31

Era difícil pensar en que Mini podría esconderme cosas más grandes de lo que me podía imaginar, porque precisamente creía en nuestro amor, en lo que ella sentía por mí y en la confianza que me tenía… y sin embargo callaba. Debía pensar que había algo de una fuerza mucho mayor, algo que de verdad le era imposible revelar y que tenía una inmensa conexión con lo que planeábamos hacer desde dentro de la Universidad. Lo mejor para mí era no seguir pensando en eso y depositar mi absoluta confianza en su criterio, nada más.
 
-Bueno, no lo sé. ¿Alguna vez has tratado de invitarle una cerveza? Tal vez el tipo es más amistoso de lo que pensamos- bromeé con lo de Auberon, imaginándome de verdad llegar un día y saludarlo tipo “Hey don Auberon, verá… necesitamos aprender oclumancia, pero prométanos guardar todos nuestros secretos”. Ahora que lo pensaba, quizás también era buena idea que yo mismo aprendiera un poco de eso.
 
-¿Crees que Marcellus quiera enseñarme a mí?, no creo que tenga nada en mi contra, es decir, le salve la vida y tal-
 
No pude evitar reírme por aquella carcajada que le había logrado sacar atacando la zona sensible de su costado, y luego la miré sonriente mientras me reiteraba que me amaba hasta la eternidad. Sabía que no era buena idea quedarme por demasiado tiempo, sobre todo por el peligro inminente de que como siempre, en cualquier momento su madre o alguno de sus hermanos quisiera asomarse para ver que todo estuviera bien. Antes de pensar en siquiera irme, la estreché de nuevo, sintiendo de nuevo la excitación crecer en mi interior al tenerla así de cerca, al sentir sus labios apoderándose de los míos y la fuerza de su pierna rodeando mi cuerpo. Y justo cuando ya estaba pensando en follármela de nuevo, se escuchó la maldita voz de su madre desde afuera de la habitación.
 
Aparentemente, los hechizos de protección se habían caído a la mierda, o al menos el del sonido, y cuando escuché la voz de su madre, no pude sino quedarme congelado durante algunos segundos mirándola a los ojos, sin reaccionar hasta que el pomo de la puerta se movió peligrosamente. Sin demora, despegué de un puto salto de la cama y con la mayor premura de mi vida, alcancé a recoger la mayoría de mi ropa que estaba por ahí tirada, sostenerla en un solo bulto y correr hasta el balcón, caminando peligrosamente por la orilla para al menos evitar que su madre me viera directamente en cuanto entrara.
 
Me sentí más idiota que nunca, completamente desnudo, en la marquesina de un puto balcón, rogando por que la mentada madre desapareciera rápido y tratando de aparecerme en cualquier otro lado. No era posible, las protecciones de la casa aparentemente evitaban aparecerse desde fuera o desde dentro a cualquiera que no fuera parte de la familia, o alguna mierda similar. Busqué mi varita entre la ropa que aun sostenía entre mis manos, y entonces me dí cuenta que no estaba, que la puta varita y hasta mi móvil se habían caído en alguna parte de la habitación. Estaba muerto…
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Re: Como en los viejos tiempos.

Mensaje por Wilhelmina Schweinsteiger el Mar 27 Mayo - 0:43

¿Qué si Marcellus querría enseñarle oclumancia? No sabía. Quería pensar que sí pero no estaba segura y por eso ni siquiera respondió esa pregunta. Pensó que quizá ella podría enseñarle una vez que aprendiera lo que debía con Marcellus, pero desechó rápidamente esa idea. La mente de Jesse era un lugar que le aterraba, sus recuerdos podían hacer que se le carcomiera a ella la cabeza, estaba más que segura de eso. No quería arruinar el terreno que con tanto esfuerzo llevaba ganado en ese sentido, no quería saber nada. En vez de eso, hubiera dado cualquier cosa por volver a sentirlo entre sus piernas, porque tenerlo tan cerca y sentir sus besos de ese modo, tenían un poderoso efecto en ella. Quería devorarlo, quería hacer todo con él hasta que no pudieran más, la sensación de adrenalina y de miedo que había sentido en el centro comercial estaban haciendo mella en ella y necesitaba seguir descargando todo eso.

Quiso reírse por la manera en que Jesse saltaba de la cama pero no lo hizo porque en verdad la situación apremiaba. Se estiró para ponerse rápidamente la pijama antes de levantarse de la cama y abrirle a su mamá, que tenía cara de pocos amigos.

-Bueno, ¿qué pasa contigo? Pareces madre demente.

Su mamá le lanzó una mirada fulminante, no le parecía que su hija tuviera todavía el valor para hablarle así luego de la tarde que había pasado.

-Escuché ruidos, tu padre también, y vine a ver si estabas bien. ¿No me puedo preocupar.

-Estoy bien mamá, te lo prometo.

Mina dulcificó su tono de voz solamente para complacer a su madre, que pareció convencida al menos hasta que un ladrido extraño se alcanzó a escuchar bajo el balcón, en donde estaba el jardín trasero. No, el ladrido no era de un perro, sino del elfo doméstico más antiguo de la casa: Pepe, que por las noches se sentía guardián y ahora le ladraba a Jesse.

Cordula Schweinsteiger frunció el ceño y caminó hacia el balcón. En el camino pisó –sin romperla- la varita de Jesse que estaba en el piso. La levantó y la inspeccionó, frunciendo los labios sabiendo perfectamente que no era la varita de su hija. Mina se quedó inmóvil viendo como su mamá apresuraba el paso y se asomaba al balcón, encontrando a Jesse en bochornosas condiciones. No fue necesario apuntarlo con la varita, Jesse no se podía desaparecer y tenía dos opciones: acatar órdenes o saltar desde el balcón y romperse todo lo posible.

-Entra rápido y vístete.

Le dijo con voz fría, con la mirada dura. Se hizo hacia atrás y lanzó a Mina otra mirada de profunda decepción, aunque a ella no le importó y de hecho, le puso los ojos en blanco, por exagerada.

-Mira, antes de que hagas un drama, solo venía a saber si estaba bien...él fue el que me llevó al hospital, ok? gracias a él estoy viva así que no te pongas como una loca.

La señora Cordula no dijo nada, solo movió su varita y la lengua de Mina quedó pegada a su paladar, para que se callara la boca.

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Re: Como en los viejos tiempos.

Mensaje por Jesse Crawford el Mar 27 Mayo - 17:50

Sintiendo que las putas circunstancias se me venían encima, me mantuve lo más quiero y silencioso posible, aferrando mis pies desnudos a la fría y delgada cornisa, pegando mi cuerpo a la pared todo lo que fuera posible mientras mis ojos trataban de no mirar hacia abajo. Y mientras Mini discutía con su madre, alcancé a escuchar de pronto una especie de ladrido que venía desde el suelo, y de inmediato supe de quién se trataba.
 
Era ese maldito elfo doméstico que se creía perro o algo así, que me lo había topado muchas veces de mala forma y que ahora, aparentemente más feliz que nunca, me ladraba una y otra vez ruidosamente. A falta de mi varita, y de poder hacer algo al respecto, le rogué que se callara, que por favor detuviera su maldito ladrido del infierno. Pero estaba perdido, él lo sabía tanto como yo, y no me quedó más que cerrar los ojos y esperar hasta que la madre de Mini se asomara, y eso fue exactamente lo que sucedió.
 
No pude sino poner una patética cara de idiota, y negué con la cabeza cuando me ordenó entrar y vestirme. Mi chica trató de argumentar de alguna manera, pero nada podía explicar que yo hubiera estado adentro desnudo. Me deslicé con más lentitud que con la que lo había hecho para salir, tapándome con la propia ropa la mayor cantidad de piel posible, y al fin entre de nuevo a la recámara.
 
-Señora Schweinsteiger, esto es un malentendido, solo estaba… pasamos un mal día y quería que Mini…- casi tartamudeaba, mientras me daba la vuelta y me ponía lo más rápido posible la ropa. Aquello no era cualquier cosa, de verdad conocía a su familia y lo que era capaz de hacer cuando sucedían esta clase de cosas aunque en realidad jamás me hubieran atrapando haciendo exactamente eso. Nunca había sido bienvenido en esa casa, y me parecía que ahora lo era mucho menos. Abrí las palmas a los costados, y me di cuenta que la señora Cordula tenía mi varita entre sus manos.
 
-Por favor, suegrita... no le diga al señor Schweinsteiger que estoy aquí. Si él entra a esta habitación… usted sabe que me puede matar sin siquiera pensarlo, por favor… por su hija…

¿Que si de verdad pensaba que me podían matar ahí mismo como a un perro?, en otro momento podría haber dicho que no, pero en ese instante exacto, de verdad pensaba que podía suceder cualquier cosa. Mi mente vacilaba entre quedarme y pedir clemencia, o saltar directamente por la ventana y huir de la forma que fuera aunque me rompiera cuatro o cinco huesos.
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Re: Como en los viejos tiempos.

Mensaje por Wilhelmina Schweinsteiger el Miér 28 Mayo - 2:23

Siguió a Jesse con la mirada y no supo si reírse o temer por la vida de los dos. Su mamá se veía realmente molesta, con ese gesto en su cara característico de ella: el labio superior parecía ligeramente más fino, rígido. Mina sabía perfectamente que estaba en problemas, pero la verdad no se arrepentía de haberlo tenido ahí, lo había necesitado mucho y había temido no verlo esa noche, y estar todo el tiempo preocupada porque estuviera bien.

Cordula esperó mientras Jesse se vestía, sosteniendo la varita del presidente Delta fuerte en su mano. Su ceño se frunció mucho más cuando comenzaba a justificarse, pero terminó por ser un poema cuando mencionó al jefe de familia. Afortunadamente, su dominio del idioma no abarcaba la palabra “suegrita” o más bien, no entendía bien el contexto, porque la hubiera cruzado la cara de un sectusempra.

-El señor Schweinsteiger es el menor de tus problemas.

Una vez dicho eso, movió la varita y la herida que Jesse tenía abierta comenzó a arder, como si hubiera aplicado un flagrante sobre la herida, para acentuarla. Era un castigo justo, según ella. Al hacer eso, el hechizo sobre Mina cedió, y pudo hablar de nuevo.

-Déjalo ya, estás loca, lo vas a marcar.

Pero no se atrevió a avanzar hacia ella o impedir nada, porque sabía que eso la enfurecería más. Se quedó en su lugar mordiéndose los labios, resistiendo la tentación de correr hacia él. Al menos no era peor que un Crucio.

Cordula bajó la varita y el dolor cedió. Miró con desdén a Crawford y luego a su hija. En realidad, sí estaba teniendo un momento compasivo, sabía que lo del mall había sido terrible y que Mina estaba particularmente mal, pero no dejaría que se notara que estaba en un momento de debilidad con su hija menor.

-Solo porque la llevaste al hospital sana y salva, pero si vuelves a poner un pie en esta casa, no voy a ser tan condescendiente. De todos modos no me sorprende que Mina sea la reina de las malas decisiones.

Disfrazaba su momento compasivo de desdén, incluso hacia su propia hija y en realidad, siempre habían tenido una relación tirante. Lanzó una última mirada reprobatoria a Mina y le lanzó a Jesse la varita a los pies, en el suelo, con altanería e indiferencia, antes de darse la vuelta y salir de la habitación con un portazo, dejando a Mina confundida y aturdida –y enojada.

Avanzó hacia Jesse y de inmediato buscó inspeccionarle la herida.

-Por la magia, ¿estás bien? Lo siento, debí poner mejor los hechizos. Déjame curarte, aunque no me sé muchos hechizos de curación, realmente…¿Quieres marcharte? No te vayas, solo…lo siento, en serio.

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Re: Como en los viejos tiempos.

Mensaje por Jesse Crawford el Miér 28 Mayo - 18:38

En efecto, en ese momento bien tenía la sensación de que el señor Schweinsteiger era el menor de mis problemas, y no hice más que quedarme callado lego de rogarle piedad (y a falta de poder decir cualquier otra cosa). Aunque no lo crean, tenía más miedo por las consecuencias que todo eso pudiera tener para Mini que cualquier otra cosa, y la miré apenas un segundo como si con eso fuera capaz de pedirle una disculpa por causarle un puto problema.
 
Repentinamente, un doloroso fuego comenzó a arder en mi costado, justo en el punto en el que estaba la herida, y me fue imposible evitar un gruñido de dolor mientras mi mano iba directo a esa zona. Era obvio que la responsable era la propia Cordula, que apuntaba y me miraba como si sus deseos fueran mucho más allá de lo que en realidad estaba haciendo. Tenía que agradecer que, al menos, parecía que la presencia de Mini afectaba de alguna forma la intensidad de sus acciones, porque aunque de verdad dolía, aquel ardor no se comparaba en lo absoluto a lo que sabía, esa familia era capaz de hacer. Al final, cuando terminó de apuntarme, no hice más que recargarme sobre la pared, adolorido y al mismo tiempo agradecido de que aparentemente aquello no iba a resultar peor.
 
No respondí a su última sentencia, y en realidad no tenía nada qué responder. El valor que su hija tenía para ella era lo suficientemente grande como para agradecerme, en base a la pura piedad, el hecho de haberla podido sacar a salvo del Mall. Asentí con la cabeza, y miré vagamente la varita que me era lanzada a los pies mientras me miraba con esa puta expresión que ya había visto en sus ojos un montón de veces. Lo que fuera de cada quién, la perra se daba muy bien a respetar.
 
Al final, cuando Cordula se fue, Mini de inmediato vino a mí y comenzó a decir un montón de cosas a la vez. Su actitud me produjo un terrible enternecimiento, y solo le acaricié la mejilla mientras le sonreía y le indicaba que no pasaba nada, que estaba bien.
 
-Perdóname tú a mi cariño, fue una estupidez venir así sin más y exponerte a esto. Me incomoda mucho pensar en lo que puede para luego de que nos haya visto… no sé, ¿crees que de verdad no le diga nada a tu padre o a tu hermano?- extendí los brazos para abrazarla delicadamente durante algunos segundos, para luego separarme y besar suavemente sus labios.
 
-No lo sé, supongo que… prácticamente tengo su permiso de quedarme esta noche… o algo así, ¿no crees?- me reí luego de aquello, y volví a besarla, esta vez con más intención que la anterior. El subidón de adrenalina me había provocado no querer alejarme de ella un solo segundo, ni siquiera luego de haber sido sorprendidos por aquella terrible mujer.
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Re: Como en los viejos tiempos.

Mensaje por Wilhelmina Schweinsteiger el Jue 29 Mayo - 1:32

No sabía por qué su mamá tenía que ser tan maldita, y tan contradictoria. Por supuesto, Mina no se daba cuenta de hasta qué puntos se parecía a ella, y por su parte, Cordula jamás había visto mucho de ella en su hija, aunque resultaba que las dos estaban equivocadas. No podía ser que incluso argumentando que apreciaba su vida y que la quería, terminara la frase diciendo que era la reina de las malas decisiones.

Puso los ojos en blanco, pero no dijo más, era estúpido intentar razonar con ella. Se concentró en Jesse y le sonrió de vuelta cuando le dijo que no pasaba nada. Aún así, Mina tomó su varita y le lanzó un “vulnera sanentur” sobre la herida, para ayudarlo lo más posible.

-No, no creo que se los diga, si quisiera ya lo hubiera hecho, te lo aseguro.

De hecho, estaba un poco sorprendida de que técnicamente le diera permiso de quedarse esa noche, como Jesse bien decía. Lo abrazó y lo besó con la misma delicadeza, sintiendo que su cuerpo volvía a entrar en calor por su contacto.

-Espera, voy a poner bien los hechizos de nuevo, no quiero que el siguiente en venir a corroborar mi estado sea mi papá.

Se levantó y volvió a hacer el procedimiento, con mucho más cuidado, antes de regresar a él. Volvía a tener la pijama puesta pero no importaba, lo abrazó de nuevo y de inmediato entró en calor.

-Es la primera vez que estás aquí con pleno conocimiento de algún otro miembro de la familia, y todo por ser un héroe particular, ¿qué se siente?

Le dijo bromeando antes de subirse a la cama e indicarle con un gesto que se subiera con ella. Se acomodó dándole la espalda, dándole a entender con el lenguaje corporal que quería que la abrazara desde atrás.

-Es verdad que de no ser por ti…quizá no estaría aquí ahora.

No lo decía por el mall, se habría largado y ya si Marcellus y Jesse no hubieran estado involucrados, o se hubiera quedado en la cupcakería. Lo decía por muchas otras cosas, en un sentido más metafórico, pero buscaba que él se quedara solo en la superficie de ese significado.

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Re: Como en los viejos tiempos.

Mensaje por Jesse Crawford el Jue 29 Mayo - 20:43

Yo tampoco creía que sumadre tuviera de verdad planes de ir y contarle al resto de la familia; a menos que estuviera más desquiciada de lo que pensaba y su plan fuera solamente hacer que bajáramos la guardia. Dejé que la chica me abrazara y tratara de conjurar sobre la herida el vulnera ya que de hecho, en el hospital, no había dejado que nadie lo atendiera, y eso era porque venga, no había sido más que un puto rasguño.
 
Después de calentarme con sus arrumacos, Mini se alejó para volver a conjurar las protecciones dentro de su habitación, y en mis adentros esperé que esta vez se concentrara como sabía hacerlo para que al menos duraran más tiempo que los anteriores. Mientras tanto, me quité de nuevo los pantalones y la camisa desabotonada, un instante antes de que volviera y me abrazara de nuevo.
 
-Bueno, en realidad siempre he sido un héroe, solo que ellos no lo sabían. Pero bueno, parece que después de tanto tiempo al fin me gané un par de puntos, quién lo diría- Le sonreí y rocé su mejilla con el dorso de la mano. Luego de eso, la seguí hasta la cama y me acosté detrás de ella, acercándome más de lo necesario y estrechándola hacia mi al mismo tiempo para sentir el aroma de su cabello y el contacto e irme encendiendo poco a poco con el contacto de su cuerpo.
 
-Ya cállate. En realidad, sería yo quien no estuviera aquí… ni en ningún lado, si no fuera por lo mucho que me has ayudado a ser una persona un poco menos idiota-
 
Ni siquiera quería pensar en qué sería de mi puta vida si ella jamás hubiera estado en ella. Pensando muy positivamente, quizás seguiría acostándome con cuanta mujer se me pusiera en frente, vendiendo droga y gastando todo el dinero posible en idioteces. Aunque honestamente, lo normal en el transcurso de mi vida sin ella y a estas alturas, muy seguramente ya estaría dos putos metros bajo tierra. Me estreché de nuevo a ella, y mis manos comenzaron a acariciar su figura a todo lo largo hasta deslizar mi mano dentro de la pequeña pijama, hasta acariciar lentamente su coño, apenas un poco.
 

-¿Tú en dónde estarías… o con quién?. A lo mejor serías la flamante esposa de Adrien Morgan o alguna cosa así, ¿no te gustaría?-
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Re: Como en los viejos tiempos.

Mensaje por Wilhelmina Schweinsteiger el Vie 30 Mayo - 0:05

No creía que se hubiera ganado puntos, su mamá solamente había sido momentáneamente débil, pero no se lo dijo para no quitarle la bonita ilusión. Sonrió al sentir que se acercaba a ella y la abrazaba, y al notar que la estrechaba más de la cuenta, movió la caderas sinuosamente hacia él, en una provocación directa que sabía que disfrutaba mucho. De verdad era como en los viejos tiempos. Escuchaba su voz cerca de su oído, su aliento sobre su cuello y se sentía bien, completa, como si no le faltara nada, ni siquiera poder.

-La verdad es que no fue fácil…

Bromeó y volvió a empujar el trasero contra él, justo antes de sentir sus manos. La broma tenía una dosis de verdad, no había sido sencillo llegar hasta ese punto, y ella había terminado muy lastimada en el proceso. Había aprendido a entender que nunca sería la misma, que Jesse la había cambiado demasiado de formas muy buenas, pero también terribles, pero al final él, el resultado, valían la pena.

Se removió soltando un suspiro de satisfacción al sentir sus dedos tocarla y aunque tuvo deseos de girarse para verlo de frente, no lo hizo, porque también disfrutaba de sentirlo de ese modo, de poder sentir cómo le erizaba la piel, como un escalofrío agradable la recorría por el choque de su aliento sobre su nuca.

-A lo mejor…y no sé si me gustaría, ¿qué opinas? ¿Crees que sería feliz con alguien que no fueras tú?

Le dijo con ese tono de provocación que tanto le gustaba usar, aventurándose a hacerlo porque Jesse sabría perfectamente que la respuesta real era un “no, te amo a ti, te amaré siempre” en lugar de ese juego de palabras, o de esa pregunta que ansiaba que le respondiera con su tono territorial.

Cerró los ojos y suspiró por segunda vez. El toque lento, suave y ligero, estaba haciendo todo el trabajo. Jesse sabía perfectamente cómo iniciar, como crear un preámbulo que la enloqueciera de ansias, había sido cosa del tiempo.

-Bésame la espalda.

Le ordenó, antes incluso de escuchar una respuesta, y se hizo el cabello a un lado para hacerle espacio, queriendo perderse en la nada, era la única manera de olvidar todos los problemas.

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Re: Como en los viejos tiempos.

Mensaje por Jesse Crawford el Lun 2 Jun - 17:53

Mini conocía perfectamente las innumerables herramientas que tenía para encenderme en un segundo, y una de ellas era precisamente la forma en la que empujaba su culo hacia mí; el cómo parecía buscarme con todo el descaro y alevosía, sabiendo perfectamente que era cuestión de un instante para que se me pusiera dura de nuevo. Y en efecto, para cuando empujaba hacia mí por segunda vez hacia mí, yo ya me encontraba tan firme como un maldito tronco. Besé y lamí la parte posterior de su oreja mientras mis dedos rozaban suavemente la humedad de su coño que poco a poco parecía estar más ávido de mi sexo.
 
Bajé un momento la vista, solo para admirar la forma de su culo y la manera en la que su pequeña pijama se pegaba a su carne, mientras ella se removía en su lugar y me ofrecía ese cálido contacto que por sí solo, sin duda y si lo permitiera, sería suficiente para hacerme venir luego de no demasiado tiempo. Cuando abrió la boca para retarme como solo ella era capaz de hacerlo, la tomé con fuerza del cabello y jalé de él hasta tener sus labios al alcance de los míos, pero sin besarlos, apenas rozándolos un poco, apenas sintiendo su textura con la lengua. Dejé de acariciar su coño y mis dedos se deslizaron por el mismo hasta introducir un par de ellos en su interior, deleitándome son esa satisfactoria y suave sensación de poder moverme dentro de ella fácilmente a causa de la cantidad de humedad generada.
 
-Tal vez sería posible… pero no podría ser. Antes de que fueras feliz con alguien más, primero te asesino-
 
Se lo dije con una sonrisa en los labios, y entonces sí la besé. Atraje su cuerpo hacia el mío y me fundí con ella en un profundo beso que se sentía como una necesidad, y al mismo tiempo completamente demandante, mientras mis dedos seguían moviéndose dentro de ella, buscando más mi placer que el suyo. Luego de eso la solté bruscamente, y mis manos se revolvieron para despojarla de nuevo de sus pequeños shorts y de sus bragas sin mucha delicadeza, dejándola solamente son la parte superior de lo que se había vuelto a poner. Me deshice de mi propia ropa interior, mientras la miraba, y luego de eso la obligué a girarse y apoyar manos y rodillas sobre su cama. En esa posición, acerqué mi sexo al suyo, pero solo lo introduje apenas un poco, tortuosamente, solo para que apenas pudiera sentirme un poco y yo a su vez, pudiera ver por completo la manera en la que su coño rodeaba solo el extremo.
 
-Hazlo tú cariño. Anda… fóllame-
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